De Historias y Reflexiones de Hospital

on miércoles, abril 29, 2015

En todos los lugares se escriben historias, y cuando pasas demasiado tiempo en uno solo, no es nada difícil descubrirlas, atraparlas o darte cuenta que tú mismo eres una de ellas.

Lo interesante de la vida, es que todas las historias suceden al mismo tiempo... Desde el instante mismo en que sales de tu casa, los destinos de millones de personas coinciden muchas veces sin ni siquiera cruzarse y son tan sólo algunos los que se entrelazan; algo así como si fueran un montón de hilos de todos los colores y texturas que en conjunto conforman un complejo tejido.


Eso fue lo que aprendí luego de que por cuestiones de trabajo, he pasado ya un año de estar de pie durante varias horas al día en las diversas instalaciones que hay por toda la ciudad del hospital público más grande que existe en el país.

Desde ahí y durante más de 365 días, con frío o calor intenso. me ha tocado ser testigo de historias que comienzan, otras que terminan de manera muy triste y al mismo tiempo ser la única persona que presta oídos y con quien alguien habla. mientras la eterna espera por la recuperación de un familiar o ser querido se vuelve interminable o de plano no llega.


A las puertas de ese hospital he visto ángeles pequeños en cajas de cristal en un intento desesperado por conservar su vida; parejas muy jóvenes que salen a la calle sin un peso en la bolsa, pero llevando en un pequeño bulto de color azul o rosa la esperanza tan pequeñita que ni siquiera imaginan les dará la fuerza para salir adelante.

Hasta ahora, de todas las historias que allí se escriben, me ha tocado ser sólo testigo y no protagonista... Eso de verdad es un privilegio, porque muchas son despedidas con final muy triste, porque para bien o para mal ese es un lugar donde a diario la vida y la muerte se cruzan en los pasillos sin oportunidad siquiera para saludarse.

Una mañana durante el desayuno, una mujer me contó de sus largas noches de espera mientras su hermana intentaba recuperarse de una rara enfermedad... La recuperación nunca llegó.. Y así entre el aroma a cloro y medicamentos la vida transcurre en espera de algo: un diagnóstico, un nacimiento, el regreso de la fuerza en el alma y el cuerpo mientras la vida es eso que sucede del otro lado de la ventana mientras alguien se recupera en una cama de la zona hospitalaria.


He perdido ya la cuenta, pero recuerdo todas y cada una de las cosas que entre esos pasillos he visto; cada una de las conversaciones que he tenido y la que más recuerdo hasta ahora ha sido una en especial que careció por completo de diálogo y la corporalidad hizo prescindir a las palabras.

En esa ocasión yo estaba tramitando un permiso para instalar un módulo adentro de una de las clínicas, y la oficina del director general se encontraba en el mismo piso y muy cerca de la zona donde ingresan los pacientes que están en internamiento. Yo salí un tanto molesta porque me habían hecho ya dar varias vueltas y por mera burocracia el papel con la autorización nada más no estaba listo.

A eso se reducía toda mi preocupación en ese día, y la idea de cuántas visitas más a esa oficina me faltaban era lo único que ocupaba mi cabeza, hasta el instante en que poco antes de llegar a la puerta de salida, en el punto donde comienza el área de ingreso a la zona donde se encuentran los pacientes internados, la puerta del elevador se abrió trayendo consigo a un par de camilleros que llevaban a una chica muy enferma.


Mi mirada y la suya se encontraron... Ella no necesitó expresar palabra alguna, porque la expresión de su rostro me hizo saber que todo el dolor imaginable se hallaba concentrado en su cuerpo y no existía medicamento o remedio en ningún rincón de ese hospital que sirviera para atenuarlo.

Ese microsegundo en que su vida y la mía coincidieron, fue más que suficiente para que yo entendiera que no existe problema grande o pequeño que no pueda ser solucionado y que eres libre y la vida dura sólo mientras puedas tener control sobre tu cuerpo.

En ese mismo hospital empezó mi propia vida hace cuatro décadas atrás; y luego de tanto tiempo, en esos pasillos donde a diario la carencia toma dimensión y forma, hay gente que como yo se gana la vida, mientras que otros regalan en forma de comida y bebidas calientes un poco de esperanza.

