Encuentro Con Laura En La Frontera

on viernes, julio 28, 2006

Hoy hace una semana con un día que volví a verla, y hoy hace también una semana exacta que se fue...

Es extraño, pero a 7 días de distancia muchos son los sentimientos y emociones que me producen las 12 letras que en conjunto forman el nombre de Laura Pausini.

Es increíble la velocidad tan vertiginosa con la que transcurre el tiempo, en esta madrugada húmeda, en que la fuerza de la lluvia parece anunciar que el cielo terminará por caerse a pedazos (porque ha llovido como nunca)... Me asomo por la ventana y la imagen distante y difuminada del Hotel Camino Real, tras la fugaz idea que casi me convence de que todo ha sido un sueño, me hace suspirar y volver en el tiempo, revertir las manecillas del reloj, repetir varias veces las distintas salidas que tuvo el sol tras la montaña, hasta el momento de su despedida para dar paso a la luna... todo con la intención de manipular imaginariamente los recuerdos y regresar a un espacio que ya ha quedado atrás.



Hotel Camino Real, El Paso, Tx.

Otra vez es Miércoles por la mañana, despierto temprano, me miro al espejo para descubrir que las sombras oscuras alrededor de mis ojos, a pesar de que evidencian que en 1 ó 2 días previos al concierto, la emoción le ha robado muchas horas a mi sueño, en lugar de preocuparme me hacen sonreír, puesto que el calendario indica que hoy es día 20, hoy es el día del concierto, el plazo se ha cumplido, la espera (que la verdad yo no esperaba) ha terminado y a pesar haber trasnochado, para mi no es nada extraño y hasta se justifica el hecho de madrugar.

Todo cuanto sucedió desde el instante mismo en que me paré de la cama, se dio igual que todos los días, quizá lo que en esta ocasión revistió de un tinte de magia a lo ordinario fue el simple hecho de que a pesar de que una vez más me dejé envolver por la rutina, en mi mente estaba la idea de saber que ese día no terminaría igual que todos los demás.

No sé si era yo, pero las primeras horas transcurrieron rapidísimo, cuando menos lo pensé ya había llegado la tarde, y aunque el plan consistía en trasladarnos temprano a la ciudad de ELP para llegar temprano al lugar donde sería el concierto, poco después de la hora de la comida, ese plan se adelantó porque previo al concierto había que cubrir una exposición de arte en el Museo de El Paso.

Hacía muchísimo calor y lo siguiente que recuerdo es todo lo que Claudia (mi compañera de trabajo) me iba contando mientras su camioneta avanzaba a vuelta de rueda en la fila de espera para llegar a la garita del puente de cruce internacional, mientras que yo, de modo inevitable y a la par de ir reviviendo momentos del pasado en ese mismo sitio, pero en otro vehículo y con otra persona, pensaba al mismo tiempo en que Laura, en el punto de la ciudad donde estuviera, por más mágico e increíble que resultara, el destino la había traído por fin hasta la frontera, estaba ya, al igual que yo, bajo ese mismo cielo y bajo ese mismo sol abrazador, que en compensación por atravesarnos la piel con sus rayos en verano, matiza al cielo con colores tan nítidamente intensos y hace indescriptible y especial la visión de esta tierra desértica que desde siempre ha sido mi hogar.

A la exposición llegamos a muy buen tiempo, no tardamos mucho en encontrar estacionamiento, nos bajamos y llegamos a la sala donde sería la exposición, pero esta aún no comenzaba, así que mientras Claudia saludaba a todos sus conocidos yo me dediqué a curiosear en los alrededores del museo y desde el momento en que llegamos, al observar el Hotel Camino Real (que está ubicado exactamente enfrente del Museo) y ver ahí un camión moderno y medio “sospechoso” no sé porque, pero tuve el presentimiento de que Laura estaba hospedada ahí.

La exposición era un tributo para Luis Jiménez, un artista que se volvió un ícono de esta frontera puesto que fue él quien diseñó la escultura que se encuentra en la parte central de la Plaza San Jacinto o de los Lagartos, además del “Vaquero”, la figura que se encuentra también afuera del museo, junto a la entrada principal y que también es muy representativa de esta ciudad fronteriza.
El evento empezó como 15 minutos después de que nosotras llegamos, y previo a la exposición se ofreció una conferencia en la que la dueña de una de las galerías de arte más importante de ELP y un profesor y escritor de UTEP hablaron sobre su vida y su obra.


La Plaza San Jacinto o “De los Lagartos”, atrás el también el recién remodelado “Teatro Plaza”.

La conferencia y la exhibición de pinturas y esculturas del artista homenajeado fueron muy interesantes, pero la verdad yo lo único que deseaba es que el evento terminara pronto para poder irnos al concierto. Durante toda la conferencia me la pasé con la vista fija en la entrada principal para ver si desde ahí no se veía algún movimiento o salida de gente del Hotel Camino Real, pero en todo el tiempo que estuvimos cerca de ahí no hubo nada fuera de lo normal.

En el museo estuvimos aproximadamente 1 hora, y saliendo de ahí nos fuimos de inmediato al concierto, Claudia se enojó conmigo en el camino porque ella nunca me preguntó nada acerca del lugar donde sería el concierto y cuando salimos del evento en el museo pensando en que el concierto sería en el Coliseo, manejó hasta ahí y cuando yo le pregunté ¿a dónde iba? si el lugar a donde teníamos que dirigirnos quedaba hacia el extremo opuesto de la ciudad, se enojó conmigo y me regañó por no haber aclarado eso antes.

A pesar de que el tiempo se nos vino encima, llegamos rápido al Don Haskins Center de UTEP. Todavía hacía mucho sol y ya estando ahí, esta vez si tardamos un poco más en encontrar estacionamiento debido a que la mayoría de los lugares libres que hay alrededor de esa zona, están reservados para los estudiantes de UTEP que estudian o viven en los apartamentos para residentes y por esa razón no podíamos arriesgarnos a dejar la camioneta de Claudia en cualquier lugar, puesto que en otras ocasiones en esa misma zona nos ha tocado ver a personas que saliendo de los eventos, se encuentra con una multa bastante jugosa y en dólares colocada en el vidrio delantero o peor aún, ya no encuentra su auto por el simple hecho de no tener engomado que lo acredite como estudiante de UTEP y haberse estacionado en zona restringida.

Total que renegando y todo, Claudia terminó estacionándose como a 3 cuadras del Don Haskins, justo enfrente de un edificio que sirve para que los estudiantes de UTEP puedan ir a estudiar en horas fuera de clase. Eran las 7:00 en punto de la tarde, pero el sol brillaba de manera tan intensa todavía que parecía que aún era mucho más temprano. Nosotras entramos por la parte de atrás del gimnasio y aunque yo estaba un poco temerosa de que no me dejaran meter la lona que había impreso para Laura, no tuvimos ningún problema, puesto que en la revisión que nos hicieron en la entrada solamente se preocuparon por verificar que en el interior de las bolsas no lleváramos ninguna grabadora o cámara.

Ya en el interior, fue una sorpresa descubrir que el recinto estaba casi vacío y fue un poco decepcionante también verificar que según los boletos que nosotras llevábamos, el lugar que nos correspondía estaba casi arriba y a un costado derecho del escenario.

