La Plaza de Los Pensamientos

on jueves, diciembre 29, 2016

Un día Dios decidió bajar y caminar entre las calles de una ciudad en la frontera. A pesar de ser omnipresente y tener la facultad de escuchar hasta la caída de la pluma más suave desde cualquier rincón del planeta, de cuando en cuando le gustaba salir y pasear por los mismos lugares que los humanos.

Esta vez no tenía ganas de disfrazarse o de materializarse en forma de viento invisible, salió tal cual era (de la manera que tú creas que es o mejor lo imagines), y para poder hacer eso eligió una hora de la noche, cuando las calles ya estaban vacías.

Los indigentes que dormían sobre los bordes de las banquetas jamás lo vieron y las latas y trozos de basura que eran arrastrados por el viento de invierno parecían ir escoltando uno a uno cada uno de sus pasos. Mientas ÉL avanzaba entre cuadras y el destello de las luces de los bares y los pocos restaurantes que aún permanecían abiertos; al llegar a la zona centro de esa ciudad dobló a la derecha cuando algo comenzó a llamar de manera poderosa su atención.

Se detuvo en una esquina y descubrió que a escasos metros de ahí se ubicaba una plaza que parecía la antesala de una construcción enorme que parecía ser La Catedral.

Dios ya había estado ahí en distintas ocasiones y siempre le parecía tan irónico caer en la cuenta de que aquel templo estaba tan lejano de ser su casa; pues a pesar de que durante muchos años personas de todas las generaciones se habían reunido ahí en su nombre; por más que el tiempo y los siglos pasaran, ÉL no había logrado hacerlos entender que habitaba en todas partes, en lo más simple y cotidiano, y que podía estar mucho más cercano a los humanos que se afanaban entre cuatro paredes y ante un altar.

No obstante, esa noche eso no era lo que importaba... Detuvo sus pasos en aquel mismo instante porque en medio de la penumbra y con la plaza desierta, percibió algo distinto a lo que estaba acostumbrado a escuchar.

Cerró los ojos y aspiró el viento helado, en un intento por agudizar sus sentidos y tratar de descifrar que era aquello que su atención había captado... Primero era como una especie de murmullo, que segundos después se reveló ante sus oídos como el de una voz humana en una conversación.

Dios comenzó a avanzar sin prisa, en dirección hacia el sitio de donde provenía el sonido. Luego de una cuadra y unos cuantos segundos, sus pasos lo llevaron hacia el pie de un teléfono público. Fue ahí donde pudo escuchar con más claridad los pensamientos de un hombre que era evidente ya no estaba ahí, pero que aquella misma tarde, mientras hablaba de larga distancia con su madre utilizando ese teléfono de alquiler, sus pensamientos eran muy contrarios a lo que con su voz le decía, relacionado con el hecho de que ya había encontrado trabajo y que pronto comenzaría a enviarle dinero.

La caseta que resguardaba el aparato telefónico estaba sola y tan helada como aquella noche de invierno; pero para ÉL que había escuchado por completo la conversación, alternándose al  mismo tiempo con la voz de los pensamientos de aquel hombre; lo hizo pensar en que ese era uno de los aspectos que más le desconcertaban a veces de los humanos; La capacidad para afirmar de manera convincente algo distinto a lo que eran de verdad sus pensamientos y manera de sentir.

En una fracción de segundo fue capaz de entenderlo todo. Escuchó hasta el sonido de la conexión telefónica en el instante mismo de colgar el auricular, y contrario a lo que pudiera pensarse el silencio no se hizo presente ahí... Y no es que no estuviera acostumbrado a escuchar todas las voces y pensamientos; era tan sólo que había algo tan diferente en el hecho de escuchar todo desde un plano superior a percibirlo en tiempo presente desde ahí.


Comenzó a alejarse de la caseta en dirección hacia la plaza contigua a la iglesia, pues comenzó a escuchar otros sonidos y otras voces. Aunque sobre el borde de la fuente no había más nadie y tan sólo permanecía inmóvil la famosa figura de bronce de un comediante de cine con el que todo mundo acudía a tomarse fotos; Dios seguía escuchando infinidad de voces y pensamientos...

