Reencuentro Con El Ojo de Dios.

on miércoles, marzo 28, 2007

Hacia muchos meses que no lo veía. Si no mal recuerdo, la última vez que nos vimos fue en uno de los tantos atardeceres que ya pasaron del verano... Y curiosamente fue también durante el verano del 2002 cuando lo conocí.

Podría decirse que fue "amor a primera vista" y lo recuerdo todo como si hubiese sido ayer...

Yo iba a bordo de un camión de transporte colectivo, y en el camino a casa nos encontramos. Él iluminó por completo todo cuanto había a mi alrededor y llenó con la calidez de sus rayos no sólo a mi, sino a todas las demás personas que en ese momento viajaban junto conmigo.

A partir de ese día, todas las tardes me acompañaba. Me lo encontraba siempre a la salida del trabajo y todos los días me regalaba un cielo teñido de matices diferentes, de tonalidades intensas que iban desde el color azul claro, el rosa difuminado como un lienzo desgastado, sin olvidar el tono naranja que llegó a convertirse en mi favorito; puesto que descubrió era el mejor regalo que podía obsequiarme antes de marcharse para cruzar el océano y estar a tiempo para llenar con su luz la vida de muchas otras personas en un continente lejano.


Así como me acostumbré a su presencia que me acompañaba todos los días en el regreso a casa, durante los meses de invierno, las actividades cotidianas y mis propios demonios internos propiciaron que me olvidara por completo de Él; perdí la cuenta de la cantidad de días que pasaron desde la última vez que nos vimos, y no me percaté de ello hasta que en una mitad de semana lo encontré afuera de mi casa esperando por mi.

La verdad no me quiero imaginar cuanto tiempo permaneció ahí esperando a que yo saliera. Si fue mucho o fue poco, lo que si sé es que su esfuerzo valió la pena, puesto que recibir un amanecer como ese, en el que con toda claridad se percibe que se tomó todo el amor, la paciencia y el tiempo del mundo para elaborar cada cosa a detalle, hizo que la mañana se convirtiera en el mejor regalo "intangible" que yo hubiese podido recibir en mucho tiempo.

Cuando lo puso ante mi, no supe que decirle. Me hubiera gustado decirle tantas cosas, pero no encontré ninguna palabra que pudiese describir con exactitud la emoción que experimenté al recibir un regalo como ese. Lo tuve frente a mi, pero no podía tocarlo, me olvidé de todo cuanto existía y yo misma me sentí a su lado tan pequeña, al tomar conciencia de que Él no sólo había permanecido cada día ahí afuera de mi casa, asomándose a través de las nubes, a veces observando desde atrás de la montaña, algunas otras contemplando en forma directa por encima de un cielo abierto y limpio, coloreando con sus mejores pinceles un espacio sólo para mi.

La fuerza de su luz es tan intensa, que pocas veces puedes mirarle directamente sin deslumbrarte y sin agachar la cabeza ante su infinita fortaleza.

Sin embargo, en medio de tal majestuosidad Él es al mismo tiempo tan sencillo, que no necesita hacer alarde de su poder y a través de su mirada te demuestra que por más grandes que sean tus problemas, por más intensas que sean tus cargas emocionales, por más débil que hayas sido o las cosas negativas que hayas hecho en el pasado, en un instante como ese, cuando el día aún no comienza, te regala a ti también la posibilidad para volver a comenzar de cero, para intentar ser algo diferente a lo que ya has sido hasta hoy.

Estoy consciente de que el lente de mi cámara jamás podría tener la capacidad para captar toda su grandeza, y sé también que yo no soy nadie para poder verlo frente a frente, y ni siquiera me atrevería a intentarlo, pero en el reencuentro con El Ojo de Dios, lo primero que se me ocurrió hacer fue tratar de "atrapar" un trocito de esa magia; y aunque fui y regresé rapidísimo por mi cámara, al momento de buscarlo a través del cristal de enfoque, descubrí que ya se había ido, pues ya no estaba más ahí.

¿Será que Dios es un poco tímido y como a mi tampoco le gusta salir en fotos?, ¿o será simplemente que no necesita hacer "alarde" de una imagen para que la gente se de cuenta de que es Él quien se encuentra detrás de las cosas más hermosas y sencillas?

