Caballo De Troya

on miércoles, noviembre 29, 2006

Anoche me quede hasta poco después de las 2 de la madrugada para terminar de leer las páginas que me faltaban de "Caballo de Troya"; el libro que en las madrugadas de este último mes fue el culpable de que yo me desvelara más de lo normal.

Algo que ya no pude comentar desde la otra vez -cuando mencioné que estaba picadísima con ese libro-, fue que a pesar de que fue la primera vez que lo leí, fue también una historia de la que ya había escuchado hablar muchas veces y yo tenía muchísimas ganas y curiosidad por conocer.

Mi primer contacto con "Caballo de Troya" fue hace como 15 ó 16 años, cuando una maestra amiga de mi papá le prestó el libro. Yo me acuerdo que desde siempre, en mi casa siempre habían libros o revistas que leer, y para mi era muy común en las madrugadas cuando me levantaba para tomar agua o ir al baño (pues en ese entonces yo todavía no me desvelaba tanto), encontrar a mi papá leyendo, y por eso me acuerdo súper bien que en una de esas ocasiones, vi el libro sobre la mesa, y como mi papá no estaba, comencé a hojearlo.

Lo que más me impresionó, fue que ese libro en las primeras páginas contenía una dedicatoria muy hermosa, hecha con letra manuscrita, puesto que a la dueña del libro se lo había regalado otro maestro (también amigo de mi papá) y que en ese entonces pretendía a la maestra.
No recuerdo con exactitud lo que decía textualmente la dedicatoria, pero el mensaje decía algo muy bonito relacionado con la idea de que la lectura es una de las formas más interesantes para conocer acerca de otros tiempos y lugares, así como uno de los pasatiempos más útiles y valiosos que una persona puede tener; y cerraba con un mensaje con el cual cualquier otra persona (como yo que de "metiche" lo leí) podía darse cuenta de la sinceridad de sus sentimientos hacia ella.

Luego, empecé a leer entre saltos de hoja y como no sabía ni de que se trataba me pareció aburrido (por tener tantos tecnicismos y cosas complicadas), total lo dejé sobre la mesa y aunque nunca más lo volví a leer, se me quedó muy grabada esa dedicatoria y la portada del libro (que por cierto es muy diferente a la que ilustra este post), y ya pasó el tiempo, y aunque mi papá nunca devolvió el libro, yo ya no pude volver a leerlo, puesto que ese libro se echó a perder junto a muchos otros que teníamos cuando por la humedad de las lluvias el cuarto donde estaba el libro se remojó y se derrumbó.

Dicen que cada cosa llega a su tiempo, y ahora siendo ya una mujer adulta, como a mediados del 2005, encontré una página web para descargar libros, y entre ellos bajé la colección completa de estos libros de J.J. Benitez y ahora comprendo porque tal vez lo que en otro tiempo me pareció aburrido, en esta etapa de mi vida (cuando de modo constante me cuestiono tantas cosas), el libro me encantó.

Desde ese primer contacto con el libro y hasta ahora cuando ya lo he leído completo, siempre he escuchado muchas opiniones encontradas y algunas que casi, casi tachaban de hereje y blasfemo a J.J. Benitez (el autor); pero a mi en lo personal me fascinó el libro porque a pesar de que es ciencia ficción, la historia está tan bien documentada (incluye una gran cantidad de notas referenciales al pie de casi todas las páginas), que no sólo te hacen suponer que el autor se aventó una investigación muy cañona no sólo de historia, sino también de física, medicina, análisis de textos evangélicos y quien sabe cuantas cosas más... Todo lo cual da como resultado una historia muy original e interesante en la que la figura de Jesús de Nazareth se convierte en la de alguien mucho más humano y real, algo que de algún modo te lleva a entender y sobre todo valorar en su real dimensión el sacrificio que El fue capaz de realizar.

Prácticamente "me devoré" el libro y las partes que más me gustaron fueron: cuando Jason (o el mayor) se encuentra por primera vez con Jesús y él de inmediato va y le da la bienvenida haciéndole saber que está enterado de que viajó a través del tiempo para dar testimonio de como realmente sucedió todo en el año 30, las pláticas que ambos tienen durante el poco tiempo que conviven, el encuentro con María (la madre de Jesús), una parte del libro donde Jason observa como Jesús de Nazareth juega con los niños y la descripción tan detallada de todas las costumbres y personajes de aquella época, sin olvidar lo impresionante que resulta conocer desde una óptica más científica y objetiva la narración de todo el sufrimiento físico de la pasión y muerte, algo que creo sólo había logrado Mel Gibson con la película de "La Pasión", pero creo que se queda "rosita" junto al libro.

Cada persona que lo lea o ya lo haya leído, sin duda alguna tendrá un comentario que hacer respecto al mismo, y yo en lo personal, sólo puedo decir que me gustó precisamente por esa peculiaridad de hablar de Jesús como un personaje menos "celestial" y un poco más humano, con todo y lo extraordinario de sus enseñanzas que lo convirtieron en un ser muy especial, pero al mismo tiempo muy incomprendido por la sociedad de su tiempo... Y en ese sentido pienso que las cosas no serían muy diferentes si él volviera a vivir en esta época.

Total... Para no hacer esto más largo, disfruté mucho el libro, superó todo lo que yo imaginaba y ahora tengo una curiosidad tremenda por leer los 7 libros restantes que forman parte de la colección y que yo creo será la lectura que absorberá mi tiempo antes de dormir de aquí a Febrero 2007, que es lo que calculo me llevará leer toda la colección completa y no obstante que desconozco que cosas y situaciones me sorprenderán en cada uno de los libros, por lo pronto este fin de semana comienzo a leer la segunda parte, pues me muero por acompañar a Jason y Eliseo (su compañero de odisea) a su regreso a la Jerusalén del año 30, en busca del Rabí de Galilea... Las madrugadas siguientes están destinadas ya para acompañarlos imaginariamente en ese Gran Viaje.

Milagros De Ocasión

on lunes, noviembre 27, 2006

Paty iba como todos los días en su auto rumbo a su trabajo. Había tráfico -y como sucede a la mayoría de las personas- se le había hecho tarde, razón por la cual no tuvo la menor duda en oprimir con un poco más de fuerza el pedal del acelerador para recorrer en una menor cantidad de tiempo el largo trecho que quedaba del Eje Vial que conducía hasta la fábrica donde ella trabajaba.

Quizá lo hubiera logrado, no le temía a la velocidad y estaba ya acostumbrada a lidiar con el tráfico matutino, pero en su alocada carrera por ganarle al reloj y llegar a tiempo un ruido muy fuerte (similar a cuando se quiebra algo), la sacó de su concentración de "conductora experimentada" y se le heló la sangre cuando vió la llanta delantera del lado izquierdo de su propio auto, paso rodando sola y se adelantó incluso por encima del camellón.

Con la velocidad que llevaba y desbalanceado el vehículo, si frenaba su destino sería una volcadura segura... Así que en ese momento cuando toda su vida pasó por completo ante sus ojos, lo único que pudo hacer fue aferrarse con todas sus fuerzas al volante para mantener el control hasta las últimas consecuencias.

Nunca supo si fue mucho tiempo o tan sólo unas décimas de segundo... Cuando recobró el sentido de la realidad el auto se había detenido ya y su propio instinto de conservación la llevó primero a confirmar que fisicamente todo estuviera bien con ella, y aunque fue un alivio darse cuenta que no tenía ni el más mínimo rasguño, casi se desmaya del susto cuando descubrió que el auto que iba adelante de ella fue lo que interrumpió su loca carrera, mientras que por el retrovisor vio que el auto de atrás al no poder esquivarla también había ido a impactarse con ella y como consecuencia del golpe tenía el vidrio frontal quebrado.

