Bitácora de Viaje: El Encuentro.

on jueves, enero 29, 2009

Vista aérea de San Salvador.


Viernes 26 de diciembre de 2008.

Todavía en tránsito y algunas veces sobre el aire...

El amanecer de un nuevo día me alcanzó "en el aire", y el sol me sorprendió matizando la delgada línea del horizonte de un tímido tono rosado (que poco a poco se volvió más intenso hasta que se apoderó por completo del cielo); tal y como si hubiese sido una acuarela mágica que constantemente se transformaba de color.

Tras dos horas de vuelo, en las que aproveché para dormitar un poco; la voz proveniente de la cabina del piloto y que anunciaba que en breves minutos la aeronave aterrizaría en el Aeropuerto de San Salvador, propició que de nueva cuenta mis sentidos se pusieran en alerta y al asomarme por la ventanilla contigua a mi asiento, descubriera que era ya de día...

Estábamos sobrevolando sobre el mar y conforme el avión descendía, la fisionomía del paisaje me reveló un país del cual yo sólo tenía referencia a través de familiares, y que en ese instante, en el que representaba el primer punto -y al mismo tiempo la primer escala de mi viaje- me fascinó el hecho de que en esa primer impresión me ofreciera su mejor cara: un cielo abierto y despejado y en el espacio donde terminaba el agua, el color verde, -señal inequívoca del dominio absoluto de la madre naturaleza- y que predominaba hasta en los costados de la pista de aterrizaje, fue en cierta forma como la sonrisa amable y cordial de bienvenida que me regaló ese país.


Pista del aeropuerto de San Salvador.

El vuelo llegó muy puntual. Faltaban cerca de dos horas para que partiera el segundo avión que debía tomar para continuar mi camino hacia Montevideo; pero el tiempo que transcurre en lo que desciende toda la gente, consume más minutos de los que alguien pudiera imaginar.

El primer acierto que le reconocí a la aerolínea, fue que ya no tenía que preocuparme por andar cargando la maleta (pues desde el aeropuerto del D.F. ellos la documentaron para que permaneciera en tránsito entre cada país y yo ya la reclamara hasta llegar a Uruguay)...

Hasta ahí todo iba muy bien y lo único que me intranquilizaba un poco era el hecho de desconocer la ubicación de la sala de abordar para tomar el siguiente vuelo de la escala, y estar a tiempo para poder hacerlo.

Por fortuna eso no representó mayor problema. El aeropuerto de San Salvador no es muy grande, además desde antes de aterrizar, dentro del mismo avión los sobrecargos de la tripulación daban a conocer a través del micrófono en que número de salas y a que horas partían los demás vuelos que eran conexión hacia otros destinos de la misma aerolínea.


Así se ve cuando llegas al Aeropuerto de San Salvador.

Tuve mucha suerte, que la sala donde se ubicaba el siguiente punto de partida estaba a muy pocos metros del andén donde el avión me había dejado. La verdad la espera ahí no se me hizo muy larga.

Int. Aeropuerto de San Salvador.

Media hora antes de la hora indicada para el despegue con destino al aeropuerto de Lima, Perú, ya estaba yo formada en la fila para subir de nuevo al avión... No estaba nerviosa, pero conforme el tiempo pasaba yo me divertía "averiguando disimuladamente" las nacionalidades de la gente que iba y venía por toda la sala y apostada en la misma fila que yo (cosa que no era muy difícil de adivinar porque todos los pasaportes eran de colores distintos y en la portada tenían impreso con letras doradas el país de procedencia).

Mientras que ya más en serio, tomaba consciencia también de que la distancia se estaba acortando y cada vez estaba más cerca de Vane y de descubrir si todo sería como tantas veces lo hablamos o si llegar a su país para encontrarme con ella, sería también como lo imaginé.

Respecto a eso, cada vez que alguna idea relacionada con ella venía a mi mente, me ponía un poco nerviosa; pero yo no quería que eso me afectara y se sumara a la preocupación que yo tenía por los horarios entre las distintas conexiones y por ubicar salas de abordaje en aeropuertos de países que yo en mi vida había pisado...

Así fue como partí en punto de las 9:00 am directo hacia Lima, Perú.

Esta vez la travesía duraría 4 horas, llevaba ya cerca de 14 horas sin dormir, pero no me sentía para nada cansada. La desvelada lograba ahuyentarla dormitando -no del todo- durante lapsos de tiempo muy breves, y creo que lo único que me mantenía en mis 5 sentidos era la emoción de saber no sólo que esa era la primera vez que me metía en una aventura tan descabellada, pero al mismo tiempo tan emocionante de aventarme yo sola en un viaje tan lejos de casa para ir tras la búsqueda de alguien que viviendo en un pais tan distante se convirtió en parte esencial de mi vida, -y también irónicamente- en la persona que mejor me conocía y desde hacía poco más de 1 año era quien a nivel introspectivo más cerca estuvo siempre de mi.

La comida, alguna película a la que no le puse mucha atención y el panorama que de modo constante me sorprendía tras el cristal de la ventanilla, hicieron que el tiempo se pasara mucho más de prisa.

Sobrevolando Lima, Perú.

Por tercera ocasión en casi 9 horas de vuelo (sin contar los tiempos de espera en los aeropuertos), cuando el avión empezó a descender, lo primero que descubrí fue el mar de Perú; repleto de barcos que desde el aire te daban la impresión de estar sobrevolando sobre un océano invadido de navíos tripulados por piratas.


Era casi la 1 de la tarde, y el cielo en el país de la cultura Inca era demasiado denso (no supe definir si por lo nublado o la contaminación); y estando una vez ya también más de cerca, me dio la impresión de que tanto el puerto como la playa no eran para nada turísticos, pues las embarcaciones y todo lo que había en tierra, tenía más apariencia de tráfico marítimo a nivel industrial.

El Aeropuerto en Lima es muy grande y también muy bonito. A pesar de que en ese punto del viaje, el tiempo de espera sería de apróximadamente 8 horas, nunca me aburrí, pues aparte de ir preparada con dos libros (uno que terminé durante la madrugada en el aeropuerto del D.F y otro de Fernanda Familiar y que dejé después de un rato porque no me gustó mucho que digamos); desde el momento en que la agencia de viajes me entregó mi itinerario de viaje yo me había "mentalizado" para tratar de pasar esa "espera" lo más tranquila y paciente posible.

Yo soy de las que creen, que las cosas siempre suceden por algo, por esa razón considero que fue una suerte que en Lima fuera la escala más grande, pues en ese pasillo enorme que por momentos se llenaba de turistas de todas las nacionalidades y de repente volvía a quedarse completamente desierto; había mucho que observar y conocer.

Lo primero que me llamó la atención de ese lugar fue como el panorama en ambos extremos de los muros de cristal que resguardaban ese sitio del mundo exterior podía ser tan distinta estando dividida por un solo pasillo.



