Pensando Historias...

on miércoles, marzo 31, 2010

Miércoles 31 de Marzo, 2010.
8:00 pm

Parece día feriado, o más bien la tarde-noche que antecede a un día festivo, y yo creo que tengo esa sensación porque mañana es Jueves Santo.

No ha pasado nada nuevo, pero hoy tenía ganas de escribir en el diario para contar que en este día me la he pasado pensando en historias...

He seguido viendo a la abuelita de la que contaba el otro día, pero también hay una señora que desde antes me llama mucho la atención, se llama "María" y toda la vida ha vivido por mi casa y me gustaría contar alguna vez sobre ella...

Hoy me cayó el 20 de que estoy rodeada de personajes especiales y quiero atrapar sus historias.

Luego (poco antes más bien), a primera hora, antes de irme al trabajo, cuando agarré mis cosas para echarlas en la mochila, entre ellas el iPod, se me vino a la mente la idea de un post que tal vez se titule: "Hablar Contigo", y que trate sobre esos momentos a solas en el auto, cuando voy rezando o a veces simplemente cuestionándole cosas a Dios, como en una charla, y porque hoy me pasó que de pronto tuve ganas de aprovechar ese espacio de silencio durante el día, para imaginarlo como un amigo que siempre va conmigo en el asiento de al lado y siempre me acompaña aunque yo no le diga nada.

Que a veces me regala cosas y va fabricando prodigios para que yo encuentre en el camino; y partiendo de esa idea, de las cosas respecto a las que hablaría con ÉL, empezó a dar vueltas mi imaginación.

Hace algún tiempo escribí un post parecido, y aunque esta idea pudiera parecer lo mismo, creo yo que sería mucho más personal. Haber cuando lo escribo y como me sale...

También me sigue dando vueltas la historia de la ópera (aún no sé ni cuando la empiece), tal vez terminando ¨Las Remembranzas Fantasmagóricas", pero de eso como que ya hablaré después.

Lo que me trajo hoy Miércoles 31 al diario, fueron las ganas de atrapar un poco de esas ideas y la tranquilidad que me dan.

No recuerdo si antes conté sobre las ganas que tengo de escribir una historia sobre perros callejeros, la idea me surgió una vez que iba de camino al trabajo en la mañana, y por un lugar por el que paso todos los días, afuera de un local que en otro tiempo fue una librería de textos católicos, y luego lo cerraron y ya en los últimos meses como que vivía ahí una persona o varias (no sé), de escasos recursos; y un día ahí afuera de ese lugar vi dos perros callejeros que estaban como esperando comida, y todos los días, cuando yo pasaba, me empecé a fijar y a pensar en que nadie ha contado una historia acerca de lo que en realidad pasa con ellos.

Bueno, hago referencia a esa idea, porque hace 2 días (contando el de hoy), derribaron ese local (convertido de forma improvisada en casa), y me quedé pensando: ¿qué sería de esos perros?

Poco antes de que eso pasara (como 3 días atrás), vi a uno de los perros como a 1 cuadra de ahí, en un puesto de comida, otra vez esperando que alguien le diera algo, y pues esa imagen me queda muy grabada, al igual que la primera vez que los vi.

Ojalá pueda escribir algo padre para ellos, y ojalá ellos tengan suerte donde quiera que vayan a partir de ahora.

De este día también me quiero quedar con un atardecer hermoso... (ya vienen los días cálidos) y con ellos los regresos a casa plagados de cielos color naranja o en tonos rosas y azules, como el que vi hoy sobre el techo de la iglesia de mi barrio.

Me quiero quedar con la tranquilidad de este día, con el sabor de una paleta deliciosa de tamarindo, con el calorcito de ayer y hoy que anticipa lo intenso que probablemente será el verano y por último, también con mis ganas de hacer cosas y de trabajar en su momento en cada una de estas historias.

La Pascua de Resurrección se acerca, y ojalá sean días tranquilos y de reflexión.

Historia En La Canción: "Alfonsina y El Mar".

on lunes, marzo 29, 2010

Un par de huellas dibujando su último rastro sobre la arena; sintiendo bajo la piel la textura de miles de partículas de roca disgregada, que con su tibieza en una madrugada, marcaron la dirección hacia un último trayecto.

El sonido de las olas y el incesante ritmo de la marea, impregna con un poco de paz a su alma atormentada... Le da tregua a tantos pensamientos y obsesiones que lastiman; mientras una voz interior tal vez le dice: "dentro de muy poco todo acabará"...

A medida que se acerca y el agua cristalina la recibe... La espuma marina le acaricia los tobillos y poco a poco se va apoderando por completo de su cuerpo, le da así la bienvenida a ese universo eterno, infinito y azul.

Mientras se deja llevar, Alfonsina no piensa en nada, y quizá la única imagen que tiene entre el presente y el futuro es la del rostro de su hijo... Tal vez al mismo tiempo, por su cabeza pasan en silencio fragmentos de poemas, sentimientos que se transformaron en letras, y así es como se va desprendiendo poco a poco de todo lo que un día fue.

Y nadie sabe si cuando el mar la abrazó el sol y la marea enmudecieron, Alfonsina tampoco imaginó que su esencia de poeta quedaría atrapada en una canción que se escucharía a través de muchas voces, y más allá de los límites del mar en el que desapareció....

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Su historia llegó hasta mi, cuando ya habían pasado 50 años desde que se había ido... Supe de su existencia a través de una canción que era el último track de un audio cassete de Manuel Mijares que yo escuchaba casi siempre por las noches.

En ese entonces yo tenía 14 años solamente, y mientras trataba de adivinar si Alfonsina sería un personaje real o una leyenda de ficción, mientras Manuel Mijares me contaba cantando quien había sido ella, yo imaginaba en la oscuridad de mi cuarto y con los audifonos del walkman puestos, que conocía su historia a través de el eco resguardado en el hueco de una caracol marino que encontraba sin querer un día abandonado, al sentarme en una playa desierta, sobre la arena junto al mar.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que me enterara que Alfonsina fue una poetiza y que innumerables cantantes interpretaron lo que fue de ella antes de que desapareciera en el mar.

Sobre su obra y sus escritos podrán hablar quienes conocen de literatura, yo simplemente me pregunto si en el lugar en el que ella decidió quedarse hace tanto, tanto tiempo se sentirá todavía su presencia, si vas y te sientas en la arena de esa playa ¿podrás percibir un poco de toda esa carga emocional que la acompañó hasta el último momento?... No lo sé, pero tuvieron que pasar 21 años para descifrar el misterio de la frase: "Y si llama él no le digas, nunca que estoy, di que me he ido"...

Me gustaría alguna vez estar ahí para poder averiguarlo... Mientras al mismo tiempo analizo mi vida y me cuestiono a mi misma... ¿Cuáles serían mis últimos pensamientos si este fuera el último instante en que voy a existir?...

Creo que cada persona, alguna vez ha tenido el deseo de desprenderse -aunque sea por un instante- de todo lo que es o lo que ha sido... Pienso que tal vez eso era lo que Alfonsina quería, y aunque en teoría lo logró, algo de su esencia se quedó además de en su obra, en la letra de una canción.

"Alfonsina y El Mar" / Álbum: "Un Hombre Discreto" (1989) / Track No. 10.



"Alfonsina y El Mar"

Por la blanca arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más,
y por un sendero de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda,
y un sendero solo de penas mudas
llegó hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia te acompañó,
qué dolores viejos calló tu voz,
para recostarse arrullada en el fondo
de las caracolas marinas,
la canción que canta en el fondo
oscuro del mar, la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal,
que requiebra el alma y le está llevando,
y te vas hacia allá como un sueño,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.

Cinco sirenitas te llevarán,
por caminos de algas y de coral,
y fosforescentes caballos marinos
harán una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar,
pronto a tu lado.

Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz,
y si llama él no le digas que estoy,
dile que Alfonsina no vuelve,
y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
que requiebra el alma y le está llevando,
y te vas hacia allá como un sueño,
dormida, Alfonsina, vestida de mar...