Sin eludir su responsabilidad, Paty se bajó del auto y grande fue su asombro al descubrir que a pesar del fuerte impacto tanto la defensa de su carro, como la parte trasera del auto con el que se fue a estampar, estaban intactos, tal y como si nunca hubiesen chocado. Lo más importante: el conductor también estaba bien, y al cerciorase de que no había ningún daño o descompostura que reparar, se despidió de Paty y se fue.

Luego, ella se dirigió al conductor del auto trasero para negociar el pago del cristal roto, y para ello sugirió esperar a llamar a un agente de vialidad para que el cálculo del pago fuera justo y dentro de lo legal, pero grande fue su sorpresa cuando el conductor afectado con el incidente repentinamente cambió de parecer y argumentando que tenía prisa por llegar a su trabajo, le dijo a Paty que no importaba ya, él mismo se encargaría de reponer el vidrio y no había por su parte ningún problema en que las cosas quedaran así.

Ese fue un "Milagro de Ocasión", lo que por lógica habría sido una tragedia, se redujo a un simple caos víal que terminó cuando la grua se llevó el auto de Paty al taller donde a diferencia de haber tenido que pagar los gastos médicos de los afectados con el choque, lo único que le cobraron fue la "Flecha" (la pieza que se quebró y fue la causante del accidente) y la instalación de la llanta otra vez.

Para Paty, quien es una mujer muy práctica y nada religiosa, todavía no deja de asombrarse cuando cae en la cuenta de que algo más allá de su entendimiento y la lógica la protegió.

"Los Milagros de Ocasión"
están en todas partes y cada uno de nosotros, de alguna manera los hemos vivido, puesto que se manifiestan en la solución a ese problema que tanto nos agobia y se resuelve de pronto, en esa cantidad de dinero que nos hacía falta y como por arte de magia se dan los medios y las circunstancias para obtenerlo (ya sea a través de alguien que nos solicita un trabajo adicional, horas extras, o un pago que alguien nos debía), pero sin importar las creencias de cada persona, algo que no es nada descabellado es prestar atención a la forma como pensamos en las cosas que necesitamos para nuestra vida y agradecer incluso antes de haberlas recibido.

Yo en lo personal lo he estado aplicando, y en las últimas semanas me he salvado de 3 choques aparatosos, un ángel aparecido de la nada me salvó de quedarme 3 horas esperando a que alguien de mi familia pudiera llegar a ayudarme cuando la llanta de mi carro se reventó al caer en una alcantarilla destapada, recibí muy a tiempo un dinero con el que pagué unas deudas que vencían a final de Octubre y encontré un CD que duró extraviado varios días y tenía un anuncio que nos mandaron a la agencia desde la Cd. de México y era para publicarse en la revista de este mes.

No es cosa de magia, no hay nada oculto, cada vez estoy más convencida que "Las Diosidencias" existen y "Los Milagros de Ocasión" se dan cuando confiamos de verdad en que todo puede suceder.

¿Cuáles han sido tus Milagros de Ocasión?

Madrugada

on domingo, noviembre 19, 2006

Primeros minutos de la Tercera hora de este Domingo que forma parte de un fin de semana que se vislumbra largo (por el día de asueto) que será el próximo Lunes 20 de Noviembre.

Me siento cansada, pero no tengo mucho sueño que digamos y es quizá eso, sumado al hecho de que tengo tantas cosas en la cabeza, lo que esta madrugada ha propiciado que haya preferido ponerme a escribir en lugar de intentar dormir.

El día de hoy transcurrió normal, entre las actividades normales de un Sábado ordinario: Limpiar la casa, lavar el carro, estar en casa durante la mayor parte del día, y aprovechar la tarde para con el pretexto de ir a buscar al centro algunas cosas que necesitaba (unas cintas para mis zapatos de goma amarillos, un lápiz delineador de labios, cambiar la pila de mi reloj que ya no funcionaba, etc.), aprovechar la tarde para salir a caminar, distraerme y desprenderme un poco de mis pensamientos y preocupaciones banales, hecho que logro cuando me concentro y me pierdo entre la gente que va y viene, todos los objetos que se reflejan desde los cristales de los aparadores y con la cantidad de cuadras que recorrí sin encontrar las cintas amarillas para mis zapatos, pude ver con más atención.

También aproveché mi salida a la calle -para como otras muchas tardes de Sábado lo he hecho- pasar a Catedral para sentarme un ratito en una de las bancas del interior del templo, porque descubrí que siendo una mujer no muy religiosa, pero si creyente, al haber implementado esa costumbre a mi rutina de los Sábados, ha sido de gran reconfortamiento para mi, sobre todo en los momentos cuando me siento sola, o cuando las dudas y los miedos que hay en mi vida me abruman demasiado.

Esta tarde de Sábado en particular hubiera deseado permanecer ahí durante un poco más de tiempo, pero no pude hacerlo porque tenía que llevar a casa unas cosas que mi mamá me había encargado para la hora de la comida; pero a pesar de que ahorita ya es la parte final de mi día, me siguen acompañando toda la serie de pensamientos que permanecieron en esa banca del templo junto a mi.

Pienso en cosas del presente inmediato, por ejemplo en que mañana trabajaré en un catálogo y en una página web para un negocio extra que espero con todas mis ganas fructifique, pienso en que el Lunes me gustaría aprovechar el día de descanso para ir a visitar a mi amiga Miriam, actualizar el blog, mientras que a nivel más profundo y personal pienso en que el tiempo no se detiene, las horas siguen su marcha, y a pesar de mis miedos, debo buscar la forma de confiar en que todo lo que ha pasado conmigo hasta ahora ha sido lo adecuado y en el futuro cercano quizá algo muy padre está por suceder.


Que más quisiera yo, sacudirme la melancolía que me envuelve a veces de una buena vez por todas, no tener miedo de que Navidad y Año Nuevo sean otra vez grises porque una vez más no estará la persona que más quiero y concentrarme en esa lucecita tan débil que alumbra mi vida cada vez que pienso en que soy una mujer que tiene inmensas ganas de vivir, que quiere aprender un montón de cosas, a diseñar, a hablar italiano o por lo menos escribirlo y leerlo bien en forma auto didácta; volver a las clases de inglés, meterme al coro o a un grupo de jóvenes de la iglesia (en confirmaciones o alguno de esos rollos), para conocer nuevos amigos, estabilizarme más espiritualmente, o involucrarme en alguna asociación de labor social o voluntariado, de las ganas que tengo de escribir cosas, tener alguien con quien compartir todo lo que me pasa, las cosas que me ilusionan, las cosas que disfruto, comentar juntos un libro o algo cotidiano, como un suceso que haya sucedido en el trabajo o haya captado la atención al salir a la calle, durante el trayecto al trabajo o de regreso, alguien que me tenga la suficiente confianza para platicarme sus ideas más locas, las cosas que sueña, compartirme sus problemas y sus temores, que yo pueda ser su refugio al final de un día difícil, tener la posibilidad de derretir su corazón cuando esté enojado o triste, alguien que el próximo verano – a pesar de sus broncas y múltiples ocupaciones- se “de” el tiempo para ir juntos a dar un paseo en bicicleta, caminar por el parque sin tener prisa, sentarse junto a mi sobre el pasto húmedo donde yo tendré oídos, toda la paciencia, la atención y disposición para escucharle decir lo que sea, no importa si es algo muy simple, pero que en un instante tan pequeño como ese se de por enterado que aunque no esté en mis manos resolver sus problemas, siempre podrá contar conmigo para ayudarle a encontrar soluciones y para estar siempre que me necesite ahí.