Sea como sea, me encantó su regalo y no sólo me gustaría que me siguiera acompañando en las tardes que están por llegar junto al verano, sino que deseo con todo mi corazón que otra vez no tengan que pasar muchos meses sin que pueda volverlo a ver.

"Fausto" (de Charles Gounod)

on viernes, marzo 23, 2007
PRIMER ACTO

* Fotos: Víctor Barajas públicadas en Revista FB! / Toledo Opera Theatre.

...Cuando las piernas del telón se deslizaron, lo que había en el escenario nos hizo retroceder en el tiempo hasta la Edad Media. Época en la que en algun lugar de Alemania, y al caer la noche, el Dr. Fausto lamenta el infortunio, de que aún habiendo adquirido muchos conocimientos a lo largo de su vida, eso, de nada le sirve al tratar de desentrañar los grandes misterios de la existencia.


En un arranque de desesperación decide acabar con su vida y pretende beber una copa con veneno. Cuando está a punto de hacerlo, el eco lejano de los cantos de los campesinos que alaban a Dios y a la naturaleza lo detiene, y como un último recurso invoca a Satanás, quien acude a su llamado de inmediato y se presenta ante él como "Mefistófeles", el único capaz de poner a sus pies todo cuanto desee: riquezas, fama y poder... Sin embargo, a Fausto no le interesa nada de eso y añora una sola cosa que supera todas las anteriores: "¡Juventud!".

Mefistófeles está dispuesto a concederle tal deseo a cambio de poseer su alma después de morir, y aunque al principio Fausto duda y se resiste; Mefistófeles lo convence, mostrándole una visión en la que la hermosa Margarita, aparece hilando en una rueca. Fausto, fascinado acepta el pacto y es así como a cambio de su alma, recobra su apariencia de muchos años atrás.

En la plaza del pueblo, mientras todos cantan y beben, Valentín (el hermano de Margarita), está a punto de partir a la guerra y apoyando su fe en una medalla que su hermana le regalara, pide que le ayude y le proteja (en este 1er. acto de la ópera, Valentín interpreta un aria de despedida que se ha hecho célebre). Mientras que Siebel, un amigo de Valentín que siempre ha estado enamorado en silencio de Margarita, promete cuidar de ella en su ausencia.

Durante el festejo, Wagner, un estudiante, intenta entonar una canción, pero es interrumpido por Mefistófeles, que de pronto aparece y se apodera de la atención de todos al entonar "El Becerro de Oro", los campesinos lo acompañan con sus voces sin sospechar que la frase de: "Y Satán conduce el baile", tiene mucho más sentido del que ellos imaginan... Cuando termina, profetiza la muerte de Valentín, y maldice a Siebel, vaticinando que toda flor que el joven tome entre sus manos se marchitará de inmediato.

Wagner ofrece una copa a Mefistófeles, y este la rechaza asombrando a la muchedumbre al hacer brotar vino nuevo de un viejo barril, del cual ofrece un brindis a la salud de Margarita. Valentín enfurecido desenfunda su espada, pero como se trata del mismísimo diablo, esta se quiebra y sólo logra retroceder cuando los otros soldados empuñan sus armas en forma de cruz.

Mefistófeles se aleja, y el pueblo vuelve a entregarse a la celebración. En ese momento Fausto aprovecha para acercarse a Margarita y se ofrece a escoltarla hasta su casa. Ella lo rechaza con cierta reserva, -puesto que no le es del todo indiferente- mientras que Mefistófeles regresa para conducir otra vez el baile.

SEGUNDO ACTO

Sin saber que la profecía de las "flores marchitas" se cumplirá, Siebel va hasta el jardín de Margarita para dejar un bouquet de flores, sin saber que Fausto y Mefistófeles también lo han seguido hasta ahí con la intención de darle también un regalo que opaque al de Siebel; y ya estando en el jardín de la joven, Fausto interpreta un aria bellísima que expresa la belleza de la castidad y pureza que percibe de su amada al estar en su jardín.


Mefistófeles regresa con una caja llena de joyas que coloca junto a las flores de Siebel. Cuando ella llega y se sienta con la intención de seguir hilando en la rueca, canta la famosa balada del "Rey de Tule", pero entre verso y verso ella misma interrumpe su canto en varias ocasiones, puesto que la inquieta demasiado el recuerdo del joven apuesto que recién acaba de conocer.