De pie y en cada una de esas clínicas observas la vida y descubres que tú mismo puedes ser una de esas tantas historias... Y si antes de ese encuentro de miradas yo ya rezaba al final del día por los que nacen y por los que en cada segundo abandonan este mundo; hoy más que nunca tengo la convicción de que hacerlo es de cierto modo, como poner una vela en el largo camino donde tantas personas, todos los días, necesitan más que ayuda, un poco de fe y luz.

15 Cosas Básicas que no debes explicarle a NADIE.

on lunes, abril 27, 2015

A lo largo de nuestra vida, siempre recibimos comentarios acerca de lo que hacemos o no hacemos. Pasamos la mayor parte de nuestra infancia buscando la aprobación de nuestros padres, nuestros amigos, y no es hasta que nos convertimos en adultos que podemos tomar nuestras propias decisiones...

¿Pero qué pasa cuando ya eres un hombre o mujer hecho y derecho y la gente sigue opinando?... Nunca falta la tía, vecina, amiga o cualquier otro ejemplar "ponzoñozo" a quien siempre todo lo que haces o decides le parece mal... 

Seguramente te ha pasado, y hay quienes incluso tienen la facultad de hacerte sentir culpable o peor aún, existen casos mucho más complejos de personas que no logran ya no se diga tomar una decisión, sino vivir su vida de la manera que les gustaría, simple y sencillamente porque terminan por ceder a las opiniones y comentarios de los demás.

Espero que este no sea tu caso y si lo es, además de recordarte que más allá de que a quienes te rodean les parezca o no lo que haces o no haces, así tengas 18, 20, o 55 años, la gente siempre va hablar para bien o para mal... Sin embargo hacernos responsables de nuestra vida es tarea de cada uno de nosotros y nunca es tarde para empezar... Si no tienes ni la más remota idea de como se logra esto, aquí te damos una ayudadita y te planteamos 15 cosas básicas de las que no tienes porque darle explicación a NADIE.

¿Les echamos un vistazo?... Venga de ahí...

1. No le debes a nadie una explicación sobre tu situación de vida.
Si estás viviendo con tu ex novio o ex novia, si te andas pasando de motel en motel por todo el país, o sigues viviendo con tus padres con más de veinte años, no tienes que darle explicaciones a nadie. Es TU DECISIÓN con quién vives y no tienes que explicarle a los demás si no deseas. Si eres plenamente consciente de tu situación de vida, entonces significa que tienes tus propias razones para estar dónde estás y no es un asunto de nadie más.

2. No le debes a nadie una explicación sobre tus prioridades en la vida.
Tu tienes tus propias ideas acerca de las cosas que hacen que tú y tus seres queridos estén cómodos y felices, y esto es tu principal prioridad. Como todos somos individuos únicos con diferentes valores, sueños y aspiraciones, tus prioridades básicas serán diferentes a las de cualquier otra persona. No le debes a nadie una explicación de lo que es para ti, tu prioridad principal en la vida. Ese es un asunto personal, de nadie más.

3. No le debes una disculpa a nadie si no lo sientes realmente.
Si no te arrepientes de tus acciones, crees que alguien está equivocado acerca de algo o no te preocupa mucho su perdón, entonces no tienes que pedir disculpas. Muchas personas son muy rápidas para ofrecer disculpas y tratar de reparar las heridas que aún no están listas para ser sanadas, lo que sólo sirve para agravarlas más y traer problemas. Realmente no tienes que pedir disculpas si no lo sientes o cuando tu versión de los hechos no ha sido escuchada.

4. No le debes a nadie una explicación por necesitar tiempo a solas.
Puedes preocuparte de quedar ante los demás como “grosero”, “anti-social” o “distante” al cancelar planes u otras obligaciones porque necesitas tiempo a solas para descansar o simplemente disfrutar de un buen libro por ti mismo. Sin embargo, pasar tiempo a solas es una práctica completamente normal, natural y necesaria que más personas deben adoptar. Tómate tu tiempo a solas con confianza.

5. No le debes a nadie un acuerdo sobre tus creencias personales.
Sólo porque alguien comparte sus creencias personales con pasión no significa que tú tengas que sentarte ahí y asentir con la cabeza en señal de aprobación a todo lo que diga. Si no compartes sus creencias, no es justo para ti ni para la otra persona, suprimir tus propios pensamientos y sentimientos, y fingir que estás de acuerdo con ellos. Está bien y es mejor no estar de acuerdo, en vez de sentirte atrapado por la desaprobación y por las frustraciones que la situación pueda conllevar.