De un lado, el panorama de los barcos en altamar difuminados por una especie de niebla, casi, casi fantasmagórica... Mientras que al otro extremo, la realidad que todos conocemos en el mundo real y en cualquier país: edificios, movimiento de gente y tráfico de vehículos que era la antesala de una ciudad que a escasos 15 minutos de distancia, te podía ofrecer ya por completo el reflejo de un país tan vivo y dinámico como lo puede ser otro en cualquier punto del planeta y a esa hora del día.

Las primeras horas en ese sitio, las pasé recorriendo de un extremo a otro el enorme pasillo, que por el tipo de tiendas, las cosas que en ellas se comercializaban y los restaurantes abarrotados de viajeros, por un momento me dieron la impresión de estar en algún Mall de El Paso, Tx.

Tras ir y venir varias veces, después de un rato me aburrí de ver aparadores y lo que observé en las distintas salas distribuídas a lo largo de todo el aeropuerto comenzó a llamar mucho más mi atención.


Supongo que al igual que yo, mucha gente también se encontraba ahí en la antesala para partir hacia otro lado. Observando las diversas pantallas colocadas en puntos estratégicos del aeropuerto, descubrí que los destinos eran muy diversos, pues iban desde Río de Janeiro, Caracas, Venezuela o atravesar hasta el otro lado del océano para llegar a España.

Pero lo que llamó mi atención no fue eso, sino la forma como los diversos turistas se entretenían; algunos sentados vilmente sobre el suelo, mientras que otros se gastaban las horas de espera durmiendo con la misma placidez (que si estuvieran en su casa), sobre los asientos de las diversas salas de abordaje y sin importar que todo el que pasara los pudiera ver y hasta oír roncar.... Zzzzzzzz....

El resto del tiempo me lo gasté revisando el famoso "Cuaderno del Hippo", (que lo había terminado apenas una noche antes y tenía planeado fuera una de las primeras cosas que le daría a Vane en cuanto la viera), tomando fotos, revisando mis notas de la noche anterior durante la espera en el D.F, y anotando también en mi libreta las cosas que más me llamaron la atención de cada lugar en el que había estado durante ese día y que sabía después me servirían para escribir La Bitácora de Viaje que subiría al blog.

El espacio de tiempo entre las 3 de la tarde, hasta las 9 de la noche, representaron el lapso en el que apenas comencé a desesperarme, pero por suerte, la aerolínea fue nuevamente puntual y a las 9:30 de la noche ya estaba yo de nuevo a bordo del avión, y a punto de completar la última parte del viaje antes de encontrarme con Vane.

El vuelo de Lima a Montevideo hizo que el día 26 se terminara en el aire; no sé si porque ya era el último trayecto de un viaje tan largo y pesado, que todo lo que pasó sobre el aire volví a percibirlo como si fuese un sueño de esos en que vives todo de manera muy nítida y real.

Los asientos de al lado iban ocupados por un matrimonio ya grande de Venezolanos... Era tan frío e indiferente el trato entre ellos (a pesar de que al parecer viajaban en familia con sus hijos en otros asientos en otra parte del avión), que lo único que pensé antes de dormirme fue en que no me gustaría para nada terminar un día como ellos...

Estaba tan cansada, que fueron ellos quienes me despertaron para que no me quedara sin comida cuando la azafata pasó por el pasillo con el carrito de la cena.

Después de eso ya no pude volver a dormirme, perdí la noción del tiempo y no supe tampoco cuánto había pasado desde que salimos de Lima; pero intuí que ya estábamos muy cerca, porque una constante durante todo el viaje fue que cada vez que comenzaban a dolerme los oídos, era porque el avión había disminuido la altura y a los pocos minutos se prepararía para ya aterrizar.

En ese punto del viaje, yo ya lo único que quería era LLEGAR... Mi desesperación porque por fin eso sucediera se discipó por completo, cuando al intentar acomodar la almohada sobre la pared del avión para recargarme ahí e intentar dormir por otro rato, a través de la ventanilla me emocionó muchísimo descubrir el cielo más hermoso y estrellado que mis ojos hubieran visto en muchos años... Estaba ya en Uruguay, y recordé que Vane me había dicho que eso iba a ser lo primero que me sorprendería y con lo que me iba a encontrar al llegar a su "paisito" y así fue.

Vista Exterior del aeropuerto de Carrasco, en Canelones.

Eran las primeras horas de la madrugada del Sábado 27 de Diciembre... Por fin había llegado la tan esperada fecha de "El Encuentro". Cuando el avión comenzó a descender y Montevideo me ofreció una vista hermosa de su bahía, iluminada de modo parcial a través de los faros de luz que se extendían a lo largo de la playa; el corazón y los nervios se apoderaron de mi, porque de un momento a otro estaría ya frente a Vane.

Cuando el avión tocó suelo Uruguayo, yo veía el edificio que albergaba las instalaciones del aeropuerto de Carrasco (que era de dos pisos). Desde el avión se veía que en la parte alta se alojaban "salas de espera" y no sé porque me imaginé que probablemente Vane podría estar en una de ellas.

Mientras la gente se preparaba para iniciar el descenso en el aeropuerto (de una forma tan lenta, que para mi siempre resulta desesperante y esta vez ¡me pareció eterna!), algo en mi interior se estremeció porque en el fondo yo sabía que mi Mejor Amiga ya estaba ahí... Esa sensación o certeza de que ella me esperaba ya en algún punto de ese sitio no me abandonó ya a partir de entonces, y por esa razón yo lo único que quería era que todos se bajaran ya, o por lo menos me dejaran pasar para bajar yo primero; pero una vez más, tuve que esperar pacientemente a que fuera mi turno.

El avión llegó mucho antes de la hora prevista para el arribo... Creo que eran las 4:30 de la madrugada, pero al aterrizar en el aeropuerto, como la aeronave se detuvo en una parte no muy cercana al aeropuerto, todos los pasajeros del vuelo tuvimos que abordar un pequeño autobús que nos dejó justo en una de las entradas de las instalaciones.

Estando ahí todavía perdimos cerca de 45 minutos más en lo que todos los pasajeros formamos una fila para pasar a la aduana que nos daría acceso al país y donde además del pasaporte, tenías que entregar un formulario que previamente todos los que teníamos como destino final Uruguay, llenamos desde el avión.

Después de pasar por la aduana y tener que atravesar la tienda "Duty Free" fui de inmediato por mi maleta (que por suerte ya estaba ahí) y salí entonces por una especie de puerta grande donde lo primero que encontré fue un montón de gente formando como una especie de valla en forma de media luna, porque muchos de ellos esperaban apostados ahí el arribo de sus familiares.

