El Libro de Tu Vida

on domingo, diciembre 31, 2006

Esta reflexión me llegó por correo a principios de Diciembre y quise guardarla para publicarla en el blog, justo en este último día del 2006.

Mis mejores deseos para todos ustedes en este 2007.

¡Nos leemos el año que entra!

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EL LIBRO DE TU VIDA

Hoy cierras un volumen más del libro de tu vida, pues acaba el año. Cuando comenzaste este libro todo era tuyo, te lo puso Dios en las manos, podías hacer de el lo que quisieras; un poema, una pesadilla, una blasfemia, un sistema, una oración... Podías... Hoy ya no puedes; no es tuyo, ya lo has escrito, ahora es de Dios. Te lo va a leer Dios mismo el día en que mueras con todos sus detalles. Ya no puedes corregirlo. Ha pasado al dominio de la eternidad.

Piensa unos momentos en esta última noche del año. Toma tu viejo libro y hojéalo despacio, deja pasar sus páginas por tus manos y por tu conciencia. Ten el gusto de verte a ti mismo. Lee todo. Repite aquellas páginas de tu vida en las que pusiste tu mejor estilo.

No te olvides de que uno de tus mejores maestros eres tú mismo. Lee también aquellas páginas que quisieras no haber escrito nunca. No.. No intentes arrancarlas. ES INÚTIL, TEN VALOR PARA LEERLAS. SON TUYAS, NO PUEDES ARRANCARLAS; pero puedes anularlas cuando escribas tu siguiente libro. Si lo haces, Dios pasará estas de corrido cuando lea tu próximo libro en el último día.

Lee tu libro viejo en la última noche del año. Hay en él trozos de ti mismo, es un drama apasionado en el que el primer personaje eres tú. Tú en la escena con Dios, con tu familia, con tu trabajo, con la sociedad. Tú lo has escrito con el instrumento asombroso de tu libre albedrío sobre la superficie inmensa y movediza del mundo. Es un libro misterioso que en su mayor parte, LA MÁS INTERESANTE, no pueden leerlo más que Dios y tú.

Si tienes ganas de besarlo, bésalo; si quieres llorar, llora; llora fuerte sobre tu libro viejo en esta última noche del año. Pero sobre todo, reza sobre tu libro viejo. Tómalo entre tus manos, levántalo hacia el cielo y dile a Dios sólo dos cosas: ¡Gracias! y ¡Perdón!... Después dáselo a Cristo.

No importa cómo esté, aunque tenga páginas negras. Cristo sabe perdonar. Esta noche te ha de dar Dios otro libro completamente blanco y nuevo. Es todo tuyo. Vas a poder escribir en él lo que quieras.
Pon el nombre de Dios en la primera página. Después dile que no te deje escribirlo solo. Dile que te lleve siempre de la mano... y del corazón...

Penúltima Noche del 2006.

on sábado, diciembre 30, 2006

Casi la 1 de la madrugada de esta penúltima noche del 2006.

Están a punto de acabarse también las vacaciones y en estos días que he pasado metida en casa sin que me haya alcanzado el tiempo para hacer todo lo que tenía planeado, como todas las noches me asomo por la ventana y al ver a lo lejos las luces de la ciudad pienso en que se me hace tan raro estar viviendo ya lo que años atrás para mi representaba "El Futuro".

Han transcurrido exactamente 6 años desde que comenzó un nuevo siglo, aún no hay autos voladores, ni podemos "teletransportarnos" con la velocidad del pensamiento. Existen computadoras, podemos hablar con alguien al otro lado del mundo y creer que hemos llegado a conocerlo sin ni siquiera haberle visto frente a frente, pero también -o por lo menos yo- extraño la calidez de recibir un papel doblado y envuelto en un sobre y los días en que la gente no se sentía incómoda por haber salido a la calle sin un teléfono celular y tenía tiempo para sentarse a conversar, para compartir los alimentos y la charla de sobre mesa con la familia en el comedor de la casa y no de "engullir" la comida con prisas y mientras se trabaja frente a la computadora.

No quiero decir que las cosas ahora estén mal, pero no sé, hay veces en que cuando veo el presente no me gusta, me hace sentir incómoda, fuera de lugar y no quiero decir con eso que yo hubiera sido mucho más feliz si hubiese vivido en un siglo pasado, pero si algo me queda muy claro precisamente en esta noche que representa la transición de una etapa a otra, es precisamente eso, el tener la firme convicción de que aún cuando desconozco por completo que me depara el 2007, me encantaría conservar del pasado esa añoranza por las cosas sencillas, la calidez de la cercanía y el contacto humano (que puede ir desde el mirar a alguien directo a los ojos, conversar de cosas que no sean necesariamente de trabajo, comentar un libro, una noticia o una película), emocionarte por "escuchar" en la radio de frecuencia "normal" una rola que te "mueva" interiormente algo, o algo tan sencillo como el tener la certeza de que no necesitas "Conectarte" cuando tienes la necesidad de hablar o sentir a alguien cerca de ti.

Eso es algo que yo valoro muchísimo y en cierta medida tengo con mi familia, pero muero por encontrar alguien para quien eso, también sea "muy importante" y me haría todavía mucho más feliz poder sembrarlo y hacerlo parte si alguna vez tengo la bendición de tener hijos y formar mi propia familia...

...¡En fin!, suspiro... Mientras al mismo tiempo pienso en que la noche es propicia para añorar y reflexionar sobre muchas cosas; más hay que volver a la realidad y la realidad me dice que es un poco tarde y aunque hay varios post pendientes, he decidido posponer un poco la publicación de los mismos para retomar un ejercicio que realicé hace como 5 ó 6 años atrás y consiste en tomar nota de los primeros 12 días del año, ya que supuestamente (no recuerdo donde lo vi o lo leí), cada día determina como será con exactitud cada uno de los 12 meses venideros... Obvio que no creo al 100% en eso, pero quiero hacerlo porque es interesante -cuando ya ha pasado el tiempo- como es la vida o las circunstancias que se presentan en la vida de alguien en tan sólo 12 días... Pero bueno, mientras se llega el día 1º de Enero, sigo aquí, inmersa en las ocupaciones de la casa, conviviendo con la familia, disfrutando dormir hasta tarde, leyendo por las noches (que hoy empiezo "Caballo de Troya 3") y en espera de este 2007, que no tengo ni la menor idea de que me traerá o si será capaz de sorprenderme otra vez.

Cansada de Besar Sapos

on lunes, diciembre 25, 2006
Inicio de semana una vez más, pero ahora es distinto, puesto que son los últimos días del 2006 y aunque la intención desde el Viernes pasado que salí de vacaciones (todavía no sé si temporales o "Definitivas"), era tomarme el tiempo para escribir sobre varias cosas... Puesto que "según yo" iba a tener más tiempo para sentarme con toda la tranquilidad del mundo para actualizar el blog y para dedicarle tiempo a todas mis "ondillas" de escritora loca, la realidad fue otra, y desde el mismo día 22 en la tarde que salí de la oficina he andado del tingo al tango, ocupada con mil cosas que en estos 4 últimos días apenas si pude prender la compu en dos ocasiones durante un ratito para checar correo y contestar algunos mensajes de volada.

Sin la menor intención de hacer un resumen de todo cuanto ha sucedido durante la víspera de Noche Buena, sólo me limitaré a comentar que la celebración con mi familia estuvo muy divertida, al principio todo parecía indicar que iba a ser igual que otros años (la cena, los regalos tempra y todo muy tranquis después de eso), pero luego ya tarde, cuando mis papás y mis dos sobrinos pequeños se durmieron, llegó un primo, mi amiga Lili (quien a parte de vivir a la vuelta de mi casa es mi mejor amiga), sumados a los que "ya estábamos": mis dos hermanos, mi cuñada, mi sobrina y yo, hicieron que el ambiente se pusiera padre, porque me tuvieron botada de la risa toda la noche y que el tiempo se pasara rapidísimo y terminé yéndome a dormir hasta las 7 de la mañana...

Como era de esperarse, hoy me levanté tarde, y aunque me siento cansada (porque mi mamá me ha traído en "friega" desde el Viernes y a parte llevo como 3 desveladas seguidas), aún así hoy no tenía ni la menor intención de quedarme todo el día metida en la casa, y pensando en que desde el Viernes pasado me había quedado con ganas de ir al cine (porque mi amiga Claudia no pudo ir ese día conmigo), se me ocurrió llamarle a Lili para ver si quería ir al cine y dijo que sí.

Fue lo mejor que pudimos haber hecho hoy, primero porque en la calle nada de tráfico, el centro comercial donde está el cine súper tranquilo, nada de gente, y la película (que es de lo que en realidad quiero hablar esta noche), me encantó y valió mucho la pena verla.