Hasta ahorita sólo una persona me ha hecho querer desear ser todo eso, tal vez estoy equivocada y tengo que seguir adelante, dejar de mirar hacia atrás e insistir con algo que quizá no es para concentrarme de lleno en esta etapa que tal vez no sea más que un proceso de preparación en la que tengo la posibilidad de convertirme en una mejor persona en lo que la vida designa o me pone en el lugar exacto donde debo estar…

Todas las noches cierro los ojos y deseo de todo corazón que así sea… Hoy es una de esas noches en que necesito pensar y creerlo con más fuerza, pero sin importar cuan fácil o complicado sea alcanzar todo cuanto sueño, la madrugada se acaba, hay que seguir adelante y ya mañana será otro día.

Cuento (2da. Parte)

on martes, noviembre 14, 2006

Nota: Está un poco largo, pero así salió...

…Inmerso en el tono oscuro de la madrugada y con la obsesiva idea de escapar lo más lejos y rápido posible, El Centauro viajó sin darse cuenta a millones de años luz. Nunca imaginó que su anhelo de libertad le daría la fortaleza necesaria para soportar el cansancio y para no detenerse, pues aún en los momentos cuando sus alas parecían dejar de batirse contra el viento, el miedo a ser castigado por haber quebrantado el eterno equilibrio dentro del mundo mágico le infundía nuevos bríos para continuar.

Nunca supo en que momento perdió la conciencia y la noción del tiempo, puesto que de pronto se sorprendió abriendo sus ojos a la realidad después de un largo y profundo sueño… Era ya de día y el sol brillando por todo lo alto le reveló que se encontraba en medio de un gran bosque, pero lo más extraño era que a diferencia de los lugares rodeados de vegetación que él conocía, este, parecía demasiado extraño, puesto que a simple vista no había nomos, hadas, unicornios ni mucho menos criaturas de “Piedra Lama”.

Confuso y aturdido se incorporó con cautela, mientras que al mismo tiempo intentaba poner en orden sus pensamientos, para así tratar de recordar con exactitud todo cuanto había pasado… Pero no, por más que lo intentó no consiguió nada, puesto que la única imagen que se repetía una y otra vez en su mente (porque en realidad era lo único que recordaba), fue el instante mismo en que preso de una desesperación frenética volaba y se alejaba cada vez más rápido; luego, vio un aro luminoso de fuego que lo absorbió por completo, cegándolo por un instante y después de eso no recordaba ya absolutamente nada más.

Tan ensimismado se hallaba en sus propios pensamientos, que no advirtió que alguien lo estaba observando. Cuando se percató de ello, lo paralizó el miedo que le produjo descubrir ante sus ojos y a muy pocos centímetros de distancia a una extraña criatura que al igual que él se sostenía sobre 4 patas, pero a diferencia de las suyas, las de ese pequeño ser vivo eran todas iguales.

La estatura, comparada con la de él, era inferior y a pesar del tono de la piel: aterciopelada por un cabello muy fino de color café con manchas blancas, entre los dos no compartían ningún otro rasgo físico similar, pues esta criatura tenía el cuello más alargado, la cabeza pequeña, las orejas ovaladas y puntiagudas en forma de triángulo, los ojos más grandes; mientras que la nariz y la boca eran tan prominentes que por un momento le causó temor tanta cercanía, puesto que pensó que tanto si decidía irse o quedarse, corría el riesgo de ser atacado.

Después de un leve instante en que esa criatura permaneció contemplándolo a él con la misma expresión de desconcierto; El Centauro supo que no era un ser peligroso, puesto que lo único que hizo mientras él permaneció prácticamente “petrificado”, fue agitar su cabeza en un intento por atrapar en el aire algún aroma proveniente que le ayudara a identificar que clase de criatura era. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no corría peligro, pues además de que percibió en ese par de ojos redondos y profundos, una gran ternura, mezclada con curiosidad, la criatura, al no encontrar por su parte ya nada más que pudiera interesarle; se dio la media vuelta para reunirse con otro ejemplar de su especie que era aún mucho más grande y llevaba sobre su cabeza unas extrañas ramificaciones que sobresalían de su cráneo a una altura considerable.

Más confundido y desconcertado que nunca, se alejó y emprendió de nuevo el vuelo, y si la primera extraña criatura con la que tuvo contacto le causó asombro, eso no fue nada comparado con la impresión que le produjo descubrir con el paso de los días al sobrevolar por los lugares y ciudades de ese mundo desconocido para él, que existían otros seres que si eran muy parecidos a él, pero con la diferencia de que no volaban y carecían de cualquier característica física que permitiera establecer un vínculo de sangre con los faunos y unicornios.

Así que en los momentos del día mientras se mantenía en el aire para seguir alejándose, aprovechaba para observar también más de cerca a esos extraños seres llamados “humanos”, y así aprendió que vivían en grupos, adentro de construcciones raras, elaboradas con materiales sólidos, algunas de las cuales se erguían tan altas, que casi alcanzaban la misma distancia que él con su vuelo, y muchas de ellas reflejaban su imagen de una forma tan fiel, que le costó varios días hacerse a la idea de que aquello que veía no era más que el reflejo de él mismo al pasar.

Durante el día volaba y por la noche dormía en la parte más alta de alguna de esas edificaciones, en medio de un valle o bosque, o cualquier paraje solitario (dependiendo donde lo alcanzara la oscuridad), y no sabía porque, pero tenía la plena convicción de que siempre que continuara volando, se mantendría a salvo y nadie del mundo del cual provenía podría atraparlo para llevarlo preso y de regreso.

Era evidente que dentro de ese universo, la forma de medir el paso del tiempo era muy distinta; pero lo maravilloso era que con cada día nuevo, aprendía algo más acerca de los humanos y le sorprendía el ingenio que tenían al utilizar artefactos que les facilitaban la vida y compensaban su falta de alas con extraños inventos en los que por tierra eran capaces de recorrer enormes distancias deslizándose sobre 4 objetos de forma circular, mientras que en el aire se sostenían con un par de alas metálicas impulsadas por dos extrañas cavidades huecas de las cuales surgían rugidos y aire caliente; pero así como los seres humanos suplían con creatividad e inteligencia la carencia de “dones mágicos”, conforme avanzaron los días, para El Centauro, todas las cosas que esas criaturas tan parecidas a él inventaban; de forma gradual dejaron de maravillarlo y en contraposición, descubrió que los seres humanos –así como tenían el don de crear cosas a partir de la nada-, también eran egoístas, capaces de guardar en su interior sentimientos tan oscuros como el miedo, el rencor, la envidia o la avaricia, que en grado extremo provocaba que se autodestruyeran unos a otros.

Esto último fue lo que lo hizo comprobar que sus sospechas eran ciertas: en su mundo y a través de los relatos del pasado que cada noche podían leerse en la luminosidad de las constelaciones; El Centauro había conocido la historia acerca de un mundo que existía en una dimensión distinta a la suya; y aunque siempre había pensado que se trataba de un simple relato fantasioso, de verdad ese mundo existía y ahora él se encontraba ahí.

Quería volver, porque extrañaba el mundo mágico, pero no podía ni sabía como hacerlo; mientras que por otro lado, el universo de los humanos era tan extraño y complejo, que la sola idea de quedarse atrapado para siempre en un lugar al que nunca pertenecería le provocaba una tristeza tan grande que lo hacía llorar porque no le cabía en su corazón color azul transparente, ni tampoco dentro del pecho.

Una tarde en particular, cuando se encontraba en un lugar al aire libre, uno de esos que a los humanos les gustaban para reunirse en familia; El Centauro, luego de un rato de permanecer cercano observándolos –sin que ninguno lo notara- aburrido y abrumado por no saber que sería de él más adelante, decidió alejarse de ahí y para ello se encaminó hacia la parte más alta, donde al final se encontraba una barranca montañosa desde la cual podía observarse no sólo el horizonte, sino la majestuosidad de los dominios de la naturaleza que sin necesidad de ningún alarde, a simple vista demuestra muchas veces que su poder no tiene fin.