En ese momento descubre el estuche con las joyas, y aunque duda por un instante, la curiosidad logra vencerla y extasiada (mientras interpreta la famosa aria de la joya: “Ah! Je Ris”) contempla como al colocarse las alhajas, su belleza resplandece aún más; mientras que Mefistófeles echa mano de sus encantos para distraer a Martha, (una vecina de la joven dama), para facilitarle la labor de cortejo a Fausto, evitando así cualquier interrupción.


Bajo el hechizo de una noche de estrellas conjurado por Mefistófeles, ambos protagonistas se confiesan su amor. Después de un largo y melodioso dúo, Fausto y Margarita se despiden. Ella entra en su habitación, cuya ventana abre completamente. Contempla con alegría las estrellas y expresa su felicidad. Fausto la observa, corre a su encuentro, entra a su casa y se arroja en sus brazos. Mientras por la ventana se observan las siluetas de los enamorados fundidos en un apasionado beso, en el jardín nocturno resuenan las horribles carcajadas de Mefistófeles.

TERCER ACTO


Esperando un hijo y sufriendo por el abandono de su amado, Margarita busca refugio en la iglesia, pero ni en ese lugar escapa de la maldad de Mefistófeles que la persigue y la atormenta con la amenaza de la eterna condena en el infierno.

Valentín regresa de la guerra victorioso y pregunta por su hermana a Siebel, quien sólo le da evasivas como respuesta. En ese instante aparece Mefistófeles que interpreta una serenata en la que se burla y pone en duda "la virtud" de Margarita.

Enfurecido y dispuesto a defender el honor de su hermana, Valentín se bate a duelo con Fausto, pero Mefistófeles nuevamente interviene y provoca que bajo la espada del protagonista, Valentín quede herido de muerte.



Mefistófeles encubre el asesinato de Fausto y se lo lleva. Así, mientras los vecinos del lugar contemplan al soldado moribundo, Margarita llega justo a tiempo para arrodillarse junto a su hermano, quien lejos de morir en paz, utiliza su último aliento de vida para maldecirla.

CUARTO ACTO


Margarita pierde la razón y es encarcelada por haber asesinado a su propio hijo. Fausto va a buscarla hasta ahí con la intención de rescatarla, y aunque en medio de su locura Margarita lo reconoce, en lugar de escapar con él, se alegra al evocar los tiempos pasados cuando fueron felices.

Mefistófeles -irónico y burlón como siempre- sostiene el reloj que indica que el tiempo de Fausto se está agotando. Así cuando emerge de las sombras para apresurarlo y apoderarse de su alma, se oyen voces. Fausto trata de explicarse por última vez ante Margarita, pero entonces la muerte la libera de sus sufrimientos y aunque Mefistófeles, consciente de su victoria, la condena, los coros celestiales eclipsan su grito y en una escena difícil de olvidar como espectador, la ópera cierra con la visión del instante en que el alma de Margarita asciende por la escalera que conduce hacia el cielo.


...En apariencia, ese fue el final de una noche mágica, pero descubrir un mundo tan fascinante como es la ópera provoca que aún después de que las luces se encienden y la clausura del telón te regresen de golpe a la realidad; las emociones queden ahí, intangibles, pero intensas, de modo que al terminar la función, todavía queda mucho por comentar y compartir.

Continuará...

La Primer Noche de Ópera

on domingo, marzo 18, 2007
Ilustración que se utilizó para el poster promocional y la portada de los programas de la temporada 2001-2002.

Sucedió en Marzo del 2001, era de noche mientras caminabamos por las calles de El Paso, Tx., en un intento por que nuestros pasos nos acercaran al sitio -que unos minutos antes- un policía nos confirmara era el camino correcto para llegar a donde tendría lugar la cita. Cuando llegamos ahí, ya había mucha gente, lo cual acrecentó en mi esa sensación tan extraña y al mismo tiempo tan indescriptible de "estremecimiento en el estómago", algo que experimento sólo cuando estoy nerviosa o intuyo que algo va a pasar.

No lo comenté con la amiga que me acompañó en esa noche. Pero yo tenía mucha curiosidad y expectación por saber si "La Ópera", era como la pintan en las películas: Hombres vestidos de frac, con lentillas en la solapa (para colocarse ya estando en los palcos), y mujeres ataviadas en elegantísimos vestidos largos de color oscuro haciendo contraste con sus joyas y brazaletes caros... Todo eso sin contar -como me dijo alguien alguna vez- a las "señoras" que se pasaban "dando de gritos" arriba del escenario".