Evidentemente no voy a contar de que se trata, para que quien quiera vaya a verla, sólo puedo decir que a mi en lo personal me gustó mucho, sabía que era garantía de ser una buena película porque Ana Serradilla, la chava protagonista es una excelente actriz (he seguido su trayectoria de forma indirecta, porque no lo había comentado en el blog -o más bien "confesado"-, pero me encantan las telenovelas de Tv Azteca); y ella ha salido en varias que me he aventado completas, y pues a parte en esta película a la que yo en lo personal apostaba por ver -por el simple hecho de ser una producción hecha con actores mexicanos-, la historia me encantó porque tiene de todo, es una película muy divertida, con un tema muy actual, pero sobre todo muy apegado a la realidad con el cual llegas a identificarte y que a pesar de las situaciones con los personajes que te hacen reír, te llevan al mismo tiempo a reflexionar.

En resumen, la película está muy fregona y es 100% recomendable, incluso la banda sonora, que tiene música de Alejandra Guzmán, el grupo "Camila", estos chavos que cantan padrísimo de "La Quinta Estación", unas gruperillas de "Capa-z de la Sierra" y no se si vayan a meter alguna de "Paquita La del Barrio" y la de "Me Cuesta Tanto Olvidarte" de Mecano -que esa rola es un clásico "corta-venas"-, para todos los que alguna vez hemos sufrido por asuntos del corazón.

La verdad el haber decidido haber ido a ver esa película fue una buena elección para este comienzo de semana, a parte que disfruté mucho la compañía de Lili, que aunque cosa curiosa, que vivimos separadas sólo por una cuadra de distancia, no nos vemos muy seguido, pero cuando nos reunimos platicamos muy a gusto y nos ponemos al día de todas las cosas que nos pasan (y hoy fue uno de esos días).

Por lo pronto, me voy a dormir, porque ahora si estoy en "calidad de bulto", mañana estamos citados en la oficina, y haber que pasa el resto de la semana en que ocuparé mi tiempo en varias cosas (entre ellas definir mi situación en el trabajo), con algunos otros pendientes y pues mientras el tiempo transcurre y el 2006 se agota, me despido no sin antes recomendarles que vean "Cansada de Besar Sapos" (que está ideal para pasar un rato ameno y de relax en estos días en que uno se olvida del ajetreo cotidiano) y visiten el sitio oficial de la película para que vean el trailer, que tiene enlace a un par de blogs que supuestamente son de 2 de los personajes (muy buena estrategia de promoción y mercadotecnia para la película) y para que ya sin tirar tanto rollo juzguen por ustedes mismos y decidan sin van o no al "cinillo" a verla.

Me despido ahora si, deseando que cada uno de ustedes la haya pasado padre en Navidad y continúen disfrutando en estos días de la rica comida y la grata convivencia con sus familiares y amigos.

¡Nos leemos pronto!

Diciembre... Víspera de Navidad 2006.

on miércoles, diciembre 20, 2006

... Y los días se me pasaron desde mediados de Noviembre queriendo escribir algo acerca de mi muy particular forma de ver y percibir el panorama en el último mes del 2006 que practicamente dentro de unos cuantos días comenzará a agonizar.

En todos lados escucho y leo que todo mundo habla de "cerrar círculos", finalizar ciclos, dejar atrás momentos, etapas ya vividas, despojarse de los recuerdos (como si eso fuera tan fácil), para viajar "más ligero" por esta transitada carretera llamada vida, y aunque yo no estoy excenta para estar también instalada en esa sintonía, pienso que a diferencia de todas las personas que conozco y me rodean, yo llevo más de un año inmersa en ese proceso de cuestionarme ¿Qué es lo que quiero hacer exactamente con mi vida? y en el intento de "tirar y deshacerme" de todo lo que ya no tiene utilidad en mi vida, para así dar paso a lo nuevo -que quien sabe como venga-, pero el caso es hacerle campo porque lo único seguro es que va a llegar.

El año se fue otra vez volando, y en este momento que representa mi vida presente, mientras allá afuera hace un fríazo tremendo y en las calles todos los días hay mucho tráfico a toda hora, de dos días a la fecha pienso en que este Diciembre y en víspera de Navidad 2006, mi cierre de ciclo no podía ser menos distinto e incierto de lo que ya es.

El primer cambio drástico es que me he quedado sin trabajo, la frase suena bastante dramática y a "que gacho que te suceda eso justo en esta época del año", pero pasa algo muy extraño... La noticia no me tomó por sorpresa y contrario a lo que pudiera pensarse: me siento muy tranquila... No sé, la verdad no sabría como explicarlo, pero algo dentro de mi me dice que sólo es cuestión de que busque y voy a encontrar un nuevo trabajo, y por otro lado, del día de ayer (que me dieron la noticia de forma "Extra-Oficial") a hoy, no he dejado de pensar en que el sorpresivo e inesperado cierre que pone fin a una etapa dentro de una empresa con la cual he crecido y a la cual le di 8 años de mi vida, sucede justo ahora, a final del 2006 y después de semanas enteras en las que muchas de mis horas se gastaron pensando y cuestionándole a Dios ¿como le hacía para saber si en ese aspecto de mi vida estaba o no yo todavía en el lugar correcto?

No sé si sea malo o bueno que yo me sienta tan tranquila y confiada y mentiría si dijera que no voy a extrañar a mis compañeros, la oficina y muchas de las actividades que eran parte de mi responsabilidad en el trabajo y disfrutaba mucho hacer; pero quizá -y como yo misma me sorprendo haberle dicho a alguien cercano- tal vez "allá arriba" ya me quieren en otro lado y dedicada a otra cosa diferente.

La lección más importante en estos últimos meses y que me ha costado literalmente "lágrimas de sangre" aprender (bueno, no de sangre, pero si me ha hecho llorar muchas veces), es la del "Desapego", la del desprendimiento en todos los sentidos (físico, emocional, material, etc.) y aunque duele ¡y cañón!, tal vez eso es lo que me va a preparar para afrontar otras cosas más adelante, la verdad no lo sé.

Lo único que si tengo claro es que todo esto me ha hecho echar un vistazo adentro de mi misma y darme cuenta que hay muchas cosas de mi que no me gustan y quisiera saber como encontrar el valor para cambiarlas, porque también ya estoy cansada de que mis pensamientos y emociones esten matizados siempre con colores grises y melancólicos, cuando en mi interior hay también una desesperación inmensa por vivir cada instante al máximo, por aprender un montón de cosas, conocer lugares, llenar mis sentidos con nuevos aromas y sonidos; teniendo al mismo tiempo adentro de mi tanto amor y ternura para regalar a quienes forman ya parte de mi vida y a quienes en algún momento coincidan en el mismo tiempo y espacio que yo.

Aún es muy pronto para hacer un balance de todo lo bueno y malo que hubo en este 2006, pero por lo pronto esta noche la cierro pensando en que deseo de todo corazón vivir una Navidad distinta, valorar que una vez más se me va a permitir tener a toda mi familia reunida y de la larga lista de regalos que quiero y "Obviamente me merezco" (porque soy una buena persona), mi deseo se reduce a algo muy simple:

Aún cuando no tengo ni la menor idea de que pasará conmigo más adelante, me gustaría encontrar cada día elementos que fortalezcan mi espíritu a tal grado que aprenda a confiar sin cuestionar que cualquier circunstancia que tenga que afrontar (sea buena o mala) servirá para convertirme en una mujer capaz de pensar y mirar más allá de si misma.

Por lo pronto y contrario a lo que pensaba, mañana es la última comida del año para celebrar Navidad con mis compañeros del trabajo y saliendo de ahí me gustaría ir al cine con mi amiga Claudia a ver una película que se ve va a estar divertida y me llamó mucho la atención.

Luego vengo a contar como me fue... ¡Bays!


Apego Emocional

on jueves, diciembre 14, 2006

Salieron de la lavadora oliendo rico y lucían como cuando estaban nuevos.

Perdí la cuenta de cuanto tiempo llevaban colocados uno junto al otro, encima de mi cama, pues tan sólo recuerdo que uno a uno fueron llegando como regalo (ya fuera de Navidad o cumpleaños), y no obstante el valor sentimental que cada uno representaba para mi, durante las últimas semanas, cada vez que tenía que quitarlos de la cama y colocarlos en otro lado a la hora de dormir, no sé que pasaba, pero de pronto me daba "cosa" verlos ahí, siendo juguetes y tan bonitos, pero sólo sirviendo como "adorno" y sin ser utilizados para lo que realmente fueron creados: Para jugar.

He de confesar que en un principio no me agradó mucho la idea, pero pensar en todo lo anterior fue el argumento que me llevó a tomar la decisión de "regalarlos", así que luego de valorar la situación, decidí quedarme sólo con "Negrita" (la muñeca que me regaló la abuelita de Iván), y al resto los mandé a la lavadora, para luego de todo un día de secado al sol, estuvieran hoy listos para irse.