"Ayúdame a tener más dinero, "Dale tal o cual cosa a X persona", "Te pido", "Necesito"... Y así por el estilo todas las frases que hasta los oídos de Dios llegaban contenían alguna de esas frases...
Triste, más que aturdido, se sentó por un instante en el borde de una jardinera al centro de aquella plaza... Sin decir nada y sacudiendo su cabeza por un instante deseó no tener ese poder para escucharlo todo y pensó en que sería inmensamente feliz si un día los humanos llegarían a tener la capacidad de producir no desde sus mentes, y si desde su alma, todo eso que a ÉL le gustaría escuchar:
"Estoy aquí y aunque no entiendo lo que pasa, te agradezco", "Tengo mil problemas y miedos, pero me gustaría saber ¿en qué puedo servirte hoy Señor?... 



Su mirada se ensombreció aún más, pues por un momento tuvo la certeza de que eso tal vez jamás sucedería; pero entonces recordó que fue el mismo quien creó la premisa de que cada cosa en el universo debía darse a su tiempo, no antes ni después...

Sonrió al caer en la cuenta de que hasta cierto punto había caído en una gran contradicción... Si bien era cierto que ÉL no se equivocaba, había días en que pasaba por alto el maravilloso regalo del libre albedrío hecho a cada ser en el planeta creado a su imagen y semejanza...

Entonces la tristeza se difuminó por completo y su alma volvió a llenarse de amor y de esperanza, cuando pensó en que si tan sólo los seres humanos (que a lo largo del día dejaron desperdigados en esa plaza cada uno de sus pensamientos), entendieran lo simple y sencillo que era conectar de forma directa con su esencia divina; en definitiva, otros serían los sonidos que llegarían hasta ÉL.

¿Cómo estás por dentro?, ¿a qué le tienes tanto miedo?, ¿Eres feliz en este momento de tu vida?, ¿Cuál es tu sueño más grande?, ¿Qué estás haciendo para alcanzarlo?, ¿Cuáles cosas son las que odias y cuáles son las que amas?, ¿Qué haces para alimentar tu alma? ¿Por qué no puedes creer que te mereces grandes cosas?, ¿Por qué no has podido perdonar?, ¿Estás preparado (a) de verdad para recibir eso que tanto deseas y me pides?... Esas eran tan sólo algunas de las preguntas tan simples que tanto deseaba alguien alguna vez se cuestionara y escuchar desde lo más honesto de su alma la respuesta.


No todo estaba perdido entonces... Sabía que algún día sucedería... Sin duda alguna Dios era un tipo optimista y aunque tenía muy claro que en días normales los pensamientos divagando en esa plaza podían ser tan grises como inofensivos, algún día, quizá cualquier persona se quedaría hasta tarde para conversar a su lado en esa plaza... -Sin duda alguna eso sería muy lindo...- Se dijo para si mismo y entonces se puso de pie y se alejó de aquella plaza, pues era hora de volver al cielo a preparar otro día.

En tu única Vida: ¿De qué no te quieres perder? - Día 025

on martes, diciembre 27, 2016
"En tu única vida": Día 025.
¿Qué carrera universitaria te gustaría estudiar? 
Nosotros: •Psicología y matemáticas •Puericultura y Pedagogía •Antropología o Geología
Tú:
Más que una carrera universitaria, desde hace algunos años tengo muchas ganas de estudiar cosas relacionadas con Tanatología (un diplomado o algo por el estilo).

Me encantaría hacer también un diplomado para dar terapia de Ángeles, Reiki o algo más relacionado a la posibilidad de sanar almas.

Eso sería increíble. Ojalá la vida me lo permita.

Martuchis
26-Diciembre-2016

Carta de Fabrizio a Laura

on lunes, diciembre 26, 2016

Decidí leer esta carta y no es fácil enfrentarme a la hoja blanca que me mira. Es fácil ver cómo estás pero escribirte una carta es diferente. Me siento tímido y torpe pero igual me la juego. 

Un punto en la ruleta en el color rojo, el color del corazón que tanto te gusta. Pero nada, hija mía, ¿qué puedo pedirte? ¿qué puede pedir un Padre? Una sonrisa, una de tus maravillosas sonrisas que me parten el corazón en dos. Tu sonrisa ha sido nuestra fortuna. Y si ahora alguien aquí me preguntase: ¿quién es Laura? Yo respondería es esa sonrisa de ahí, esa sonrisa que es una puerta abierta de alegría y de amor, la sonrisa más hermosa del mundo, como esa que imprimiste como un beso en la boca de tu hija. 