Más resignadas que convencidas ocupamos nuestros lugares, yo me puse a desenrollar la lona y pasados unos minutos, cuando vimos que nadie más llegaba, literalmente “nos valió grillo” y nos fuimos casi hasta abajo mucho más cerca del escenario y ya una vez ahí, no hubo que esperar ya tanto, pues justo cuando el reloj marcaba media hora después de las 7 de la tarde, las luces se apagaron, la pantalla central del escenario se encendió, y entonces la duda acerca de cuál de los tres artistas abriría el concierto se despejó cuando la introducción fue un video y un remix de “Escucha” de Laura Pausini.

Luego del video y posterior a escuchar los primeros acordes de la introducción de “Gente” versión “Live in Paris” Laura apareció en el escenario y bastó su presencia para que al menos a mi se me olvidara todo, pues a partir de ahí ya ni siquiera me importó que el lugar estuviera casi vacío, que afuera hiciera un calor de los mil infiernos o que el concierto estuviera empezando todavía a plena luz del día.

En los primeros minutos sobre el escenario, Laura descubrió desde el escenario la lona que llevábamos especialmente para ella y en cuanto la vio de inmediato su cara se iluminó con una gran sonrisa, se acercó a la orilla del escenario lo más cercano posible a nosotras para saludarnos y aventarnos besos; en cuanto terminó la primer canción lo primero que dijo fue: “Esta noche quiero saludar a todos, pero primero y especialmente a ellos que son mis fans”.

A mi me dio mucha emoción porque nos señaló directamente, Claudia –que no es tan fan como yo- casi se desmaya, y aunque la participación de Laura en el escenario fue demasiado corta (duró aproximadamente 45 minutos y creo que estoy exagerando), el objetivo que yo tenía en mente cuando mandamos a imprimir esa lona se cumplió, puesto que en medio de un público que en su mayoría estaba ahí reunido para ver la actuación de El Buki, en una ciudad y sobre un escenario en el que Laura no había estado antes, encontró gente de Faenza que como siempre está ahí demostrándole su apoyo incondicional.

Desde antes que empezara el concierto, yo me di cuenta que –como pasa en la mayoría de los conciertos- en la consola de audio e iluminación estaba el papá de Laura, el Sr. Fabrizio Pausini. Yo pensé que esta vez no llevaba su cámara de video, (porque siempre, a todos los lugares donde van, él graba imágenes de los fans y los conciertos), pero me equivoqué y casi me desmayo cuando Claudia se dio cuenta que ya en plena actuación de Laura, el Sr. Pausini grabó cuando nosotras estábamos haciendo escándalo con la lona extendida… Así que no sería nada extraño que en un futuro no muy lejano apareciéramos –aunque sea en forma breve- en uno de los videos de Laura, y si no, al menos hasta Italia se irá la evidencia y la familia de Laura se sentirá feliz y orgullosa de saber que en todos los rincones del mundo ella tiene fans.


La actuación de Laura –tal y como yo lo había previsto- fue una mini-probadita del show que ella ofreció durante la gira “Resta in Ascolto”. La mayoría del repertorio estuvo conformado por una selección muy exhaustiva de sus éxitos más conocidos y en los que obviamente no podía faltar “Víveme” que como ella misma lo mencionó esa noche fue la canción que le permitió ganar el Grammy americano y también el latino, y aunque en un principio el público del Don Haskins Center se mostró un tanto frío e indiferente a la actuación de Laura, ella logró prenderlos con su sencillez y simpatía y prácticamente se los echó a la bolsa cuando posterior a cantar el tema de “Escucha” dijo con toda la honestidad que la caracteriza:
"Ustedes nunca tengan miedo de decirles las cosas como son a las personas que les hacen daño, porque ustedes si valen, ellos no".

Esa fue la frase de la noche, y por lo que dice la letra de la canción pienso que Laura la dirigió a las personas que por alguna circunstancia han vivido algún rompimiento o separación dolorosa y haciendo referencia a que a pesar de que en cuestión de sentimientos no todas las personas son sinceras, uno no debe de quedarse nunca con las ganas de abrir el corazón y decir lo que siente.

Así de ese modo tan simple tan simple, Laura se ganó además de una prolongada ovación, el corazón de todos los que ahí estaban y no eran tan fans. Para cuando estaba a punto de terminar su actuación el público ya estaba cautivado con su forma de entregarse arriba del escenario y fue emocionante ver como no sólo los jóvenes, sino también los adultos estaban ya de pie, bailando, agitando las manos y cantando a una sola voz junto a ella “Se fue”, el último tema de la noche, con el que se despidió y aunque al salir del escenario todos le pedíamos y esperábamos que regresara para cantar un último tema. No lo hizo, desapareció y al encenderse las luces nos dejó con la incómoda sensación de que su participación a pesar de que valió la pena, fue cosa de nada y estoy segura que ese sentimiento fue aún más intenso para los que ese “mini-concierto” fue su primera oportunidad para verla en vivo.

Con las luces encendidas por completo y pasados unos minutos de que Laura se había ido del escenario, escuché que alguien me gritaba y luego de buscar por todos lados me di cuenta que el grito provenía de la parte de abajo del Don Haskins y quien me hablaba por mi nombre era Marissa, la chava que también es fan de Laura, con la que originalmente iba a ir al concierto y con la que he mantenido contacto cibernético durante poco más de 7 años y no conocía en persona.

Bajé a saludarla y me sorprendió que al hacerlo ella me abrazara como si yo fuera alguien a quien no hubiera visto en mucho tiempo. A mi también me dio mucho gusto verla, y luego de intercambiar en forma breve nuestras impresiones sobre la actuación de Laura, yo le comenté que ahí estaba también el Sr. Fabrizio Pausini y le sugerí que fuéramos a saludarlo.

La persona que estaba cuidando el acceso al área de piso, al principio no me dejaba pasar, pero bastó que entre todas le comentáramos que solamente queríamos hablar con una persona de la consola de iluminación y audio y de inmediato me dejó pasar.
Al llegar ahí el Sr. Pausini estaba medio distraído, Marissa fue la que le habló y de inmediato accedió y se acercó a nosotras. Lo chistoso del caso es que a pesar de que él no habla ni pizca de español, siempre logra darse a entender y luego de saludarnos, me pidió que le mostrara de nuevo la lona para Laura y yo creo que me reconoció, porque se me quedó viendo como queriendo acordarse de mi, para luego preguntar ¿de dónde vienes tu?... Y no es para menos, del 2000 a la fecha, me ha visto varias veces, primero en el ensayo del Metropolitan cuando fue él mismo quien me presentó con la gente de la disquera de Laura, luego haciendo bola con los demás Faenzos afuera del hotel en la ciudad de México, en el concierto del año pasado, y la última vez –también en el 2005- cuando terminó el concierto y nos encontramos con él en el lobby del hotel donde estaba hospedado y nos preguntó ¿si nos había gustado el concierto?.