Vestida de mar...


Alfonsina Storni (1892-1938).

Un Video "Para Volver a Creer"...

on viernes, marzo 26, 2010

Termina la semana y como todos los viernes en el blog, hay un poco de música. Esta vez, el video con el que cierra este espacio de 5 días, es muy especial, porque se trata de un proyecto que realizamos en Intelia Producciones y que involucró el trabajo de muchas personas (no sólo del área de producción).

La historia de este video comenzó cuando a alguien se le ocurrió que dentro de toda esta situación tan preocupante que estamos viviendo en Cd. Juárez, había que hacer algo que reflejara ese deseo que todos los que amamos esta tierra tenemos, de que las cosas cambien y entonces creó una canción.

Este tema, no podía haber sido mejor interpretado que por los hermanos Carmona, quienes integran el grupo "Amanecer", (creo que ellos se merecen un día de estos un post aparte), pero bueno, los elementos que teníamos eran esos: Una letra muy esperanzadora, un guión que indicaba que se tenía que pintar un mural por muchas personas y así fue como empezó todo.

El primer problema al que nos enfrentamos era que como el video debía reflejar el avance gradual del mural, se tenía que grabar durante todo un día y convocar a mucha gente... Por ese entonces el clima era por completo impredecible, pues unos días amanecía soleado, luego se nublaba por la tarde o hacia tierra, e incluso llegó a permanecer por el lapso de 1 ó 2 días, el cielo gris y con lluvia.

Aún así, buscamos y buscamos por toda la ciudad una barda que no estuviera tan deteriorada y se pudiera pintar, y una vez que la encontramos, ahora el problema era que como se trataba de un time lapse, si era en exteriores, no íbamos a poder tener control de la luz.

Pero las cosas siempre se acomodan y no sólo encontramos la locación perfecta, sino que al ya no estar al aire libre, matamos dos pájaros de un tiro y se pudo planear mejor la grabación porque ya teníamos poder absoluto sobre la iluminación.


Mientras nosotros trabajábamos en esto y en convocar a la gente, (corriendo la voz en general por cuanto medio estuvo a nuestro alcance: e-mails, facebook, dejando mensajitos en el messenger o extendiendo la invitación de voz en voz); los chavos del estudio de animación comenzaron a diseñar varias propuestas del dibujo que se plasmaría en el mural (hubo unas ideas padrísimas), pero finalmente quedó la que aparece en el video.

El día de la grabación, los muchachos de producción se pasaron todo el día en la locación donde se acondicionó la pared donde quedaría el mural... Primero teníamos dudas acerca de ¿qué tanta gente iría?, y en lo personal me sorprendió mucho que cuando yo fui a la locación a llevar cosas que se necesitaban (como pintura, unos pinceles), la locación estaba al tope de gente.

Esa tarde, en un lugar que por lo general está desierto, había niños, papás, jóvenes estudiantes, un grupo como de 20 ó 30 personas que integraban un grupo de porristas de todas las edades, familias completas, y todos con ganas de participar.


La grabación terminó en menos tiempo del que nosotros teníamos contemplado, el poder de convocatoria fue impresionante y nos dejó una sensación muy padre de satisfacción y pues este es el resultado final...

Es prácticamente imposible que en 3:26 minutos que tiene de duración el video, aparecieran todos los que asistieron, pero de corazón les agradecemos el haberse involucrado en la realización de este proyecto, y habernos regalado parte de su tiempo.

A todo el equipo de producción y post-producción, a toda la gente del estudio de animación, pero en especial a Adrián (el muchacho que aparece a lo largo de todo el video) y quien estuvo coordinando la elaboración del mural, a Nuri que como siempre nos echa la mano y esta vez no sólo apareció ella en el video, sino que permitió que su hija Enya fuera la gran protagonista; así como también a todos los que a lo largo del día que duró esa grabación, plasmaron con un pincel en la pared, ese enorme deseo que tenemos todos los Juarenses de "Volver a Creer".


"Para Volver a Creer"
Letra: Sergio Belmonte / Música: Sergio Carmona
Video: Intelia Producciones

Para volver a creer,
quiero saber quién fomenta la ira,
quién se robó nuestra paz,
y nuestros días.

Quiero saber quién genera ese miedo
y acorraló a mi ciudad,
quién secuestró la alegría
con miles de vidas.

Para volver a creer...
necesito de amor,
para volver a creer...
necesito tu amor.

Para volver a creer,
quiero despertarme una mañana,
sin ese dolor en mi alma,
al saber que nadie murió.

Para volver a creer,
dime dónde acaba lo bueno,
y comienza todo lo malo,
si soy parte de este juego
o me niego a caer.

Para volver a creer,
tengo valor, decisión y coraje,
tengo el amor por mi tierra
y toda mi gente.

Deben volver esos años perdidos,
cuando el respeto era todo,
cuando la vida era tan fascinante,
de verdad...

Para volver a creer,
quiero despertarme una mañana,
sin ese dolor en mi alma,
al saber que nadie murió.

Para volver a creer,
dime dónde acaba lo bueno,
y comienza todo lo malo,
si soy parte de este juego
o me niego a caer.

Para volver a creer...

20 Años de Pretty Woman...

on jueves, marzo 25, 2010

No iba a actualizar el blog hasta el próximo viernes, pero hoy, justo antes de terminar el día, me enteré de que este martes que acaba de pasar, "Pretty Woman" cumplió 20 años.

En lo personal me F-A-S-C-I-N-A esta película, que aunque es una historia rosita y lo que los expertos podrían considerar una cinta completamente dentro de las "Chick Flick", a mi no me importa eso, ni que sea una historia fresa, porque a pesar de que ha pasado tanto tiempo, sigue siendo una de mis películas favoritas (no en vano está citada en la columna de la derecha de este blog) y pues es de esas cintas que cada vez que sé que la van a pasar en la tele, sin importar que la haya visto ya como unas 10 veces fácil, la vuelvo a ver y me sigue gustando tanto porque sí lo confieso, me hace soñar y suspirar....

Hoy que me enteré de estas dos décadas de existencia de esa película, me puse a pensar ¿qué es lo que hace que nos guste tanto?, ¿la pareja tan padre que hicieron Richard Gere y Julia?, ¿la historia?, que sin importar la cantidad de "clichés" que tiene, quizá cuenta con una profunda carga emocional y afectiva...

Quizá puede ser eso y pues tal como lo dice el chavo que sale al inicio y al final de la misma: "Hollywood es tierra de sueños, algunos se hacen realidad y otros no", y eso es cierto, la ciudad de Los Ángeles es mágica, algo tiene, es un lugar donde todo puede suceder...



Hoy termino este día suspirando, vi un "cachito" en internet y al descubrir que en el "tutubo" la película está completa, me dieron ganas locas de volver a verla otra vez... (hasta el fin de semana será eso), pero por lo pronto los dejo con un video de mi escena favorita: cuando Vivian y Edward van a la ópera a ver "La Traviata"... Esa escena es memorable y me encanta porque en el palco, él describe a la perfección todo lo que te produce estar por primera vez en la ópera.

Se me hace bien curioso que precisamente el fin de semana pasado estuve acordándome mucho de esa escena en particular, primero porque me encanta y después porque tal vez después de que terminen las "Remembranzas Fantasmagóricas", tal vez la siguiente historia que les comparta será algo muy especial que precisamente se desarrolla en una noche de ópera... He estado pensando y soñando despierta con eso, en estos últimos días... La verdad tengo muchas ganas de escribir...

Por lo pronto los dejo con unos datos interesantes de esta maravillosa película que esta semana cumple 20 años de haberse estrenado y también el video con toda esa secuencia dentro de la película en la ópera.


- Julia Roberts cobró US$ 300.000 por su papel en "Pretty Woman", muy por debajo de los 24 millones que ganó por rodar "La Sonrisa de la Monalisa".

- Christopher Reeve, Al Pacino, Daryl Hannah y Michelle Pfeiffer fueron algunos de los nombres que se contemplaron para el filme.