En sus rostros vi reflejados sentimientos muy diversos, que iban desde la sorpresa y la desesperación por ya descubrir entre los pasajeros a alguien; mientras que en algunos otros la alegría, hacía mucho más coloridas y visibles las cartulinas con leyendas de bienvenida que portaban entre las manos; pero a pesar de que observé con detenimiento -sólo por precaución- yo sabía que Vane, no estaba entre esa multitud.

Una vez que comprobé eso, lo primero que decidí hacer fue tratar de zafarme de todo ese conglomerado de personas; y al dar la vuelta para atravesar la última parte de la "Valla Humana" entre un par de personas que estaban algo separadas una de otra, descubrí la silueta de una chica que caminaba de un extremo a otro del aeropuerto... Iba toda vestida de mezclilla y la forma y el color de su pelo me revelaron que ¡era ella!, ¡era Vane! ¡y todavía no me había visto!

Aprovechándome un poco de esa situación me acerqué lo más que pude en silencio y fue cuando ella, al dar la vuelta para regresar y caminar hacia el otro extremo, se encontró conmigo y me sonrió...

No recuerdo si le dije algo, si la saludé, o si tan sólo me quedé pasmada... Con la maleta en la mano, mientras ella me sonreía y lo primero que me dijo fue creo: ¿Cómo andas? ¿Todo bien? mientras el color tan peculiar y transparente de sus ojos me transmitió toda su alegría, pero al mismo tiempo todo ese cúmulo de emociones que iban de los nervios, pasando por la incertidumbre y la preocupación.

Llevaba entre las manos una pequeña Jirafa que reconocí como la del personaje de "Madagascar". Y después de darme un abrazo tan cálido y fuerte, que me hizo saber que valió la pena todo el esfuerzo para llegar hasta ese punto; puso en mis manos esa figurita de esponja color amarillo con manchitas cafés; y juntas empezamos a caminar en dirección opuesta a todo el tumulto, para llegar hasta unas bancas colocadas en el pasillo del aeropuerto y que asomaban hacia el exterior... ¡Uruguay por fin!!!

Ese momento yo lo imaginé muchas veces durante más de 1 año... Vane y yo hablábamos mucho acerca de eso incluso, pero a diferencia de como tantas veces yo había pensado que reaccionaría, yo no estaba para nada nerviosa, pero aún así no me la creía que era Vane, mi Mejor Amiga quien estaba frente a mi...

Ella me hablaba con toda la naturalidad del mundo, pero yo sabía que estaba súper nerviosa por la forma como me decía las cosas. Me preguntó si no estaba cansada, que cómo había estado el viaje, que llegó a pensar que ese vuelo no era en el que yo venía, y durante esos primeros minutos yo prácticamente permanecí en silencio, porque quería atrapar en mi interior y en mis recuerdos lo más que se pudiera de ese instante, en el que la transparencia en la mirada de Mi Mejor Amiga y su sonrisa, fueron lo que me hizo comprobar que ella era mucho más de lo que yo había conocido a través de interminables charlas en el messenger y más de 500 correos que fueron los medios que me permitieron no sólo saber y aprender quién era ella, sino darme cuenta de que era una chica muy distinta y especial, y por esa simple razón yo tuve mucha suerte de que un día, y entre tantos sitios de internet, ella me encontrara a mi.

Todo el temor de que las cosas no fueran iguales a como tantas veces ambas lo planeamos, y sobre todo: que el trato ya estando una frente a otra fuera a ser distinto, se evaporó a los pocos minutos de que yo llegué.

La verdad a mi me hubiera encantado que en "El Primer Encuentro" las cosas no hubieran sucedido tan rápido; y por eso me quedo con todas las emociones experimentadas desde el instante mismo en que durante el último trayecto del viaje supe que iba camino a Uruguay.

La sensación tan peculiar al estar en la sala de abordar todavía en Lima y escuchar mucha gente que usaba las mismas frases y hablaba con el mismo acento que Vane, (y me hizo experimentar por un segundo que iba ya camino a un país que yo había estado aprendiendo a amar y sin serlo, yo ya sentía como mi casa)...

La sonrisa del niñito de los churritos rubios que salía corriendo por todo el pasillo y al llegar a donde estaba yo se detenía para sonreírme; también el cielo estrellado que me llenó el corazón de esperanza; la primer imagen que tuve de Vane y su sonrisa; la fortaleza -y al mismo tiempo la ternura- que me transmitió con sus primeros abrazos en el aeropuerto (algo a lo que recurro cada vez que me siento triste o la extraño); o la imagen de ambas apostadas en la parada de autobuses, platicando como si nos conociéramos de toda la vida, mientras esperábamos a que llegara el transporte que nos llevaría a la playa de Parque del Plata (lugar al que partimos de inmediato para atender la invitación de su familia para alcanzarlos ahí).

Mientras todo esto sucedía, en Uruguay estaba amaneciendo ya. El cielo era claro, lleno de matices e impresionantemente transparente; al igual que lo era el espíritu de esa niña que yo tenía frente a mi, y de quien en los siguientes días iba a aprender y conocer...


aeropuerto-carrasco-2


Viernes 26 de diciembre de 2008.



La versión de Vane desde Uruguay...


Me levanté muy temprano, los nervios y la ansiedad me pusieron en pie casi junto con la salida del sol. Esa mañana tenía muchas cosas que hacer, dejar todo listo, y preparar todas las cosas que Martu podía necesitar en los días que estuviera conmigo.


El “bus” que me llevaría a Montevideo salía a las doce treinta del mediodía, seis horas de viaje me separaban de la capital del país, esa era mi parada antes de ir al encuentro de Martu.

El viaje fue largo, a pesar de que sólo eran quinientos kilómetros para mí fue eterno, yo creo que los nervios y la ansiedad me jugaron una mala pasada, no logré concentrarme en el libro de Isabel Allende que había elegido para que el tiempo pasara más rápido, mis pensamientos estaban en que Martu tenía que viajar mucho, hacer escalas muy, muy largas, y sobre todo tomar cuatro aviones, además yo sabía que traía un poco de gripe, ya quería verla y cerciorarme de que todo había salido bien.

Llegué a las seis treinta de la tarde, ahí me esperaban una amiga y sus dos pequeñas (hacía más de un año y medio que no las veía, así que la ocasión también fue buena para saludarlas). A pesar de que hablamos mucho, y tratamos de ponernos al día con todo lo que había pasado en ese tiempo sin vernos, yo no dejaba de mirar el reloj, las agujas cada vez pesaban más, y cada segundo era una eternidad.

La falta de comunicación con Martu propició que yo estuviera más intranquila, es que no era fácil, ella venía de tan lejos a un lugar que sólo conocía a través de mis palabras, pero aún así no dejaba de ser un territorio desconocido para ella.