El plan original era llevarlos a la estación de bomberos (donde cada año recolectan juguetes para los niños pobres), pero cambié de idea cuando recordé que Juan Tenorio (un locutor muy famosillo aquí en Cd. Juárez) como todos los años iba a hacer también su colecta.

Este locutor comenzó hace ya varios años atrás una tradición que consistía en que él se subía a la Torre de Hipermart, que es una estructura metálica (que yo creo fácil mide más de 50 metros de altura), y aunque el espacio era muy reducido, y aun con el frío tan crudo característico de estas tierras desérticas, él, todos los años y para esta época permanecía ahí durante varios días, para ayudar a los bomberos a colectar una cantidad meta de juguetes para regalar a los niños de escasos recursos el día 25.

La tradición duró varios años, hasta que Juan Tenorio fue contratado por la competencia directa de ese centro comercial y obviamente ya no pudo "subirse a la Torre" como todos los años, más eso no impidió que él continuara con su labor y aunque dejó de trabajar también para la estación radiofónica con la que originalmente empezó toda esta campaña; continuó en los siguientes años con su colecta cada Diciembre, encerrado desde la caja de trailer con otros compañeros locutores y también patrocinado por Smart, (el centro comercial que "lo bajó de la Torre"), Juan fue precursor de un "reality show" tipo "Big Brother" (que se transmite a través de un canal de TV local) y en el que Juan, junto a otros muchachos (que fueron elegidos en un casting previo), se encerraron en las instalaciones que fueron puestas en el pasillo central de una de las sucursales más importantes de ese supermercado, dando así vida a "La Casita de Navidad" y que se ha seguido realizando también y en el que obviamente gana el chavo que logra recolectar la cantidad más alta de juguetes.

Con estos antecedentes y recordando que en una ocasión cuando para la revista para la cual trabajo, se publicó una nota sobre todo esto, pero no teníamos fotos y aunque yo no lo conocía, lo llamé por teléfono y Juan, muy amable no sólo accedió a facilitarnos fotos de las que él tenía, sino que todavía se tomó la molestia de llevarlas a donde yo le indiqué, y por eso también fue que elegí llevarle mis monitos de peluche a él.

Hoy en la mañana y con todo el dolor de mi corazón abracé a mis "peluches", los subí al asiento trasero de mi carro y manejé con rumbo hacia el Parque Chamizal a la altura del recién inaugurado "Parque Extremo" un lugar que acondicionaron muy padre para andar en bici, para practicar motocross (con montañitas para brincar y toda la onda) y donde además hay una torre enorme para practicar alpinismo y rappel y es justo ahí, en la parte alta, donde este año para el XV Radiotón, Juan está instalado desde hace casi una semana con el propósito de juntar 200 mil juguetes.


A pesar de que había tráfico, y luego de esquivar en la plena entrada del parque a un señor con el carro ponchado y de que yo me pegué un susto porque la palanca para prender las direccionales se despegó por completo del volante (y yo me quedé con la palanca en la mano y con expresión de terror como en las caricaturas), al final llegué, me baje de volada, y con mis monos en los brazos me encaminé hacia donde estaban varias personas haciendo paquetes tras una montaña de juguetes y que al verla me remontó a muchos años atrás cuando en la primaria o el kinder nos pidieron un juguete para regalar y en una visita al depto. de Bomberos, yo reconocí el mío entre toda la montaña.

Eso estaba recordando y me quedé por un instante parada allí viendo los juguetes, cuando de pronto una muchacha salió a mi paso y me preguntó que si iba a donar ella me podía recibir lo que llevaba. Ni tiempo me dio de abrazar a mis peluches por última vez, se los entregué y luego ella me pegó en la chamarra una calca chiquita con el loguito del Radiotón, para luego invitarme si quería subir a la torre.

Aunque iba limitada de tiempo, accedí, porque tenía ganas de tomar fotos. Así que subí para descubrir que a diferencia de otros años, Juan no sólo tiene un espacio más grande (con pino navideño y todo el show), sino que tiene también una compu con acceso a internet y creo que un sistema para monitoreo meteorológico, todo eso además de la vista tan padre y pues aunque la intención era que saliera en las fotos, no se asomó hasta cuando yo ya me iba y me gritó "gracias" cuando yo ya iba bajando por la escalera de la torre.

Así termina la historia del día de hoy, la cual quiero cerrar con la reflexión que me queda (en este momento cuando estoy a punto de irme a dormir), puesto que lo que hice el día de hoy tiene que ver con aprender a superar el "Apego Emocional", una de las lecciones más fuertes que he tenido que asimilar en el último año y medio de mi vida.

No voy a ahondar mucho en detalles, los que me conocen y leen seguido el blog saben a quien me refiero cuando hablo de esto, pero así como uno le da un valor emocional a los objetos y le resulta difícil y doloroso desprenderse de ellos, lo mismo pasa con las personas y las etapas en la vida.

En ese proceso estoy yo ahorita, aprendiendo a dejar atrás sin olvidar, a viajar más ligera de equipaje por esta carretera llamada vida y en el caso de mis monos, me he quedado sólo con la belleza del detalle hacia mi persona de quien los puso en mis manos... Todo "desprendimiento" cuesta y la mayoría de las veces duele, pero quiero pensar que al sacar, deshacernos o aprender a dejar atrás cosas, personas, lugares, etapas y circunstancias, el dolor también sirve, prepara y hace espacio para todo lo nuevo... Ojalá que así sea también para mi, y aunque voy a extrañar a "mis peluches", me da gusto saber que volverán a cobrar vida como juguetes en los brazos de un niño o niña la próxima navidad.

¡Nos leemos pronto!


Soñando Con Laura Pausini

on lunes, diciembre 04, 2006

Anoche soñé a Laura Pausini...

Es curioso, porque cuando me fui a dormir no estaba pensando o acordándome de ella (y ahora que lo pienso todas las veces que ha aparecido en mis sueños pasa igual).

La verdad no recuerdo cuando fue la última vez que sucedió eso y a diferencia de otras veces, en esta ocasión el sueño no varió mucho. Yo estaba en el D.F., sentada en la banqueta junto a mis amigos de Faenza, esperando a que Laura saliera luego de dar una entrevista en una estación de radio, y lo único raro es que iba vestida de novia.

¿Curioso no?, dentro del sueño, todos los fans la veíamos y ella se detenía -como siempre- a platicar con nosotros un momento antes de entrar a la entrevista, y ya luego todos nos quedábamos ahí como siempre platicando de mil cosas, viendo fotos, conviviendo todos los que ya nos conocemos y conversando para conocer un poco más a los fans nuevos, y en general con todo ese "relajo" tan padre que se arma cada vez que Laura está de visita promocional o para concierto en México y que provoca que una vez que se reúna tanto "Pausinimaniaco", el tiempo se vaya de volada afuera de los hoteles, estaciones de radio o sets de grabación en los que con el paso de los años y como resultado de estar siempre en contacto (y a pesar de la distancia), la amistad sobrepasa la admiración y el gusto en común por la música de un artista, y esas prolongadas horas de espera ya no son para obtener una foto, un autógrafo o entregar personalmente una carta (que si lo logras... ¡chido!), pero si no, lo que te llevas son dolores de panza, por estar "doblado de la risa" con tanta ocurrencia de los chavos fans, momentos donde cantas (y terminas por aprenderte las canciones más nuevas que aún no te sabes adentro de los taxis), algunos ponen coreografías, aprendes porras nuevas, conoces a la mamá de algún "Pausinimaniaco" (porque cuando eres fan de "Huesito Colorado" hasta las mamás terminan involucradas ¿verdad Rox?)...

Todo para que a final de cuentas hasta casi se te olvide que la verdadera razón que te tiene ahí es el estar esperando a una chava súper sencilla que por más cansada que esté, siempre tiene la mejor disposición para detenerse un momento y si no hay oportunidad para saludar a cada uno -como tanto ella, como nosotros quisiéramos-, Laura sabe que una simple sonrisa suya es capaz de derretirnos a todos y borra el frío o el calor, el cansancio de muchos que viajan miles de kilómetros e incluso todavía esperan para verla aunque sea sólo un minuto.

No tengo ni la menor idea de cuál sea el significado de haberla visto dentro del sueño vestida de novia. La verdad se veía muy bonita y supongo yo que tal vez eso se deba a que me quedé pensando mucho en algunas cosas que ella dijo en el chat de Univision la semana pasada, referente al hecho de que quiere ya formar una familia y ser mamá, y aunque a mi no me conoce tanto como a los otros chavos de Faenza, como todos los fans deseo de verdad que el éxito que ha tenido en lo profesional, fructifique también en su vida personal, porque nada me gustaría más que verla feliz.