En esa primer noche descubrí que La Ópera es mucho más que eso... (Irónicamente descubrí que la escena de la película "Pretty Woman", cuando Julia Roberts va a la ópera tiene mucho de cierto)... Y aunque recuerdo haber visto gente como la describí líneas atrás, en realidad era una élite muy reducida; puesto que el común de la gente que ocupó las butacas del Teatro Abraham Chávez en esa temporada 2000-2001, era tan normal como podrías ser tú, o como podría ser yo.

...Sin embargo, eso resulta ser irrelevante y pasa a segundo término cuando cierro los ojos y recuerdo que el primer sentimiento que me produjo la ópera -aún cuando todavía no se abría el telón del escenario-, hizo que la piel se me erizara al escuchar por primera vez y tan de cerca los sonidos de los metales, la resonancia de la madera en los instrumentos de cuerda -que no obstante que en ese momento no seguían compases ni partitura alguna-, desde el foso de la orquesta, todos los sonidos a destiempo se percibían con todos los sentidos como el preludio de que algo muy emocionante estaba por suceder...


CONTINUARÁ...

Pensamientos de Mitad de Semana

on martes, marzo 13, 2007

He pasado muchos días y semanas enteras involucrándome de lleno y totalmente enfocada a adaptarme lo más pronto posible a todos los cambios que se han presentado.

Físicamente han sido días muy agotadores (primero por la mudanza de la oficina y luego porque mi madre tuvo la genial “ocurrencia” de instalar el piso de la cocina de mi casa), con todo el relajo, el “tiradero” y luego la reorganización que eso conlleva…

Hoy pensaba en todas las actividades y cosas que han pasado y he vivido de un fin de semana a otro, y además de sentir como el tiempo pasa ante mi con una velocidad impresionante, me doy cuenta que en realidad las horas a veces no me alcanzan para realizar todo lo que necesito y quiero hacer; mientras que por otro lado, me pregunto ¿por qué precisamente todos estos cambios parecen estarse dando todos juntos y en un mismo momento?

Esta semana, se cumplieron los primeros 14 días desde que en el trabajo nos cambiamos de oficina. Cambiaron de modo radical las circunstancias: sigo con trabajo, pero el esquema de la empresa ha cambiado muchísimo, varios de mis compañeros ya no están, y es curioso que ahora el día se me va manejando de ida y vuelta por una carretera larga, larga y de alta velocidad, que en el lapso de tiempo que dura mi desplazamiento, propicia que sea inevitable reflexionar y pensar (a veces con nostalgia) en mil cosas mientras viajo en silencio y sola. A parte de que se siente rarísimo, después de 9 años, trabajar ahora adentro de una casa –y por lo pronto- teniendo solamente a una sola persona ocupando la computadora de al lado.

La agencia de publicidad todavía está en “Metamorfosis”… Hay trabajo, pero todavía como que el nuevo sistema bajo el cual trabajaremos no está del todo bien definido y aunque como adelanto se supone que voy a poder ganar un poquito más (cosa que me caería de perlas), todo parece indicar que por el momento no se va a editar la revista que era el proyecto principal en el que yo trabajaba: Fíjate Bien!, pero viene mucho trabajo de agencia, de la otra revista de bodas que editamos, lo cual en apariencia propiciará un mayor beneficio económico por mi trabajo, ayuda para gasolina, -por mencionar sólo algunas de las cosas que mi jefa ha comentado conmigo de modo informal-, pero la propuesta ya concreta, espero poder comentarla ya con ella la próxima semana y ojalá sea algo mejor… porque de verdad ¡me urgeee!!!!

Por otro lado también está lo de la mudanza con mi amiga Diana a la casa nueva… Eso me tiene ilusionada, pero al mismo tiempo me presiona, porque en este momento lo económico aún me limita. Mi esperanza es que el nuevo esquema de trabajo bajo el cual voy a estar en la agencia, reditúe de manera que pueda ya hacer planes y establecer objetivos a corto plazo para poder mudarnos (si Dios quiere) a más tardar en verano de este año. Necesito hablar con Diana, para ver como nos organizamos.

También, algo que se me había pasado comentar, es que por fin entré al coro de la iglesia. El Sábado pasado fue mi segundo ensayo, y también me tocó ya la primer misa de 8 de la mañana… Y pues bueno, eso me tiene contenta, me falta muchísimo por aprender para poder tocar al nivel que tocan todas las personas que integran ya el coro desde hace tiempo, pero prometo echarle muchas ganas, estudiar lo más que pueda, porque en verdad quiero aprender.