- Richard Gere compuso el tema de piano que interpreta en la cinta.

- La película se estrenó el 23 de marzo de 1990 y recaudó en taquilla cuatro veces más de lo que costó.

- Originalmente se iba a llamar "3000 dólares" (porque supuestamente eran los honorarios de la prostituta Vivian) aunque en la realidad Julia Roberts cobró por la película 100 veces más.



"People´s reaction to opera the first time they hear it is extreme... They either love it or they hate it. If they love it, they will always love it. If don´t they may learn to love it, but it will never become part of their soul".

Un Detalle Distinto Dentro de Lo Cotidiano.

on miércoles, marzo 24, 2010
Todos los días voy buscando en el camino momentos, elementos mágicos y detalles especiales que maticen de un color distinto a esta realidad a la que no le importa y le gusta tanto llevar puesto el mismo atuendo todos los días.

A veces lo consigo y me aferro a cualquier cosita simple, (porque eso me rescata); pero la cuestión no es esa, lo importante aquí es que durante el día, a veces voy tan ensimismada en mi propio mundo, que puedo perder el rastro a seguir para atrapar instantes esenciales.

Todavía hasta hace algún tiempo, cuando era más espectadora y menos protagonista; caminar entre las calles de la ciudad me permitió descubrir algunos personajes especiales que en su momento me inspiraron algo: El chavo "dark" que vestía con gabardina de cuero (hasta en los días cálidos y soleados); el vagabundo que se sentaba en la banqueta para ver la telenovela de las 7 a través del aparador de una tienda de electrodomésticos; la ancianita que llevaba siempre una falda pulcra y esponjada para vender sus dulces en la misma esquina del crucero transitado; y hasta El Ángel Terrenal, que sin ni siquiera saberlo que lo era, me cambio la perspectiva un día, en el camino de regreso a casa... Pero no, ahora no es de ellos de quien quiero hablar para contar....

Los detalles distintos a veces se dan dentro de lo cotidiano, y hasta hace apenas unos días, yo estuve a punto de perderme algo de eso. Iba como siempre de camino al trabajo, pensando al mismo tiempo en 20 cosas, y en una parte del recorrido por el que opto siempre, (muy cerca de mi casa), pasé de prisa y sin ver, pero una imagen en el espejo retrovisor me hizo volver los ojos, para ahora si, empezar a mirar.

La imagen que a la distancia se perdía y se iba reduciendo entre la nada, era la de una anciana que a lo lejos y sentada al pie de la puerta de su casa, con una gran sonrisa, dibujaba en el aire y en dirección hacia mi, la señal de la cruz, en una muestra evidente de que sin yo darme cuenta me estaba bendiciendo.

El tiempo como siempre es un verdugo, que me acosa y me limita... No pude detenerme para cerciorarme de que realmente la imagen que había visto era verdadera; pero durante todo el día me quedé pensando en eso.

Al siguiente día volví a pasar por ahí, pero a diferencia de otras veces, esta vez conducí mucho más despacio por ese tramo y volví a encontrar de nuevo a esa ancianita que en esa mañana -y también en las siguientes cuando yo pasaba- repetía como en una especie de ritual matutino otra vez la misma acción.

La primera vez que descubrí eso y una vez que pasó mi desconcierto, lo primero que experimenté fue un sentimiento de agradecimiento, porque a pesar de que para mi es costumbre tener presente en los pocos o muchos instantes en los que puedo hacer oración, a las pocas personas que en realidad amo (a pesar de que algunas de ellas ya no formen parte de mi vida); fue para mi una sensación muy extraña estar "del otro lado de la barrera" y sobre todo darme cuenta de que alguien más intercedía ante Dios por mi.

Desde siempre he sido muy respetuosa de las creencias de cada persona, pero siempre he dicho que es impresionante el poder que tiene una oración sincera y que más allá de los designios que Dios ya tiene establecidos para cada uno de nosotros, cuenta mucho también cuando la fuerza de tus pensamientos los enfocas a desear con todo tu corazón y con todas tus ganas, el bien para alguien que para ti es importante.

Yo no sé si esa ancianita hará lo mismo con toda la gente que pasa, pero en los siguientes días -y como a veces me pasa- me llegó de repente "el flachazo" de los días de verano de hará poco más de un año, cuando en una de esas tantas veces en que yo pasaba por ahí caminando (en las tardes cuando salía con "Poncho"), en una ocasión esa señora estaba afuera, sentada en su silla de ruedas, y justo cuando el perro y yo pasamos, ella me hizo detenerme momentáneamente con el pretexto de preguntar el nombre de mi cachorro y "chiplearlo" un poco diciéndole que que hermoso era (cosa que es muy común que suceda cada vez que salgo de paseo con él).

Lo confieso, me siento agradecida y sumamente conmovida porque creo que desde que mi abuela vivía nadie me había bendecido así.
Desde el día en que descubrí eso, he pensado mucho en que quizá me he perdido de la posibilidad de conocer (aunque sea por un instante cuando se cruzan a mi paso) a otros personajes especiales, quizá por ir tan sumergida en mis propios pensamientos.

Han pasado ya un par de semanas, pero todos los días al pasar por la calle donde el número 1423 indica que es el punto donde se encuentra su casa, no puedo evitar fijarme si ella está o no está ahí.

Hace pocos días, pasé con toda la intención del mundo, otra vez con Poncho (y de noche); pero quizá era muy tarde para ella, a través de la ventana sólo se veía una luz tenue encendida, como de buró junto a la cama, y hoy que pasé otra vez, a través del mosquitero de la puerta de su casa, que por las mañanas siempre está abierta, solamente alcancé a percibir una silueta recortada contra la oscuridad y que me dio la impresión de una envolvente soledad.

Quizá era yo, que en ese instante llevaba las emociones de mi alma, prácticamente en la mano (porque no sé en realidad ya que hacer con ellas); pero esa imagen momentánea me hizo pensar en que tal vez -como suele pasar con muchas personas- algo tan simple como lo que ella hace cada mañana quizá con cada uno de los que pasan (y que a mi en lo personal me hace mucha, mucha falta); tal vez para nadie es importante, no sé como sea su familia, y tampoco sé si ella sea capaz de darse cuenta de que regala a manos llenas tanta luz.

Es la primera vez en mucho tiempo que escribo un post, y lo publico sin imagen... La decisión de hacerlo es completamente intencional, porque creo que es una buena oportunidad para explicar con un ejemplo concreto lo que siempre digo en referencia a como muchas veces, las cosas más hermosas que has visto no pueden reflejarse ni explicarse a través de una fotografía.

Las imágenes del alma a veces son las que más expresan cosas, y por eso, en lugar de una foto ilustrando el inicio de este escrito, prefiero compartirles un reflejo introspectivo que les permita conocer sin necesidad de mirar, una fotografía imaginaria en la que desde el reflejo del espejo del retrovisor de un auto, en una mañana de marzo, se percibe a la distancia la imagen de una mujer de la tercera edad, haciendo a lo lejos la señal de la cruz.

Tengo un impulso loco, que involucra flores en colores vivos que siempre alegran aunque sea por un instante... No sé si el alma me aliente, mientras la razón me frena... Tan sólo sé que de algún modo ella tiene que saber que lo que hace es importante, mientras yo sigo pensando en que las personas especiales son como los personajes incidentales de una película, y aunque la vida te regale la posibilidad de conocerlos tan sólo por un lapso corto de tiempo, lo que en realidad importa es eso tan simple, y a la misma vez tan grande, (que tal vez sin darse cuenta), logran hacer por ti.

Meditación Para Los Sentidos.

on lunes, marzo 22, 2010

Comienza la semana y esta pinta para ser bastante ajetrada...