No se me olvida el día en que bajaste al comedor para decirnos que finalmente estabas esperando un hijo, tenías la mano sobre tu panza como defendiendo ese secreto. Y entonces hicimos fiesta, brindamos, reímos, nos emocionamos, con la euforia típica de nuestra casa, que no es exactamente una casa silenciosa y tranquila. Porque la nuestra es una casa musical. Y a partir de ese día, Laura, empezaste a cantar el más bello capítulo de tu vida.

Paolita, que tú y Paolo han traído al mundo, te ha hecho dar otro gran paso adelante. Te has vuelto más consciente, has alcanzado una profunda integridad, que hasta te mejoró el carácter. Eres más brillante, ya no vives más con mil miedos, eres aún más mi pequeña, y –algo casi increíble- eres incluso más simpática. Ahora que eres mamá tal vez comprendes un poco más a tus Padres, lo que significa salir adelante cada día, tratando de educar a una criatura amable y valiente como lo hicimos contigo y con tu hermana Silvia.

Tal vez no te lo he dicho nunca pero la emoción que sentí cuando tuve por primera vez en brazos a Paolita afuera de la sala de parto me llevó directo de regreso a aquel 16 de mayo, cuando esperaba tanto que fuese una niña, y naciste tú. 

Vi por primera vez tu cara minúscula. Yo te soñaba incluso antes de tenerte entre los brazos, ¿sabes? Soñaba tener una hija con el don de la música. Leí un ensayo de un americano que daba consejos bizarros para aplicarlos durante el embarazo, para traer al mundo un hijo igual que como uno lo pensaba. Tu dulce y enamorada mamá Gianna se sometió a varios experimentos con tal de hacerme feliz. Debo admitir funcionaron pero tú, Laura, superaste toda expectativa. Yo nunca dejaré de querer defenderte y motivarte.

Al final la música es siempre la que nos consuela, la que realmente nunca nos deja solos, es la música la que colorea la vida incluso cuando el mundo está opaco, y tú, en cuanto naciste, diste un grito tan agudo pero tan entonado que me dije; ¡la tenemos! …ha nacido una estrella.

Apenas y gateabas y ya me quitabas el micrófono, cantabas algunos versos, y, ambiciosa como eres, a los ocho años como regalo de cumpleaños me pediste dejarte cantar en el negocio donde yo tocaba. Y ahí nos tienes, juntos y por primera vez en público entonaste desafiante tu canción favorita: “Dulce Remy”. Desde entonces fuimos una pareja de acero, cuántas noches hicimos juntos, cuántos kilómetros en el auto y cuantos consejos nos hemos dado, cuántos aplausos y cuantas discusiones. Y después de las actuaciones nocturnas, te dormías sobre el asiento y yo te tapaba con mi chamarra. 

Esta noche quiero hacer un intercambio de promesas contigo: yo te prometo que continuaré comiendo capeletinis y tallarines, mientras tú comes quién sabe qué cosa, quién sabe en qué parte del mundo ; pero tú prométeme que una vez que vayas a casa vamos a estar tú y yo solos un rato, con tu mano entre la mía como cuando eras niña, sin cantar, en silencio. 

Yo en el silencio quiero decirte tantas cosas. Ahora tienes un compañero que te ama y eres Madre, ahora soy yo quien da un paso atrás y te deja en buenas manos. Pero antes quiero pedirte perdón por todas las veces que no estuve, por todas las veces que me equivoqué. 

Ser padres significa equivocarse, te darás cuenta también tú. Lo importante es saber pedir perdón pero para ti, estrella que mueve multitudes en los escenarios del mundo, siempre seremos tu tanque privado de amor, eres una gran hija, brillante y leal y yo quiero estar siempre junto a ti esperando seas feliz, con esta sonrisa y con estas lágrimas. Ahora abrázame.

-Fabrizio Pausini-

Feliz Navidad 2016

on sábado, diciembre 24, 2016

Una vez más es fin de semana y esta vez es especial porque justo nos toca celebrar la Navidad.
Aunque la idea era escribir este post desde hace varios días atrás, como siempre el tiempo me ganó, pero a pesar de eso no quería dejar pasar inadvertida esta fecha para enviarles mis mejores deseos a cada uno de los lectores de este espacio y sus familias.