La verdad yo sólo quería saludarlo, porque conozco como se maneja la gente que organiza los eventos en UTEP y sabía que sin tener gafete de prensa no se puede acceder a backstage tan fácilmente, pero aún así, aprovechamos la oportunidad para que Marissa pudiera obtener también por lo menos un autógrafo. Como pudimos se lo hicimos saber y el Sr. Pausini de inmediato accedió, le pidió a Marissa que le escribiera en un papel la dedicatoria que quería que Laura le pusiera y luego de eso nos dijo que lo esperáramos y él volvería con el autógrafo firmado en media hora.

Marissa estaba muy emocionada y creo que también le dio un disco. Yo me despedí y me reuní de nuevo con mis compañeros de trabajo y tal y como lo prometió el Sr. Pausini le envió de regreso a Marissa con alguien del Staff de Laura la hoja y el disco ya autografiados.

El siguiente en salir al escenario fue Marc Anthony y su actuación ya la vimos desde la parte frontal del Don Haskins Center. Marissa se quedó donde mismo y aprovechó que los músicos de Laura fueron y se sentaron entre el público para ver la actuación de Marc, para tomarse algunas fotos en grupo y al siguiente día me contó que intercambió número de teléfono con uno de ellos.

No quiero decir que la actuación de Marc Anthony me pasó de noche. Si me gustó, pero mientras él estaba sobre el escenario yo me la pasé observando las reacciones de la gente a mí alrededor, viendo como algunos bailaban en los pasillos a ritmo de salsa y a pesar de que no conozco casi su música, lo que más me gustó de él fue que baila muy padre, que salió elegantemente vestido a cantar (me encantó el saco de color blanco que traía puesto), aunque en cuanto salió al escenario se quitó los zapatos y toda su actuación la hizo descalzo… Y el chisme de la noche… Mientras estaba cantando Diana le habló al celular a Víctor (nuestro fotógrafo) para ver que posibilidad había de colarnos hasta el backstage para tomarnos una foto con Laura y fue cuando nos enteramos que no se permitía la salida ni la entrada a nadie que no fuera de prensa, porque justo ahí en esa área estaba también Jennifer López.

Para esa hora, las gradas del Don Haskins Center ya se veían más llenas de gente que al inicio del concierto. Marc Anthony cantó yo creo cerca de una hora y media y cuando concluyó su participación la espera para poder ver al Buki fue más prolongada debido a que el cambio de músicos y de instrumentos fue mucho más tardada, porque él además de sus coristas y bailarines, traía toda una orquesta.

La verdad yo tenía mucha curiosidad por ver al Buki y no me decepcionó. Yo fui a ese concierto únicamente para ver a Laura, pero el show del Buki es tan completo que superó las expectativas que yo tenía de él como artista. Se ve que es un hombre muy sencillo, tiene una gran voz y lo que más me impresionó fue ver la forma como el público se le entrega y lo respeta. Algo que caí en la cuenta ahí mismo es algo que muy pocos artistas logran y sólo a través de los años.

Debo confesar que ese fue el único momento nostálgico de la noche, porque de modo inevitable extrañé a quien no debía extrañar. Durante todo el día y desde el instante mismo que crucé la puerta del Don Haskins Center, prometí que no debía echarlo de menos ni tampoco estar triste, a pesar de que él no estuviera ahí conmigo para compartir ese concierto como yo lo había soñado, la sola idea de volver a ver a Laura después de 1 año tenía que ser motivo suficiente para estar contenta y disfrutar al máximo de esa noche, y a pesar de que así fue, cuando El Buki cantó “¿Dónde estará mi primavera? y “Si no te hubieras ido”, la letra me llegó, los videos que proyectaron en la pantalla me pusieron muy nostálgica y fue inevitable para mi tratar de imaginar ¿Dónde y con quién podría estar?

El concierto terminó creo que a las 11 de la noche. Luego de que tras la actuación del Buki, Marc Anthony y Laura Pausini aparecieron de nuevo en el escenario para cantar los 3 juntos “Amigo”, la canción que hace algunos años le dedicaran al Papa Juan Pablo II en una de sus visitas a México y que es de la autoría de Roberto Carlos.

La salida, tanto del Don Haskins como del estacionamiento se hizo lenta por la gran cantidad de autos y los camiones en los que se trasladaron los 3 artistas y la gente de su staff.
Claudia se vio bastante lista al tomar una calle alterna a la que decidió seguir todo mundo y por esa razón pudimos salir de la zona de UTEP mucho más rápido y eso, sumado al hecho de que uno de los puentes de cruce no está tan lejos, casi 10 minutos después ya íbamos de regreso a casa.

No fue planeado, pero camino hacia Cd. Juárez, de modo inevitable pasamos por el Hotel Camino Real y justo cuando íbamos cruzando vimos que Laura estaba en el lobby del hotel tomándose algunas fotografías con la gente que estaba ahí. Llevaba todavía puesto el vestido negro que usó para cantar en la última parte del concierto junto a Marc y El Buki, se veía hermosísima y radiante y apenas me estaba preguntando Claudia si quería que se estacionara para que nos bajáramos para verla y saludarla, cuando a través de los cristales del lobby del hotel (que son muy grandes) vimos que Laura acompañada de un montón de personas de su staff entró al elevador y con ello supimos que ya sería inútil buscar lugar para dejar la camioneta de Claudia, puesto que era evidente que Laura iba ya directo a su habitación del hotel para descansar.

Es un poco contradictorio, tratar de describir lo que sentí en ese momento. Por un lado me dio tristeza verla desaparecer al cerrarse la puerta del elevador, porque ahora si quien sabe cuánto tiempo pasará para poder volver a verla o quizá esta sea la última para mi. La contraparte de ese sentimiento fue la alegría que me provocó percibir a Laura feliz, y no es que el año pasado durante la convivencia no lo estuviera, al contrario, su reflejo era el de una chava que si bien está contenta, proyecta la imagen de una persona normal.

Esta vez era diferente, desconozco que esté pasando con su vida personal en este momento, pero se veía radiante, su sonrisa era hermosa, quizá se encuentre en uno de los mejores momentos de su vida y el simple hecho de saber que ella está en paz consigo misma y contenta, a mi, -como supongo ha de suceder con el resto de los fans-, el saber que ella está bien me hizo feliz también.




El día 20 terminó para mi cerca de las 2 de la madrugada, cuando luego de escribir una breve reseña en el foro de Univision, se apoderó de mi una extraña sensación de vacío en la que a pesar de saber que el sueño que yo tenía de que Laura ofreciera un concierto en la frontera se había cumplido y esa noche dormía en un lugar relativamente cercano a mi casa, al siguiente día, quizá poco antes del amanecer ella de modo inevitable tendría que irse y aunque no fue así (porque gracias a Bruno, el músico que intercambió teléfono con Marissa), nos enteramos que todavía permaneció durante la mayor parte del Viernes en la ciudad de El Paso, Tx. debido a compromisos de promoción en radio, otra vez y al igual que me sucedió la primera vez que viajé hasta México la primera vez que la vi en concierto, por cuestión de trabajo ya no pude acompañar a Marissa al hotel y la sensación de vacío y de nostalgia se ha quedado en mi interior, porque a pesar de que ya 3 veces –con esta última- la vida me ha sorprendido poniendo todo de modo para que yo haya podido verla, no quiero pensar si las circunstancias volverán o no a darse…

...Si se trata de soñar a mi la verdad me encantaría que la próxima fuera para entrevista y el punto de encuentro fuera el Fan Club o la ciudad de Milán en Italia, pero eso no depende ya de mi, únicamente está en las manos de Dios… Y tras El Encuentro con Laura en la Frontera mis ojos se cerraron a la realidad con la visión de una ciudad iluminada al otro lado de la línea divisoria, que además de haber sumado un recuerdo más para mi vida, me hace saber que sin importar lo que pase más adelante o de si vuelvo a ver o no a Laura, aún así, como fan y como reportera debo considerarme una persona muy afortunada.