Pensando en eso, me imagino que a ustedes también les ha pasado que después de un día pesado, a veces, además de llegar a casa, les gustaría tener un lugar en dónde refugiarse, un sitio en el cual poder desconectarse de todo; dejar a un lado la mochila llena de preocupaciones, la tensión y las presiones de la vida diaria, la bolsita con los miedos o las emociones negativas que día a día se van acumulando hasta convertirse en rocas que pesan y van lastimando la espalda y también raspan el alma, y que al tener un lugar como este (ya sea imaginario o en la realidad), el sólo hecho de "desconectarse" por un rato sirve de mucho y sobre todo ayuda a que cuando vuelves a colgarte esa mochila para volver a la batalla de todos los días, tal vez el peso ya no se sienta tanto y sobre todo, los problemas se vean de una manera diferente...

El post de inicio de semana tiene ese objetivo, compartirles algo que quizá pueda ayudarles a lograr un poco todo eso. Se trata de un ejercicio de meditación extraído de un curso de autoconocimiento que he estado leyendo a lo largo de 9 semanas y este ejercicio en particular a mi me sirvió de mucho, y por eso me pareció interesante publicarlo en el blog por si a alguien más le puede servir.

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Ejercicios de Meditación
Extraído de: "Curso de Autoconocimiento" (Módulo 7)
Por: Harumi Puertos


A continuación expongo algunos ejercicios que te ayudarán a desarrollar el potencial de tus sentidos, la práctica continua hará que se expanda su capacidad de percepción al mismo tiempo que corrige problemas o enfermedades psicosomáticas.

EL TACTO



Podríamos decir que el tacto es el sentido más importante que tenemos, ya que todo nuestro cuerpo es tacto. Todas las células de nuestra piel, de nuestros huesos, músculos y órganos sienten.

Para esta meditación, puedes ambientar tu espacio utilizando velas, música suave, incienso o difusor de aromas. Todos estos elementos te pueden ayudar a sintonizarte y preparar tu mente para la meditación, pero no son indispensables. Ya que la meditación trabaja por energía y esa es tuya.

En cuanto a la posición, busca la que más se acople contigo, puede ser sentado, en flor de loto o acostado, el único requisito es que tu columna vertebral este erguida para que la energía que corre por ella, fluya libremente. También es importante una posición cómoda pero que no te incite a dormir, ya que la meditación debe ser en total conciencia.

1. Imagina a lo lejos una playa... visualiza al mar con toda su belleza... es un día soleado... ideal...

2. Dirígete hacia la arena... camina lentamente... siente la textura de la arena en tus pies... ¿Cómo es? ¿es delgada y suave? O ¿es gruesa y áspera?... sigue caminando...

3. Mientras caminas... siente la brisa... siente como el viento roza cada parte de tu cuerpo... siente como se cuela entre tu cabello... ¿Cómo es el viento? ¿Es suave o fuerte? ¿Es cálido o frío?... disfruta de la sensación del viento en tu rostro... sigue caminando...

4. Ve acercándote a la orilla de la playa... disfruta del agua cristalina, transparente y azul... siente como una ola moja tus pies... sigue caminando para adentrarte al mar... siente como poco a poco las olas mojan tus rodillas... tus muslos... sigue caminando... ¿Cómo es el agua? ¿fría, tibia o caliente?... Empieza a nadar... el mar está muy tranquilo... siente el agua en cada parte de tu cuerpo... de tu rostro... de tu cabello... nada, flota. Sumérgete... no te pierdas ni una sensación...

5. Si en tu mar hay peces... siente como te rozan...

6. Poco a poco empieza a prepararte para salir del mar... nada dirigiéndote a la orilla.. camina lentamente para salir...

7. Siéntate en la arena y siente como el sol te baña con su calor... siente sus rayos en tu piel... poco a poco te va secando ¿Puedes percibir como se evaporan las gotitas de agua sobre tu cuerpo?... Disfruta de esta sensación...

8. Da las gracias a Dios por tan perfecta creación de la naturaleza, date las gracias a ti mismo por la magia de percibir y sentir.

9. Poco a poco ve incorporándote.

EL OÍDO


Para la siguiente meditación, es muy importante buscar un lugar tranquilo libre de ruidos excesivos, si puedes hacer esta meditación sin música ni incienso o aromas, mejor. El propósito es ejercitar al máximo el potencial de nuestro oído sin distracciones.

1. Respira profundamente hasta relajarte.

2. Concéntrate ahora en todos los sonidos a tu alrededor... ¿hay algún sonido en tu habitación?... ¿hay algún sonido en los demás sitios dentro de tu casa?... Analiza todo detalladamente...

3. Ve más allá... ¿puedes escuchar los sonidos de la calle? ¿Escucha si hay coches alrededor?...

4. No establezcas límites... sigue... ¿Escuchas los sonidos a 200 mts. de distancia? ¿a 500? ¿a 1 kilómetro? ¿Hasta donde puedes llegar? Sigue...

5. Cuando hayas terminado, incorpórate lentamente ¡te sorprenderán los resultados!


EL GUSTO



Para desarrollar más el sentido del gusto aprovecha tus horas de comida, tómate más tiempo de lo normal.

1. Disfruta de cada sabor... de cada textura.

2. De cada platillo ¿Podrías definir los ingredientes que lo conforman?

EL OLFATO



De la misma manera que en el ejercicio anterior, aprovecha todo momento para definir los aromas a tu alrededor, en las flores, las frutas, la calle, tu casa, etc.

Si sufres de alguna afección en tu sistema respiratorio, se puede corregir por medio de la aromaterapia, con aceites como la menta, el romero o el eucalipto, una mezcla de estos aceites reestructuran las membranas de tu nariz restaurando el sentido del olfato.

LA VISTA



Los siguientes ejercicios te ayudarán a aumentar tu sentido de la vista. Si sufres de alguna afección en la vista como la miopía o astigmatismo, estos se podrán corregir mediante estos ejercicios.

Ejercicio 1:

Mira hacia el sol con los ojos cerrados, permite que la luz se filtre a través de los párpados. Practícalo por 15 o 20 segundos. Este ejercicio estimula los conos y bastones de la retina encargados de la percepción de la luz.

También estimula las células de la retina volviéndolas mas sensibles a la luz.

Ejercicio 2:

Mira hacia el sol con los ojos cerrados, masajea los globos oculares con las yemas de los dedos durante 15 o 20 segundos, después voltea de espaldas al sol, y luego de nuevo hacia el, podremos experimentar en nuestra conciencia todo una gama de colores.

Lo que se percibe no son los ojos del exterior sino los del interior de cada quien. Haz este ejercicio por uno o dos minutos. La visualización de los colores de nuestra conciencia estimula las células de nuestros ojos (conos) que son los receptores de la percepción del color, como resultado descubrimos espontáneamente, que los colores de nuestro medio ambiente se intensifican, nuestra experiencia sensorial se enriquece.

Nuestros sentidos son parte de esta maravilla. Cada uno, de manera individual, actúa como un transmisor que lleva cierta información, la cuál es procesada por nuestra mente, tanto la vista, como el olfato o el oído, no ven ni huelen ni oyen propiamente, es nuestra mente la que procesa y cada suceso y lo interpreta en micro segundos.

Pero nuestros cinco sentidos van más allá de ser simples transmisores. Todo lo que vemos, oímos, tocamos, olemos o gustamos influye determinantemente en nuestra química corporal creando sustancias que serán positivas o nocivas dependiendo de lo que sintamos con aquello que percibimos mediante nuestros sentidos, de esta manera, si lo que vemos nos hace sentir bien, estaremos creando sustancias químicas que colaborarán en el buen funcionamiento de nuestro organismo, en cambio, si lo que percibimos nos hace sentir mal, crearemos sustancias nocivas para nuestro organismo.

Tal vez, por más que lo intentemos, no podremos crearnos de manera permanente un ambiente donde todo lo que veamos, oigamos o toquemos nos produzca felicidad, pero si es importante buscar un momento diario, donde abramos un espacio para alimentarnos sensorialmente.

El ver un programa de televisión que nos haga reír o nos haga vivir una historia de amor, las obras de arte, la naturaleza, la buena música ó los inciensos pueden colaborar en buena medida a crear la química que requerimos para fortalecer nuestra salud y cambiar nuestra actitud ante la vida.