6. No le debes un sí a todo lo que dice una persona.
Tienes derecho a decir que no cuando no hay ninguna razón de peso para decir que sí. De hecho, las personas más exitosas en el mundo son los que han dominado el arte de decir no a todo lo que no es una prioridad. Reconoce la bondad de otras personas y sé agradecido por ello, pero no tengas miedo a declinar cortesmente cualquier cosa que te aleje de tu foco, objetivos y prioridades básicas. Esta es la manera de salir adelante.

7. No le debes a nadie una explicación de tu apariencia física.
Puede que seas delgado, gordo, alto, bajo, guapo, plano, lo que sea, pero no tienes que darle explicaciones a nadie de por qué te ves como te ves. Tu aspecto físico es un asunto personal y las obligaciones las tienes sólo contigo mismo. La apariencia física no puede determinar tu valor propio.

8. No le debes a nadie una explicación por tus preferencias de alimentación.
Hay ciertos alimentos que simplemente no te gustan por diferentes razones, incluyendo preferencias de sabor y de salud. No tienes que explicarle a nadie en absoluto por qué prefieres ciertos alimentos, esto es muy personal. Si alguien te acosa acerca de por qué estás comiendo (o no comiendo) ciertos alimentos, dile que eso es lo que quieres para ti, y punto. 

9. No le debes a nadie una explicación sobre tu vida sexual.
Mientras vuelves a estar en una relación con otra persona, no le debes una explicación de dónde, cuándo y cómo condujiste tu vida sexual. Puede ser que esperes hasta el matrimonio, puede que se trate de una sola noche o puede que siempre experimentes con los mismos encuentros sexuales porque te nace de corazón, pero en cualquiera de los casos no tienes que explicarle tus preferencias sexuales a nadie.

10. No le debes a nadie una explicación por la elección de tu carrera profesional y camino de vida.
A veces las circunstancias nos obligan a elegir entre el trabajo y “tener una vida”. La decisión no siempre es fácil y podrías terminar eligiendo el trabajo, no porque no te preocupe tu familia o tu vida social, sino porque estás trabajando en algo que te dará la seguridad en el futuro. Como sea la situación, no le debes a nadie una explicación por haber elegido que tu carrera esté por encima de tu vida personal (o viceversa), siempre y cuando tengas la certeza acerca de lo que está haciendo y por qué lo estás haciendo.

11. No le debes a nadie una explicación de tus opiniones religiosas o políticas.
Si eres priísta, panista, católico, protestante o musulmán, es tu elección personal. No le debes a nadie una explicación de por qué eres lo que eres y crees lo que crees. Si alguien no puede aceptarte así, ese es su propio dogma, no el tuyo.

12. No le debes a nadie una explicación de tu soltería.
Si es que estás soltero en este momento, eso no es asunto de nadie. Estar solo no es un trastorno de la personalidad. Eres libre de estar en una relación o no. Además, eres mucho más que tu estado civil y la soltería es una de esas etiquetas sociales que a nadie realmente debería importarle.

13. No le debes a nadie una cita sólo porque te preguntaron.
Alguien podría ser agradable, guapo e incluso estar un poco interesado, pero no le debes una cita sólo porque te lo pide. Si en el fondo sientes que no quieres salir con esa persona, entonces no lo hagas. Tu puedes darle una razón para rechazar su invitación, pero haz que sea breve y concisa.

14. No le debes a nadie una explicación de tu decisión sobre el matrimonio.
Independientemente de si eliges casarte y tener hijos o permanecer soltero y no tenerlos, es tu propia decisión. Incluso tu madre que está muriendo por tener nietos debería entender que el matrimonio es una decisión personal y no es adecuado para todos. Ella debe respetar tu decisión al respecto, no importa lo difícil que sea.

15. No le debes a nadie una explicación de las relaciones que eliges.
A veces la gente hace comentarios sobre las relaciones románticas inapropiadas que has tenido, lo que realmente no es de su incumbencia. Puede que escuches comentarios como: “esa persona no te conviene" o "no son la pareja perfecta”, o que debes encontrar a alguien más. Sin embargo, no eres responsable ante nadie más que a ti mismo para elegir las relaciones que quieras tener. Vive tu vida y nunca salgas o permanezcas en una relación sólo porque alguien dice que tienes que hacerlo. Si es necesario comete tus propios errores, pero siempre aprende de ellos.