Como por instinto, sus enormes alas se desplegaron y comenzaron a agitarse, sus piernas quedaron por un instante suspendidas en la nada y su único contacto con la tierra era la parte trasera de su cuerpo que aún se hallaba apoyado sobre el suelo.
El viento tibio proveniente del poniente acariciaba su rostro incitándolo para emprender el vuelo, y lo habría hecho, a no ser porque de pronto sintió el peso de una mirada sobre sus hombros y al girarse para descubrir si estaba o no en lo correcto, además del ruido provocado por alguien que detiene sus pasos de forma abrupta, se encontró de frente con una extraña y joven mujer que lo primero que hizo fue mirarlo directo a los ojos sin decirle nada.

El Centauro se quedó ahí también frente a ella y ya no pudo irse. En ese microsegundo en que permanecieron sin expresar palabra alguna, pudo darse cuenta que a pesar de tener los ojos de color oscuro (un rasgo que para él era demasiado extraño tomando en cuenta que todas las criaturas de su especie los tenían de colores claros y turquesas), aquella extraña mujer, a pesar de ser hermosa proyectaba con todo su ser un sentimiento profundo de tristeza y ansiedad.

-“Llévame contigo”- fueron las dos únicas palabras que pronunció cuando el silencio comenzaba a ser intolerable y así fue como dio inicio el tiempo entre ellos, El Centauro no pudo negarse a aquella petición, y aunque su voz nunca emitió una respuesta, quizá sin darse cuenta asintió con su cabeza manifestando así un rotundo “Sí”…

Nunca se arrepintió de haberlo hecho, pero desconcertado todavía recordaba que en los minutos posteriores a aquel primer encuentro, y mientras él se deslizaba en el aire, batiendo sus alas con gran fuerza tal y como si quisiera volar más rápido y alto para alcanzar los últimos destellos dorados del sol que huía para ocultarse tras las montañas, a diferencia de otras veces (cuando sólo sentía las traviesas manos de las invisibles ninfas hijas del Dios Viento -que se divertían haciéndole frías cosquillas y desacomodando su pelaje cada vez que ganaba más rapidez y altura-), ahora podía sentir sobre su lomo no sólo el frágil cuerpo de aquella joven extraña, sino también la humedad de sus lágrimas que mojaron e hicieron más oscuro su pelaje, hasta el momento en que ella, acurrucada entre su espalda y sus alas, se quedó profundamente dormida.

Nunca se atrevió a preguntarle ¿Por qué lloraba?... Quizá fue lo mejor, puesto que sin importar el motivo, eso pertenecía al pasado, y desde el instante mismo en que sus vidas coincidieron en un mismo punto y él decidió llevarla sobre su lomo de Centauro, había comenzado su vida juntos.

Volaron durante muchos días continuos y aunque seguían sin cruzar palabra alguna, podían entenderse a la perfección, puesto que a veces bastaba un simple cruce de miradas para saber lo que tanto uno, como el otro querían, y así por ejemplo, la chica sabía que cuando El Centauro casi no batía las alas y solamente planeaba, dejándose arrastrar por las ninfas del viento, había llegado el momento de buscar algún lugar para descansar, pasar la noche y comer. Mientras que estando ya sobre “tierra firme” él por su parte, había aprendido que cuando ella permanecía con sus profundos ojos oscuros fijos en un punto indeterminado del horizonte, había que dejarla sola durante un buen rato y eso contribuiría a encontrarla con un mejor ánimo después.

La convivencia tan cercana sirvió para que en poco tiempo se acostumbraran a estar siempre juntos, los primeros intercambios de palabras surgieron cuando El Centauro cuestionaba ¿por qué el sacudir sus patas traseras con fuerza frenética cada vez que salía del agua?, provocaba la risa espontánea de la chica, que lo miraba entre divertida y curiosa, mientras para disimular fingía acomodarse los oscuros cabellos rebeldes que lograban escapar de su larga trenza siempre a medio tejer.

Así fue como El Centauro tuvo que explicarle, que sacudir las patas traseras al salir del agua, en “El Mundo Mágico” era una especie de tradición con la que los Centauros intentaban purificar los primeros pasos que darían sobre “La Madre Tierra”, por lo que compartiendo explicaciones ejemplificadas con anécdotas del pasado que cada uno de ellos vivió en su mundo, comenzaron a conocerse más y aprender juntos una visión distinta de una misma cosa.

Ambos se divertían muchísimo con eso, puesto que mientras la chica era muy práctica y para todo encontraba una explicación lógica, El Centauro, como personaje de un mundo distinto, a todo lo revestía y lo hacía cobrar vida con su magia, pudiendo pasar ambos así, interminables horas conversando, incluso un día sobrevolando por una universidad, llegaron a darse cuenta de que El Centauro podía leer los pensamientos y anticiparse al futuro, puesto que al volar sobre un árbol cercano a una banca donde una chica de cabellos rizados permanecía sentada solitaria sobre una banqueta de piedra con su mochila al lado, esperando el momento de entrar a clase, fue suficiente para que El Centauro se diera cuenta de lo que había en su interior y así ante la incredulidad de su compañera pudiera adelantarse a contar lo que pasaría en un futuro.

-“¿Viste a esa chica?”-

-¿La que estaba distraída y al parecer esperando el momento para entrar a clase?-

-¡Ajá!… Esa misma, pero no estaba distraída… Durante todo el tiempo estuvo observando a los árboles, tratando de imaginar si ellos tienen alma y cada vez que se mecen todos en conjunto no estarán diciendo algo en un lenguaje que ella no sabe como interpretar.-
-¿Y cómo sabes eso?-

-Porque en esa mochila que tenía al lado lleva un cuaderno de pasta gruesa donde anota muchas de las cosas que vive y piensa y mañana va a volver al parque cercano para tomarse el tiempo de seguir observándolos y eso le va a dar la idea para escribir algo relacionado con eso.-

Una sonrisa y el silencio fueron la combinación perfecta para expresar incredulidad y aunque El Centauro ni siquiera intento rebatirle nada que justificara como cierta su afirmación, ambos acordaron volver al día siguiente y efectivamente, al sobrevolar por el parque cercano, desde lejos identificaron la silueta de la misma chica, quien esta vez, sentada sobre el pasto y con varios de los objetos contenidos en su mochila y regados a su alrededor se hallaba totalmente concentrada con un cuaderno de pasta dura que apoyaba sobre sus piernas para escribir lo que a una distancia cercana podía leerse por el título era una historia sobre “El Alma de Los Árboles”…. (¡Y AHÍ ESTABA YO DENTRO DEL CUENTO!!!).

Esa capacidad del Centauro para ver más allá de las personas, terminó por cautivar a su joven compañera, mientras que él, por su parte experimentaba algo muy extraño que nunca en toda su vida había sentido por nadie y tenía que ver con un profundo deseo de estar siempre con ella, platicarle todo lo que había aprendido a lo largo de su vida, y al mismo tiempo compartir el mayor tiempo posible para cerciorarse de estar ahí por si ella lo necesitaba. Durante las noches, le bastaba percibir en la penumbra su fragilidad como ser humano para saber que se había dormido con frío y entonces él desplegaba sus alas para protegerla y darle calor.

La relación tan cercana entre ellos había evolucionado a tal grado, que a pesar de ser tan diferentes y provenir de mundos tan distantes, había terminado por convertirlos en dos personas nuevas y mucho mejores de lo que antes habían sido. Lo más sorprendente era que conforme pasaba el tiempo El Centauro fue adquiriendo una apariencia más de humano y llegaron a la conclusión de que probablemente al escapar del “Mundo Mágico” había perdido su condición de Semi Dios”, pues un día su torso de Fauno y sus patas traseras desaparecieron y durante un día intenso de lluvia, luego de resguardarse en una cueva, cuando el arcoiris apareció, sus alas se desintegraron convirtiéndose en una especie de polvo brillante que al quedar esparcido por el suelo, el mismísimo Dios Viento se encargó de llevarse.