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Hasta aquí los ejercicios, ojalá que tengan una semana muy productiva y que esta meditación para los sentidos haya sido de su agrado. Buena suerte en todo lo que planeen realizar en este nuevo ciclo de 5 días en los que seguramente nos volveremos a encontrar por aquí.

"Dios Vuelve en Una Harley" (Capítulo VIII).

on viernes, marzo 19, 2010
Joan Brady.

Volvemos a encontrarnos después de 7 semanas de estar conociendo juntos este libro; y esta vez, para descubrir el último capítulo que pone fin a esta maravillosa historia en la que nos adentramos a fondo en la vida de Christine Moore y la manera como se transformó su vida a raíz de que se encontró con Joe y su Harley.

Para el texto introductorio de esta última parte, quise reservar algunos datos interesantes sobre Joan Brady, la autora.

En el único audio introducción que hice previo a uno de los capítulos (hace ya algunas semanas), les había hablado un poquito de como surgió la idea que dio origen a esta historia, la experiencia tan difícil que atestiguó Joan y que fue una especie de "quiebre" que ella tuvo entre la imagen que tenía de Dios y la religión.

También como les había contado, curiosamente fue durante esa época que Joan se dio cuenta, a través de los pacientes que atendía en su trabajo como enfermera, de que con fe se puede lograr prácticamente cualquier cosa, como por ejemplo salir de una enfermedad.

A la par de descubrir esto y comenzar a cuestionarse cosas, hubo una ocasión en que Joan empezó a escribir y escribir sin poder parar, y aún cuando no había tomado clases nunca de literatura ni mucho menos técnica de escritura, fue como surgió este primer libro y además ella comprobó, que después de todo, seguía creyendo en Dios.

Lo interesante de todo es que la historia no termina ahí, durante 6 años, Joan intentó encontrar en la ciudad de Nueva York, a un agente o editor que la ayudara con la publicación del libro.

En ese primer intento no tuvo suerte y decidida a probar suerte, Joan renunció a su trabajo como enfermera, vendió todas sus cosas y se fue en auto a California, sin tener casa, ni trabajo ni amigos.

Lo padre de esta anécdota, es que Joan dice que durante ese viaje, lo que hizo fue poner el manuscrito con la novela terminada en el asiento del copiloto, como si fuera una persona. Durante el trayecto y aunque ella tenía la opción de viajar por carretera hasta San Diego o Los Ángeles, otro auto le impidió tomar la desviación para salir de la autopista y entonces tuvo que seguir manejando hasta San Diego.

Seis meses después, desde esa ciudad Joan le envió el manuscrito a un agente y entonces sucedió: le pagaron 250 mil dólares de adelanto por su historia y a la par de que a ella le cayó de perlas eso (porque ya estaba prácticamente en números rojos), es gracias a todo este proceso que miles de personas han podido conocer la historia tan padre de este libro.

Creo que no podemos cerrar de una mejor manera este último capítulo, y poner fin a este viaje que nos mantuvo compartiendo una historia que con esta semana, suma ya 8 viernes seguidos.

Espero que para ustedes haya sido agradable escucharme, como para mi fue todo un placer leerles, y pues bueno, gracias por seguir acompañándome día a día en el blog, gracias por la atención y el tiempo que siempre me regalan y pues ojalá que más adelante exista la posibilidad de seguir compartiendo cosas como esta juntos.

Gracias por leerme, gracias por escucharme, y gracias siempre por pasar por aquí.

¡Buen fin de semana a todos y que disfruten este último capítulo!











Trece Semanas...

on miércoles, marzo 17, 2010

Trece semanas ya...

Suspiros y silencios se suman a la espera...
Pero a pesar de que la impaciencia no acelera el tiempo, las horas y los instantes de todas formas se desgastan, propician que se desvanezca el tiempo y cada vez sean menos las vueltas que tendrán que dar las manecillas, antes de marcar la hora en que tú vas a llegar.

Parece que fue hace apenas un instante, cuando la intuición me hizo saber que ya venías en camino...

Mientras el recuerdo de ese momento tan mágico se asoma a mi memoria y me estremece el alma, pienso en lo curioso que es saber que aunque todavía no te conozco, hay muchas cosas que a pesar de que yo sé que aún no las entenderías, yo me muero de ganas por contarte ya.

Ayer recibí una fotografía tuya.
Fue tomada desde ese lugar tan cálido y tranquilo en el que estás ahora; y al verla, me di cuenta de que tu expresión era la misma que logró sorprenderme y llenarme el corazón de una sensación que desconozco hasta ahora como se escribe con palabras; pero si tuviera que hacerlo, diría que fue exactamente la misma que me inspiró todo eso tan maravilloso e intenso que sentí por tí, el día de nuestro primer encuentro.

Aún no llegas y ya me cambiaste el esquema por completo...
Antes de saber de ti, yo planeaba realizar un viaje muy largo, pero tú me ofreces ahora la posibilidad de involucrarme en uno que dura por toda la vida.

En esta madrugada, mientras desde ese lugar cálido y seguro, tú ya has aprendido a soñar, yo pienso en que en trece semanas me enseñaste el verdadero sentido de la vida.

En trece semanas, se empieza a escribir una historia que aún no ha comenzado...
En trece semanas, se construyen un montón de sueños...
Se siembra con esperanza el futuro, y un ser tan pequeñito como tú puede ser capaz (desde el lugar en donde está), de inspirar a alguien a que quiera ser mejor...

Mientras tu duermes, yo escribo...
Trato de imaginar cómo voy a hacer para mostrarte lo que realmente vale la pena en este mundo... Y te confieso que tengo un poco de miedo, pero al mismo tiempo me ilusiona tanto que para embarcarte en esta aventura, me hayas elegido a mi.

En esta madrugada tu sigue soñando... Mientras yo me voy a dormir también con una nueva idea quizá para empezar a escribirte un cuento...

No sé si lo logre, no sé si será bueno, pero lo que sí sé es que desde ahora me gusta imaginar que llegarás a ser alguien quien a pesar de que de modo irremediable tendrá que ir creciendo, no va a dejar nunca de soñar...

Por hoy el tiempo se agota, mis ojos se cierran, y yo te amo y te imagino aún en medio de toda esta oscuridad que en este instante nos rodea a los dos.... Seguro volveré una vez más para escribirte, para que si en el futuro quieres saber como eran las cosas antes de tu llegada lo puedas hacer...

Gracias por estas trece semanas que ya le han dado un sentido diferente a mi vida y en esta noche, muchos motivos e inspiración para volver a escribir.

¡Hasta Mañana!

"Remembranzas Fantasmagóricas" (Parte XV).

on lunes, marzo 15, 2010

Una vez más, cuando las manecillas del reloj completaron el ciclo necesario para poder alcanzar la medianoche, en las paredes de El Museo de La Ex-Aduana, los cuadros y fotografías de los personajes del pasado, comenzaron a recobrar esa luminosidad que parecía devolverles -al menos por una madrugada- un destello de vida.

Las sombras imperceptibles para el mundo de "los vivos" también dejaron de ser tenues y la oscuridad acentuó aún más las siluetas de quienes vivieron en otro espacio y tiempo. Fue así como en uno de los pasillos, la figura de un hombre alto, de cabello oscuro y mirada tan profunda, pero al mismo tiempo tan llena de claridad y dulzura, apareció de pie, ataviado con un traje que denotaba un gusto en el vestir, exquisito e impecable.

A casi un siglo de distancia, varados en el punto intermedio que delimita el plano físico del espacio de los seres que ya han "desencarnado", esa circunstancia propiciaba que tras tanto tiempo de permanencia junto a los objetos y ropajes que en vida les pertenecieron; esos seres que ya no eran de este mundo, de cuando en cuando tomaran conciencia de esa realidad tan ajena en la que ya no les había tocado vivir.


Aquella madrugada tranquila y sin viento, el hombre que emergió de las sombras, no fue otro más que Fernando, quien sin prisa alguna, recorrió varias de las salas del museo, para encontrarse con algunos objetos que le resultaron familiares; así como las fotografías que le trajeron a la mente los recuerdos de un pasado en el que él vivió.