En conclusión; Hagas lo que hagas, sea bueno o malo, la gente a tu alrededor siempre opinará... Por ende, será muy difícil que logres complacer a todos. Mientras no afectes a terceras personas, eres libre de vivir tu vida como mejor te parezca, pues por muy egoísta que pueda parecer, nadie, por muy cercano a ti que sea, puede ser capaz de saber que es lo más adecuado para ti....

Deja de hacer caso a las críticas, de anteponer las opiniones e intereses de los demás antes que los tuyos, pues a final de cuentas, nadie más que tú puedes vivir tu propia vida, así que no permitas que nadie más decida por ti.

Primeras impresiones de una noche Increíblemente Especial...

on martes, abril 21, 2015

En el 2011 salí del teatro con la cabeza y el corazón llenos de muchas cosas y literalmente por eso no pude dormir... En el cuarto de hotel me senté sobre la cama y apoyándome en un maravilloso libro que acababa de comprar y no había leído aún, escribí una carta para alguien en ese entonces lejano y cercano al mismo tiempo; y aunque mis letras nunca llegaron a su destino, esa carta si me sirvió de mucho a mi.

Hoy me pasó exactamente lo mismo al salir del teatro después de 4 años... No escribí ninguna carta, (pero si estuvo alguien todo el tiempo en mis pensamientos); y al tiempo que caminé y caminé de regreso a casa, finalmente entendí porque me fascina tanto el silencio desde ese entonces... ¿Saben por qué? porque descubrí que cuando viajo, camino o estoy a solas en casa, en un transporte público, o aún rodeada de gente, PUEDO ESCUCHAR LO QUE YO MISMA TENGO PARA DECIRME A MI...

Desde entonces he estado bien, y nunca más he vuelto a sentirme sola. Supongo que por eso valoro tanto el silencio porque desde entonces sé que me tengo a mi misma y nunca más volveré a faltarme ni abandonarme...

Hoy fue una noche increíblemente especial... No puedo dormir... La madrugada es larga y sé que tengo tanto para "conversarme, charlar y compartir"...

¡Buenas Noches!.... Gracias Dios, Gracias Odín... Gracias por haber estado ¡VIVA! este día.

Re-Conexión...

on lunes, abril 13, 2015

Estamos muy conectados a las redes y a nuestros aparatos, pero muy desconectados de nuestra alma... Cuando te quedes en silencio, escucha a tu alma y conéctate con tu corazón.

Esa es tu guía, tu GPS, tu brújula interior...

Buen Viaje Hacia El País de Los Sueños.

Silencio...

on viernes, abril 10, 2015

Hace algunos años atrás no me gustaba... Recuerdo que al caer la noche cubría mis oídos con la almohada porque me atemorizaba escuchar los latidos de mi corazón latiendo; así como también, todos los sonidos que evidenciaban que yo misma era un ser con vida.

Supongo que con el paso del tiempo las cosas (y las personas cambian)... Quizá fue en el 2011, o hasta un poco antes, que a raíz de las letras y también de diversas circunstancias que sucedieron durante un viaje, que además de propiciar que me encontrara conmigo misma, descubrí lo fascinante que puede llegar a ser escuchar el sonido que prevalece cuando ya no hay ruido, ni tampoco nadie habla.

Nunca tuve un aparato de televisión en mi cuarto, y el ser integrante de una familia bastante ruidosa, propició que aprendiera a valorar y amar cada vez más los escasos instantes de silencio... Porque si bien es cierto que hay momentos del día en que nadie dice nada, el ruido de la calle, los sonidos cotidianos que se producen dentro de una casa, desplazan a ese lapso o estado momentáneo en el que cuando de verdad todo se silencia a tus oídos, ese espacio tan pequeño se vuelve como una cabaña solitaria en medio de un bosque, el refugio perfecto donde el alma comienza a aprender a escuchar.

En silencio reconozco que cada vez más quiero estar ahí... En la realidad estoy bastante consciente de que la ausencia de televisión será todo un tema a negociar si algún día llego a vivir en pareja... Mientras eso sucede, disfruto enormemente quedarme a solas con mis propios pensamientos, despertar de madrugada y escuchar los sonidos del silencio cuando todavía no amanece... Por eso es que amo tanto las primeras horas de Sábado o Domingo (cuando parece que no sólo la ciudad, sino el mundo entero duerme), así como los instantes en que cuando la oscuridad se apodera de todo, con sólo refugiarte en el silencio, -y aún con los ojos cerrados- logras ver todo con mayor claridad.