P.D. Aquí el enlace de la galería completa de las fotos del concierto.

La Casa del Lago

on lunes, julio 24, 2006


A principios de esta semana decidí unirme al plan que iniciaron Sherezada y Yo Mero(no se si Liz al final también decidió entrar al grupo).

La propuesta es muy simple, pero no por ello deja de ser interesante y consiste en elegir un día de la semana para asistir al cine completamente solo. Sherezada fue quien inició esto, ella lleva varios meses asistiendo sola al cine todos los Lunes y justo cuando comenzó a comentarlo en su blog nos dimos cuenta que por diversas circunstancias de la vida ella no era la única persona que lo hacía.

Yo también llevo varios meses asistiendo al cine sola, “Yo Mero” en el D.F. también ha pasado por la misma experiencia y pues bueno, aunque al común de la gente se le hace raro ver a una persona sola que asiste a una sala de cine, a “Yo Mero” se le ocurrió una idea genial: ¿por qué no ir a ver la misma película todos? independientemente de que vivimos a muchos kilómetros de distancia y en ciudades diferentes, para luego comentarla y pues el resultado ha sido este, “La Casa del Lago” que fue la cinta que se eligió para esta primer semana de cine.

Creo que no podía haber sido mejor elección para esta primer semana, puesto que la historia de la película gira en torno a las relaciones en espacio y tiempo. A mi en lo personal me F-A-S-C-I-N-Ó, primero porque siempre he sido fan de las películas de Sandra Bullock y segundo porque desde siempre he sido la mujer más cursi y romántica del planeta y por ende, el género dentro del cual se cataloga esta cinta es uno de mis favoritos, además de que para mi, el objetivo del cine es ese: contarte una historia diferente que te aporte algo o que simplemente te haga soñar.

No sé si los otros chavos ya la vieron (yo creo que sí, porque la propuesta de asistir al cine en solitario se planteó para que cada uno de nosotros en su ciudad lo hiciera el Lunes de cada semana –como Sherezada lo ha venido haciendo desde hace tiempo-), pero como para mi se complica un poco, asistí hoy Domingo y como dije ya, la película me encantó. A parte para mi ha sido un día especial, puesto que ha sido la primera vez que ya conducí de ida y de regreso hasta mi casa en el primer auto que he tenido en toda mi vida, por calles y avenidas de tráfico normal, después de casi dos meses de estar practicando sólo en lugares cercanos a mi casa para agarrar práctica y aprender a conducir.

A parte de los comentarios de la película que intercambiaré con los chavos de los otros blogs, tengo varias cosas pendientes que contar en el blog (entre ellos la “Crónica de Fan” del concierto de Pausini que fue el Jueves pasado –y que no he publicado en el blog debido a que quiero esperar a tener las fotos-), pero ya habrá tiempo para hacerlo y en este espacio en que un pequeño ciclo se cierra para dar paso a otro más que inicia, puedo decir que me siento tranquila, relajada, con buen ánimo y atenta a todo lo que venga.

De verdad ha sido un buen Domingo.
¡Nos leemos pronto!

Pensamientos Previos al Concierto

on miércoles, julio 19, 2006

La lona que llevaré mañana al concierto y que traducida al español dice: "Laura: En cualquier lugar donde estés Faenza México estará siempre contigo".

1:30 A.M

Esta es una de las 2 madrugadas que quedan previas al concierto de Pausini. Lo había pensado, pero creo que conforme faltan menos horas para que se lleve a cabo el concierto, algo dentro de mi me hace sentir emocionada y contenta de saber que se me hace tan curioso, pero la vida me ha dado la oportunidad de volverla a ver.

Hace un momento, salí afuera de mi casa, la luna estaba en cuarto menguante, la ciudad dormida y en aparente calma y fue inevitable para mi el cuestionar ¿en qué ciudad?, al otro lado de la línea divisoria Laura pernoctará esta noche, puesto que hasta donde yo tengo entendido es la primera vez que ella hace una gira con otros dos artistas y viajando en camión.

No quiero escribir mucho, puesto que ya es un poco tarde y ya tengo que dormirme, pero en este momento hay tantas ideas sueltas en mi cabeza relacionadas con este concierto -y que como escribí líneas antes- yo no me esperaba volver a ver a Laura otra vez y en tan corto tiempo.

Pienso también en la lona que mandamos imprimir y que ojalá alcancen a tener lista para pasado mañana, pienso en el lugar donde me tocará estar (y espero sea muy cerca del escenario), en que el plan tentativo es que la mayoría de las chavas de la oficina vayan, pienso en que debido a que anoche me quedé pensando mucho en todo esto, soñé a Laura ya en pleno concierto.

El sueño fue muy curioso por cierto, porque era en un lugar al aire libre y además anoche, después del sueño desperté a 1/2 madrugada y tardé todavía un buen rato en poder volver a dormirme y fue inevitable para mi pensar en que daría mi vida entera porque las cosas fueran diferentes y llegar mañana al Don Haskins Center como hace 2 años tomada de su mano... Pero no, ahora sé que fue una equivocación completa el haberlo invitado, porque hace poco me mandó un correo en el que me confirmó lo que ya sé, aparte de que cada día está en un plan más intransigente, soberbio y sangrón (por no decir más feo)... Y aunque dudo que vaya por su lado, de lo que si estoy segura es de que a mi si me va a hacer mucha falta y va a haber un punto en el concierto en que de modo irremediable lo echaré de menos y pensaré en él.

Que mala onda, la posibilidad de un sueño hermoso se me escapa de entre las manos... Sólo Dios sabe porque y como está la onda.

Por lo pronto yo voy a tratar de disfrutar al máximo el concierto y en esta noche en particular, cuando el día se ha acabado y me deja como balance final la idea de que en el período de tiempo cuando a nivel individual con mi vida está sucediendo todo esto, el mundo está hecho un desastre (otro Tsunami en Asia y guerra en el Libano) y agradezco a Dios por la fortuna de vivir en un país libre y que fuera de los numeritos que arman los políticos, es un lugar donde se puede vivir relativamente en paz.

Pero sobre todo, porque las cosas que me agobian son cosa de nada comparadas con las de mucha gente que a pesar de la gravedad de sus circunstancias, ha aprendido a no perder la esperanza y a vivir en lugar de sobrevivir.



En el rondín virtual de hoy por el foro de Univision me encontré con esta foto que hizo algún otro fan... Está chistoso porque me doy cuenta que no soy la única que piensa en que es la primera gira de Laura en autobus.