A medida que caminaba entre pasillos, Fernando sintió que en cada uno de los muros iba encontrando imágenes que recapitulaban momentos de su vida. A pesar de que él no aparecía en ninguna de esas fotografías, el simple hecho de ver en ellas impresa la figura de algún personaje que por circunstancias de la vida se cruzó alguna vez en su camino; lo hizo rememorar un montón de anécdotas.

Los tediosos recorridos a caballo por las serranías del estado de Chihuahua, así como todo lo que aprendió en los campamentos y en las plataformas de los trenes repletos de "soldaderas" y "revolucionarios".

Las madrugadas gélidas en lo alto de La Sierra, lugar donde aprendió a darle valor a todas las cosas que ni con toda la fortuna que pertenecía a su padre, hubiese podido comprar.


El joven doctor sabía que era gracias a todo eso, que se convirtió en un hombre de bien. Todo cuanto aprendió de valores, se lo había proporcionado la convivencia con los más necesitados y no la formación obtenida a través de los colegios en los que por tradición, los jóvenes de su clase ponían en manos su educación.


Fernando permaneció durante algunos minutos de pie frente a una fotografía enorme de El General Francisco Villa, y de inmediato vino a su mente el sonido estruendoso de su risa espontánea y honesta; así como los recuerdos en tropel de cómo fue que los hilos de su destino se entrelazaron, y las circunstancias permitieron que pudiera conocerlo y a base de las experiencias tan fuertes compartidas, se estableciera entre ellos dos un sólido lazo de amistad.

Pensando en todo esto, se encaminó hacia la parte superior de El Museo, hasta un área en la que por no ser de acceso al público, había un montón de objetos (entre letreros, muebles, utensilios y ropa) almacenados.

La oscuridad propia de la madrugada, imprimía a aquel lugar de cierto aire tétrico, pero al mismo tiempo nostálgico.

Fernando echó un vistazo a los encabezados de un diario de hacía más de un siglo que se encontraba apilado junto a otros en un rincón; dio vuelta a la página de un álbum fotográfico que por el polvo que desprendió se dio cuenta había pasado mucho tiempo desde que se quedó así; pero ahí, en medio de tantas cosas que acumularon energía y anécdotas de otras épocas, lo que llamó su atención fue un mueble de madera arrinconado en la pared y que al parecer resguardaba un fonógrafo.



No necesitó de luz para tener la certeza de que eso era. Bajo la luminosidad que se colaba a través de los cristales de la única ventana situada en lo alto de esa parte del tan antiguo edificio, Fernando se acercó y tras pasar su mano y dejar rastro de ello por encima de la fina tapa de caoba recubierta por el polvo, surgió en él la duda de si aquel aparato aún podía funcionar.

Decidido a no quedarse quedarse con la duda, abrió el pequeño compartimiento de pequeñas puertas deslizables de cristal que resguardaban los acetatos con música de aquella época.

A pesar de que el azar lo llevó a seleccionar el primero que estuvo al alcance de su mano, parecía que el destino tenía todo meticulosamente planeado, pues cuando la aguja comenzó a recorrer los surcos de aquel círculo negro de vinil, los sonidos de La Sonata No. 7 de Bethoveen, además de terminar con el silencio que aquella sinfonola guardó durante más de un siglo; el sonido de cada movimiento de aquella pieza musical, sirvieron para que la memoria y el alma de Fernando, de inmediato se transportaran de nuevo hasta aquella tarde de Otoño en El Castillo de Chapultepec.


De pie junto al vidrio de cristal que cubría cada cuadro que conformaba la ventana, extrajo el reloj de bolsillo que llevaba guardado en el interior de su saco, y en ese instante recordó que había hecho exactamente lo mismo que aquella tarde de Otoño, cuando estando todos ya reunidos alrededor de la mesa para degustar el exquisito menú cuidadosamente seleccionado y preparado por Doña Carmelita Romero Rubio (esposa de El General Díaz); Fernando quiso saber la hora en que aún estando a unos cuantos metros de distancia, sin necesidad de palabras le hizo saber a Margarita todo lo que sentía; mientras que ella por su parte, al corresponderle con una tímida sonrisa, le reveló que era correspondido.

El desfile de viandas que conformaron el festín culinario y que provenían de la cocina ubicada en el sótano de El Castillo, comenzaron a llegar hasta la mesa, a través de una escalera y un montacargas ubicados a un costado del comedor principal.


Bajo un ambiente de cordialidad, la anfitriona se desvivía en coordinar de forma esmerada el trabajo de los empleados de servicio, todo con la intención de que aquella comida de “tres tiempos” resultara agradable para todos los asistentes; y por su parte, El General Díaz, con su tono de voz grave y pausado atrajo la atención de todos, al momento de explicarle a uno de los invitados que le preguntó, en que habían consistido algunas de las obras de remodelación y acondicionamiento de algunas de las áreas del Alcázar.

Mientras los exquisitos manjares eran servidos, Doña Carmelita complementaba los comentarios de su marido, haciendo alarde de lo beneficioso que había resultado para todos ellos aquella decisión tomada por El General Díaz y uno de sus secretarios.


Esta área en particular, así como los sótanos y la planta baja del edificio, eran por excelencia los puntos de reunión en los que desde temprana hora se daban cita ayudantes de cámara, personal de limpieza, encargados de mantenimiento, amas de llaves, cocineros, lavanderas y meseros, quienes con su incondicional labor propiciaban día a día el funcionamiento de las instalaciones de El Castillo y la atención a las necesidades de la familia presidencial.


La comida fue deliciosa y el ambiente -aunque inmerso en ese halo de superficialidad propia de la clase acomodada- resultó inmejorable y así cuando los comentarios aduladores hacia los anfitriones cesaron, así como las felicitaciones por el delicado y refinado gusto con que fue seleccionada la vajilla y cubiertos franceses que se utilizaron durante ese banquete; El General Díaz, consciente de su posición como primer mandatario de la nación, invitó a todos los presentes a dar un paseo por los Jardines de El Castillo.

En palabras del propio General, todos los presentes escucharon que no había nada mejor como una ligera caminata para acelerar el proceso de digestión después de haber degustado tan generoso banquete, pero la realidad era que en su eterno protagonismo; el primer mandatario lo que en verdad quería era que sus invitados pudieran comprobar con sus propios ojos, que era cierto todo lo que él había dicho sobre las modernas obras de reacondicionamiento de El Castillo de Chapultepec.


Lo normal hubiera sido, que una vez concluida la comida, todos los caballeros, encabezados por El General Díaz, hubieran pasado al estudio, que amueblado y decorado con piezas de procedencia china, japonesa y de la compañía de Indias holandesa, bajo el humo de tabaco y el espíritu del licor, se recreara la atmósfera propicia para discutir los problemas que aquejaban al país y en cierta forma correspondía a aquella élite social intentar resolver.


Pero no, como esta vez, el motivo que originó aquella tertulia fue el reunir a todos en torno al proyector que les develaría las imágenes de alguno de los últimos eventos protocolarios de El General Díaz; mientras el Ingeniero Toscano secundado por Los Hermanos Alba, preparaba todo en el Salón Verde para llevar a cabo la proyección; tanto hombres como mujeres decidieron aceptar la propuesta de sus anfitriones y juntos recorrieron los jardínes, la zona del Alcázar, así como los pasillos impregnados de una luminosidad que se volvía casi etérea gracias a la luz solar que refractaban los vitrales.


Fue en esa zona precisamente donde Margarita captó la atención de todos cuando al preguntarle uno de los invitados al General Porfirio Díaz por el significado de las imágenes dibujadas por todo lo largo y ancho de aquel pasillo, ella complementó con gran conocimiento sobre el tema y de forma muy acertada la breve y limitada explicación que el dueño de aquel inmueble pretendió ofrecer.