Aunque la apariencia no era precisamente lo que desde un principio los había mantenido juntos, el estar ahora en igualdad de especie les significó una felicidad mayor, pero al mismo tiempo un gran reto, pues no obstante que ambos estaban seguros de que deseaban estar juntos durante el resto de sus vidas, estaban concientes de que a veces eso no es suficiente y se necesita mucho más que amor para poder construir una vida en común.

El Centauro se sentía un poco triste porque al volverse humano, se había dado cuenta que nunca más podría regresar al “Mundo Mágico”, pero por otro lado sabía también que no habría podido desear volver a su lugar de origen para seguir siendo lo que toda su vida había sido, pero vivir sin estar cerca de la persona que le había dado ese valor y sentido real a su existencia… Por eso, la madrugada cuando decidieron viajar juntos para a travesar la frontera, El Centauro se dio cuenta que había sido también gracias a ella que ahora también era visible para los demás humanos, y aunque no tenía ni la menor idea de que retos le esperaban bajo esa condición, cuando subió a la parte trasera del auto que les ofreció acercarlos más a la línea divisoria, no sintió miedo, se limitó a tomar de la mano a su novia y así mientras ella lo abrazó para viajar junto a él durante todo el camino, cayó en la cuenta de que mientras ella estuviera a su lado y aunque no pudiera predecir el futuro, arriesgarse a vivir con incertidumbre valdría la pena….

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La idea de este cuento surgió a raíz de un sueño que tuve la madrugada del Martes 19 de Septiembre para amanecer el Miércoles 20 y aunque en apariencia no tenía sentido, ni absolutamente nada que ver conmigo, me tuvo durante más de una semana pensando en eso, y no obstante que me tardé más tiempo del que yo hubiera querido para plasmarlo al papel, así fue como descubrí que no sólo me fascinan aún las historias mágicas con personajes mitológicos, sino que muchos de los elementos dentro del cuento me llevaron a tomar conciencia de los deseos y circunstancias que en este momento son muy obvias en mi vida:

- La Mujer de Piedra Lama = El amor es espontáneo , no se puede forzar y muchas veces surge con la convivencia diaria.
- El Centauro= Refleja mi necesidad de enamorarme de una persona muy especial, sensible y diferente.
- La Chica Extraña= El mismo deseo de huir de la tristeza y la desesperación.
- Yo (dentro del cuento) = Mi enorme deseo de formar parte de una historia distinta y especial que cambie mi vida para siempre.
- Momentos concretos dentro del cuento= (Cuando la chica se queda dormida sobre El Centauro y la madrugada cuando él la protege con sus alas) Cosas que ya viví como mujer con una sola persona y me encantaría volver a experimentar.
- La Conclusión de la historia = Al convertirse El Centauro en humano, la historia dejó de ser un cuento y como en la realidad no se puede saber lo que pasará en el futuro, por esa razón la historia no tiene final.

Viernes, Noviembre y La Oreja de Van Gogh

on viernes, noviembre 10, 2006

Son casi las 3 de la mañana y aún no me he ido a dormir, allá afuera hace un poco de viento (muy frío por cierto) y hará apenas como un par de horas que llegué a mi casa después de haber ido al concierto de La Oreja de Van Gogh.

El día transcurrió muy rápido, y estuve de muy buen ánimo durante todo el día (yo creo que eso se debió en parte a que yo de verdad "moría de ganas" de ir al concierto), desde la mañana me arreglé y me puse "Guapa" (como el nombre del Tour y del disco de "La Oreja"), y bueno, ya hablando en serio tenía ganas de maquillarme y salir arreglada de mi casa, no sé, si a todas las mujeres nos pase, pero a mi en lo particular hay veces en que me gustaría verme o sentirme "bonita" no en el sentido de que yo sea una chica guapísima, (porque no lo soy), la verdad yo me considero una chica de lo más normal, que cuando se arregla se ve bien, y no sé, es algo muy curioso, supongo que como a todas las mujeres hay días en que siento esa necesidad de sentirme más femenina o percibirme un poquito diferente a como me reflejo en el espejo todos los días, y hoy fue una de esas veces.

Al concierto nos fuimos ya un poco tarde, porque como todas las chavas con las que iba a ir salen a las 7 de la tarde, acordamos de vernos en la oficina de Avanza Diseño (la agencia de publicidad donde yo trabajo).

Desde en la tarde había mucho tráfico y como 3 de nosotras teníamos que cruzar el puente a El Paso, Tx. caminando, a pesar de eso y del intenso tráfico que había ya cuando íbamos por el lado de E.U.A y rumbo al Coliseo (lugar donde fue el concierto), llegamos barridas cuando el grupo recién estaba empezando a cantar.

La verdad disfruté mucho la presentación de LODVG, cantaron padrísimo, de las 6 chavas que fuimos sólo Fabiola y yo éramos las más fanáticas y las únicas dos que se sabían todas las canciones; durante todo el concierto nos la pasamos de pie a cante y cante, mientras que las otras chavas sólo nos veían con cara de risa como diciendo: "Estas dos locas apenas se juntaron"... Y cotorreando porque Irene dijo que Amaia (la vocalista del grupo) había salido "Muy Fachosa" a cantar, y yo le dije: "¿Qué prefieres?: Una vocalista bien vestida y que no cante, o una vocalista "Fachosa" y que cante bien?", eso es lo que importa ¿no?

A mi la verdad no se me hizo "Fachosa" o será que Amaia, al igual que los otros chavos que integran el grupo siempre se visten de lo más normal, con jeans y tenis, playeras como las que todo mundo usa a diario y en este caso, Amaia salió al escenario con unos jeans de mezclilla y una playera muy padre de la selección de Brasil, el cabello lo llevaba suelto y totalmente lacio y ya no tan rubio, casi, casi amarillo (como lo usó en todas las fotos promocionales de este último disco) y sospecho que como lo llevaba anoche ahora si era su color natural, detalle que me agradó porque siento que ella es una chica muy auténtica y aparte de que no necesita mucho de esas cosas, así se ve mucho más bonita.

Para mi se veía bien, porque apesar de la sencillez de su atuendo si iba maquillada y mi no me pareció que se viera mal; porque creo que al igual que los otros 4 chavos, el concepto que caracteriza a LODVG radica en la calidad de la propuesta que ellos ofrecen, puesto que son un grupo que vende millones de discos por la originalidad de su música y no de su imagen.

Mi amiga Claudia tuvo mucha razón en decir que fue un concierto muy fresa, porque la mayoría del público asistente estaba conformado por chavos jóvenes y parejas medio "fresitas", y no es para menos, no hay que olvidar que LODVG es actualmente uno de los grupos más representativos del pop contemporáneo.

Durante las casi 2 horas que duró el concierto, cantaron canciones de los discos pasados y varias del nuevo, y algunos de los detalles más rescatables de la noche fueron que por ejemplo durante la primer parte del concierto a Amaia, cuando estaba cantando una de las canciones nuevas, se le olvidó la letra, pero casi nadie lo notó porque la gente estaba cantando con ella, y cuando pasó eso, el público siguió cantando la parte que se le había olvidado, lo cual provocó una sonrisa espontánea por parte de ella, que luego de reflejar en su rostro una expresión de: ¡Wow se la saben!... retomó su parte y siguió cantando.