Miércoles Ordinario

on miércoles, julio 12, 2006

Fue un día muy normal, en el que la verdad no hay mucho que contar y no sé si será el clima o que en el camino de regreso a mi casa, a pesar de que me mojé con el agua de la lluvia lo disfruté tanto que aunque no hubiera ningún motivo que lo justificara, al final de este día me dieron muchas ganas de escribir.

Desde en la mañana amanecí contenta, en las últimas semanas todos los días para mi habían sido “muy iguales” en el sentido de que no había diferencia entre uno y otro, la misma rutina de siempre, las mismas cosas, el trabajo sin ninguna novedad relevante y que a la larga termina por hacerme vivir en “automático”, porque no importa si es Miércoles o Viernes, siempre termino por hacer las mismas cosas, ir y regresar por el mismo camino, escuchar por las mañanas el mismo programa de radio, me encuentro en la parada del camión casi con la misma gente, que a no ser porque está vestida de una forma distinta me haría pensar hasta casi convencerme de que el tiempo no ha transcurrido y estoy viviendo exactamente el mismo día en el mismo espacio.

La verdad no había motivo para que esta mañana yo estuviera contenta, no sé si fue que dormí bastante bien, que viendo el calendario faltan prácticamente 8 días para el concierto de Pausini (¡Yupiii!), que soñe a Galy (tal vez más adelante explique quien es ella, aunque la verdad no sé si algún día llegará a existir), tal vez fue también que desde ayer en la noche un estado de tranquilidad y de cierta satisfacción porque el tiempo que destino casi siempre al final del día para hacer cosas que me gustan me hizo soñar despierta, albergar un poco de esperanza respecto a situaciones que sé muy bien prácticamente son imposibles, pero no se explicarlo, fue un sentimiento que experimenté, estaba ahí y quizá fue el motivo que provocó que esta mañana me sintiera yo muy bien.

Como lo dije ya, no había motivo aparente que justificara el estar contenta, pero tampoco había ninguna razón para sentirme triste ni abrumada ante la posibilidad de vivir otro día que si algo era seguro es que iba a ser exactamente igual a los demás.

Convivo a diario con mucha gente, pero también paso demasiado tiempo sola. No me molesta en lo absoluto, al contrario, he aprendido a convivir con mis propios pensamientos y quizá sea por eso que disfruto tanto las conversaciones que se dan a la hora de comida, cuando los chavos deciden quedarse en la oficina y comemos todos juntos. Hoy por ejemplo casi no trabajamos, debido a que arreglaron la instalación eléctrica en la oficina y prácticamente estuvimos todo el día sin luz. Hubo algunos altercados porque en el edificio donde está la oficina, la instalación –desde que se rentó esa oficina- estaba muy mal hecha, los chavos de la oficina de arriba (que se dedican a hacer producciones de televisión y video) estaban colgados del medidor, al igual que las personas de la oficina de abajo (que es una florería) y como el trabajo consistió en separar el medidor que nosotros usamos y hacerlo independiente para evitar precisamente esas broncas, obvio era que tanto los chavos de la agencia de arriba y el esposo de la señora dueña de la florería la hicieron de bronca porque durante mucho tiempo ellos han estado “colgados” con esos famosos “diablitos” y hasta donde yo sé pagan muy poco o casi nada por el recibo de luz.

Me dio mucha risa, porque prácticamente casi se le echaron encima al ingeniero que hizo la instalación, luego a una de mis compañeras que es la administradora y es sobre quien recae toda la responsabilidad cuando ninguno de nuestros jefes está. El ingeniero que estaba arreglando la instalación se ofreció de muy buena fe para arreglarles también la instalación de luz que ellos usan sin cobrar nada, pero no quisieron, al contrario, se enojaron porque los dueños de la agencia donde yo trabajo decidieron arreglar el medidor, algo que a la larga nos va a beneficiar a todos, incluso al dueño del edificio, al que desde siempre le ha valido gorro como estén las instalaciones de su edificio, él sólo se preocupa por cobrar la renta y ya, y eso me hizo reflexionar en que por personas como esas nuestro país está como está, porque cuánta gente no hay como ellos que en lugar de hacer bien las cosas desde un principio, prefiere valerse de cualquier transa para no pagar servicios.

Esa fue la bronca de hoy con los vecinos, y por el otro, mis compañeros se enojaron un poco porque a parte de que no podíamos hacer nada sin las computadoras, en la oficina estaba haciendo un calor de los mil demonios debido a que al no tener energía eléctrica el aire acondicionado era obvio que tampoco funcionaba. La mayoría estaban malhumorados y querían que nos dejaran salir temprano, porque prácticamente ahí estuvimos todo el día sin hacer nada, y a pesar de que en ese sentido yo si les di la razón, de que nuestros jefes se vieron demasiado inconscientes al tenernos ahí encerrados a todos sin hacer nada y más que nada con el intenso calor que estaba haciendo, el estado de ánimo que yo tenía también sirvió para que a mi eso no me molestara en lo más mínimo.

Para mi fue algo bien curioso, porque al no estar trabajando como siempre en la computadora, me puse a guardar todo el material que nos acababan de comprar en la papelería (folders, sobres, plumas, hojas y material de oficina que ya nos hacía falta y había pedido desde la semana pasada) y no sé porque sin la luz eléctrica y la iluminación natural del día percibí el lugar donde trabajo desde una perspectiva diferente. Me puse a pensar en que llevo prácticamente 9 años trabajando en esa empresa (no en ese edificio, porque cuando yo entré a la empresa las oficinas estaban en otra zona de la ciudad), pero me vino a la mente algo en lo que ya había pensado desde hace mucho tiempo y no es otra cosa más que el corroborar de nuevo que aunque me gusta mucho mi trabajo y lo disfruto muchísimo, hoy más que nunca, cuando trato de imaginar dónde estaré yo dentro de algunos años más, simplemente no me veo ya ahí.

Es un poco extraño, porque la verdad en este momento de mi vida no tengo ni la menor idea de que sucederá más adelante conmigo… Ya sé que lo que pase con mi vida más adelante no dependerá de nadie más que de mis propias decisiones, y aunque no sé cuál será el camino que elija, ni si el tiempo que me quede será corto o largo, me gustaría pensar en que será únicamente el suficiente para poder trabajar para alcanzar todos esos sueños que tengo y a los cuales quiero enfocarme en este punto de mi vida en que no tengo ningún compromiso con nadie más que conmigo misma, aprender todo lo que quiero, aplicarlo para hacer cosas diferentes y sobre todo, para encaminar mi vida de una forma que me permita sentir que lo que hago tiene sentido o es de utilidad para alguien más… Todos los días pienso en eso y me gustaría tanto saber o tener al menos una señal que me indique que es exactamente lo que debo hacer.