Yo sabía que esa noche no iba a dormir, así que mi amiga decidió acompañarme despierta hasta que yo fuera por Martu, el vuelo proveniente de Lima-Perú estaba previsto para las cinco y cuarto de la madrugada.

A las cuatro en punto un taxi pasó por mí para llevarme a la cuidad de Canelones, allí se encuentra el aeropuerto de Carrasco, está muy cerca de Montevideo, así que en cuarenta minutos yo ya estaba en el lugar.

Ya dentro del aeropuerto me senté a esperar... "Sentar a esperar" es sólo una expresión, porque caminé tanto dentro del lugar que estoy segura de que el piso aún conserva las huellas de mis tenis. No tenía otra cosa en la cabeza más que ver a mi amiguis.

Por fin llegó la hora, los pasajeros comenzaron a salir para ir al encuentro de los suyos, Martu se hacía rogar, yo llegué a pensar que ese avión que había llegado no era el suyo, tanta espera casi acaba con mi vida.

Yo seguía caminando, y caminando, hasta que de pronto me encuentro de frente con una imagen que me dio tanta alegría y tranquilidad, ¡era Martu!!!.

Mis nervios, angustia, ansiedad, cansancio todo eso desapareció al darle el abrazo que muchas veces le había prometido y por culpa de la distancia nunca le había podido dar, era tanta mi alegría que sólo pude pronunciar algunas palabras para preguntarle como estaba.

Ahora todo estaba bien, ahora dependía de mí que Martu pasara las mejores vacaciones de su vida, se sintiera cuidada, feliz, mimada, y sobre todo querida.



"Melma" fue el cómplice perfecto, ya que fue el primer regalo que le di a Martu en vivo y en directo, también permitió romper el hielo, y desde ahí todo fue como siempre, la complicidad, confianza, amistad, y el cariño estaban ahí para que las mejores amigas lo disfrutaran, y recuperan el tiempo que la vida les había negado.

Comienza la aventura, y yo soy la más feliz de revivir todo y cada uno de los días que tuve la bendición de compartir con Martu, y no exagero si digo que fue de las mejores cosas que me han pasado en toda mi vida.

Continuará...

El Ramo de Flores.

on miércoles, enero 28, 2009

Me encontré un ramo de flores tirado en la calle... Yo iba saliendo de mi trabajo a la hora de la comida, y justo en el momento en que iba a abrir la puerta para subir al auto y ya irme, me soprendió encontrar abajo de la banqueta, esas flores todavía frescas, muy bien envueltas en celofán transparente y atadas con un moño.

Como ya era tarde, me alejé a toda prisa; pero mientras iba manejando, no pude dejar de pensar en lo que había visto y durante todo el camino de regreso, empecé a imaginar una y mil historias de todo lo que pudo haber sucedido para que esas flores terminaran abandonadas ahí.

De todas las imágenes que pasaron por mi cabeza (y cuyo final siempre terminó en drama), lo que experimenté fue un poco contradictorio, porque vinieron a mi mente también los recuerdos de un pasado no muy lejano en el que volví a revivir lo padre que se siente cuando eres tú quien recibe flores.

La primera vez, recuerdo que me puse roja e incluso muy nerviosa, y luego de eso recordé que todas las demás veces, como me daba tanta tristeza que algo tan bonito se marchitara; cada vez que recibía un ramo, tenía la costumbre de guardar por lo menos una flor entre las páginas de un libro con muchas hojas y de tapa dura, en un intento por tratar de "atrapar para siempre" un poco de esa magia que al marchitarse el ramo completo se desvanecía para siempre.

Hace poco, haciendo limpieza en casa, "me deshice" de todas esas flores que al desperdigarlas en varios libros conservé durante casi 4 años...

Al hacerlo, me di cuenta que con cada una de esas flores que se marchitaron presionadas con el peso de muchos otros libros, lo único que en realidad logré atrapar fue la esencia de un recuerdo hermoso, que si bien fue cierto, me remitió a días felices o a un instante padre; en el presente eso ya no me servía, porque yo no era ya tampoco la mujer que en ese entonces fui.

Sentí un poco de nostalgia, pero no tristeza. Una vez que todas esas flores desaparecieron de los libros, me di cuenta de que cada vez que guardas un objeto o te vas llenando de cosas que te evocan algo que viviste, es en cierta forma como si quisieras robarle al tiempo un trozo de eternidad, de esos que guardas en el costal con "las mejores cosas de tu vida", para echar mano de el y utilizarlo, quizá en días en que no pasa nada y la realidad te habla de monotonía...

La persona que dejó ese ramo de flores ahí abandonado, quizá se deshizo de un mal momento, de una carga emocional muy fuerte... Pero si el recuerdo hubiera sido bueno, tal vez ese ramo se hubiera secado adentro de un jarrón colocado en el rincón especial de una casa, y la persona se habría quedado para siempre con el recuerdo de una sonrisa, de un beso muy tierno, de la sensación tan indescriptible por haber tenido la fortuna -aunque fuera por poco tiempo- de percibir su propio reflejo en los ojos de alguien que le miró de forma especial en otro tiempo cuando de verdad le amó.

Eso es lo verdaderamente importante... Atesorar recuerdos, no objetos... Esa idea y esa sensación fue lo que me dejó el ramo de flores que se redujo a un pequeño punto cuando el espejo retrovisor me reveló que la calle dónde lo encontré había quedado ya algunas cuadras atrás.

Lo que nos enriquece por dentro es la cantidad de momentos y de experiencias que vivimos y son lo único que a final de cuentas podemos conservar y llevarnos más allá de esta vida.

Fue así como me propuse ahí mismo que a partir de ahora trataria de enfocarme a vivir cada cosa que me pasara con los sentidos más abiertos, para percibir de manera más intensa; todo con la intención de "acumular" momentos, instantes y recuerdos que aunque se pierdan en el pasado, me llenen siempre el corazón...

Ojalá que la persona que tiró El Ramo de Flores, la vida le otorgue la posibilidad de que en un futuro no muy lejano, los colores y aromas de otro arreglo floral le provoquen un sentimiento muy distinto del que quiso deshacerse hoy.

¡Buena mitad de semana!

Lunes de Compositores: Julieta Venegas.

on lunes, enero 26, 2009

“Lo más importante es saber lo que quieres y dejarte llevar por lo que el corazón te dicta. Muchas veces nos dejamos influenciar por lo que los demás creen que debemos ser”.