También me llamó mucho la atención que aunque el grupo hasta donde yo sé nunca se ha presentado con coristas como parte del show, en varias de las canciones que lo lleva, era la misma gente la que le hacía coro (un detalle que a ella le encantó y podría decirse que hasta le divirtió). Eso, sin dejar de mencionar también la total "complicidad" que proyectan todos en el escenario, porque en verdad se percibe que todos se llevan muy bien, en especial Amaia y Xabi (que se nota a leguas es "El Cerebro" detrás del grupo).
Álvaro, desde que lo vi en el DVD que se incluye en el disco de "Guapa", me dio la impresión de que es un chavo muy bromista, algo muy similar a Pablo y por lo mismo supongo que ellos dos se han de divertir bastante; mientras que Haritz, desde siempre no sé porque, pero siento que es un chavo muy práctico y simple, que al mismo tiempo es muy noble también.

Me gustó mucho el concierto, lo disfruté mucho, cantaron varias de las canciones que a mi me gustan, pero definitivamente si tuviera que elegir una, me quedaría con "El 28", (que para esta presentación la hicieron en una versión acústica muy hermosa y que para nada tuvo que ver con la versión original) y fue la rola con la que yo me hice fan de ellos hace ya varios años atrás, cuando en México todavía ni eran famosos y de pura casualidad me tocó verlos en un programa especial de navidad de Tv Azteca... Luego fue todo un rollo conseguir el primer disco (hasta lo tuve que comprar en un catálogo de "Columbia House"), y aunque ya las cosas fueron diferentes después del 2do. disco "El Viaje de Copperpot" (que es el que todo mundo recuerda por canciones como "Cuídate", "La Playa" y "París), LODVG además de ser un grupo que me conquistó por la temática de sus letras y la originalidad de su música, pienso que siempre le voy a tener un cariño muy especial porque fue uno de los elementos que solidificaron los lazos de amistad con Eli -a pesar de existir un océano de por medio- ¡Saludos hasta Valencia, España!!!

Así es como puedo resumir este Viernes de Noviembre y La Oreja de Van Gogh... Junto al recuerdo de viajar de regreso a casa en silencio y sobre el asiento trasero de un auto (que no era el mío); me quedo con los sonidos de un CD en vivo que no dejó de sonar durante todo el trayecto y con las imágenes tan características y luminosas de una ciudad como El Paso, Tx. y que se revelan desde el exterior del cristal de una ventanilla, al a travesar
por el Freeway con nostalgia y durante la madrugada como muchas veces y en otro tiempo lo hice con otra persona que esa noche también estaba bajo el mismo cielo de esa misma ciudad, pero tal vez en un punto o lugar opuesto y quizá a muchos kilómetros de distancia del lugar a donde me dirigía yo.

Antes de dormir no puedo evitar pensar en que lo mejor es recordar sin tristeza, en que me siento cansada (y no es para menos, puesto que ha sido un día intenso), y mientras otro fin de semana comienza, cierro los ojos hasta que el sueño difumina la idea de que sin importar si pasará mucho tiempo antes volver a ver a los chavos de LODVG, si es o no el último concierto de la temporada 2006, tan sólo por eso habrá sido un buen cierre y la espera valdrá otra vez la pena.

Todo Lo Que Ha Pasado

on jueves, noviembre 09, 2006
Desde hace varios días, tenía ganas de escribir algo en el blog, de hecho, ayer iba a publicar algo y si no lo hice (al igual que lo he hecho con el diario), no ha sido por falta de ganas, al contrario, tengo muchas ideas e historias por contar (incluyendo la 2da. Parte sobre el cuento del Centauro), pero durante las últimas semanas que conformaron a la larga estos últimos dos meses, siento que todo ha estado muy “X” y no me gusta reflejar eso, porque no se porque, pero pienso que las páginas y los escritos saldrían muy iguales.

De hecho ayer tenía muchas ganas de escribir algo, y si no lo hice fue porque andaba medio triste, porque vi a Iván, fue a la agencia a entregar un trabajo de impresión que le encargó uno de mis compañeros y aunque yo ya sabía, supuse que iría temprano por la mañana (justo cuando yo no estoy todavía en la oficina), al igual que lo hizo cuando pasó por el CD con el archivo de diseño para imprimir la semana pasada, pero no, quien sabe, igual se tomó demasiado en serio lo de que el trabajo era urgente y por eso fue a entregarlo lo más rápido que pudo; el caso es que llego a la hora de la comida y a mi me tocó abrirle.

La verdad no me lo esperaba y aunque ambos nos comportamos muy normal (nos saludamos y platicamos de lo más normal –igual como lo haría con cualquier otro cliente que visita la agencia-), yo estaba súper nerviosa, pero me dio muchísimo gusto verlo y al mismo tiempo me di cuenta que a pesar de todo y aunque intentara portarme sangrona o indiferente (como muchas veces lo ha hecho él), yo no podría hacerlo ni mucho menos estar enojada con él, pues de verdad platicar con él durante esos pocos minutos, en los que mas por cortesía que por otra cosa me preguntó ¿cómo estaba?, por mi familia y lo más curioso: Por un libro sobre “Tantatología” que comenzamos a leer juntos hace más de 2 años y que yo conseguí como archivo para leer en la compu y hace cosa de una semana le envié por correo (cuando lo terminé de leer) y pues tras unas cuantas preguntas acerca de eso, se despidió y se fue.

No lo niego, sentí horrible cuando lo vi alejarse, pero lo más horrible de todo fue no poder decirle que lo amo con todo mi corazón, estarme muriendo de ganas de abrazarlo y darle un beso, y tener que comportarme como con cualquier otra persona normal, y no por que yo no me atreva a hacerlo, sino porque ya lo he hecho infinidad de veces y mis sentimientos son algo que Iván conoce a la perfección, pero en todo este tiempo su actitud hacia mi me ha enseñado que no es suficiente amar a una persona y demostrárselo de todas las formas posibles y con cada oportunidad que se presenta, porque resulta algo “inútil” y hasta molesto y empalagoso cuando la otra persona no te corresponde igual.

Me da mucha tristeza comprobar eso cada vez que lo veo, pero tampoco me puedo hacer tonta yo misma y decir que puedo verlo sin sentir nada o sin que me afecte. Hace ya más de un año que ya no forma parte de mi vida y aunque cada día que pasa sé que está más y más lejos, es muy curioso darme cuenta que sigue siendo la persona más importante que hay en mi vida, que mis sentimientos por él se mantienen intactos y que tal vez hago mal, porque sí, sigo con mi vida normal, hago mil cosas, intento distraerme, pero es bien curioso, y hay días en que algo me hace tener fe, ya no tener esa tristeza y creer, o más bien dicho “sentir” que no es malo pedir con todas mis ganas y con el corazón abierto que se nos de una oportunidad.

A lo mejor estoy equivocada y eso que infinidad de veces le he pedido a Dios, no es lo adecuado para mi, pero por ejemplo ayer, que me sentía del nabo y solas se me salían las lágrimas cuando estaba ya corriendo en el estadio (ya en la tarde al salir del trabajo), pasó algo extraño, pero a pesar de que estaba triste, no me sentía sola… Fue algo muy curioso y difícil de explicar, porque justo en los últimos días a pesar de esa sensación de que lo mío con Iván es algo que humanamente ya no tiene remedio, he estado disfrutando al máximo cada día y cada momento que vivo y sobre todo, tratando de pensar lo menos posible en lo que pasará más adelante, dejando de lado todo el miedo que tengo a no lograr olvidarlo y no poder enamorarme otra vez de otra persona, y tratando de aceptar y confiar en que la vida nos pondrá en el camino correcto… Y no sé, quizá fue eso, pero de pronto las ramas de los árboles que bordean el estadio comenzaron a mecerse (y no hacía viento) y sí me sentía triste, pero a diferencia de otras veces, no me sentía sola… Era algo así como cuando un amigo te ve “aguitadillo” y se queda a acompañarte hasta que te sientas mejor.