Suena exagerado decir que para todos los que somos "fans", Laura Pausini es un personaje muy cercano, ya que nuestro contacto con ella ha sido sólo a través de su música; pero ella es una mujer tan transparente (una cualidad que yo en lo personal admiro y busco mucho en las personas), que en estos 14 años de ser su fan, supongo que a mi me pasa como a muchos de los chavos, que sabemos distinguir a la perfección cuando está contenta, algo le pasa, está enojada, se siente feliz, ilusionada, o simplemente está cansada o enferma; puesto que todo lo que ella es y lo que siente se refleja en el brillo de su mirada.

Este año, fue un buen año para ella, acaba de sacar nuevo disco (al cual apenas le estoy "agarrando saborcito" porque apenas me lo regalaron el Viernes) y siento yo que si bien su deseo sigue siendo acompañarnos con su música, y esta vez con las canciones que a ella misma le emocionan y forman parte de su historia (porque creo que sólo los fans sabemos que muchos de esos temas Laura los cantaba de niña junto a su padre en el piano bar); también reflejan mucho de Laura, la mujer que tras haber alcanzado muchos sueños (algunos que quizá ni ella misma imaginó), ahora voltea hacia atrás para ver el camino recorrido y al mismo tiempo se mira y busca dentro de si misma los elementos que le permitan sentir que su corazón está lleno de amor y puede tener una razón más para sentirse feliz y poder seguir creciendo como persona.

Así es como la percibo yo, pero mientras su camino se define, nosotros los fans (además de seguir "haciendo bola" afuera de los hoteles, aeropuerto y estaciones de radio), la apoyaremos siempre (así grabe lo que grabe), será parte de nuestras vidas a través de sus canciones y para finalizar, a modo de conclusión por el sueño de anoche, sólo puedo decir que de todo corazón deseo que el día que de verdad se vista de novia, sus ojos reflejen toda la felicidad y el amor que alguien como ella se merece.

Ojalá Dios tenga ya planeado darle ese regalo en un futuro no muy lejano ya... y por lo pronto a todos mis amigos "Faenzos" pásenla bien, griten mucho por mi y cuídenla mucho durante esta semana que Laura esté en el D.F.

Caballo De Troya

on miércoles, noviembre 29, 2006

Anoche me quede hasta poco después de las 2 de la madrugada para terminar de leer las páginas que me faltaban de "Caballo de Troya"; el libro que en las madrugadas de este último mes fue el culpable de que yo me desvelara más de lo normal.

Algo que ya no pude comentar desde la otra vez -cuando mencioné que estaba picadísima con ese libro-, fue que a pesar de que fue la primera vez que lo leí, fue también una historia de la que ya había escuchado hablar muchas veces y yo tenía muchísimas ganas y curiosidad por conocer.

Mi primer contacto con "Caballo de Troya" fue hace como 15 ó 16 años, cuando una maestra amiga de mi papá le prestó el libro. Yo me acuerdo que desde siempre, en mi casa siempre habían libros o revistas que leer, y para mi era muy común en las madrugadas cuando me levantaba para tomar agua o ir al baño (pues en ese entonces yo todavía no me desvelaba tanto), encontrar a mi papá leyendo, y por eso me acuerdo súper bien que en una de esas ocasiones, vi el libro sobre la mesa, y como mi papá no estaba, comencé a hojearlo.

Lo que más me impresionó, fue que ese libro en las primeras páginas contenía una dedicatoria muy hermosa, hecha con letra manuscrita, puesto que a la dueña del libro se lo había regalado otro maestro (también amigo de mi papá) y que en ese entonces pretendía a la maestra.
No recuerdo con exactitud lo que decía textualmente la dedicatoria, pero el mensaje decía algo muy bonito relacionado con la idea de que la lectura es una de las formas más interesantes para conocer acerca de otros tiempos y lugares, así como uno de los pasatiempos más útiles y valiosos que una persona puede tener; y cerraba con un mensaje con el cual cualquier otra persona (como yo que de "metiche" lo leí) podía darse cuenta de la sinceridad de sus sentimientos hacia ella.

Luego, empecé a leer entre saltos de hoja y como no sabía ni de que se trataba me pareció aburrido (por tener tantos tecnicismos y cosas complicadas), total lo dejé sobre la mesa y aunque nunca más lo volví a leer, se me quedó muy grabada esa dedicatoria y la portada del libro (que por cierto es muy diferente a la que ilustra este post), y ya pasó el tiempo, y aunque mi papá nunca devolvió el libro, yo ya no pude volver a leerlo, puesto que ese libro se echó a perder junto a muchos otros que teníamos cuando por la humedad de las lluvias el cuarto donde estaba el libro se remojó y se derrumbó.

Dicen que cada cosa llega a su tiempo, y ahora siendo ya una mujer adulta, como a mediados del 2005, encontré una página web para descargar libros, y entre ellos bajé la colección completa de estos libros de J.J. Benitez y ahora comprendo porque tal vez lo que en otro tiempo me pareció aburrido, en esta etapa de mi vida (cuando de modo constante me cuestiono tantas cosas), el libro me encantó.

Desde ese primer contacto con el libro y hasta ahora cuando ya lo he leído completo, siempre he escuchado muchas opiniones encontradas y algunas que casi, casi tachaban de hereje y blasfemo a J.J. Benitez (el autor); pero a mi en lo personal me fascinó el libro porque a pesar de que es ciencia ficción, la historia está tan bien documentada (incluye una gran cantidad de notas referenciales al pie de casi todas las páginas), que no sólo te hacen suponer que el autor se aventó una investigación muy cañona no sólo de historia, sino también de física, medicina, análisis de textos evangélicos y quien sabe cuantas cosas más... Todo lo cual da como resultado una historia muy original e interesante en la que la figura de Jesús de Nazareth se convierte en la de alguien mucho más humano y real, algo que de algún modo te lleva a entender y sobre todo valorar en su real dimensión el sacrificio que El fue capaz de realizar.

Prácticamente "me devoré" el libro y las partes que más me gustaron fueron: cuando Jason (o el mayor) se encuentra por primera vez con Jesús y él de inmediato va y le da la bienvenida haciéndole saber que está enterado de que viajó a través del tiempo para dar testimonio de como realmente sucedió todo en el año 30, las pláticas que ambos tienen durante el poco tiempo que conviven, el encuentro con María (la madre de Jesús), una parte del libro donde Jason observa como Jesús de Nazareth juega con los niños y la descripción tan detallada de todas las costumbres y personajes de aquella época, sin olvidar lo impresionante que resulta conocer desde una óptica más científica y objetiva la narración de todo el sufrimiento físico de la pasión y muerte, algo que creo sólo había logrado Mel Gibson con la película de "La Pasión", pero creo que se queda "rosita" junto al libro.

Cada persona que lo lea o ya lo haya leído, sin duda alguna tendrá un comentario que hacer respecto al mismo, y yo en lo personal, sólo puedo decir que me gustó precisamente por esa peculiaridad de hablar de Jesús como un personaje menos "celestial" y un poco más humano, con todo y lo extraordinario de sus enseñanzas que lo convirtieron en un ser muy especial, pero al mismo tiempo muy incomprendido por la sociedad de su tiempo... Y en ese sentido pienso que las cosas no serían muy diferentes si él volviera a vivir en esta época.

Total... Para no hacer esto más largo, disfruté mucho el libro, superó todo lo que yo imaginaba y ahora tengo una curiosidad tremenda por leer los 7 libros restantes que forman parte de la colección y que yo creo será la lectura que absorberá mi tiempo antes de dormir de aquí a Febrero 2007, que es lo que calculo me llevará leer toda la colección completa y no obstante que desconozco que cosas y situaciones me sorprenderán en cada uno de los libros, por lo pronto este fin de semana comienzo a leer la segunda parte, pues me muero por acompañar a Jason y Eliseo (su compañero de odisea) a su regreso a la Jerusalén del año 30, en busca del Rabí de Galilea... Las madrugadas siguientes están destinadas ya para acompañarlos imaginariamente en ese Gran Viaje.

Milagros De Ocasión

on lunes, noviembre 27, 2006

Paty iba como todos los días en su auto rumbo a su trabajo. Había tráfico -y como sucede a la mayoría de las personas- se le había hecho tarde, razón por la cual no tuvo la menor duda en oprimir con un poco más de fuerza el pedal del acelerador para recorrer en una menor cantidad de tiempo el largo trecho que quedaba del Eje Vial que conducía hasta la fábrica donde ella trabajaba.

Quizá lo hubiera logrado, no le temía a la velocidad y estaba ya acostumbrada a lidiar con el tráfico matutino, pero en su alocada carrera por ganarle al reloj y llegar a tiempo un ruido muy fuerte (similar a cuando se quiebra algo), la sacó de su concentración de "conductora experimentada" y se le heló la sangre cuando vió la llanta delantera del lado izquierdo de su propio auto, paso rodando sola y se adelantó incluso por encima del camellón.