Por otro lado, he estado bien “anímicamente hablando”, sigue ahí el vacío, pero aunque hay momentos del día en que es inevitable experimentar tristeza, puedo decir que esta ya no es tan intensa como antes, pero no se va del todo.. Quizá eso sea bueno, pero todos los días me pregunto: ¿Qué pasará más adelante?

Trato de evitar los pensamientos negativos, y me cuido mucho de manifestar algo que no quiero que suceda… Pero bueno, no soy yo, no depende de mí. Sólo Dios sabe, y pienso que si como por ejemplo, Dios quiere que en este momento de mi vida yo sea una mujer libre y no tenga ningún tipo de compromiso, debo aprovechar eso, para por ejemplo: intentar otra vez aprender a tocar un instrumento para quizá en un futuro no muy lejano, todo eso que aprenda, yo pueda compartirlo y le sirva a otra persona.

Del mismo modo, por eso, y aunque yo insista e insista y haya permanecido mucho tiempo con la misma idea en la mente y el mismo sentimiento en el corazón, tal vez mi situación no cambia ni la situación se resuelve por el simple hecho de que no está dentro del plan divino, que se realice lo que yo tanto deseo, porque tal vez no es el momento ni eso que pido ahora es lo más adecuado para mi… No lo sé…

Lo confieso, cuando veo lo rápido que transcurren los días y la distancia tan abismal que hay de un fin de semana a otro, no puedo dejar de cuestionarme y pensar ¿Qué será lo que me espera? ¿Hacía dónde me está llevando la vida?... Pero también me siento muy cansada, no quiero estar triste, lo evito al máximo, y hay días en que estoy muy bien y hay otros en que la tristeza es inevitable, no dejo de pensar, quisiera hacerlo, pero a veces por más que intento no me logro escapar de muchos pensamientos que ya no deberían ni siquiera tener espacio ni en mi mente ni en mi corazón…

…Mientras que por otro lado, es inevitable también seguir sintiendo ese deseo, esas ganas de tener alguien con quien compartir todas mis cosas (no necesariamente una pareja), pero como mujer que soy no niego que la mayoría de las veces si me gustaría saber que voy a salir del trabajo y encontraré a alguien esperándome afuera, que un día voy a tener alguien a quien hablarle en el camino a casa para contarle como me fue en el día, alcanzarle en algún punto de la ciudad para conversar un poco y hablar quizá de cosas que no tengan nada que ver con la rutina o las preocupaciones de la vida diaria, para salir a caminar, para sentarnos a conversar en el parque, darnos el tiempo un sábado para ir a andar en bicicleta, rentar muchas películas para ver juntos un fin de semana, comentar una noticia, leer juntos un libro, que tengo muchas ganas de volver a experimentar esa sensación tan padre de transmitir y experimentar tantas sensaciones, emociones y sentimientos con sólo tomar a alguien de la mano o encontrarme reflejada en su mirada, de experimentar seguridad al dormir en los brazos de un hombre que de verdad me ame, y valore todo lo que yo tenga para darle.

¡Vaya! en pocas palabras: volver a vivir todas esas cosas que me hacían tan feliz de una manera tan simple y que me permitan sentir que puedo volver a ser sin temor esa mujer tierna, amorosa y enamorada que vive en mi interior y que hasta ahora no ha podido dejar una huella permanente en el corazón de un hombre que de verdad valga la pena.

Añoro cada día muchísimas cosas, pero trato de vivir feliz con lo que tengo… Me cuesta trabajo, pero lo intento cada mañana cuando despierto. Sigo sin perder la esperanza de que algo suceda, y la verdad no pido mucho, sólo un poquito de ilusión para mi vida… La verdad es que tengo muchas ganas de salir ya de este círculo que siento se repite y se repite de forma incesante, de escribir cosas diferentes, letras en las que se perciban los colores que matizan cuando en la vida de alguien hay nuevas ilusiones, emociones vivas que no sólo se plasmen, sino revivan y se perciban en los ojos de quien lee, con la misma nitidez que reflejan los colores alegres y brillantes.