-Julieta Venegas-

...Después de que pasaron las fiestas, de regresar de Uruguay, de que el tiempo se fue volando y ya casi se termina el primer mes de este recién estrenado 2009, es hora de volver a la realidad, retomar las responsabilidades de la vida cotidiana (ni hablurs... sin llorar), y en ese proceso el blog no es la excepción... Así que luego de unos cuantos días "en el limbo" retomo la sección de "Lunes de Compositores".
Parece que hace apenas un rato estaba yo preparando el post de Aleks Syntek, para dejarlo listo antes de agarrar mi maleta y emprender el viaje más padre y enriquecedor -a nivel introspectivo- de toda mi vida... Pero bueno, ese es tema para otro post y de otra sección: "La Bitácora de Viaje" (en la cual "mi amiguis" y yo ya estamos trabajando), y como en este espacio del blog lo que nos ocupa es La Música; el primer post del año lo abrimos con una chava talentosa y súper auténtica: Julieta Venegas.
Ella es una de las cantantes y compositoras jóvenes más importantes que tenemos en México. Lleva ya un buen rato dentro del ambiente musical y es impresionante la evolución que ha tenido a través del tiempo.
Yo supe de su existencia hace ya varios años, cuando recién empezaba a hacer mis "pininos" en eso de "la reporteada" para FB! (¡Uhhh ya llovió!).
Esa vez, el primer concierto que me tocó cubrir junto a Claudia Ramírez (una compañera de universidad que estudió conmigo la carrera de Comunicación y era a quién realmente le interesaba trabajar en FB!, -pero esa es historia para otro post también-), fuimos asignadas para cubrir: "De Diva Voz", evento que reunía a Ely Guerra, Aurora y La Academia (un grupo que a mi me gustaba mucho en ese entonces) y obviamente también a Julieta Venegas.
A pesar de que yo ya sabía quién era ella, (porque por esa época ya sonaba bastante en la radio); en ese concierto me impresionó descubrir lo talentosa que era al verla con su acordeón en el escenario.
Esa vez -y que por cierto hacía muchísimo frío-; me llamó mucho la atención su presencia escénica, ejecutando un instrumento que por lo regular asocias con los músicos del sexo masculino y sobre todo que pertenecen al género grupero, y que a Julieta, además de consolidar la imagen que la caracterizó al inicio de su carrera, le imprimió a su estilo músical un sello muy honesto y original.

A raíz de eso comencé a escuchar su música, me tocó volver a verla años más tarde, cuando fuimos a cubrir en la cabina de "Órbita"; (una estación de radio local que hacía mini presentaciones al aire de los artistas que venían a la ciudad), que en una ocasión la invitó a ella y cantó sobre una silla desvencijada acompañada de una simple guitarra.
A partir de ahí me empezaron a gustar sus canciones, a pesar de que su imagen medio "darketa" o que algunas otras veces la podía hacer parecer Merlina Adams o Frida Kahlo; lo que destacaba de Julieta era su música y no su imagen y fue así como comenzó no sólo a sumar gente que se convirtió en su fan, sino a evolucionar como artista y compositora, lo que por ende consolidó su carrera.
Antes de que esta introducción a la semana No. 19 de este "Lunes de Compositores" me salga todavía más larga, quiero comentar algo que considero muy importante sobre Julieta Venegas.
Al inicio de su carrera su música y su imagen eran tan originales y peculiares, que yo creo que su música, fácil podía haber estado catalogada dentro del género "alternativo"; sin embargo, tras el éxito que obtuvo luego de que lanzó a finales del 2003 el disco "Sí"; producción que le permitió abarcar otros mercados y otro sector del público al interpretar canciones más "fresas" y proyectar una imagen más "comercial"; la trayectoria de Julieta adquirió otra dimensión y aunque algunos la aman y para otros "no es santo de su devoción", hasta ahora nada ha detenido su exitosa trayectoria... Veamos porque:

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Julieta Venegas.

"No podría vivir sin cantar y sin componer. Me gustan las dos cosas por igual porque las desarrollé a la vez, son paralelas. Además no me considero una gran cantante. Lo que veo es el conjunto y eso creo que es lo mejor que puedo ofrecer”

• Sobre su formación musical:
Desde los 8 años de edad, cuando residía en Tijuana, B.C. Julieta empezó a estudiar ballet, pintura y piano clásico, y tras demostrar su gran interés por la música y con el sueño de convertirse en directora de orquesta, continuó con estudios de teoría musical, practicando piano y violoncello en La Escuela de Música del Noreste, en Tijuana y también en el Southwestern College de San Diego, Ca., alternándolos con sus estudios de preparatoria.
En su adolescencia formó parte de algunos grupos como: "Chanteje", "Lula" y "La Milagrosa" y fue durante esa etapa que comenzó a componer sus propias canciones, después de permanecer con el último grupo, en 1996 se convirtió simplemente en Julieta Venegas joven músico y compositora que firmó en exclusiva con la compañía BMG para iniciar la grabación de su primer disco como solista llamado “Aquí"... Posterior a eso, el resto de la historia ustedes ya la conocen.
En la actualidad toca el acordeón, piano, guitarra y vibráfono.
• Discografía:
"Aquí", "Bueninvento", "Sí", "Limón y Sal", "Realmente Lo Mejor" (Recopilatorio) y "Julieta Venegas MTV Unplugged" (eso sin contar los soundtracks en los que ha participado y los discos "homenaje" para otros artistas como: Pablo Neruda, José José, José Alfredo Jiménez y John Lennon, Soda Stereo y Los Tigres del Norte, etc, etc).
• ¿La canción más famosa interpretada por ella?:
"Amores Perros" del soundtrack de la película del mismo nombre y también "Andar Conmigo", pero tiene muchísimas otras rolas que son famosas también.
• Sus sitios en internet:
www.julietavenegas.net

"En realidad solamente compongo en mi casa. Nunca cuando estoy de viaje o de gira o fuera por cualquier otra razón porque necesito paz, concentración y un lugar dónde sé que nadie me va a interrumpir y ese único lugar es mi hogar en el D.F