Como ya es tradición, cada año les comparto algo alusivo a esta festividad, pero en esta ocasión y tomando también en cuenta que es el último post de la semana, quiero compartirles algo divertido, relacionado con un personaje del que desde hace rato tenía ganas de hablar en el blog.

Mario Aguilar es un chavo de Tijuana que se ha convertido en uno de los Youtubers más famosos gracias a sus videos que comenzó grabando con su propio celular, en los que parodiaba situaciones de la vida diaria para compartir con sus amigos, quienes poco a poco los fueron haciendo virales y hasta la fecha tiene más de un millón de seguidores.

Más allá de la celebridad que él representa en esta época de internet y personajes famosos en las redes sociales, a mi me encanta porque de verdad me hace reír mucho. Lo descubrí por accidente en Facebook un sábado que estaba en casa algo triste, y me dieron las tres de la mañana viendo cada uno de los videos que tenía en su perfil en ese entonces.

Mario tiene tres personajes, pero mi favorito sin duda alguna es "La Mamá", porque de verdad caracterizado bajo ese personaje, plantea muchas de las reacciones típicas que al menos en lo personal yo si he experimentado con mi mamá.

Me gusta mucho también que es un chavo muy simple y sencillo, creo que eso es otro de los aspectos que me ha hecho sumarme a sus miles de seguidores y de verdad me da mucho gusto ver lo que ha crecido como comediante con sus espectáculos y lo bien que le ha ido, de verdad se lo merece.

Posterior a esta breve presentación para quienes no lo conocen, les dejo para cerrar la semana dos videos que él hizo este año y el pasado, con este personaje favorito mío del que les comento y en el que plantea situaciones tan características de nuestras mamás en estas fechas.

Espero que lo disfruten y los divierta tanto como a mi.

Pasen muy felices fiestas al lado de los suyos y gracias como siempre por estar aquí.

¡Feliz Navidad!

Día de Lluvia

on jueves, diciembre 22, 2016

Jueves 22 de Diciembre, 2016.

Esta página la comencé a escribir hace como una semana, (creo que el día 15 para ser precisos), pero durante varios días, a pesar de que tenía muchas ganas de escribir, no encontré ni el momento idóneo ni tampoco la inspiración para hacerlo.

Desde la última vez que me senté frente a la computadora para tomarme el tiempo que destino para escuchar mi interior y dialogar conmigo misma a través de las letras en esta bitácora secreta, (que hace algunos años era demasiado oscura); han pasado muchos días, que para mi sentir, es como si hubieran sido una eternidad.

Ahora que lo menciono, hablando un poco de esa etapa cuando empecé a escribir en este diario virtual, las cosas han ido cambiando, y conforme he ido madurando, se ha convertido más bien en un espacio donde me gusta expresar todos esos pensamientos y emociones tan personales que no comparto tan fácilmente, y también de alguna manera es el refugio donde puedo escribir para platicar de todas mis cosas con Dios.

Hoy no es tan tarde y por eso quise aprovechar este respiro, luego de tantos días tan pesados (laboralmente hablando), para contar todo lo que ha pasado conmigo.

Es curioso, que a pesar de que este texto lo estoy redactando desde el confort calientito de mi cama, de pronto tuve ganas de escribir en papel.

Hace mucho que no lo hago, pero bueno, ya habrá oportunidad de eso más adelante. Tal vez cuando encuentre un cuaderno bonito que me "llame" (por decirlo de alguna manera), y reavive ese deseo de plasmar en físico mis pensamientos y emociones... Aunque siendo sincera, el tiempo últimamente me come y sería un tanto más difícil... Por eso, en ese sentido muchas veces encuentro más práctico desfogar todo lo que por lo regular pienso y no digo aquí.

A escasos días de terminar el 2016 muchas cosas han pasado y otras siguen en apariencia como siempre. Una vez más este fue un año muy difícil económicamente hablando, sigo trabajando en la promotoría de una marca muy importante de tarjetas de felicitación, tengo casi un año ya en eso, y a esa actividad se sumó un empleo extra como chofer de UBER.