Yo estoy buscando eso desde hace mucho tiempo, pero también espero que ojalá que pronto la vida me sorprenda…

Soraya: "Con Las Cuerdas Rotas"

on miércoles, marzo 07, 2007
Hacía mucho tiempo que no había deseado tanto tener algo y eso fue lo que me pasó con el libro de Soraya: "Con las Cuerdas Rotas".

Como lo comenté hace algunos meses, mi plan era que se convirtiera en mi "auto-regalo" de Navidad, pero por una cosa o por otra y a pesar de que en Diciembre lo busqué en varias librerías, no pude conseguirlo, y en cierta forma fue mejor así, puesto que de no haberse dado esas circunstancias, este libro no se hubiera convertido en el mejor regalo de cumpleaños que he recibido en mucho tiempo.

El Domingo pasado, muy temprano mi mamá entró hasta mi cuarto y me despertó, para posterior a decirme "cumpleaños feliz", poner en mis manos un regalo que yo "más dormida que despierta" coloqué a un lado de la almohada, reacción que a ella no le convenció ya que insistió en que lo abriera en ese momento.

Me acuerdo que de lo dormida que yo estaba, no tenía ni fuerza en las manos para romper la envoltura. Así que luego de batallar un poco, el papel finalmente cedió y grande fue mi sorpresa cuando vi que se trataba del libro de Soraya...

Evidentemente eso me despertó de golpe y mi mamá sonrió cuando le pregunté (quizá con cara de asombro) ¿dónde y cuándo lo consiguieron?, comentamos un poco al respecto y lo dejé de nuevo al lado de mi almohada, tapado con la cobija, tal y como si fuera un tesoro, protegiéndolo tal y como si por tratarse de un libro tan especial, pudiera experimentar también frío.

Unas horas más tarde, cuando por fin me desperté y todavía sin levantarme de la cama, lo abrí y comencé a leerlo y aunque hace exactamente dos semanas de eso y ya lo leí dos veces, desde entonces no lo he podido soltar.La verdad el libro resultó ser mucho más de lo que yo esperaba, pues entre sus líneas descubrí que la fortaleza de espíritu que tenía Soraya viene desde tres generaciones atrás, puesto que ella es descendiente de Mercedes, Nayibe y Jamile, 3 mujeres de origen libanés que en 1920 y a causa de la guerra perdieron a sus maridos y en un inmenso éxodo huyeron en barco para proteger lo que quedaba de sus familias y comenzaron de nuevo en Cali, Colombia, lugar en el que además de empezar de cero, tuvieron que aprender un idioma desconocido y peor aún enfrentarse a una enfermedad tan dolorosa como el cáncer, justo en la época cuando los tratamientos para los "tumores" -como se les conocía entonces- eran demasiado "primitivos" y no existían los tratamientos que en la actualidad hacen un poco "mas llevadera" esta enfermedad.

Esos son los orígenes de Soraya... quien comienza relatando como su abuela Nayibe,Yamila (la mamá de Soraya) y América (su tía) afrontaron -cada una en su tiempo- su lucha personal contra la enfermedad.

Por la naturaleza de mi trabajo, sintetizar y resumir información es algo a lo que estoy muy acostumbrada, pero por primera vez en mucho tiempo me cuesta mucho trabajo resumir un libro, primero porque se trata de Soraya, y segundo porque resulta impresionante leer en "Con Las Cuerdas Rotas" la historia de una chica con un don natural, quien desde muy temprana edad estuvo consciente de que la música sería su vida. A los 5 años aprendió a tocar la guitarra y el violín, a los 10 ya ejecutaba a la perfección "Las Cuatro Estaciones de Vivaldi", mientras que en su adolescencia además de destacar en varias actividades deportivas y académicas logró ser la estudiante más joven que audicionó para pertenecer a la Orquesta Sinfónica de Nueva York e ingresar a la prestigada escuela Julliard´s School of Music...

Todo esto por mencionar y resumir sólo algunos de sus logros, pero quizá el más importante fue que gracias al esfuerzo de sus padres, Soraya se convirtió en lo que todos conocimos, ya que aprendió desde muy niña a valorar todo cuanto tenía y a que nada se gana sin dedicación y esfuerzo.