• Datos Extras:
- Nació en Long Beach (California) el 24 de noviembre de 1970 pero se crió en Tijuana, B.C., Sus padres son fotógrafos, tiene una hermana gemela y cuatro hermanos más, y aunque en su niñez todos sus hermanos fueron enviados a clases de piano, sólo ella mostró interés y se dedicó a la música.
- Comenzó a componer a los 15 años y aunque toca otros instrumentos, el piano es su preferido y siempre vuelve a él para componer.
- En 1992 musicalizó la obra “Sirenas de Corazón” de Edward Coward.
- En 1995 fue invitada a componer la música de la obra teatral “Calígula Probablemente” de Francisco Franco, la cual duró en cartelera apróximadamente doce meses.
- Julieta considera que su música tiene influencias musicales de David Bowie, Suzanne Vega, Prince y Charly García.
- Sobre el proceso de componer una canción y la inspiración ella dice: "Voy a buscarla. Soy muy de oficio, tengo disciplina, me pongo plazos. Las mejores ideas surgen cuando está todo encarrilado. Acostumbro a sentarme a trabajar todos los días. Componer es una especie de práctica: debo sentarme al piano con el objetivo de que salga algo. Nunca se me ocurrió una idea en un avión o un hotel, sé que hay mucha gente a la que le sucede, pero no es mi caso. Soy más de poner manos a la obra y que las canciones surjan a partir de eso".
- En el año 2007 se presentó en la FNAC de Madrid, la biografía: "De Mis Pasos, Conversaciones con Julieta Venegas"; libro oficial de la artista, en el que ella evoca con nostalgia su niñez, narra anécdotas sobre su temprana predilección por el rock, confiesa su pasión por el piano, la guitarra y el acordeón y reflexiona sobre cómo ha afrontado su actual popularidad.
Entre sus logros más importantes destaca su participación en la ceremonia de entrega de los Premios Nobel de La Paz; celebrados en Oslo, Noruega, junto a otros cantantes y actores de la talla de Diana Ross y la actriz Scarlett Johansson.
- También participó en la campaña "Regalos de Corazon" de la UNICEF.
- A principios de este 2009 participó en el 70 aniversario de la ONU con la canción: "The Price Of Silence", tema que interpretó junto a artistas internacionales como: Aterciopelados, Andrés Levin, Ntacha Atlas, Stephen Marley, entre otros.
- Sobre su experiencia como compositora de temas para cine, ella opina: "Es una experiencia muy distinta porque estás creando algo para otro. Estás tratando de concretar en música la visión del director de la película, el sentir de un personaje, un momento en el guión. Lo que hago es inspirarme en ese personaje o sentimiento para abordar la canción donde también hay mucho de mí. Es una experiencia única, diversa y muy enriquecedora también”.
- Habla portugués, no tolera los lácteos, es una mujer sencilla que prefiere quedarse en casa leyendo antes que irse de parranda.
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Original, sencilla, rockera y hasta cierto punto ecléctica, son sólo algunas de las cualidades que han hecho que Julieta Venegas se convierta en una de las compositoras y cantantes más importantes del momento.
A pesar de que no a todo mundo le gusta su música, su talento es innegable y la originalidad de sus canciones, así como esa seguridad (que pareciera no contrastar con su personalidad un tanto tímida y reservada); Julieta define a diario los pasos a seguir en el mundo de la música con gran acierto y con los que seguramente en el futuro dará todavía mucho más de que hablar.
Para cerrar este Lunes No. 19, podría haber elegido cualquiera de sus temas más famosos (tiene muchos y algunos de ellos muy buenos), pero decidí quedarme con esta rola de su anterior producción: "Limón y Sal", que siento expresa mucho de lo que ella es y a mi en lo personal me encanta, porque hace poco me puse a escucharla con atención y me identifiqué mucho con lo que dice la letra.

¡Hasta El Próximo Lunes de Compositores!

“Lo más difícil ha sido creer en mi misma, encontrar mi visión personal y vencer mis propias inseguridades”.


"A Dónde Sea"

- Julieta Venegas-

Tengo una cita pendiente, con mi soledad,
para ver quién soy cuando nadie está mirando.
Tengo una cita pendiente con la mujer que soy, no la que fui, hace tanto, ni la que ven los demás... Tengo una cita con tu recuerdo, para ver qué queda aún de ti... Pero no, mejor me voy, a dónde sea que haya una sonrisa que me crea, y una mano acariciándome las penas, pero...
Pero no, mejor me voy, a dónde sea prefiero una mentira disfrazada y ese ruido que me separa de la realidad. Tengo una cita esperando, con las palabras, las que nos dijimos un día y todavía sigo pensando, a veces se me aparecen en algún rincón, me cuentan lo que fuimos pero no dicen cómo fue que terminó. Tengo una cita con tu recuerdo para ver qué queda aún de ti. Pero no, mejor me voy, a dónde sea que haya una sonrisa que me crea, y una mano acariciándome las penas pero...
Pero no, mejor me voy a dónde sea...
Prefiero una mentira disfrazada, y ese ruido que me separa de la realidad...
No me sentiré tan mal por evadir, tu amor.
No me sentiré tan mal por evadir...
Pero no, mejor me voy, a dónde sea...
Pero no, mejor me voy a dónde sea...
Prefiero una mentira disfrazada, y ese ruido que me separa de la realidad...

Historia En La Canción: "Cuando Duermes"...

on viernes, enero 23, 2009

Existió hace algún tiempo una niña metida en un disfraz de mujer, que por alguna extraña razón había sido enviada al mundo real. Ella era una ángel proveniente de un mundo de fantasía, donde los sueños y la ternura prevalecían sobre cualquier otro sentimiento.

Mucho antes de que emprendiera su camino y fuera su propio padre quien decidiera acompañarla para llegar al sitio que indicaba en el libro de su vida sería su destino; él mismo, con todo el amor y la paciencia del mundo le desprendió las alas para guardarlas después en un armario gigante y dorado donde se conservarían hasta su regreso; al igual que el pequeño costal de terciopelo azul, cargado de "polvitos mágicos" (que él recolectó durante milenios enteros de las estrellas fugaces que encontró en el camino y durante sus andanzas por otros mundos), y que muchos años previos a su partida, puso en sus manos como un regalo al nacer.

Desde ese entonces, sabiendo que su hija no podía llevar ese presente consigo a dónde iba, tras muchas lunas y soles de su universo, en que pasó pensando ¿en cómo hacer para que se lo quedara?, finalmente él, con un soplo de aliento, se encargó de esparcirlo por completo adentro de su mente y corazón.

Estaba seguro que en el mundo real esa sería una buena herramienta que iba a servirle de ayuda para mantener vivos los sueños que llevan a creer que todas las cosas inimaginables son posibles de realizarse y también para curar los dolores del alma.

Cuando ella llegó al mundo real, olvidó por completo quién era y de dónde provenía. Le costó mucho trabajo adaptarse a la vida cotidiana, y más aún: Acostumbrarse a que su padre no estuviera...

Tuvieron que pasar también muchísimos años para que se diera cuenta que no era igual a las demás personas; pues si bien era cierto que su apariencia era la de una chica sencilla, que con jeans, tenis y una guitarra colgada en la espalda, caminaba a diario -quizás un tanto ajena y distraída a las trivialidades del mundo cotidiano- su mirada transparente revelaba que su verdadero espíritu la mantenía atenta y perceptiva a los detalles simples que sin quererlo le recordaban lo que fue alguna vez en otro espacio y tiempo.

Era por eso que ante los ojos del mundo ella se percibía muy distinta y a veces hasta extraña o fuera de lugar... Como en su interior jamás había crecido, el disfraz físico le venía bastante grande, pero lo que ella no sabía era que la madre naturaleza -que en su infinita sabiduría nunca se equivoca- así lo había previsto desde antes de que ella existiera en el mundo, y había hecho un gran trabajo al crear esa peculiar combinación de belleza, en la que alguien que a primera vista podría pasar como alguien normal y simple; era una chica todavía mucho más hermosa cuando sonreía o alguien era capaz de detenerse un instante para descubrir toda la ternura y la belleza reflejada en el brillito de sus ojos impresionantemente redondos y de un peculiar tono marrón.