No es el trabajo ideal, ni tampoco algo que me apasione, pero yo misma me sorprendo porque tampoco me disgusta, disfruto el contacto con la gente y me siento agradecida por tener empleo en una etapa en que mucha gente lleva tanto tiempo sin poder conseguir alguno. Me llama mucho la atención también que hace poco caí en la cuenta de que todas y cada una de las actividades que he realizado dentro de la promotoría y también en los trabajos que he tenido y que no se relacionan con los medios de comunicación, de alguna manera me han ido preparando para esto que realizo hoy.

En el plano personal las cosas no son muy distintas. Sigo sin pareja y aunque por dentro me siento tranquila y tal vez más estable y a gusto con lo que soy, esa parte de mi vida, lleva muchos años en que siempre se mantiene tan incierta.

Hace mucho tiempo que dejé de estar enamorada, y aunque no niego que hay momentos en que uno de mis más grandes deseos en este momento de mi vida sería encontrar una pareja estable y perfectamente compatible conmigo; en contraposición hay otros instantes en que pienso que tal vez no es parte de mi plan de vida, que tal vez en otra dimensión o espacio yo misma elegí transitar este camino sola (sin hijos y sin pareja), para intentar evolucionar o avanzar en mi propio crecimiento interior...

Sólo Dios sabe si eso que pienso será cierto o no... Yo lo desconozco... Como lo comento son cosas que pienso y que de alguna forma me encantaría que la vida me brindara la certeza y la claridad necesarias para poder interpretar si es o no así.

En estos últimos días he valorado aún más las cosas que tengo, mi vida tan sencilla y que aún en medio de dificultades como las que afronta cada ser humano, me hace sentir gratitud hacia todo lo bueno que me ha dado la vida, incluyendo el apoyo de mi familia y de mis contados amigos que de alguna forma siempre están ahí.

No sé si sea normal que a mis cuartenta y un años no tenga aún ni la menor idea de que cosa quiero hacer con mi vida... Hay sueños y algunos miedos... Esos Dios los conoce incluso mejor que yo, y trato de ponerlos en sus manos para evitar que me ensombrezcan y propicien que un halo negativo me domine; pero a pesar de que no sueño ni anhelo grandes cosas, si tengo muy claro que mi pasión es escribir, y transmitir mis sentimientos más honestos a través del blog.

En estos días, a pesar de que por cuestión de trabajo salgo muy temprano de mi casa y muchas veces regreso hasta otro día, he tenido muchos deseos de hacer cosas, grabar audios, leer libros y compartirlos en audio (como en etapas pasadas de mi blog). No lo he hecho aún, porque lo que visualizo es mucho más elaborado que en ese entonces, y sé que si lo concreto, será mucho más útil para quien llegue hasta mi espacio y se encuentre con ese tipo de proyecto. Eso lo tengo muy visualizado. 

Hace unos días también se me ocurrió una idea genial para hacer algo gráfico para el día de mi cumpleaños, una especie de auto regalo especial y original para mi misma, en el que de alguna manera se refleje todo lo que soy, todo lo que amo y me apasiona, porque siempre lo hice para otras personas, pero ¿por qué nunca para mi?

Por otro lado, en los momentos en que los recuerdos del pasado de alguna forma me ensombrecen (de manera momentánea), siempre pienso también en que tal vez lo que extraño es la dulzura y la magia de compartir con alguien que de alguna manera me entienda y posea una sensibilidad similar a la mía... Hoy de camino a casa pensaba en que eso es lo que extraño de una persona que fue una pieza angular en mi pasado, pero que desde hace poco más de dos años dejó de formar parte de mi presente.

No sé que me espera, pero uno siempre trata de apostar porque en los tiempos venideros la vida nos regale cosas lindas y tal vez oportunidades especiales... En esta etapa reciente y viendo todo cuanto ha cambiado mi vida, yo simplemente agradezco la posibilidad de estar sana, de estar viva y que eso propicie que pueda seguir trabajando y esforzándome para alcanzar las cosas que quiero y sueño.

Hay días muy normales en que el cansancio acaba con mi ánimo, pero hay otros en que sin que haya un motivo aparente la esperanza anida en mi alma y me voy a la cama soñando despierta con la posibilidad de trabajar duro para materializar los sueños recientes, convertir en una fecha concreta ese viaje al lado de mi madre a un estado de la república que me llama y áun no conozco, y más lindo aún... Cierro los ojos y visualizo que si de verdad existe el amor para mi, tal vez en este instante en que yo escribo esto, esa persona se encuentra trabajando duro también, terminando su jornada, tal vez estudiando, luchando día a día no tanto para ser alguien importante, sino para alcanzar sus metas de vida, ayudar y convertirse en una mejor persona.