Eso fue por el lado de lo existencial, en ese momento del día en que como dije ya, me quedo yo sola con mis pensamientos, luego saliendo del trabajo me fui al estadio a correr y hacía calor todavía, pero aún así la tarde estaba hermosísima… El ojo de Dios como siempre, asomándose por todo lo alto y pintando al cielo de colores intensos antes de despedirse. Luego, casi a las 8 el cielo poco a poco se llenó de nubes que se fueron agrupando hasta formar una sola y eso fue lo más padre del día, el regalo más hermoso, porque a pesar de que la lluvia se tardó todavía un buen rato en caer, la combinación de las nubes, con el agua y el sol al estarse ocultando hicieron que el cielo se viera de un color anaranjado intenso, que me hizo sentir tal y como si en ese momento yo estuviera dentro de un cuadro de Van Gogh La demás gente en el estadio siguió corriendo y yo iba literalmente en la “lela” maravillada con ese paisaje, pensando en que la silueta de los árboles recortada sobre ese color naranja, hizo que el cielo pareciera una pintura difuminada con la humedad de vaso de agua que de pronto y por accidente, se ha derramado sobre el lienzo.

En ese momento fue una vez más intenso mi deseo de tener una cámara digital (porque odio saber en que en internet no voy a encontrar ninguna foto que refleje algo parecido a lo que estoy viendo y porque es muy frustrante también a veces no poder de alguna manera atrapar y conservar para siempre un trocito de todo eso), así como también lo fue el deseo intenso en mi corazón de ya no estar sola, de simplemente encontrar a alguien que disfrute ese tipo de cosas con la misma intensidad que yo.

Cuando todo eso sucedió, ya estaba yo casi por terminar la caminata de esa tarde para irme a mi casa, pero el momento era tan especial que no pude evitar imaginar mi vida al lado de alguien que adore sentarse en el pasto para disfrutar en silencio de una tarde como esa, alguien que su único compromiso conmigo sea ese, darse tiempo y tener la capacidad de desprenderse de las cosas triviales y cotidianas, de dejar tras la puerta de la oficina todos los problemas y preocupaciones, de no tener prisa por llegar a otra parte a seguir trabajando, apagar el maldito celular cuando las manecillas del reloj marquen las 6 de la tarde y tenga la capacidad de transformarse en un ser humano normal, en una persona simple que recuerde que está vivo en el instante mismo de voltear a ver un cielo tan hermoso como el de hoy y que no le aburra platicar de las cosas que pasen por su mente en ese momento, que le agrade la idea de escaparse al parque una tarde normal de entre semana para leer juntos un libro, compartir como estuvo su día o igual tampoco importaría si sólo quiere permanecer en silencio sin decir nada… Puesto que estando en compañía el silencio también a la larga te enseña a desarrollar otro tipo de lenguaje (a través de sonrisas y miradas) y que con el tiempo se vuelve sinónimo de complicidad…

Eso es lo único que pido y quiero, lo único que me hace pensar que en cualquier punto de la ciudad donde se encuentre yo lo siento cada vez más lejos de mi -y aunque esa sea una realidad cruel e inminente- no evita que lo extrañe tanto y aunque él nunca lo entendió así, todo eso que imagino era lo único que en realidad yo necesitaba de él... Pero bueno, basta ya de soñar despierta…

Por hoy, ha terminado el día, falta exactamente un minuto para la medianoche y aunque en este Miércoles ordinario no sucedió nada relevante, no cabe duda, ha sido un buen día.

Nos leemos pronto.

Decidir Dejar de Existir

on lunes, julio 10, 2006


Por estos días (no se decir con exactitud cuantos años ni en que fecha) se cumple 1 año más de que mi tío Alfredo decidió dejar de existir, y utilizo la palabra “decidió”, porque a diferencia de la mayoría de la gente de mi familia que ha fallecido a consecuencia de la edad o por complicaciones de enfermedades, él decidió suicidarse.

Mi tío Alfredo era el sexto hijo (de los 13 + 1 adoptado que tuvo mi abuelita y de los que hablé un poco en el post de “La Devoción de Luz”), él era precisamente el hermano que siguió después de mi mamá y quien tenía muchos años viviendo en Los Ángeles, California.

Dicen que los hermanos siempre son como “los dedos de la mano”, que aunque están unidos y pertenecen a un mismo conjunto, todos, son muy diferentes entre sí y en ese sentido, la familia de mi mamá no es la excepción… De los 14 hermanos que fueron, todos son muy diferentes tanto de carácter como físicamente y tal vez sería interesante algún día contarles un poco acerca de ellos…Bueno, aunque con eso de que hace poco mis tías descubrieron este blog y corrieron la voz con el resto de la familia, tal vez debería pensarlo un poco, pero es que en verdad, la historia de la familia de mi madre es muy interesante y para una aprendiz de escritora como yo, sería un gran reto el intentar que todas esas anécdotas no se difuminen con el tiempo y el olvido.

En realidad yo no conviví mucho con mi tío Alfredo, tal vez de pequeña, pero en realidad no lo recuerdo. La imagen que tengo de él es muy vaga, supongo que eso se debe a que cuando él decidió irse a los Estados Unidos yo era demasiado pequeña y la imagen mental que tengo acerca de su persona, está conformada por múltiples fotografías familiares que me tocó ver a lo largo de los años y en las que lo más sobresaliente que recuerdo de es que era un hombre no muy alto, bastante atractivo, de cabello súper obscuro y tez muy blanca (dos rasgos que solamente he visto repetidos en 2 ó 3 personas más de mi familia –lo cual no quiere decir que los demás no sean “guapos”-), al contrario, en la familia –no es por presumir- pero hay de todos los tipos de belleza.

Durante muchos años y todavía hasta poco antes de que muriera, el concepto que yo tenía era el del tío buena onda” que siempre mandaba los juguetes más padres de regalo.
Algunas otras veces, cuando llamaba por teléfono quien estuviera hablando con él nos pasaba la bocina para que lo saludáramos y recuerdo que en las ocasiones que a mi me tocó hablar con él siempre me preguntaba acerca de la escuela y de ¿cuándo iríamos a visitarlo? para que nos llevara a Disneylandia.

Físicamente, sólo recuerdo haberlo visto dos veces, en las pocas ocasiones en que volvió a Cd. Juárez para visitar a mi abuelita, porque la verdad desconozco cuál era su estatus legal en Estados Unidos o si era también porque en California él era dueño de un taller mecánico, que si bien no lo convirtió en millonario, si le permitió llevar una vida económicamente más desahogada.

En una de esas visitas que recuerdo, llegó por carretera a bordo de un Mercedes Benz convertible y aunque todo mundo hablaba de su pasión por los autos, mi recuerdo muy personal acerca de eso es que esa tarde que llegó, estando todos afuera de la casa de mi abuelita, aunque su carro se me hizo bonito porque parecía de “juguete” me llamó más la atención que en el tablero traía un paquete repleto de chicles.

Con esas dos visitas, se amplió un poco más mi idea acerca de lo que él era como persona, dejó de ser el “Tio de las fotos”, que estaba casado y en aquel entonces tenía 2 hijas preciosas: Wendy y Cinthya, y tras esos dos encuentros de él con toda la familia y las cosas que escuché muchas veces decir a las personas que convivieron más de cerca con él, pude percibir que se trataba de un hombre muy cálido, en el sentido de que era de esas personas que te brindan su amistad y te abren las puertas de su casa sin ningún prejuicio; un muy buen amigo, de esos que te apoyan en todo momento y que cuando los visitas no encuentran ni que ofrecerte para hacerte sentir a gusto y en confianza (mi papá dice que por regla general todos los hombres de la familia que visitaban California siempre querían hospedarse en su departamento) y en pocas palabras, habiendo sido él también una persona formada y educada con los mismos valores que sus demás hermanos, podría decirse que era un hombre honesto e íntegro en esencia.