Desde niña me gustó soñar despierta, y ahora en el silencio logro alimentar ese estado de paz que desde hace algunos años me permite reaccionar distinto ante los problemas cotidianos, y evita además, que me tome de manera personal la agresividad de la gente o las reacciones negativas que alguien más pueda tener.

No soy un ser iluminado, ni tampoco descubrí el hilo negro... Creo que es simplemente que me costó cerca de tres décadas aprender a estar conmigo misma y por eso ahora valoro tanto los pequeños instantes de silencio.

Vivo en una ciudad muy grande, rodeada de gente, pero hay días en que amanezco sin ganas de pronunciar palabra alguna y me dedico simplemente a responder sólo si alguien me pregunta algo y a escuchar y simplemente observar todo cuanto hay a mi alrededor...


En momentos de tensión o en medio de tanto ruido, el silencio interior se vuelve para mi como una pequeña casa de campaña donde puedo resguardarme aún estando rodeada de tanta gente, y es por eso que quizá valoro tanto los pequeños instantes sin ruido, esos de final de viernes en los que puedo hablar sin voz y sólo a través de las letras y la tinta sobre el papel...

Adoro esas noches que se convierten en eternas madrugadas entre las páginas de un libro que no sólo me desprende por completo de todo lo que soy y lo que pienso, para entre letras llevarme a viajar a través de personas que de otra forma jamás hubiera conocido, y así traspasar la barrera del tiempo.

Ahora que lo descubrí, amo por completo el silencio... Ese que también ha sido compartido y que de una manera tan personal permite construir instantes perfectos, en los que sin necesidad alguna de palabras, las miradas y las manos en la piel de alguien más me llevan a conectarme con algo más sublime que su cuerpo...

¿Cuántos minutos de tu vida has tenido así?... La respuesta está dentro de tu propio silencio... Por lo pronto, la mía sólo a mi (y a un "alguien especial") le pertenecen... Sin embargo, están también los microsegundos sin sonido que de modo tan único son sólo míos, y en medio de tantas cosas que me rodean a diario, son tan necesarios para no olvidarme de quien soy y cuál es mi misión aquí.

Pocas veces encuentras ruidos armoniosos que te inspiren tanto y es hermoso quedarse en la oscuridad con los audifonos puestos, los ojos cerrados y los oídos abiertos; para luego de que la música termina, descubrir lo que el silencio tiene que decir... Esa es la mejor forma de cerrar los ojos al mundo real para abrirlos en el imaginario... Ese donde no sólo todo puede ser alcanzable y posible; sino que te lleva a ser mejor persona y afrontar con FE, las adversidades en la realidad.

Gracias por el silencio y por encontrar en sus sonidos tanta paz e inspiración... 

Juanito.

on lunes, abril 06, 2015

Llevo varios días y noches pensando en él, en que su historia comenzó mucho antes de que se centrara toda la atención en su ser, sobre todo durante sus últimas horas de vida.

Él tiempo para él tal vez fue relativo... Tal vez ni siquiera tenía nombre, no sabemos si alguna vez tuvo una familia, si nació en algún rincón de la ciudad, si jugando se alejó y no supo como volver a casa, o como fue que terminó vagando entre las calles.
Por su tamaño, evidentemente (fue durante meses que quizá se convirtieron en años). en los que tal vez fue como una sombra imperceptible ante los ojos del común de la gente.

Recorrió un montón de calles, y nadie nunca lo acompañó ni se preocupó por él, hasta unos instantes después en que conoció la faceta más oscura, repugnante y enferma de la que puede ser capaz un ser humano (por hacer alusión sólo a la "especie", puesto que quien propició que su vida terminara más rápido de lo que debía, ni siquiera merece que se le llame así).

Fue ahí, en ese instante y hasta que alguien gritó varias veces pidiendo ayuda en su nombre y de manera desesperada, que dejó de ser un fantasma como muchos que a diario deambulan entre la gente, para empezar a llamarse "Juan".

Él no hablaba, pero la inmensa tristeza reflejada en su mirada y su rostro lo decía todo... Recibió además de un nombre pronunciado en diminutivo y con profundo cariño, toda la atención y el cuidado que quizá con el paso del tiempo olvidó y desde hacía tanto nadie le había dado.

Quizá eso no servía de mucho a la hora de intentar aminorar el daño y el dolor físico que llevaba varias horas instalado en su cuerpo, pero a pesar de eso, desde su postración, el espíritu de Juanito intentó mantenerse, y se aferró a la vida con toda la fuerza de un alma tan noble, pero todo eso resultó no ser suficiente en el momento decisivo de quedarse o no aquí.