Cuando pienso en eso, algo en mi interior me da fuerza, y me hace reflexionar en que también yo debo preparar mi vida para recibir a ese alguien... ¿Faltará mucho para que eso suceda?... No lo sé... Ni siquiera sé si ese alguien existe o si como dije al inicio de este escrito, si ese aspecto sea algo que se encuentre contemplado en mi misión de vida, pero la sola idea de imaginarlo, de soñar despierta me hace inmensamente feliz.

En estos lapsos de silencio y más en concreto en estos últimos días a raíz de muchas cosas que he visto, escuchado y leído en mis pocos ratos libres, me he dado cuenta que todo cuanto he vivido ha sido una escuela, un proceso, cada etapa me ha ido preparando para ir afrontando el momento presente, sin que necesariamente conozca cuál es mi destino o el punto al que debo llegar.

Desde hoy en la tarde, anhelaba que llegara este momento a solas y en casa, porque de mi interior surgió también la idea para un ejercicio un tanto introspectivo que tal vez propicie que esta noche escriba dos veces en este espacio... La primera (que es esta), para contar en general lo que ha pasado en estos días recientes; mientras que la segunda tal vez será mucho más privada para exponer y conversar con Dios sobre los miedos y las cosas que me preocupan en esta etapa de mi vida, como una manera de afrontar esa parte vulnerable de mi y de alguna manera restarle la fuerza que ejercen sobre mi.

Hoy fue un jueves lluvioso, no hubo tanto trabajo y aunque terminé un poco tarde, regresé a casa escuchando un podcast muy inspirador sobre la vida de un personaje público a quien admiro cada vez más no sólo por lo que representa como artista, sino porque a lo largo del tiempo y conforme ha ido evolucionando me hace descubrirlo como un gran ser de luz... Esas personas existen, y aunque contadas iluminan el camino para muchos de nosotros que somos tan normales, de alguna manera a mi me encantaría desde mi espacio y desde mi sencilla labor a través de un espacio virtual, poder servir a la gente que se cruce en mi camino (independientemente de si nos conocemos o no)... 

Creo que en este punto de mi vida eso es lo más importante... Ya no lo es tanto mi carrera (de la que aprendí tanto y que me dio grandes satisfacciones). Cada vez estoy más convencida de que el objetivo hoy es muy distinto a ese entonces, y cada día es un reto tratar de poner en práctica lo que se va aprendiendo sobre la marcha... Esa es la premisa del momento presente. Soy una mujer normal y de lo más simple que de alguna manera ha entendido eso, y a pesar de que desconoce por completo hacia donde va, no deja de agradecer por todo lo que lleva en el alma, lo que hay, y quienes están de verdad en este instante a su alrededor.

Hay mucho por decir, tanto por contar, pero ya habrá tiempo y lugar.

Gracias por este día de lluvia.

La vida desde el interior de un UBER

on miércoles, diciembre 21, 2016

Todos hemos escuchado decir alguna vez que la vida es un viaje (y la mía no es la excepción)... Aunque llevo ya algunos kilómetros recorridos, el camino es siempre impredecible y en mi caso concreto, ni yo misma hubiera creído que tras casi cinco años viajando en moto, a finales del 2016 la vida me llevaría a cerrar ese ciclo para convertirme en chofer de UBER.

Así es el destino... Y aunque cada persona tiene sus motivaciones y razones para decidir manejar para alguien más, la mía es muy simple y se reduce a la misma de millones de personas en este país, quienes para hacerle frente a la crisis económica, lo hacen de la única manera que saben hacerlo: trabajando.

Llevo apenas un par de semanas y alrededor de 36 viajes en los que además de encontrarme con pasajeros que me han contado su vida en apenas unos cuantos kilómetros, son muchos los pensamientos que viajan en esos instantes a solas en que conduzco de madrugada por las calles oscuras de esta ciudad... Sobre eso y las historias breves que se entretejen con cada pasajero es lo que eventualmente quiero escribir en esta especie de nuevo apartado especial.