Cada capítulo del libro es muy emotivo, pero al mismo tiempo es una lección de fortaleza y fe. Resulta muy desgarrador leer como Soraya a sus 18 años afrontó el diagnóstico de su madre, me encantó la anécdota de las peripecias que pasaron juntas cuando en un intento por vivir su vida al máximo, la señora intentó aprender a conducir y aplicó para obtener la licencia de manejo, y muy en especial resulta muy emotivo el relato que Soraya hace de el momento en el que falleció y de la experiencia sobrenatural que tuvo al día siguiente que sucedió eso.

Es muy triste también descubrir como luego de alcanzar el éxito como cantante y compositora, haber viajado con su música a países tan distantes e increíbles y haber alternado en el escenario con personajes tan importantes como Sting o Alanis Morrissette, sin que la vida le hubiera dado la posibilidad de compartir todos esos logros con su madre, Soraya en el año 2000, y luego de visitar en Colombia a su tía América (que en esa época ya se encontraba invadida por el cáncer), tuvo que cambiar radicalmente su vida al darse cuenta que ella, como si fuera una especie de estigma, al igual que las otras mujeres de la familia, también tendría que librar su propia batalla contra esta enfermedad.

Yo creo que esta es la parte más fuerte del libro, cuando Soraya describe como su vida se convirtió en una lucha diaria por mantenerse físicamente de la mejor forma posible.

Me impresiona en particular haber descubierto que hubo etapas en las que Soraya, de lo débil que estaba no podía ni sostener su guitarra, que le resultaba un gran sacrificio hacer cosas tan simples como levantarse a tomar un vaso de agua, que hizo giras, presentaciones de promoció, conciertos de dos horas aún estando en tratamiento; me partió el alma leer como vio frustrado su deseo de ser mamá y como canalizó esa energía en algo positivo en los niños cercanos a ella, y también que irónicamente uno de los medicamentos que ella tomaba, con anterioridad fue uno de los que su tía América usó cuando aún estaban en fase experimental, y que años después contribuyeron a que muchas mujeres enfermas de cáncer -incluída Soraya- pudieran beneficiarse al obtener una mejor calidad de vida.

Yo creo que cualquier persona que lea el libro, va a reflexionar mucho acerca del valor real que tiene su existencia, pero para mi en lo personal es invaluable haber descubierto lo que Soraya tenía que decir, y siento que ahora más que nunca, tienen mucho sentido las letras de sus canciones, muchas de las cosas que me dijo cuando tuve oportunidad de conversar con ella, que no era "Alucine mío" el haber percibido nostalgia en su mirada, pero sobre todo hubo una noche en que me quedé pensando durante una buena parte de la madrugada en que yo nunca había sido capaz de valorar como un tesoro mi salud, ni mucho menos, al leer la descripción tan fuerte que Soraya hace al referirse al golpe tan duro que que representó para ella la mastectomia, había valorado -como ella lo afirmó ahí- la importancia que los senos tienen para nosotras las mujeres como parte de nuestra feminidad y la relevancia que revisten en la sexualidad de cada una de nosotras.

No quiero hacer este "resumen" más largo... Sólo puedo decir que el libro me impactó puesto que es un testimonio de vida que ejemplifica a través de anécdotas y experiencias muy fuertes, que hasta en los momentos más difíciles hay "Una Razón Para Creer" (tal y como lo describe la anécdota que dio como resultado el nacimiento de esta canción).

Hay muchas frases que reflejan la esencia de lo que ella fue en vida: una mujer joven, hermosa y talentosa (tal y como la describe Itzel, una amiga muy cercana a Soraya), y es ella misma quien casi al final del libro comparte una anécdota hermosísima (casi, casi mágica), relacionada con un Oriol que sucedió poco menos de una hora después de que Soraya falleció.

Cierro este post (que ha valido la pena haberlo hecho tan largo sólo por tratarse de ella), con una cita textual del libro y con "Espejo", una canción de Soraya que habla por si misma, y si antes en particular me parecía hermosísima la letra, después de leer con las "Cuerdas Rotas", tiene mucho más sentido, porque habla de una mujer excepcional, que en verdad existió.

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"Quiero morir con mi cuerpo, esta guitarra vieja tiene las cuerdas rotas por todas partes.

Con una cuerda reventada, puedes tocar acordes y melodías. Con dos cuerdas dañadas, puedes tocar una tonada. Con tres, bueno, empiezas a tener problemas. Perder una más exigirá de ti extrema creatividad. Sin embargo, todavía se puede hacer música hermosa incluso tan sólo con una cuerda y una guitarra reventada".

-Soraya Lamilla-