Cuando esos ojos, repletos de infinita transparencia, se cerraban cansados al mundo real, (para luego abrirse al mundo imaginario), había veces en que sus sueños podían ser azules. Nadie lo sabía a ciencia cierta... Pero quizá volvía en el camino para recuperar el tiempo perdido y con sus alas puestas reencontrarse con su padre; quien antes de despedirse, siempre le susurraba al oído una canción hermosa y simple que le recordara al despertar como poder usar los polvos mágicos al volver al mundo real...

Quizá por eso ella sonreía mientras dormía. Ningún mortal que pudiera estar al lado suyo en ese instante junto a ella podía haber sido capaz de adivinar o describir las imágenes que al otro lado de la irrealidad ella tenía frente a sus ojos, pero podía darse cuenta que la eternidad podía ser algo mesurable y tan breve si se comparaba con la longitud de sus rizos que desobedientes y traviesos le cubrían el rostro mientras dormía.

A veces recordaba esos sueños y algunas otras no... Pero eso no importaba, lo que contaba era que al despertar, algo en su interior volvía a brillar de nuevo y muchas veces la llevaba a materializar sus sentimientos en hojas de papel que quedaban tapizados con notas musicales o en las historias de dos pequeños ángeles que a pesar de no existir físicamente, si formaban parte de su mundo de letras y de sueños transportados a la realidad.

Pero no todo era felicidad, había días en que sus propios sueños podían volverse extraños y atemorizantes... Cuando eso sucedía no podía -aunque quisiera- volver para encontrarse con su padre, y esa sensación de miedo y desprotección se proyectaban en la fuerza con la que se aferraba a su almohada o en la forma como se abrazaba a veces a sus propias rodillas durante las noches de tormenta y de insomnio, en un intento desesperado por escapar de los fantasmas que la perseguían, por todos esos miedos que a veces la rondaban, esperando un descuido para envolverla con sus mantos negros; mientras ella intentaba encontrar un refugio seguro en la calidez de su cama.

Había noches también en que sus sueños eran tranquilos y reconfortantes, el sueño la perseguía a veces para sorprenderla en el sofá frente a la chimenea.

Más allá de las imágenes en tonos celestes o las oscuras y difusas, lo que esa niña en disfraz de mujer no sabía, era que cada vez que dormía, tenía la posibilidad de volver a ser todo eso que en esencia había sido y seguiría siendo, sin que por fuera le doliera ser "distinta"; y de regalarle a quien pudiera estar ahí, la posibilidad de experimentar toda la ternura capaz de caber en el alma y de ver manifestado en algo tan simple como verla dormir, la existencia de Dios.


"Cuando Duermes" / "Está Llorando El Sol" (1991) / Track 1.




"Cuando Duermes"

-Cómplices-

Ha caído la noche,
el mundo se fue a dormir,

las calles sueñan en silencio.

El viento silba tu nombre al pasar,
antes de irse a descansar.


Te has quedado dormida casi sin querer,
con una palabra en tus labios,

y yo daría todo lo que tengo
por conocer todos tus sueños.


Cuando duermes les dices adiós
a los que sólo quieren verte crecer,
y aún sueñas con princesas,
duendes y brujas de esas,
que se esconden en tu habitación.


Y mientras voy persiguiendo tu amor,
en cada rincón de tu corazón.


Sale el sol, llama al amanecer,
y acariciar tu piel.


Sabe que cuando duermes
tu nombre se convierte en una canción.


Cuando duermes paras el tiempo y todo da igual,
aunque ahí afuera llueva o nieve,
eres como una revolución,
que conquista mi corazón.


Cuando duermes les dices adiós
a los que sólo quieren verte crecer,
y aún sueñas con princesas, duendes y brujas de esas,
que se esconden en tu habitación.


Y mientras voy persiguiendo tu amor,
en cada rincón de tu corazón.


Sale el sol, llama al amanecer,
y acariciar tu piel.


Sabe que cuando duermes
tu nombre se convierte en una canción.


Te has quedado dormida sin saber
que soy el espía de tus sueños,
sin más bandera que tu lecho,
sin más frontera que tus besos.


Voy persiguiendo tu amor,
en cada rincón de tu corazón,
sale el sol, llama al amanecer,
y acariciar tu piel.


Sabe que cuando duermes
tu nombre se convierte en una canción...

Páginas de Diario Antiguo: Eclipse Solar

on miércoles, enero 21, 2009

Martes 10 de Agosto, 1999.

Es la noche previa al último Eclipse Solar del Milenio. En unas cuantas horas más, al otro lado del mundo, el cielo se obscurecerá desde Inglaterra hasta La India, para dar paso a un fenómeno natural tan bello que nos demostrará lo sabia que puede ser La Madre Naturaleza, al recordarnos que somos parte de todo un universo del que por tanto tiempo hemos sido protagonistas.

Se han destado muchas ideas encontradas sobre este acontecimiento histórico; unos dicen que este eclipse es un preludio para El Fin del Mundo, otros lo visualizan como la señal que será precedida por un sinúmero de fenómenos catastróficos, la señal que hará efectivas las profecías que anuncian el final de los tiempos...

Uno de los regalos más grandes que Dios nos ha otorgado es El Libre Albedrío, la libertad para actuar y pensar de acuerdo a nuestra propia convicción y respecto a eso, yo que nunca he tenido oportunidad de presenciar directamente un fenómeno de ese tipo, (ya que las veces que recuerdo en este lugar en donde vivo, se apreciaron eclipses, que si bien me llamaron la atención, pero todavía no tenía la conciencia y el criterio suficientes para darme cuenta lo que un fenómeno de esta índole representa).

Son las 12:20, faltan poco menos de 3 horas para que la luna se interponga entre la tierra y el sol, y hoy yo sólo quiero dejar a un lado todos los presagios negativos y pensar que todas las personas que en este momento están al otro extremo del mundo, experimentan un súper ambiente.

Imagino un campamento enorme, con gente de todas las nacionalidades, compartiendo como una sola familia los alimentos, la música y la charla en una noche previa a este gran acontecimiento.


Pienso en la humedad del clima y en la magia de un cielo gris que a pocas horas del eclipse, como por designio de alguien, de un ser superior, luzca limpio, abierto y claro, como un regalo para todos aquellos que agradecen infinitamente a Dios por la magia de los sentidos y las emociones que al menos por un par de minutos provocan que surjan de nuestro interior los mejores deseos, la esperanza de un mundo mejor.