La intervención de Margarita fue espontánea y excenta de todo alarde de conocimiento, pero aún así no dejó de sorprender el hecho de que una mujer tan joven (pero sobre todo eso, su condición de género); hubiera sabido identificar las elegantes figuras de las cinco diosas –que según la mitología griega- encarnaban los atributos femeninos.

Como una gran apasionada del arte, Margarita no sintió pena en ningún momento y prácticamente tomando el lugar al frente del grupo, compartió para todos el argumento de que ubicadas de derecha a izquierda, las efigies que aparecían reflejadas en los vitrales eran las de Pomona, diosa que patrocinaba las cosechas; Flora, cuya belleza se igualaba a la de las flores que surgen en la primavera.

Luego estaba Hebe, portadora del néctar divino que según la leyenda otorgaba la eterna juventud; así como Diana, deidad cazadora, patrona de la fertilidad y el nacimiento; para dar paso en último lugar a Ceres; diosa de la agricultura, y del amor que una madre profesa por sus hijos.



Ante tal muestra de pasión por el arte europeo del Siglo XIX, El General Díaz no tuvo más remedio que añadir un comentario jocoso referente a que el conocimiento más profundo que él tenía sobre esas imágenes que adornaban esa parte de El Castillo era que habían sido fabricadas en París por encargo de él mismo.

Si algo captaba la atención de El General, era precisamente una mente brillante e inteligente, y aquella tarde Margarita se convirtió en la invitada predilecta del anfitrión.

Tras besarle delicadamente la mano, en señal de profundo respeto y admiración, felicitó una vez más a Fernando, por haberla elegido para convertirse en su futura compañera de vida y con toda la formalidad del mundo le solicitó le permitiera disfrutar de su compañía y conducirla de su brazo durante el resto del recorrido por las instalaciones de El Castillo de Chapultepec.

Contrario a lo que pudieran pensar el resto de los invitados, Fernando accedió gustoso pues además de la absoluta confianza que tenía en su prometida, sabía bien lo importante que era para ella hablar sobre ciertos temas de interés general y que en aquella época el protocolo marcaba fueran estrictamente abordados por los caballeros de algunos selectos círculos sociales e intelectuales.

Aquella era una oportunidad inmejorable para que Margarita diera rienda suelta a muchas de las inquietudes, opiniones y criterios que a él le permitieron llegar a admirarla, al comprobar que era mucho más que una muñeca de porcelana o la hija de una familia “bien avenida”.

No pudo evitar sentirse profundamente orgulloso, al percatarse de que la atención del resto de los invitados seguía centrada en ella y El General, quienes a la cabeza del recorrido, hablaban de los más diversos temas como dos expertos conocedores.

No cabía duda, a pesar de las críticas propiciadas por el sentimiento de envidia de algunas de las damas, aquella tarde Margarita no sólo se “echó a la bolsa” al General; sino que además se convirtió en la figura central en torno a la cual giró aquella tertulia, en la que a la par de disfrutar de la proyección cinematográfica, Porfirio Díaz compartió con todos (motivado por el impulso de complacer a Margarita) de la grabación del audio que grabó dos meses antes en respuesta a la carta enviada por Tomás Alba Edison y que atesoraba como oro molido en el interior de un cilindro cuidadosamente protegido del calor y la luz del sol.

Fernando se sintió feliz y aún más enamorado de ella, al percibir que su prometida estaba feliz, sentimiento que se reflejaba en la expresión de su rostro y en el brillo transparente de sus ojos que se encendían igual a los de una niña curiosa, con todo ese mundo de cosas nuevas que El General le explicaba y que para ella constituían algo importante, puesto que para Margarita siempre fue imprescindible mantener vivo ese espíritu libre que le hacía experimentar fascinación y sentirse atraída hacia las cosas interesantes y nuevas.

Sin embargo, aunque aquella tarde fue una excelente oportunidad para dar rienda suelta a su curiosidad sin ser criticada o reprimida; Margarita no se olvidó de que si aquello había sucedido fue gracias a Fernando y por esa razón, a pesar de estar temporalmente separados y a algunos metros de distancia, no dejaba pasar oportunidad para de cuando en cuando buscarlo entre la gente y cuando las miradas de ambos coincidían, bastaba sólo eso para decirse todo sin necesidad de hablar.

Finalmente volvieron a estar juntos. Fernando aprovechó la oscuridad del Salón Verde y que la atención de todos estaba centrada en las imágenes que sobre una tela de color blanco proyectaban la figura de El General Porfirio Díaz montando a caballo.

En ese instante Margarita también estaba concentrada y fascinada por los alcances de tan maravilloso invento, pero de pronto sintió la calidez de un beso que se estampó en una de sus manos.

No fue necesario prescindir de la penumbra que envolvía aquel recinto, para adivinar y percibir los rasgos de Fernando. Sabía que era él quien había ocupado el lugar disponible al lado suyo, tan sólo por el delicioso aroma tan característico que siempre lograba envolverla (cuando lo tenía cerca) y la textura de su barba –que aunque estuviera siempre al ras- era perfectamente perceptible para ella sin importar que en algunas ocasiones llevara guantes puestos.

Por un instante una toma diurna de El General iluminó el rostro de ambos por un microsegundo, entonces para Margarita, irónicamente y en medio de tanta oscuridad se hizo evidente el infinito amor que aquel hombre sentía por ella y que se proyectaba a través de su propia imagen reflejada en su mirada.

Era imposible no sentirse enamorada al descubrir eso en alguien también, y a la par de sonreirle, Margarita le acarició el rostro de una manera que le hizo saber que sus sentimientos eran correspondidos de la misma forma.

Desde hacía un buen tiempo ya, entre ellos se había establecido ese lenguaje que sólo es perceptible entre dos personas que han desarrollado ya un lazo de confianza y cercanía.

Era maravilloso en medio de la penumbra, poder adivinar y experimentar tantas cosas, entre ellas la forma como la mirada tierna de Fernando, de pronto se revistió de un brillo fulgurante que lo transformó en un niño travieso que sin necesidad de comunicárselo le hizo saber que su deseo era que en ese mismo instante ambos salieran de ahí.

Ella no dudó en aceptar, y aprovechando la concentración y la atención que todos los demás tenían puesta en la pantalla, ellos dos pudieron salir prácticamente sin que nadie se diera cuenta.

Afuera el día todavía no terminaba, y cuando Margarita preguntó hacia dónde se dirigían, Fernando se limitó a sonreírle y pronunciar en una frase de 3 palabras: “Es una sorpresa”; lo que sería para ellos durante el resto de la tarde.



Casi como si la intención de ambos fuera querer escapar de todo cuanto les rodeaba, a paso apresurado llegaron hasta el exterior de El Castillo, lugar en el que uno de los caballerangos, (quizá por orden de Fernando) los esperaba ya, sosteniendo las riendas de un pequeño carruaje tirado por dos caballos que por su porte y gallardía hacían saber que estaban listos para cabalgar.


No hubo necesidad de que se fueran demasiado lejos, después de unos minutos de camino abajo, la carreta se detuvo al pie del lago. Tal y como si los pensamientos y deseos de ambos estuvieran sincronizados, sin ni siquiera haberlo expresado, Margarita y Fernando decidieron detenerse allí, para a través de una sencilla caminata conocer y disfrutar más de ese maravilloso lugar.

La tarde recién se estrenaba y al sol le faltaba un buen rato todavía para despedir al día, o quizá era simplemente que no quería dejar de iluminar con sus tibios rayos dorados, el camino de aquellos jóvenes.

En ese lapso no hablaron de nada trascendente, caminaron simplemente uno a poca distancia del otro y Margarita escuchaba fascinada un poco de lo que Fernando le contaba acerca de la historia y las leyendas que se contaban de ese lugar desde la época prehispánica, mezclado con las anécdotas que junto al hijo mayor de Don Porfirio, él había vivido en su infancia, en la época cuando él y su padre visitaban a la familia de El General Díaz en El Castillo.