Al igual que para muchas otras personas, la vida nunca fue fácil para él y aunque mi tío Alfredo adoraba a su familia, desde que tuve uso de razón recuerdo haber escuchado comentarios acerca de que siempre tuvo problemas con su esposa. De hecho a mi se me hacía muy curioso que ella y mis dos primas (que en ese entonces eran bebitas) siempre venían a visitarnos por su lado y él siempre se quedaba en California.

Desconozco la verdad si él y su esposa vivían separados, pero aunque las noticias que llegaban acerca de él siempre eran referentes a que tenía problemas con su esposa, supongo que su amor por ella y por sus hijas siempre fue mucho más grande que todo y vivió así durante mucho tiempo y todavía unos años más tarde, la vida le regaló la felicidad más grande que pude percibir en él con el nacimiento de su primer y único hijo varón al que le pusieron por nombre Edward.

Con esta radiografía tan generalizada acerca de lo que él era como persona y de sus circunstancias, cualquiera podría aventurarse a suponer y decir cuáles fueron los motivos que lo llevaron a decidir dejar de existir. Pero no, yo pienso que a la par de sus conflictos maritales, el llegar a tomar una decisión tan drástica fue un proceso gradual que se aceleró posterior al fallecimiento de mi abuelita (que sucedió yo creo 1 ó 2 años antes que el de él), y los argumentos que tengo para afirmar esto están basados en una anécdota que sucedió poco tiempo después de eso y en el que por ¿azares del destino?, la mayoría de los hermanos se reunieron en Los Ángeles, convivieron y compartieron como pocas veces se presentó la oportunidad.

En esa ocasión, en medio de la alegría y el festejo, dicen que mi tío hizo un comentario relacionado con el hecho de que él a diferencia de sus demás hermanos no se podía resignar tan fácil a la idea de que su madre hubiese dejado de existir.

Tal vez desde entonces ya contemplaba la idea del suicidio, y el destino en cierta forma le permitió reunirse con sus hermanos. Al respecto, sólo puedo decir que al ya no estar físicamente mi abuelita, él ya no tuvo intención de volver a pisar tierra fronteriza y mi madre comenta con cierta nostalgia que en esa ocasión que lo visitaron, en particular y al momento de despedirse de ella, mi tío la abrazó muy fuerte y la justificación que le dio por haberlo hecho fue muy sencilla: “ninguno de los dos sabemos hasta cuando nos volveremos a ver”.

Los detalles acerca de la noche en que murió son muy ambiguos, puesto que sólo sabemos que al parecer, recibió una llamada de su esposa, discutieron y en apariencia una de sus hijas tomó también la bocina (y me imagino que mal influenciada) le dijo literalmente que ya no lo quería.

Si estaba ya bajo una crisis depresiva severa –para él que su razón más grande de existir eran sus hijos- debió haber sido un golpe muy duro haber escuchado eso y lo que finalmente lo orilló a tomar un revolver y acabar así con su vida.

Nunca sabremos que cosas pasaron por su mente en ese momento, en todos estos años lo único que se me ocurre pensar cuando trato de ponerme en su lugar es que la desesperación de mi tío quizá debió haber sido más grande que las razones que le daban sentido a su existencia.

Lo más triste de todo esto fue, que posterior a la muerte de mi tío, conforme pasó el tiempo se perdió el contacto con su familia. A Edward por ejemplo, yo no lo conozco (y ahorita debe ser ya un joven adolescente), mientras que Wendy y Cinthya, los familiares que vivimos en Cd. Juárez, nunca más volvimos a verlas y la única persona que tuvo contacto con ellas, fue una de mis tías –quien en ese tiempo todavía vivía en California- y de vez en cuando la esposa de mi tío le permitía ir por ellas para llevarlas de paseo y convivir.

Siempre que se habla de suicidio, la mayoría de las personas opinan que no hay ningún argumento que sea lo suficientemente válido que justifique el que alguien decida quitarse la vida, puesto que califican esta acción como un acto de cobardía; pero yo simplemente pienso que no se debe juzgar a una persona sin conocer antes cuáles son las circunstancias que propician que actué de tal o cual forma, porque incluso, para agarrar una pistola y dispararte en la cabeza hay que tener muchísimo carácter, determinación y sobre todo, mucha sangre fría.

Yo no sé si donde quiera que esté, mi tío esté arrepentido por haber tomado esa decisión. Pienso en eso casi siempre, porque en todos estos años he escuchado y leído cosas terribles que sobrevienen al momento de “desencarnar” para las personas que deciden quitarse la vida y que van desde la idea de que el espíritu de esa persona no logra descansar en paz y vaga durante la cantidad de años que hubiera vivido si no se hubiese suicidado, mientras que otros dicen que por haber terminado con su vida, no tendrá nunca más derecho al cielo ni al descanso eterno.

Todo eso suena muy drástico y no es porque se trate de mi tío, pero en contraposición a todo lo anterior, pienso en que nunca he creído en la omnipresencia de un “Dios” que “castigue” por las “malas acciones”. Si mi tío hizo mal, creo que ya lo pagó bastante en vida, al haber soportado durante tantos años los conflictos con su esposa y al no haber podido darle a sus hijos la armonía de una familia unida y con valores, o si de alguna forma todo lo que era él aún existe –ya sea a otro nivel o en una dimensión alterna a la de los que estamos vivos- debe ser muy triste el no poder ya ver ni abrazar a sus hijos, estar con ellos en todos estos años en los que me imagino en muchos momentos determinantes a ellos también les ha hecho falta como padre.

También pienso en que a pesar de sus defectos y sus equivocaciones una persona como él no se merecía terminar de esa forma y sobre todo, porque también existe una teoría relacionada con la idea de que no se suicidó, ya que supuestamente lo encontraron boca abajo, con un brazo doblado sobre la espalda y empuñando a la perfección con la mano de ese mismo brazo el revolver, y por lógica, una persona que se da un tiro en la sien, posterior a eso pierde el control del cuerpo y si cae al suelo no queda tan bien “acomodada”… Quien sabe… Esa duda siempre la tendremos, y al parecer hay sólo una persona en la familia que sabe exactamente como sucedieron las cosas en esa noche, cuando mi tío Alfredo decidió dejar de existir… Nosotros nunca lo sabremos y a un año más de distancia de que hemos dejado de verlo, yo solamente pienso en que ojalá, esté donde esté, haya encontrado la paz y la armonía que quizá nunca tuvo en vida, pero sobre todo que al igual que en la foto que ilustra este post, encuentre el camino que lo lleve hacia la luz.

Introducción A Un Diario de Páginas Reciclables

on lunes, julio 03, 2006


Estas son las primeras páginas que plasmo en este nuevo diario de “Hojas Reciclables”.

Siempre que termino un cuaderno e inicio uno nuevo se ha convertido como en una especie de “tradición” para mi redactar una especie de introducción, destinar las primeras páginas en blanco para expresar algo relacionado con el inicio de un nuevo ciclo (porque de esa forma es como veo a cada uno de los cuadernos que he utilizado desde los 17 años como diario), y que para mi son como pequeños libros en los que van quedando atrapados pedazos de mi historia, el aroma de mis recuerdos, retazos de pensamientos y emociones, de momentos y anécdotas vividas, que sin importar que ya no vuelvan, forman parte de mi vida y también han contribuido a convertirme en la persona que ahora soy.