Yo sé que hoy cuando el eclipse se encuentre en su fase culminante, mucha gente se verá a los ojos y sentirá tal emoción, que la brevedad de tiempo que esto dure, sea un minuto, dos o tres, serán de los más intensos de su vida.

Gracias por esta noche, porque un fenómeno que está a punto de tener lugar a miles de kilómetros me ha inspirado a tal grado que podría pasar la noche entera escribiendo todo lo que sueño y pienso que sucederá en este mundo donde todavía -si queremos- se puede encontrar el rostro de la esperanza.

Es un poco tarde y tengo que irme, pero no me despido sin antes desear de todo corazón que esa esperanza sea la fuerza impulsora que transforme a enormes realidades los pequeños sueños de todos los hombres y mujeres que poseen un espíritu libre.

Nota: Durante el Eclipse de Sol, se organizaron campamentos repletos de turistas y periodistas de todas las nacionalidades que querían darle cobertura este evento, y los más "excéntricos" pagaron por viajar en "El Concorde" y brindar con Champagne mientras viajaban a toda velocidad para observar un poco más cerca del cielo este bellísimo espectáculo natural.

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• El próximo Eclipse de Sol tendrá lugar el 26 de enero, 2009 y podrá ser visible en: Sudáfrica, Antártida, Sudeste Asiático y Australia; sin embargo, el más importante (dado que será catalogado como uno de los eclipses de mayor duración del Siglo XXI); está previsto que suceda el 22 de Julio 2009, y cubra con su sombra los territorios de India, China y el Océano Pacífico, con las mejores vistas en Shanghai, Hangzhou o Wuhan.

Bitácora de Viaje: Primeros Pensamientos En El Aire.

on lunes, enero 19, 2009

Escapé de noche del viento gélido del norte, en busca del camino que atravesara El Ecuador y me llevara así hasta la calidez del sur.

Tras 12 horas de atestiguar como la luna perseguía al sol y viceversa (sin que ninguno de los dos astros pudieran nunca alcanzarse), me emocionó descubrir a media madrugada desde el aire, el cielo más estrellado y hermoso que mis ojos vieron en muchos años...

Cuando eso sucedió supe que por fin había llegado a mi destino, que el trayecto finalizaba y al pisar la tierra de Benedetti encontraría la calidez (no sólo de una tierra) que desde siempre fue perceptible a miles de kilómetros de distancia, cuando tu alma sin quererlo hace conexión...

Quisiera hablar de eso y encontrar la forma de transmitir lo que sentí por medio de letras y palabras... Sin embargo soy de las que piensan que "Las Mejores Cosas" o "Los Mejores Momentos" se postergan y se comparten hasta el final; como una forma de inmortalizarlos y disfrutar para siempre de ellos, aunque la realidad te haga saber que durarán tan sólo un instante y que al igual que sucede con Las Estrellas Fugaces; todo eso desaparecerá dejando tan sólo una simple estela en tu memoria.

Todo lo que hubo previo a eso, ahora habita en mi como si hubiesen sido las imágenes de un sueño en el que en una noche fría, yo sobrevolaba el desierto donde siempre he vivido, sólo que ahora cubierto por la densidad de la noche.

Mientras en el interior del aeronave, las luces y los asientos contiguos a mí, permanecieron solos y en penumbra, esa atmósfera fantasmagórica contribuyó a que entre la realidad y los sueños todo cuanto sucedía a mi alrededor lo percibiera de una forma extraña.

Así cuando el avión entró de lleno sobre el espacio aéreo de La Ciudad de México, me enterneció escuchar las voces provenientes desde el asiento trasero, en la que un padre intentaba enseñarle a un niño pequeño como de 5 años "El Juramento a La Bandera".

Después de eso, y ya en tierra me esperaba un aeropuerto en el que la gente iba de un extremo a otro, tal y como si fuese la primer hora del día... Como el vuelo de la primer conexión partía hasta la madrugada del día siguiente, las horas de "antesala" me las gasté recorriendo los pasillos arrastrando una maleta con rueditas y cargando una bolsa con mazapanes y un sombrero mexicano (con las que casi "azoto" como "La India María" al intentar bajar cargando todo eso al mismo tiempo por una escalera eléctrica)... Nada más me faltaban las trenzas, el rebozo y las cajas de huevo "bachoco" amarradas con mecate o "piola" como dicen en Uruguay.

Me entretuve también inventándole historias y adivinando los destinos que tendrían muchas de las personas que mataban el tiempo con la vista fija en sus laptops, mientras muchos otros (y conforme la noche avanzaba), dormitaban con despreocupada placidez sobre colchones inflables instalados en los rincones y pasillos de la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

En ese lugar, todo puede suceder... Y lo usual es que de noche o de día te encuentres con algún famoso, pero nunca me imaginé, que el chavo de rasgos orientales que permaneció en la mesa frente a la mía, en plena placita de comidas (y del que me llamaba la atención que la gente que pasaba por ahí a esa hora le pedía autorización para tomarse una foto con él), era Hiroshi Nohara, un turista japonés que por alguna extraña razón estuvo viviendo durante poco más de dos meses en el aeropuerto, alimentándose de lo que le regalaban los transeúntes y los negocios de comida establecidos ahí.

Pero todo tiene su límite y la hora de dejar atrás todas esas historias inventadas y protagonizadas por personajes tan extraños había llegado, y el punto de partida que marcaría la primer parte de un largo viaje fue en La Terminal 2... Lugar que no sé si por el sueño o por la oscuridad característica a esa hora de la madrugada, percibí como si fuese un gran laboratorio o una estación espacial.

Hasta ese punto, aún no me sentía nerviosa... El sueño se me había esfumado, quizá por la emoción y la expectativa de estar viviendo ya lo que muchos meses atrás tan sólo había imaginado como una ensoñación proyectada a futuro... Cuando estaba amaneciendo volví a sobrevolar la capital del país, ahora con destino hacia San Salvador, para luego partir a Lima y siguiendo la ruta que atraviesa El Ecuador, llegar finalmente hasta Montevideo...

Lo que me esperaba a partir de ahí, lo imaginaba, pero aún así algo en mi interior me hacía saber que la realidad superaría mis expectativas y así mientras la alegría, los nervios, la incertidumbre y tantos otros sentimientos encontrados eran parte de los pensamientos que viajaban conmigo en el equipaje, en el lapso de tiempo en que entre sueños y tras varias horas de vuelo tienes la falsa idea de que el reloj se ha detenido; tras el cristal de la ventanilla del avión la penumbra se esfumó para dar paso a una franja de color rojo que se extendió majestuosa sobre todo el horizonte... "A New Day Has Come" de Celine Dion fue lo primero que vino a mi mente y con la idea de una nueva posibilidad para vivir un día distinto, muchas emociones, vivencias e imágenes estaban también por llegar...

Continuará...