También algo que me aligero mucho la noche fue “Caballo de Troya” un libro al que ya le traía muchas “ganas” desde hace varios años y que recién empecé a leer el Lunes, y me tiene atrapadísima la historia, y la parte que me tocó leer anoche me emocionó muchísimo (es la primera vez que me pasa eso con un libro), ya que bueno, para no hacer esto tan largo –y para los que no lo han leído- el libro trata acerca de un periodista al que lo contacta una persona del ejército para pasarle una información súper importante y confidencial, que tras varias pistas y medidas de seguridad que el periodista tiene que descifrar para protegerla y evitar que caiga en malas manos, resulta ser un diario muy detallado en el que este señor del ejército revela que formó parte de un proyecto ultra secreto en el que un grupo de investigadores logran averiguar la forma para viajar a través del tiempo y a él y a otra persona los envían en una especie de nave llamada “La Cuna” al año 30, justo en la época cuando vivió Jesucristo, todo con la intención de atestiguar como fueron en realidad las cosas durante los últimos días de su vida, y para esto, este señor, viaja en el tiempo y llega pocos días después de que ha pasado lo del milagro de la resucitación de Lázaro, que es justo a la casa de quien este señor llega (pero para todo esto antes del “Gran Viaje”, aprende arameo y los dialectos griegos que se hablaban en el año 30), y vestido como ellos, llega y se instala aprovechando la hospitalidad de Lázaro para convivir y aprender las costumbres de esa época y el libro te atrapa porque, te va describiendo como sucede todo y yo en lo personal estaba leyendo, imaginando cada cosa que describe y tratando de avanzar lo más rápido posible en la historia para llegar a la parte donde se encuentra con Jesús.

Yo la verdad pensaba que eso iba a tardar, pero ayer llegué a esa parte y me gustó mucho, porque cuando este señor conoce a Jesús se queda impresionado, y hay un momento en que Jesús lo ve y va y se dirige a él, lo abraza y le dice: “Eres Bienvenido”, además de que lo más sorprendente es que el propio Jesús sabe, que este hombre viene del futuro sólo para dar testimonio de su historia y está tan bien escrita esa parte, que me dio mucha emoción imaginarme el encuentro, es tan bonito todo lo que Jesús le explica y sobre todo me impresionó que este señor reacciona como me imaginaba reaccionaría yo, si estuviera en su lugar, porque dice que él, al momento de tenerlo cerca había imaginado preguntarle tantas cosas y simplemente la forma como lo recibió y las cosas que le dijo, lo dejaron impresionado y lo desarmaron por completo.

¿Qué fregón no?... Yo pienso que me emocionó mucho esa parte porque de alguna forma esa parte del libro refleja esa idea mía acerca de “sentir” a Dios como un personaje más real y cotidiano en mi vida… Alucino, lo sé, y anoche pensaba en que si eso pudiera ser real y viajar en el tiempo a esa época, yo ni siquiera me atrevería a mirarlo a los ojos, no me sentiría digna, pero trataría de pegarme como chicle y seguirlo a todos lados para conocerlo como en realidad fue y aprender aunque fuera un poquito como El…

En esa parte del libro voy ahorita y está tan interesante que por lo mismo me he estado yendo a dormir después de las 2:00 am…Y no me puede la verdad… Pero en fin, es algo tarde y aunque me encantaría contar más cosas, mientras se llega el cierre de edición de la revista de Diciembre hay que aprovechar al máximo todo el tiempo libre y por lo pronto mañana me espera un Viernes intenso porque tengo algo de trabajo pendiente y ya en la noche me voy a ir con las chavas del trabajo al concierto de “La Oreja de Van Gogh”….¡Yujuuuu… Por fin se llegó la fecha tan esperada!!!!... Y pues bueno para concluir sólo puedo decir que hoy termino mi día deseando con todas mis ganas encontrar mi camino, para aceptar las cosas como se van presentando y no como yo quisiera que en realidad fueran, y sobre todo para vivir con toda intensidad cada día, sin desperdiciar ya más tiempo con miedos y dudas, porque aún hay mucho por vivir y aprender.

Por lo pronto dulces sueños, deliciosa madrugada y luego nos leemos aquí para contarles como me fue.

Recordar A Mis Fieles Difuntos

on jueves, noviembre 02, 2006

Son las primeras horas de la madrugada del Jueves 2 de Noviembre, fecha en que se celebra en todo México “El Día de Los Fieles Difuntos”. Las costumbres relacionadas con esta festividad varían de un estado a otro, pero la mayoría coinciden en preparar un altar u “ofrenda” con fotografías de los familiares ya fallecidos y en los que se colocan también objetos personales que pertenecieron “en vida” a la persona a la que se le está ofreciendo el altar, así como comida, dulces, flores, cigarros, licor y todas aquellas cosas que eran del agrado del difunto, así como los 3 elementos que se supone no deben faltar en un altar y que son: velas (para alumbrar el camino de la persona de regreso a casa), sal (para purificar y recordarnos que algún día todos seremos polvo), agua (para purificar, lavar y quitar la sed), y flores de Tzempaxuchitl (para indicar el camino del viajero y por supuesto aquí es donde entra la creatividad al formar figuras con sus pétalos), dando como resultado una combinación muy peculiar de aromas, colores y sabores, ya que supuestamente es en esta fecha, cuando todas las personas ya fallecidas tienen permiso por unas horas de regresar a este mundo terrenal y disfrutar de las cosas que sus familiares aún vivos han preparado para homenajearlos (se dice que por esa razón la comida y los dulces que se exponen en los altares durante toda la madrugada, pierden “misteriosamente” su aroma y sabor original).

Mucha gente, también utiliza este día, para irse en familia al cementerio a visitar los restos de sus familiares y pasan la mayor parte de la tarde, limpiando la tumba, colocando flores, y se acostumbra llevar comida al cementerio, para compartir todos juntos e incluso muchas familias van acompañados de grupos musicales o mariachis para a la par de la ofrenda, alegrar con música la visita al familiar difunto.

Pero bueno, esta madrugada el post no lo quiero enfocar a hablar de una de las tradiciones más hermosas que tenemos en México, más bien durante estos últimos minutos antes de apagar la computadora y terminar mi día, quiero rendir un homenaje muy personal a todos mis familiares y seres queridos que ya han fallecido y a los que si bien (como viene sucediendo desde hace ya varios años) me quedo con las ganas de colocarles una ofrenda en mi casa, en este 2006, si me gustaría enfocar mi pensamiento y mis oraciones de final del día para todos ellos, sobre todo en esta última parte de mi día.

La muerte es un proceso que desde que nacemos, permanece inherente a todos nosotros. Los mexicanos, somos unos descarados irreverentes y nos atrevemos a jugar y a burlarnos, como una forma de esconder y neutralizar un poco el miedo que sentimos ante ella. Yo en lo personal tuve conciencia de lo que era ese proceso siendo aún muy niña, y aunque no he logrado entenderlo del todo, creo que no sólo tomé conciencia de lo que en realidad era “morir”, sino que aprendí el valor de la vida, cuando sucedió lo de Adriana y los muchachos de Makahui.

En la actualidad, ya no le tengo tanto miedo como antes, pues con el paso del tiempo, ese miedo se ha ido convirtiendo más bien en respeto y mi temor quizá ahora que ya soy una persona adulta radicaría más bien en el hecho de que la muerte me sorprendiera sin haber hecho algo productivo con mi vida.

Esta noche (como muchas otras) están presente en mi mente y en mi corazón una gran cantidad de personas ya fallecidas, a las que recuerdo con mucho cariño porque todas en su momento y al cruzarse por mi vida, me aportaron algo, empezando por Adriana Marquez, Alejandro Luna y los demás muchachos de Makahui, de quienes aprendí la importancia de no quedarte nunca con las ganas de hacer y decir lo que sientes sin importar las consecuencias; de Soraya, que fue una chava que aunque de forma indirecta formaba parte de mi vida (a través de sus letras y su música), con su sencillez y su fortaleza se convirtió en mi ejemplo más grande a seguir.