Con la velocidad que llevaba y desbalanceado el vehículo, si frenaba su destino sería una volcadura segura... Así que en ese momento cuando toda su vida pasó por completo ante sus ojos, lo único que pudo hacer fue aferrarse con todas sus fuerzas al volante para mantener el control hasta las últimas consecuencias.

Nunca supo si fue mucho tiempo o tan sólo unas décimas de segundo... Cuando recobró el sentido de la realidad el auto se había detenido ya y su propio instinto de conservación la llevó primero a confirmar que fisicamente todo estuviera bien con ella, y aunque fue un alivio darse cuenta que no tenía ni el más mínimo rasguño, casi se desmaya del susto cuando descubrió que el auto que iba adelante de ella fue lo que interrumpió su loca carrera, mientras que por el retrovisor vio que el auto de atrás al no poder esquivarla también había ido a impactarse con ella y como consecuencia del golpe tenía el vidrio frontal quebrado.

Sin eludir su responsabilidad, Paty se bajó del auto y grande fue su asombro al descubrir que a pesar del fuerte impacto tanto la defensa de su carro, como la parte trasera del auto con el que se fue a estampar, estaban intactos, tal y como si nunca hubiesen chocado. Lo más importante: el conductor también estaba bien, y al cerciorase de que no había ningún daño o descompostura que reparar, se despidió de Paty y se fue.

Luego, ella se dirigió al conductor del auto trasero para negociar el pago del cristal roto, y para ello sugirió esperar a llamar a un agente de vialidad para que el cálculo del pago fuera justo y dentro de lo legal, pero grande fue su sorpresa cuando el conductor afectado con el incidente repentinamente cambió de parecer y argumentando que tenía prisa por llegar a su trabajo, le dijo a Paty que no importaba ya, él mismo se encargaría de reponer el vidrio y no había por su parte ningún problema en que las cosas quedaran así.

Ese fue un "Milagro de Ocasión", lo que por lógica habría sido una tragedia, se redujo a un simple caos víal que terminó cuando la grua se llevó el auto de Paty al taller donde a diferencia de haber tenido que pagar los gastos médicos de los afectados con el choque, lo único que le cobraron fue la "Flecha" (la pieza que se quebró y fue la causante del accidente) y la instalación de la llanta otra vez.

Para Paty, quien es una mujer muy práctica y nada religiosa, todavía no deja de asombrarse cuando cae en la cuenta de que algo más allá de su entendimiento y la lógica la protegió.

"Los Milagros de Ocasión"
están en todas partes y cada uno de nosotros, de alguna manera los hemos vivido, puesto que se manifiestan en la solución a ese problema que tanto nos agobia y se resuelve de pronto, en esa cantidad de dinero que nos hacía falta y como por arte de magia se dan los medios y las circunstancias para obtenerlo (ya sea a través de alguien que nos solicita un trabajo adicional, horas extras, o un pago que alguien nos debía), pero sin importar las creencias de cada persona, algo que no es nada descabellado es prestar atención a la forma como pensamos en las cosas que necesitamos para nuestra vida y agradecer incluso antes de haberlas recibido.

Yo en lo personal lo he estado aplicando, y en las últimas semanas me he salvado de 3 choques aparatosos, un ángel aparecido de la nada me salvó de quedarme 3 horas esperando a que alguien de mi familia pudiera llegar a ayudarme cuando la llanta de mi carro se reventó al caer en una alcantarilla destapada, recibí muy a tiempo un dinero con el que pagué unas deudas que vencían a final de Octubre y encontré un CD que duró extraviado varios días y tenía un anuncio que nos mandaron a la agencia desde la Cd. de México y era para publicarse en la revista de este mes.

No es cosa de magia, no hay nada oculto, cada vez estoy más convencida que "Las Diosidencias" existen y "Los Milagros de Ocasión" se dan cuando confiamos de verdad en que todo puede suceder.

¿Cuáles han sido tus Milagros de Ocasión?

Madrugada

on domingo, noviembre 19, 2006

Primeros minutos de la Tercera hora de este Domingo que forma parte de un fin de semana que se vislumbra largo (por el día de asueto) que será el próximo Lunes 20 de Noviembre.

Me siento cansada, pero no tengo mucho sueño que digamos y es quizá eso, sumado al hecho de que tengo tantas cosas en la cabeza, lo que esta madrugada ha propiciado que haya preferido ponerme a escribir en lugar de intentar dormir.

El día de hoy transcurrió normal, entre las actividades normales de un Sábado ordinario: Limpiar la casa, lavar el carro, estar en casa durante la mayor parte del día, y aprovechar la tarde para con el pretexto de ir a buscar al centro algunas cosas que necesitaba (unas cintas para mis zapatos de goma amarillos, un lápiz delineador de labios, cambiar la pila de mi reloj que ya no funcionaba, etc.), aprovechar la tarde para salir a caminar, distraerme y desprenderme un poco de mis pensamientos y preocupaciones banales, hecho que logro cuando me concentro y me pierdo entre la gente que va y viene, todos los objetos que se reflejan desde los cristales de los aparadores y con la cantidad de cuadras que recorrí sin encontrar las cintas amarillas para mis zapatos, pude ver con más atención.

También aproveché mi salida a la calle -para como otras muchas tardes de Sábado lo he hecho- pasar a Catedral para sentarme un ratito en una de las bancas del interior del templo, porque descubrí que siendo una mujer no muy religiosa, pero si creyente, al haber implementado esa costumbre a mi rutina de los Sábados, ha sido de gran reconfortamiento para mi, sobre todo en los momentos cuando me siento sola, o cuando las dudas y los miedos que hay en mi vida me abruman demasiado.

Esta tarde de Sábado en particular hubiera deseado permanecer ahí durante un poco más de tiempo, pero no pude hacerlo porque tenía que llevar a casa unas cosas que mi mamá me había encargado para la hora de la comida; pero a pesar de que ahorita ya es la parte final de mi día, me siguen acompañando toda la serie de pensamientos que permanecieron en esa banca del templo junto a mi.

Pienso en cosas del presente inmediato, por ejemplo en que mañana trabajaré en un catálogo y en una página web para un negocio extra que espero con todas mis ganas fructifique, pienso en que el Lunes me gustaría aprovechar el día de descanso para ir a visitar a mi amiga Miriam, actualizar el blog, mientras que a nivel más profundo y personal pienso en que el tiempo no se detiene, las horas siguen su marcha, y a pesar de mis miedos, debo buscar la forma de confiar en que todo lo que ha pasado conmigo hasta ahora ha sido lo adecuado y en el futuro cercano quizá algo muy padre está por suceder.


Que más quisiera yo, sacudirme la melancolía que me envuelve a veces de una buena vez por todas, no tener miedo de que Navidad y Año Nuevo sean otra vez grises porque una vez más no estará la persona que más quiero y concentrarme en esa lucecita tan débil que alumbra mi vida cada vez que pienso en que soy una mujer que tiene inmensas ganas de vivir, que quiere aprender un montón de cosas, a diseñar, a hablar italiano o por lo menos escribirlo y leerlo bien en forma auto didácta; volver a las clases de inglés, meterme al coro o a un grupo de jóvenes de la iglesia (en confirmaciones o alguno de esos rollos), para conocer nuevos amigos, estabilizarme más espiritualmente, o involucrarme en alguna asociación de labor social o voluntariado, de las ganas que tengo de escribir cosas, tener alguien con quien compartir todo lo que me pasa, las cosas que me ilusionan, las cosas que disfruto, comentar juntos un libro o algo cotidiano, como un suceso que haya sucedido en el trabajo o haya captado la atención al salir a la calle, durante el trayecto al trabajo o de regreso, alguien que me tenga la suficiente confianza para platicarme sus ideas más locas, las cosas que sueña, compartirme sus problemas y sus temores, que yo pueda ser su refugio al final de un día difícil, tener la posibilidad de derretir su corazón cuando esté enojado o triste, alguien que el próximo verano – a pesar de sus broncas y múltiples ocupaciones- se “de” el tiempo para ir juntos a dar un paseo en bicicleta, caminar por el parque sin tener prisa, sentarse junto a mi sobre el pasto húmedo donde yo tendré oídos, toda la paciencia, la atención y disposición para escucharle decir lo que sea, no importa si es algo muy simple, pero que en un instante tan pequeño como ese se de por enterado que aunque no esté en mis manos resolver sus problemas, siempre podrá contar conmigo para ayudarle a encontrar soluciones y para estar siempre que me necesite ahí.