Mascota en el funeral de Juanito.

Su cuerpo no resistió, se negó a librar una nueva batalla, ya no por comida, o por un sitio cómodo para dormir con agua y un poco de sombra... Él descansó, pero todos los que tan tardíamente tomamos por fin conciencia de su existencia, perdimos mucho más... Perdimos la esperanza y nos cuestionamos desde ese instante: ¿En qué demonios nos hemos convertido? ¿De qué está llena la mente, pero sobre todo el alma de los niños y jóvenes que están creciendo entre nosotros?... Nos llenamos también de remordimientos, de ese malestar que incomoda el alma de madrugada, cuando piensas en todos los que dejaste pasar de largo y no se salvaron con un: "Si yo hubiera", "Es que vivo muy lejos, si no pudiera ayudar un poco más".

Para ir de la tristeza a la indignación sólo se tiene que dar un paso.... Mientras las redes sociales y algunos minutos de los noticieros locales se llenaron de frases y palabras relacionadas entre esos dos estados de ánimo; muchos, por no decir "millones" como Juanito, continúan vagando entre callejones y avenidas no sólo con el estómago vacío, sino también enfermos de olvido.

Son muy pocos quienes realmente se detienen en el camino para mirarlos, brindarles una caricia y un poco de agua y alimento. Por esos unos cuantos, que se meten en problemas y se quedan hasta sin dinero por salvar una vida que a nadie le importa, sabemos que no todos somos tan "mierda" como especie...

La indiferencia mata y más allá de los mensajes de indignación y los cientos de "likes" en publicaciones con propuestas para que la muerte de Juanito no sea en vano; hacen falta más acciones concretas, gente que independientemente de si es o no "rescatista" o más allá de si se encuentra involucrada en alguno de los tantos grupos que existen, en la medida de sus posibilidades y con acciones tan pequeñas (como cargar una pequeña bolsa de croquetas); pueda contribuir a cambiar la vida de uno de esos tantos hermanos de Juanito que al momento de que tú leas esto, siguen vagando y hoy dormirán con el estómago vacío debajo de un carro o en un lote baldío.


Lo más triste es que a veces existen ángeles de cuatro patitas que aún teniendo familia y hogar, carecen de amor y atención. Sé que muchos de nosotros quisiéramos poder rescatarlos a todos, detenernos en el camino para llevarnos a casa a cada uno de los que encontramos de camino al trabajo o a la escuela, porque sabemos que si no nos detenemos aunque sea un segundo para darles un poco de agua y alimento, podrán pasar días enteros, y por mucho que sea un punto concurrido nadie más lo hará.

La tristeza no se disipa tan fácil... Para todos aquellos que la indiferencia ha hecho que pierdan su alma, Juanito puede haber sido un simple perro; sin embargo para quienes hemos aprendido de los ángeles con cola y de cuatro patitas, el valor de la lealtad, el agradecimiento y el amor incondicional, esperamos que además de justicia, el compromiso compartido de apoyar y ayudar de la manera en que se pueda, haga que más allá de hacer justicia, recuperemos la esperanza...

Juanito: échanos una patita desde el cielo y ojalá te encontremos al otro lado del puente del arcoíris. Ojalá puedas perdonar tanta maldad e indiferencia. Descansa en paz.

Ama... (Todo lo que es parte de ti)...

on jueves, abril 02, 2015

¿Quieres que tu vida se mejore?

Ama 
Ama a tus enemigos.
Ama a tu rival de amores.
Ama a tus socios, tu jefe o compañeros de trabajo con los que no te llevas.
Ama a tu familia con la que tienes conflicto.
Ama a tus deudas.
Ama a tus problemas.
Ama todo lo que no te agrade.

Fácil no es pero es el camino más sencillo para salir de estas experiencias dolorosas.

Mereces amor.
Tu propia frecuencia amorosa te puede ayudar a sanar tu vida.
No es budismo, ni nada por el estilo... Es puro sentido común.

Ni Dios, ni los astros, el destino, las personas o la vida misma están en contra tuya...

Cada quien, con lo que decide y lo que no decide va creando su vida y sus circunstancias y cada uno de nosotros se encuentra donde hemos decidido estar...

No puedes estar peleado con el mundo, así que toma el control de tu vida y aprovecha el momento presente. No todo es malo, ni tampoco bueno.

Si hoy estás mal, otro día quizás no y mañana no sabes lo que habrá.