También está mi abuelita Luz, que es la mujer más sabia y fuerte que he conocido, Don Leonardo (el abuelito de Iván), que fue una persona muy cálida que me abrió las puertas de su casa y de su corazón sinceramente, y creo yo que eso fue porque él fue una de las pocas personas que pudo percibir que mis sentimientos hacia su nieto eran genuinos y auténticos; así como otras personas de mi familia y que van desde los papás de mi papá (Doña Lupe y Don Juan) a quienes no conocí, mi tío Alfredo, mi tío Benjamín, mi abuelita "Tila", mi tía “Nena” (que era la única persona que justificaba nuestros viajes familiares a la ciudad de Chihuahua), mi Tía Quica (que es a la única persona a la que me he arrepentido de haberle hecho la vida de cuadritos hace muchos años –y algún día quizá hable de eso-)… y muchas otras personas que quizá de momento podría estar omitiendo por falta de concentración, pero que igual siempre trato de tener presente no sólo lo que aportaron a mi vida, sino aplicar en mi persona los aspectos positivos que en vida conocí de cada uno de ellos.

Mi ofrenda personal para todos mis seres queridos ya difuntos, esta noche consiste no sólo en dedicar una oración por el descanso y el alma de cada uno de ellos, sino que consiste además en poner en práctica algunas de las enseñanzas que se exponen en el libro que en la actualidad me encuentro leyendo y que se titula: “El Libro Tibetano Sobre La Vida y La Muerte”.

Este libro lo escribió un monje tibetano y es muy interesante, ya que dentro del mismo expone que contrario a lo que todos pensamos de que poco se puede hacer o ayudar cuando una persona fallece, hay muchas cosas que podemos hacer por una persona que se encuentra a punto de morir o incluso por muchos de nuestros familiares que ya fallecieron muchos años atrás.

Sería todo un rollo explicar todo lo que este monje afirma, pero aquí están sólo algunos de los puntos que más me han llamado la atención (de lo que llevo hasta ahorita leído del libro) y que me gustaría compartir con todas las personas que leen mi blog:

- No es necesario estar enfermos para morir nuestro cuerpo puede estropearse de repente y dejar de funcionar, igual que un automóvil, un día podemos encontrarnos perfectamente bien y al siguiente caer enfermos y morir.

- Una persona a punto, de morir necesita sobre todo que le demuestren un amor tan incondicional como sea posible, libre de toda expectativa.

- Para que una persona en ese caso pueda soltarse y morir en paz necesita oír dos garantías verbales explícitas de sus seres queridos. En primer lugar, estos han de darle permiso para morir, y en segundo lugar han de asegurarle que saldrán adelante después de su muerte, que no debe preocuparse por ellos.

- Siempre que sea posible, las personas deben morir en casa, porque es el lugar donde probablemente la mayoría se encuentra más cómoda.

- Cuando una persona está muy próxima a la muerte, se sugiere que se solicite al personal del hospital que no la moleste con tanta frecuencia, y que dejen de hacerle exámenes y análisis, procure también que cuando la persona se halle finalmente en las últimas etapas de la muerte, se suspendan las inyecciones y todos los procedimientos médicos agresivos. Tales tratamientos pueden provocar ira, irritación y dolor, y, como explicaré en detalle más adelante, es absolutamente esencial que la mente del moribundo esté lo más serena posible en los momentos anteriores a la muerte,

- Nuestro estado mental en el momento de la muerte tiene una enorme importancia. Si morimos con una actitud mental positiva, podemos mejorar nuestra próxima encarnación, a pesar del karma negativo.

- La forma ideal de morir es haberse desprendido de todo, interna y externamente, de modo que a la mente le quede el mínimo posible de anhelo, aferramiento y apego a que agarrarse en ese momento esencial.

- Es terriblemente difícil no llorar cuando estamos junto al lecho de muerte de un ser querido. Mi consejo a toda persona es que haga todo lo posible por resolver el afecto y la aflicción con la persona moribunda antes que llegue la muerte: lloren juntos, expresen su cariño y despídanse, pero intenten terminar ese proceso antes que llegue el instante real de la muerte. A ser posible, es mejor que amigos y parientes no manifiesten un excesivo pesar en el instante mismo de la muerte, porque en esos momentos la conciencia del moribundo es excepcionalmente vulnerable. El Libro tibetano de Los muertos dice que la persona que se muere siente los sollozos y las lágrimas derramadas junto a su cabecera como si fueran truenos y granizo.

- El período más poderoso para hacer prácticas espirituales para alguien que acaba de morir es durante los cuarenta y nueve días, y sobre todo en los veintiún primeros días. Durante estas tres semanas, el muerto mantiene un lazo más fuerte con esta vida, lo cual lo hace más accesible a nuestra ayuda.

- Si uno tiene realmente buen corazón, su intención es realmente buena y reza por alguien, esa oración será muy eficaz. Así pues, si muere una persona muy querida y reza usted por ella con verdadero amor y sinceridad, puede tener la confianza de que su oración será excepcionalmente poderosa.

- Cuando rece por alguien muy próximo a usted, puede también, si lo desea, extender el abrazo de su compasión de modo que sus oraciones incluyan a otras personas muertas: las víctimas de atrocidades, desastres y hambrunas, o aquellas que murieron y están muriendo ahora mismo en campos de concentración, como los de China y Tíbet. Incluso puede rezar por personas que murieron hace muchos años, por ejemplo sus abuelos y otros familiares o las víctimas de las guerras. Imagínese que sus oraciones se dirigen especialmente a quienes perdieron la vida en circunstancias de extrema angustia, pasión o ira.

- Quienes han sufrido una muerte repentina o violenta tienen una necesidad particularmente urgente de ayuda. Es muy fácil que las víctimas de asesinato, suicidio, accidente o guerra se vean atrapadas por su sufrimiento, angustia y miedo, e incluso pueden quedar aprisionadas en la propia experiencia de la muerte, incapaces de seguir adelante y culminar el proceso de renacimiento. Cuando practique phowa para ellas, hágalo con más intensidad y fervor que nunca.

Estos son sólo algunos de los puntos más interesantes que menciona el libro podemos poner en práctica para ayudar no sólo a nuestros familiares difuntos, sino para todas aquellas personas que estén a punto de morir y pues creo yo que independientemente de la creencia que cada uno de nosotros tengamos acerca de lo que pasa después de la muerte, viniendo de un monje tibetano todas estas recomendaciones, creo yo, aún más en lo que siempre he expresado y que está relacionado con el efecto tan poderoso que puede tener una simple oración.

En esta noche en particular, me encantaría cerrar los ojos e imaginarme a todos mis familiares, amigos y seres queridos ya fallecidos como si estuvieran sentados a la mesa compartiendo una gran cena, y los visualizo también a todos contentos y en armonía, celebrando que con su ejemplo nos han enseñado a los que nos quedamos en este mundo a apreciar el valor de la vida.

Espero que de aquí al momento en que volvamos a estar todos reunidos de nuevo (quizá en otro espacio y tiempo), todos ellos, en el lugar donde estén se sientan mucho más contentos y felices de lo que fueron en vida, y si les ha tocado "renacer" de nuevo, ojalá su nueva existencia sea mucho más plena que la anterior.

Por lo pronto desde aquí, les envío todo mi cariño y al igual que lo hago siempre, pido por todos ellos y en especial por las personas que tienen una muerte violenta, las que mueren abandonadas, las personas que terminan en la fosa comun, todos los que en este momento están falleciendo o están naciendo, para que sea cual sea su circunstancia, su esencia espiritual permanezca siempre en el camino de la luz.