Es curioso, pero siempre que termino por completo las páginas en blanco de un cuaderno, siempre, siempre, sobreviene a mi cabeza un momento de duda, en el que me cuestiono, al grado de casi llegar a convencerme de que quizá será el último cuaderno que yo escriba. Pero los pensamientos y el deseo en el corazón siempre se han mostrado mucho más fuertes para ganarle la batalla a la apatía o a cualquier otro sentimiento adverso y mi complicidad con el papel y la tinta es tal (después de tantos años), que al final siempre termino por volver.

He perdido ya la cuenta de cuantas hojas y cuadernos he llenado, de cuantos litros de tinta o el número de bolígrafos que me he gastado por esta costumbre de plasmar por medio de las palabras y las letras todo cuanto pienso y siento. Mi intención al hacerlo nunca ha sido posicionarme en el papel de mujer intelectualoide, de aspirante a dramaturgo, ni mucho menos en la “pose” de creer que soy una persona privilegiada, diferente a los millones de personas que habitan este planeta, y que a través de su vida –por esa simple razón representa un ejemplo para los demás- porque no, en todos estos años de escribir sólo por el placer de hacerlo, si algo he aprendido es precisamente eso, que no soy más que una mujer más, un ser humano de carne y hueso que al igual que las otras personas, constantemente está a prueba y aprendiendo de cada una de las cosas que vive.

Algo que siempre me cuestiono y que curiosamente también tengo muy presente cada vez que escribo algo, es el pensar en ¿si tendrá sentido?, si a futuro y quizá cuando yo deje de existir físicamente habrá alguien capaz de darle sentido o simplemente de revivir mi propia historia con el sólo hecho de posar sus ojos sobre cada una de las palabras escritas por mi y enterarse así de cómo fue la vida de una mujer que vivió a finales del siglo XX –y quiero pensar- durante una buena parte del XXI.

Siempre me he imaginado que tal vez mis cuadernos podrían ir a parar a un museo (casi hasta los puedo imaginar detrás de una vitrina cristalina, resguardando las hojas amarillas y las pastas de los encuadernados desgastadas y quebradizas, reposando en silencio, en un afán de sobrevivir –como mis pensamientos- a la eternidad y al implacable paso del tiempo), pero quizá eso sólo sea una idea romántica, como lo es también que mis cuadernos de diario pudiesen ser conservados por alguien de mi familia y pudieran ser así una conexión entre una generación y otra, y aunque, en ese sentido me gustaría que quien se quedara con todos mis escritos fuera simplemente alguien que les diera el valor de conservar una especie de libro de una persona que a través de sus letras le está contando como era la vida en otro tiempo y espacio, y que sin ninguna pretensión, tan sólo pretendió vivir del modo más intenso posible y aún más allá de sus defectos y errores.

Es un poco extraño pensar en todo eso… A mi la verdad me encantaría que fueran mis hijos y mis nietos quienes en un futuro no muy lejano pudiesen estar leyendo esto; más no sé si Dios me permitirá llegar a ser madre algún día (yo lo deseo con toda mi alma), pero las circunstancias en ese aspecto de mi vida, hasta ahora han sido por demás adversas; pero sin importar eso de momento, es padre tomar conciencia en este momento en que estoy escribiendo esto, de que para bien o para mal, este oficio de escribir además de ser parte del “paquete” de habilidades que desde “allá arriba” “el alto mando” (Dios), designó para mi desde antes de mi nacimiento; es también una especie de “poder” que dentro de algunos años –espero que muchos- me permitirá romper y atravesar la barrera del tiempo y formar parte de la vida de alguien a quien si bien yo no podré mirar a los ojos, esa persona, por mis propias palabras si me conocerá a mi.

Con esa idea en la mente, insisto, soy una mujer de lo más normal. Alguien que no pretende decirte como se hacen bien las cosas, yo nunca he sido –ni seré- ejemplo para nadie, y las cosas que escribo son sólo para reflejar un poco todos esos sentimientos que a veces no es tan fácil compartir en una simple charla, la mayoría son pensamientos que se quedan sólo en eso y también hay un poco de todo el aprendizaje que yo he tenido en estos años que como ser humano he vivido y que en pocas palabras podría ser también como una fotografía descrita con palabras y a través de la cual podrás conocer todo lo bueno y lo malo, lo triste y lo alegre, los colores, los aromas, las vivencias, y en concreto, todas y cada una de las cosas que propician que el mundo y la vida en general valgan la pena y sean interesantes de conocer.

En el espacio de tiempo en que estoy comenzando este diario, han pasado apenas 6 años después de haber comenzado un nuevo siglo. Yo soy ya una mujer adulta, que aunque en este punto de su vida no sabe aún que camino tomar ni cual será de verdad la misión o el objetivo más grande de su vida, si está dispuesta a afrontar con sus 5 sentidos cada nueva experiencia que le toque vivir.

Es obvio que no puedo decir que es lo que vas a encontrar en este diario, porque la vida está llena de matices de todos los colores… Pero lo que si puedo asegurar es que en cada una de las páginas encontrarás reflejado el espíritu de un ser humano simple, que busca aprender siempre, y que en este viaje llamado “vida” a través de sus letras siempre encontrará la forma de contarte una historia interesante y plantearte cada circunstancia desde una perspectiva honesta y diferente.

A lo mejor –y tal vez sin ni siquiera yo misma darme cuenta- ya estoy trabajando en la misión que se me ha encomendado en esta vida: contar y mostrar a quien quiera saberlo como es “por dentro” una mujer normal. Entonces, viéndolo desde esa perspectiva, quizá no sea una coincidencia que para este nuevo diario haya elegido materiales reciclables para su elaboración (las hojas son impresiones de computadora echadas a perder, copias que usaba para estudiar y guardé de los años en que fui estudiante universitaria y de los diversos niveles de inglés que no me convirtieron en una persona bilingüe, pero que al menos ahora, si me permiten entender ese idioma un poco más en forma escrita que hablada); mientras que las pastas, esta vez no son de material rígido, sino de fommy, y a lo que voy es que a pesar de que es la primera vez que hago un “diario reciclable”, tal vez no es ninguna casualidad que haya sido así, puesto que aunque mi objetivo sea sólo el de expresar todo cuanto vivo y me impresiona o contribuye a mi formación como ser humano; tal vez la vida, al igual que todas las cosas que se “reciclan”, se reduce a eso: a la posibilidad de volver a empezar cada día, a la oportunidad para reinventarnos a nosotros mismos, sin importar las situaciones por las cuales hayamos pasado o los errores cometidos.

Allá afuera la ciudad se ve hermosa, impresionante y majestuosa –que es la visión habitual de los días cuando no está contaminado-, lo cual viene a decirme que a pesar de que sigo en el mismo lugar, yo ya no soy la misma, y aunque desconozco hacia donde me llevará el destino esta vez, algo si es seguro: Un ciclo más está por comenzar.