Hasta ahorita sólo una persona me ha hecho querer desear ser todo eso, tal vez estoy equivocada y tengo que seguir adelante, dejar de mirar hacia atrás e insistir con algo que quizá no es para concentrarme de lleno en esta etapa que tal vez no sea más que un proceso de preparación en la que tengo la posibilidad de convertirme en una mejor persona en lo que la vida designa o me pone en el lugar exacto donde debo estar…

Todas las noches cierro los ojos y deseo de todo corazón que así sea… Hoy es una de esas noches en que necesito pensar y creerlo con más fuerza, pero sin importar cuan fácil o complicado sea alcanzar todo cuanto sueño, la madrugada se acaba, hay que seguir adelante y ya mañana será otro día.

Cuento (2da. Parte)

on martes, noviembre 14, 2006

Nota: Está un poco largo, pero así salió...

…Inmerso en el tono oscuro de la madrugada y con la obsesiva idea de escapar lo más lejos y rápido posible, El Centauro viajó sin darse cuenta a millones de años luz. Nunca imaginó que su anhelo de libertad le daría la fortaleza necesaria para soportar el cansancio y para no detenerse, pues aún en los momentos cuando sus alas parecían dejar de batirse contra el viento, el miedo a ser castigado por haber quebrantado el eterno equilibrio dentro del mundo mágico le infundía nuevos bríos para continuar.

Nunca supo en que momento perdió la conciencia y la noción del tiempo, puesto que de pronto se sorprendió abriendo sus ojos a la realidad después de un largo y profundo sueño… Era ya de día y el sol brillando por todo lo alto le reveló que se encontraba en medio de un gran bosque, pero lo más extraño era que a diferencia de los lugares rodeados de vegetación que él conocía, este, parecía demasiado extraño, puesto que a simple vista no había nomos, hadas, unicornios ni mucho menos criaturas de “Piedra Lama”.

Confuso y aturdido se incorporó con cautela, mientras que al mismo tiempo intentaba poner en orden sus pensamientos, para así tratar de recordar con exactitud todo cuanto había pasado… Pero no, por más que lo intentó no consiguió nada, puesto que la única imagen que se repetía una y otra vez en su mente (porque en realidad era lo único que recordaba), fue el instante mismo en que preso de una desesperación frenética volaba y se alejaba cada vez más rápido; luego, vio un aro luminoso de fuego que lo absorbió por completo, cegándolo por un instante y después de eso no recordaba ya absolutamente nada más.

Tan ensimismado se hallaba en sus propios pensamientos, que no advirtió que alguien lo estaba observando. Cuando se percató de ello, lo paralizó el miedo que le produjo descubrir ante sus ojos y a muy pocos centímetros de distancia a una extraña criatura que al igual que él se sostenía sobre 4 patas, pero a diferencia de las suyas, las de ese pequeño ser vivo eran todas iguales.

La estatura, comparada con la de él, era inferior y a pesar del tono de la piel: aterciopelada por un cabello muy fino de color café con manchas blancas, entre los dos no compartían ningún otro rasgo físico similar, pues esta criatura tenía el cuello más alargado, la cabeza pequeña, las orejas ovaladas y puntiagudas en forma de triángulo, los ojos más grandes; mientras que la nariz y la boca eran tan prominentes que por un momento le causó temor tanta cercanía, puesto que pensó que tanto si decidía irse o quedarse, corría el riesgo de ser atacado.

Después de un leve instante en que esa criatura permaneció contemplándolo a él con la misma expresión de desconcierto; El Centauro supo que no era un ser peligroso, puesto que lo único que hizo mientras él permaneció prácticamente “petrificado”, fue agitar su cabeza en un intento por atrapar en el aire algún aroma proveniente que le ayudara a identificar que clase de criatura era. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no corría peligro, pues además de que percibió en ese par de ojos redondos y profundos, una gran ternura, mezclada con curiosidad, la criatura, al no encontrar por su parte ya nada más que pudiera interesarle; se dio la media vuelta para reunirse con otro ejemplar de su especie que era aún mucho más grande y llevaba sobre su cabeza unas extrañas ramificaciones que sobresalían de su cráneo a una altura considerable.

Más confundido y desconcertado que nunca, se alejó y emprendió de nuevo el vuelo, y si la primera extraña criatura con la que tuvo contacto le causó asombro, eso no fue nada comparado con la impresión que le produjo descubrir con el paso de los días al sobrevolar por los lugares y ciudades de ese mundo desconocido para él, que existían otros seres que si eran muy parecidos a él, pero con la diferencia de que no volaban y carecían de cualquier característica física que permitiera establecer un vínculo de sangre con los faunos y unicornios.

Así que en los momentos del día mientras se mantenía en el aire para seguir alejándose, aprovechaba para observar también más de cerca a esos extraños seres llamados “humanos”, y así aprendió que vivían en grupos, adentro de construcciones raras, elaboradas con materiales sólidos, algunas de las cuales se erguían tan altas, que casi alcanzaban la misma distancia que él con su vuelo, y muchas de ellas reflejaban su imagen de una forma tan fiel, que le costó varios días hacerse a la idea de que aquello que veía no era más que el reflejo de él mismo al pasar.

Durante el día volaba y por la noche dormía en la parte más alta de alguna de esas edificaciones, en medio de un valle o bosque, o cualquier paraje solitario (dependiendo donde lo alcanzara la oscuridad), y no sabía porque, pero tenía la plena convicción de que siempre que continuara volando, se mantendría a salvo y nadie del mundo del cual provenía podría atraparlo para llevarlo preso y de regreso.

Era evidente que dentro de ese universo, la forma de medir el paso del tiempo era muy distinta; pero lo maravilloso era que con cada día nuevo, aprendía algo más acerca de los humanos y le sorprendía el ingenio que tenían al utilizar artefactos que les facilitaban la vida y compensaban su falta de alas con extraños inventos en los que por tierra eran capaces de recorrer enormes distancias deslizándose sobre 4 objetos de forma circular, mientras que en el aire se sostenían con un par de alas metálicas impulsadas por dos extrañas cavidades huecas de las cuales surgían rugidos y aire caliente; pero así como los seres humanos suplían con creatividad e inteligencia la carencia de “dones mágicos”, conforme avanzaron los días, para El Centauro, todas las cosas que esas criaturas tan parecidas a él inventaban; de forma gradual dejaron de maravillarlo y en contraposición, descubrió que los seres humanos –así como tenían el don de crear cosas a partir de la nada-, también eran egoístas, capaces de guardar en su interior sentimientos tan oscuros como el miedo, el rencor, la envidia o la avaricia, que en grado extremo provocaba que se autodestruyeran unos a otros.

Esto último fue lo que lo hizo comprobar que sus sospechas eran ciertas: en su mundo y a través de los relatos del pasado que cada noche podían leerse en la luminosidad de las constelaciones; El Centauro había conocido la historia acerca de un mundo que existía en una dimensión distinta a la suya; y aunque siempre había pensado que se trataba de un simple relato fantasioso, de verdad ese mundo existía y ahora él se encontraba ahí.

Quería volver, porque extrañaba el mundo mágico, pero no podía ni sabía como hacerlo; mientras que por otro lado, el universo de los humanos era tan extraño y complejo, que la sola idea de quedarse atrapado para siempre en un lugar al que nunca pertenecería le provocaba una tristeza tan grande que lo hacía llorar porque no le cabía en su corazón color azul transparente, ni tampoco dentro del pecho.

Una tarde en particular, cuando se encontraba en un lugar al aire libre, uno de esos que a los humanos les gustaban para reunirse en familia; El Centauro, luego de un rato de permanecer cercano observándolos –sin que ninguno lo notara- aburrido y abrumado por no saber que sería de él más adelante, decidió alejarse de ahí y para ello se encaminó hacia la parte más alta, donde al final se encontraba una barranca montañosa desde la cual podía observarse no sólo el horizonte, sino la majestuosidad de los dominios de la naturaleza que sin necesidad de ningún alarde, a simple vista demuestra muchas veces que su poder no tiene fin.

Como por instinto, sus enormes alas se desplegaron y comenzaron a agitarse, sus piernas quedaron por un instante suspendidas en la nada y su único contacto con la tierra era la parte trasera de su cuerpo que aún se hallaba apoyado sobre el suelo.
El viento tibio proveniente del poniente acariciaba su rostro incitándolo para emprender el vuelo, y lo habría hecho, a no ser porque de pronto sintió el peso de una mirada sobre sus hombros y al girarse para descubrir si estaba o no en lo correcto, además del ruido provocado por alguien que detiene sus pasos de forma abrupta, se encontró de frente con una extraña y joven mujer que lo primero que hizo fue mirarlo directo a los ojos sin decirle nada.