Mientras lo escuchaba con atención y un poco exhaustos por el cúmulo de vivencias acontecidas en el día, ambos volvieron en el camino, para luego ir a sentarse a un paraje cercano a la carreta que los llevaría de regreso.

En todo ese tiempo de convivencia, en que Margarita aprendió a conocer a su prometido, más allá del hecho de que sabía que era un joven de buena familia, educado en los mejores colegios y que ante los ojos de la sociedad –pero sobre todo de sus padres- era un excelente prospecto; a ella le atraía en sobremanera averiguar que había más allá de ese hombre que poco a poco se iba convirtiendo en lo más importante para ella.

Siempre ponía atención a cada una de sus palabras y a todas las anécdotas que él le compartía, pero también, Margarita aprendió a desarrollar una especie de sentido intuitivo que le hacía saber que en su interior existía algo que tal vez ella no conocía aún.

Nunca se atrevió a preguntarle, se limitaba simplemente a observarlo mientras él le platicaba algo, y era así como había aprendido a conocer y definir a la perfección las cosas que sabía le entusiasmaban, lo que le disgustaba o los motivos que lo podían llegar a entristecer.

Ante sus ojos, nunca nadie le abrió su corazón ni le permitió acercarse de la manera que Fernando lo había hecho, y conocer lo que había detrás de aquel joven de apellido de abolengo y posición económica desahogada, fue lo que le permitió hacer a un lado los prejuicios que en otro tiempo tuvo de él y llegar a enamorarse así de lo que era simplemente como hombre.

Esa tarde, al igual que muchas tantas otras veces, mientras lo escuchaba hablar, Margarita pensaba en lo mucho que disfrutaba estarlo viendo mientras él le platicaba acerca de los planes que tenía para sacar adelante un viejo proyecto que hacía apenas poco tiempo Fernando logró concretar con ayuda de algunos de sus compañeros de la facultad de medicina, y que consistía en un pequeño dispensario médico en el que a la par de practicar, podían ayudar a familias y personas de escasos recursos.

Había otras veces en que sentía que volvía a ser como un niño indefenso, cuando él le abría su corazón y le hacía saber que a pesar del cariño inmenso y el apoyo que desde siempre tuvo por parte de su padre: El Dr. Iturrigaray, le hizo mucha falta también la ternura y cuidados de su madre, quien había fallecido cuando él apenas tenía 5 años.

Margarita, muchas veces pensaba que esa carencia tan temprana en su vida, era quizá lo que en cierta forma lo llevó a ser un hombre tan sensible, con un profundo respeto por la figura femenina y que había alentado su enorme deseo de ser padre y en un futuro no muy lejano formar su propia familia; pero a la par de todos esos sueños y deseos tan personales, lo que a Margarita atrapaba por completo, era la idea de que Fernando era un hombre tan abierto y tan distinto con el que se podía hablar en todo momento con la confianza con la que sólo se le puede hablar a un buen amigo.

Precisamente por eso, aquella tarde, Margarita estuvo tentada a preguntarle si existía algún detalle o episodio de su vida que ella aún desconociera.

Pensó en que aquel era el momento justo para hacerlo, y su intención quedó al descubierto cuando Fernando, al terminar de hablar se dio cuenta que ella pensaba en algo más allá del momento presente, mientras lo observaba reflejando a través de su mirada la misma ternura y admiración que tantas veces ella también descubría en él.

Por primera vez y después de tanto tiempo cayó en la cuenta de eso, y se sintió por completo desarmado; pero no obstante eso, Fernando no era de esa clase de hombres que al sentirse vulnerables se cierran por completo, y aún con esa sensación extraña de nervios e incertidumbre se atrevió a preguntar qué clase de pensamientos pasaban por su mente.

-¿Pasa algo?, de repente te has quedado muy callada….-
-No, nada, simplemente escuchaba con atención todo lo que me decías y me puse a pensar en muchas cosas…-
-¿Puedo saber cuáles son esas cosas?-
-Porsupuesto, ¿Por qué no?, aunque bueno, en realidad no es nada importante… Pensaba simplemente en todo este tiempo juntos y en las cosas que me han permitido conocerte…
-Y de seguro todas esas cosas han propiciado que esta cabecita loca se llene de preguntas que te mueres por hacer…-

Fernando la abrazó y a la par de darle un tierno beso que anidó entre sus cabellos, le prometió que respondería a cada una de las preguntas que tuviera, pero después, porque en ese preciso instante él tenía algo para darle.

Se apartó momentáneamente de su lado, para dirigirse hacia la carreta y luego volver con algo entre las manos.

Una vez que estuvo cerca, volvió a sentarse junto a ella, pero antes depositó delante, una caja de tamaño regular en color oscuro que no le permitió abrir sin antes haberle explicado algo.

-... Esto es algo que que compré para ti desde hace tiempo. Tú y yo estamos comprometidos desde mucho antes de que ninguno de los dos tuviera consciencia de lo que representa un pacto hecho entre familias.

Tanto tú como yo sabemos lo importante que es eso, y si te soy sincero pensaba darte esta tarde delante de toda esa gente que se ha quedado en el Alcázar el anillo de compromiso que formaliza la promesa de convertirte en mi esposa… ¿Pero sabes algo?, en todo este tiempo yo también he aprendido a conocerte y me di cuenta de que eso es algo importante para todos ellos, pero no lo es para ti.

Sé que para alguien como tú son mucho más valiosas otras cosas y por eso adentro de esta caja he puesto algo que sé que para ti tendrá mucho más valor que una joya….

Margarita no entendía nada, pero no podía dejar de verlo ni escucharlo, y al mismo tiempo sentía como temblaba cuando él tomó sus manos entre las suyas para colocarlas encima de la tapa de la caja y luego continuar.

-... Sé lo importante que es para ti compartir momentos y quedarte con lo más valioso de cada persona que te rodea, y más allá del compromiso que otros establecieron por nosotros, quiero tener la capacidad para regalarte algo tan valioso, como puede ser una posibilidad.-

Cuando dejó de apoyar sus manos sobre las de ella, Margarita pudo por fin retirar la tapa, y tras una gruesa capa de papel en un color claro que tenía como única función proteger lo que la caja contenía más al fondo, encontró una cámara fotográfica.

M


Fernando tenía razón, aquel objeto para ella representaba algo mucho más valioso; pues era la posibilidad de documentar en forma gráfica el futuro (que aunque incierto), aquel joven doctor, de todo corazón le ofrecía.

Ella quiso agradecerle, pero no pudo hacerlo, pues la emoción hizo que algo se le atravesara entre el pecho y la garganta; así, mientras Fernando volvía a abrazarla, para permitir al mismo tiempo que sus lágrimas encontraran un camino seguro encima de uno de sus hombros; Margarita se dio cuenta por fin, no de lo inmenso y profundo que era el amor que los dos sentían (eso para ninguno de los dos era nada nuevo); sino de que aquel hombre siempre la protegería y estaría allí para apoyarla y darle esa libertad que ella desde siempre necesitó para atreverse a perseguir sus sueños.


La madrugada se agotaba, y de pie frente al ventanal de la parte alta de El Museo de la Ex-Aduana, Fernando se tocó el hombro con la mano. En el momento presente, su camisa estaba por completo almidonada y seca, pero pudo revivir a la perfección la sensación de humedad y tibieza que las lágrimas de Margarita le dejaron impregnadas en la piel en esa tarde de octubre de 1909, en que sin necesidad de testigos o una joya de por medio, Fernando le pidió que le permitiera construir el futuro incierto junto a ella.

En el plano plano “no físico” los sentimientos de amor y odio se intensifican y potencían al máximo... Por eso, a la par de pronunciar en voz alta aquellas palabras con las que le pidió lo dejara formar parte de su vida; el rostro de Fernando se desfiguró por completo cuando revivió también la sensación de ira que le produjo recordar un incidente que sucedió poco tiempo después.

Estaba amaneciendo ya y la madrugada resultaba insuficiente para que Fernando diera rienda suelta a ese sentimiento, pues no era el tiempo aún de revivir todavía esa historia…

Continuará…