El Centauro se quedó ahí también frente a ella y ya no pudo irse. En ese microsegundo en que permanecieron sin expresar palabra alguna, pudo darse cuenta que a pesar de tener los ojos de color oscuro (un rasgo que para él era demasiado extraño tomando en cuenta que todas las criaturas de su especie los tenían de colores claros y turquesas), aquella extraña mujer, a pesar de ser hermosa proyectaba con todo su ser un sentimiento profundo de tristeza y ansiedad.

-“Llévame contigo”- fueron las dos únicas palabras que pronunció cuando el silencio comenzaba a ser intolerable y así fue como dio inicio el tiempo entre ellos, El Centauro no pudo negarse a aquella petición, y aunque su voz nunca emitió una respuesta, quizá sin darse cuenta asintió con su cabeza manifestando así un rotundo “Sí”…

Nunca se arrepintió de haberlo hecho, pero desconcertado todavía recordaba que en los minutos posteriores a aquel primer encuentro, y mientras él se deslizaba en el aire, batiendo sus alas con gran fuerza tal y como si quisiera volar más rápido y alto para alcanzar los últimos destellos dorados del sol que huía para ocultarse tras las montañas, a diferencia de otras veces (cuando sólo sentía las traviesas manos de las invisibles ninfas hijas del Dios Viento -que se divertían haciéndole frías cosquillas y desacomodando su pelaje cada vez que ganaba más rapidez y altura-), ahora podía sentir sobre su lomo no sólo el frágil cuerpo de aquella joven extraña, sino también la humedad de sus lágrimas que mojaron e hicieron más oscuro su pelaje, hasta el momento en que ella, acurrucada entre su espalda y sus alas, se quedó profundamente dormida.

Nunca se atrevió a preguntarle ¿Por qué lloraba?... Quizá fue lo mejor, puesto que sin importar el motivo, eso pertenecía al pasado, y desde el instante mismo en que sus vidas coincidieron en un mismo punto y él decidió llevarla sobre su lomo de Centauro, había comenzado su vida juntos.

Volaron durante muchos días continuos y aunque seguían sin cruzar palabra alguna, podían entenderse a la perfección, puesto que a veces bastaba un simple cruce de miradas para saber lo que tanto uno, como el otro querían, y así por ejemplo, la chica sabía que cuando El Centauro casi no batía las alas y solamente planeaba, dejándose arrastrar por las ninfas del viento, había llegado el momento de buscar algún lugar para descansar, pasar la noche y comer. Mientras que estando ya sobre “tierra firme” él por su parte, había aprendido que cuando ella permanecía con sus profundos ojos oscuros fijos en un punto indeterminado del horizonte, había que dejarla sola durante un buen rato y eso contribuiría a encontrarla con un mejor ánimo después.

La convivencia tan cercana sirvió para que en poco tiempo se acostumbraran a estar siempre juntos, los primeros intercambios de palabras surgieron cuando El Centauro cuestionaba ¿por qué el sacudir sus patas traseras con fuerza frenética cada vez que salía del agua?, provocaba la risa espontánea de la chica, que lo miraba entre divertida y curiosa, mientras para disimular fingía acomodarse los oscuros cabellos rebeldes que lograban escapar de su larga trenza siempre a medio tejer.

Así fue como El Centauro tuvo que explicarle, que sacudir las patas traseras al salir del agua, en “El Mundo Mágico” era una especie de tradición con la que los Centauros intentaban purificar los primeros pasos que darían sobre “La Madre Tierra”, por lo que compartiendo explicaciones ejemplificadas con anécdotas del pasado que cada uno de ellos vivió en su mundo, comenzaron a conocerse más y aprender juntos una visión distinta de una misma cosa.

Ambos se divertían muchísimo con eso, puesto que mientras la chica era muy práctica y para todo encontraba una explicación lógica, El Centauro, como personaje de un mundo distinto, a todo lo revestía y lo hacía cobrar vida con su magia, pudiendo pasar ambos así, interminables horas conversando, incluso un día sobrevolando por una universidad, llegaron a darse cuenta de que El Centauro podía leer los pensamientos y anticiparse al futuro, puesto que al volar sobre un árbol cercano a una banca donde una chica de cabellos rizados permanecía sentada solitaria sobre una banqueta de piedra con su mochila al lado, esperando el momento de entrar a clase, fue suficiente para que El Centauro se diera cuenta de lo que había en su interior y así ante la incredulidad de su compañera pudiera adelantarse a contar lo que pasaría en un futuro.

-“¿Viste a esa chica?”-

-¿La que estaba distraída y al parecer esperando el momento para entrar a clase?-

-¡Ajá!… Esa misma, pero no estaba distraída… Durante todo el tiempo estuvo observando a los árboles, tratando de imaginar si ellos tienen alma y cada vez que se mecen todos en conjunto no estarán diciendo algo en un lenguaje que ella no sabe como interpretar.-
-¿Y cómo sabes eso?-

-Porque en esa mochila que tenía al lado lleva un cuaderno de pasta gruesa donde anota muchas de las cosas que vive y piensa y mañana va a volver al parque cercano para tomarse el tiempo de seguir observándolos y eso le va a dar la idea para escribir algo relacionado con eso.-

Una sonrisa y el silencio fueron la combinación perfecta para expresar incredulidad y aunque El Centauro ni siquiera intento rebatirle nada que justificara como cierta su afirmación, ambos acordaron volver al día siguiente y efectivamente, al sobrevolar por el parque cercano, desde lejos identificaron la silueta de la misma chica, quien esta vez, sentada sobre el pasto y con varios de los objetos contenidos en su mochila y regados a su alrededor se hallaba totalmente concentrada con un cuaderno de pasta dura que apoyaba sobre sus piernas para escribir lo que a una distancia cercana podía leerse por el título era una historia sobre “El Alma de Los Árboles”…. (¡Y AHÍ ESTABA YO DENTRO DEL CUENTO!!!).

Esa capacidad del Centauro para ver más allá de las personas, terminó por cautivar a su joven compañera, mientras que él, por su parte experimentaba algo muy extraño que nunca en toda su vida había sentido por nadie y tenía que ver con un profundo deseo de estar siempre con ella, platicarle todo lo que había aprendido a lo largo de su vida, y al mismo tiempo compartir el mayor tiempo posible para cerciorarse de estar ahí por si ella lo necesitaba. Durante las noches, le bastaba percibir en la penumbra su fragilidad como ser humano para saber que se había dormido con frío y entonces él desplegaba sus alas para protegerla y darle calor.

La relación tan cercana entre ellos había evolucionado a tal grado, que a pesar de ser tan diferentes y provenir de mundos tan distantes, había terminado por convertirlos en dos personas nuevas y mucho mejores de lo que antes habían sido. Lo más sorprendente era que conforme pasaba el tiempo El Centauro fue adquiriendo una apariencia más de humano y llegaron a la conclusión de que probablemente al escapar del “Mundo Mágico” había perdido su condición de Semi Dios”, pues un día su torso de Fauno y sus patas traseras desaparecieron y durante un día intenso de lluvia, luego de resguardarse en una cueva, cuando el arcoiris apareció, sus alas se desintegraron convirtiéndose en una especie de polvo brillante que al quedar esparcido por el suelo, el mismísimo Dios Viento se encargó de llevarse.

Aunque la apariencia no era precisamente lo que desde un principio los había mantenido juntos, el estar ahora en igualdad de especie les significó una felicidad mayor, pero al mismo tiempo un gran reto, pues no obstante que ambos estaban seguros de que deseaban estar juntos durante el resto de sus vidas, estaban concientes de que a veces eso no es suficiente y se necesita mucho más que amor para poder construir una vida en común.

El Centauro se sentía un poco triste porque al volverse humano, se había dado cuenta que nunca más podría regresar al “Mundo Mágico”, pero por otro lado sabía también que no habría podido desear volver a su lugar de origen para seguir siendo lo que toda su vida había sido, pero vivir sin estar cerca de la persona que le había dado ese valor y sentido real a su existencia… Por eso, la madrugada cuando decidieron viajar juntos para a travesar la frontera, El Centauro se dio cuenta que había sido también gracias a ella que ahora también era visible para los demás humanos, y aunque no tenía ni la menor idea de que retos le esperaban bajo esa condición, cuando subió a la parte trasera del auto que les ofreció acercarlos más a la línea divisoria, no sintió miedo, se limitó a tomar de la mano a su novia y así mientras ella lo abrazó para viajar junto a él durante todo el camino, cayó en la cuenta de que mientras ella estuviera a su lado y aunque no pudiera predecir el futuro, arriesgarse a vivir con incertidumbre valdría la pena….

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La idea de este cuento surgió a raíz de un sueño que tuve la madrugada del Martes 19 de Septiembre para amanecer el Miércoles 20 y aunque en apariencia no tenía sentido, ni absolutamente nada que ver conmigo, me tuvo durante más de una semana pensando en eso, y no obstante que me tardé más tiempo del que yo hubiera querido para plasmarlo al papel, así fue como descubrí que no sólo me fascinan aún las historias mágicas con personajes mitológicos, sino que muchos de los elementos dentro del cuento me llevaron a tomar conciencia de los deseos y circunstancias que en este momento son muy obvias en mi vida:

- La Mujer de Piedra Lama = El amor es espontáneo , no se puede forzar y muchas veces surge con la convivencia diaria.
- El Centauro= Refleja mi necesidad de enamorarme de una persona muy especial, sensible y diferente.
- La Chica Extraña= El mismo deseo de huir de la tristeza y la desesperación.
- Yo (dentro del cuento) = Mi enorme deseo de formar parte de una historia distinta y especial que cambie mi vida para siempre.
- Momentos concretos dentro del cuento= (Cuando la chica se queda dormida sobre El Centauro y la madrugada cuando él la protege con sus alas) Cosas que ya viví como mujer con una sola persona y me encantaría volver a experimentar.
- La Conclusión de la historia = Al convertirse El Centauro en humano, la historia dejó de ser un cuento y como en la realidad no se puede saber lo que pasará en el futuro, por esa razón la historia no tiene final.

Viernes, Noviembre y La Oreja de Van Gogh

on viernes, noviembre 10, 2006

Son casi las 3 de la mañana y aún no me he ido a dormir, allá afuera hace un poco de viento (muy frío por cierto) y hará apenas como un par de horas que llegué a mi casa después de haber ido al concierto de La Oreja de Van Gogh.

El día transcurrió muy rápido, y estuve de muy buen ánimo durante todo el día (yo creo que eso se debió en parte a que yo de verdad "moría de ganas" de ir al concierto), desde la mañana me arreglé y me puse "Guapa" (como el nombre del Tour y del disco de "La Oreja"), y bueno, ya hablando en serio tenía ganas de maquillarme y salir arreglada de mi casa, no sé, si a todas las mujeres nos pase, pero a mi en lo particular hay veces en que me gustaría verme o sentirme "bonita" no en el sentido de que yo sea una chica guapísima, (porque no lo soy), la verdad yo me considero una chica de lo más normal, que cuando se arregla se ve bien, y no sé, es algo muy curioso, supongo que como a todas las mujeres hay días en que siento esa necesidad de sentirme más femenina o percibirme un poquito diferente a como me reflejo en el espejo todos los días, y hoy fue una de esas veces.

Al concierto nos fuimos ya un poco tarde, porque como todas las chavas con las que iba a ir salen a las 7 de la tarde, acordamos de vernos en la oficina de Avanza Diseño (la agencia de publicidad donde yo trabajo).

Desde en la tarde había mucho tráfico y como 3 de nosotras teníamos que cruzar el puente a El Paso, Tx. caminando, a pesar de eso y del intenso tráfico que había ya cuando íbamos por el lado de E.U.A y rumbo al Coliseo (lugar donde fue el concierto), llegamos barridas cuando el grupo recién estaba empezando a cantar.

La verdad disfruté mucho la presentación de LODVG, cantaron padrísimo, de las 6 chavas que fuimos sólo Fabiola y yo éramos las más fanáticas y las únicas dos que se sabían todas las canciones; durante todo el concierto nos la pasamos de pie a cante y cante, mientras que las otras chavas sólo nos veían con cara de risa como diciendo: "Estas dos locas apenas se juntaron"... Y cotorreando porque Irene dijo que Amaia (la vocalista del grupo) había salido "Muy Fachosa" a cantar, y yo le dije: "¿Qué prefieres?: Una vocalista bien vestida y que no cante, o una vocalista "Fachosa" y que cante bien?", eso es lo que importa ¿no?

A mi la verdad no se me hizo "Fachosa" o será que Amaia, al igual que los otros chavos que integran el grupo siempre se visten de lo más normal, con jeans y tenis, playeras como las que todo mundo usa a diario y en este caso, Amaia salió al escenario con unos jeans de mezclilla y una playera muy padre de la selección de Brasil, el cabello lo llevaba suelto y totalmente lacio y ya no tan rubio, casi, casi amarillo (como lo usó en todas las fotos promocionales de este último disco) y sospecho que como lo llevaba anoche ahora si era su color natural, detalle que me agradó porque siento que ella es una chica muy auténtica y aparte de que no necesita mucho de esas cosas, así se ve mucho más bonita.

Para mi se veía bien, porque apesar de la sencillez de su atuendo si iba maquillada y mi no me pareció que se viera mal; porque creo que al igual que los otros 4 chavos, el concepto que caracteriza a LODVG radica en la calidad de la propuesta que ellos ofrecen, puesto que son un grupo que vende millones de discos por la originalidad de su música y no de su imagen.

Mi amiga Claudia tuvo mucha razón en decir que fue un concierto muy fresa, porque la mayoría del público asistente estaba conformado por chavos jóvenes y parejas medio "fresitas", y no es para menos, no hay que olvidar que LODVG es actualmente uno de los grupos más representativos del pop contemporáneo.

Durante las casi 2 horas que duró el concierto, cantaron canciones de los discos pasados y varias del nuevo, y algunos de los detalles más rescatables de la noche fueron que por ejemplo durante la primer parte del concierto a Amaia, cuando estaba cantando una de las canciones nuevas, se le olvidó la letra, pero casi nadie lo notó porque la gente estaba cantando con ella, y cuando pasó eso, el público siguió cantando la parte que se le había olvidado, lo cual provocó una sonrisa espontánea por parte de ella, que luego de reflejar en su rostro una expresión de: ¡Wow se la saben!... retomó su parte y siguió cantando.

También me llamó mucho la atención que aunque el grupo hasta donde yo sé nunca se ha presentado con coristas como parte del show, en varias de las canciones que lo lleva, era la misma gente la que le hacía coro (un detalle que a ella le encantó y podría decirse que hasta le divirtió). Eso, sin dejar de mencionar también la total "complicidad" que proyectan todos en el escenario, porque en verdad se percibe que todos se llevan muy bien, en especial Amaia y Xabi (que se nota a leguas es "El Cerebro" detrás del grupo).
Álvaro, desde que lo vi en el DVD que se incluye en el disco de "Guapa", me dio la impresión de que es un chavo muy bromista, algo muy similar a Pablo y por lo mismo supongo que ellos dos se han de divertir bastante; mientras que Haritz, desde siempre no sé porque, pero siento que es un chavo muy práctico y simple, que al mismo tiempo es muy noble también.

Me gustó mucho el concierto, lo disfruté mucho, cantaron varias de las canciones que a mi me gustan, pero definitivamente si tuviera que elegir una, me quedaría con "El 28", (que para esta presentación la hicieron en una versión acústica muy hermosa y que para nada tuvo que ver con la versión original) y fue la rola con la que yo me hice fan de ellos hace ya varios años atrás, cuando en México todavía ni eran famosos y de pura casualidad me tocó verlos en un programa especial de navidad de Tv Azteca... Luego fue todo un rollo conseguir el primer disco (hasta lo tuve que comprar en un catálogo de "Columbia House"), y aunque ya las cosas fueron diferentes después del 2do. disco "El Viaje de Copperpot" (que es el que todo mundo recuerda por canciones como "Cuídate", "La Playa" y "París), LODVG además de ser un grupo que me conquistó por la temática de sus letras y la originalidad de su música, pienso que siempre le voy a tener un cariño muy especial porque fue uno de los elementos que solidificaron los lazos de amistad con Eli -a pesar de existir un océano de por medio- ¡Saludos hasta Valencia, España!!!

Así es como puedo resumir este Viernes de Noviembre y La Oreja de Van Gogh... Junto al recuerdo de viajar de regreso a casa en silencio y sobre el asiento trasero de un auto (que no era el mío); me quedo con los sonidos de un CD en vivo que no dejó de sonar durante todo el trayecto y con las imágenes tan características y luminosas de una ciudad como El Paso, Tx. y que se revelan desde el exterior del cristal de una ventanilla, al a travesar
por el Freeway con nostalgia y durante la madrugada como muchas veces y en otro tiempo lo hice con otra persona que esa noche también estaba bajo el mismo cielo de esa misma ciudad, pero tal vez en un punto o lugar opuesto y quizá a muchos kilómetros de distancia del lugar a donde me dirigía yo.

Antes de dormir no puedo evitar pensar en que lo mejor es recordar sin tristeza, en que me siento cansada (y no es para menos, puesto que ha sido un día intenso), y mientras otro fin de semana comienza, cierro los ojos hasta que el sueño difumina la idea de que sin importar si pasará mucho tiempo antes volver a ver a los chavos de LODVG, si es o no el último concierto de la temporada 2006, tan sólo por eso habrá sido un buen cierre y la espera valdrá otra vez la pena.