Yo nunca lo hubiera imaginado, pero es distinta la percepción que se tiene del lugar en el que siempre has vivido al frente de un volante y entre cuatro paredes de cristal empañadas por el frío... Cuando las avenidas se quedan por completo desiertas y la oscuridad se apodera de todo... Es entonces cuando más que temerle a la inseguridad, irónicamente, lo primero que te viene a la mente son todas las historias de "muertos y aparecidos" que has escuchado a lo largo de tu vida, y es entonces cuando encender la radio -aunque no haya nada interesante en la programación- produce un respiro de alivio.

Es un poco extraño también caer en la cuenta que mientras uno deambula entre calles y fraccionamientos buscando una dirección en concreto, dentro de cada una de esas casas hay quienes ya se encuentran dormidos, soñando... Son también muy diversas las razones que propician que a deshoras de la noche existan quienes quieren trasladarse de un sitio a otro, y es ahí donde mi trabajo tiene una razón de ser.

¿Que sí no tengo miedo de andar sola manejando tan tarde? es la pregunta constante que me hace la gran mayoría de los pasajeros. Supongo que sucedió algo similar a mis primeros kilómetros en moto, que la necesidad de un ingreso extra propició que aunque ese sentimiento tan humano viajaba a cada instante conmigo y a flor de piel, tras algunos kilómetros terminó por quedarse en la cajuela...

Siempre he sido de esas personas que piensan que no puedes salir a la calle pensando en que algo malo puede pasarte; porque si bien es cierto ninguno de nosotros estamos excentos de eso, tampoco se puede permitir que el temor te paralice y menos si se trata de trabajar.

Obvio no soy de palo, y en los instantes en que el temor se asoma tras los cristales empañados de ese vehículo que ahora es mi herramienta de trabajo, simplemente trato de ignorarlo y enfocar mi mente en las conversaciones que llegan a darse mientras yo conduzco, en el sentimiento de estar aprendiendo algo nuevo a esa hora en que la ciudad se ve por completo distinta; además de la certeza tan absoluta de saber que el trabajo de promotoría durante cinco años en distintos puntos de la ciudad, de alguna manera me preparó para estar hoy al frente de un volante.

Son muchas las cosas que podría comentar, pero esto apenas comienza... Son apenas los primeros kilómetros de un trayecto que espero sea prolongado, y en el que me gustaría surgieran historias interesantes para compartir...

Definitivamente la vida se observa diferente desde el interior de un UBER...

Nos leemos en el próximo viaje...

En tu única Vida: ¿De qué no te quieres perder? - Día 024

on jueves, diciembre 15, 2016
"En tu única vida": Día 024.
¿A qué lugares no quieres viajar solo? 
Nosotros: •No me importa viajar solo •A París •A Las Vegas
Tú:
La mayoría de los pocos viajes que he realizado los he vivido sola, y ha sido una experiencia padrísima, porque disfruto mucho estar conmigo misma; pero en estos últimos meses se me ha metido al corazón y la mente la idea de viajar al lado de mi madre y el destino sería Oaxaca.

Ojalá Dios me permita hacerlo posible.

Martuchis
15-Diciembre-2016

Pensamientos de colores...

on miércoles, diciembre 14, 2016

...Hay días en los que quieres atrapar la belleza del atardecer, pero lo que capta la cámara de tu teléfono, no le hace ninguna justicia a lo que ven tus ojos...

Algo así sucede con nosotros mismos y la gente que se cruza en nuestro camino, pues pocos se atreven a ver más allá de lo evidente.

Todos los días vamos, venimos... El día resulta insuficiente para cumplir todos los roles que de algún modo nos asignan, y es esa parte tan "realista" la que se come la mayor parte del día y deja tan poco tiempo para soñar... Para pensar en quién eres, para tomar conciencia de cuáles son los pensamientos que de modo permanente te acompañan durante las horas en que permaneces despierto, y más importante aún: para pensar en tus sueños, en las cosas que amas y en todo eso que te gustaría lograr.

El cansancio y la rutina la mayoría de las veces afectan la percepción del alma, pero hay otros días en que un simple atardecer te despierta por dentro y te lleva a caer en la cuenta de cuántas veces has pasado por esa misma calle, de regreso a casa y bajo condiciones distintas a las de hoy.

Tal vez a principio de año a esa misma hora, regresaste con alguna preocupación o tal vez un sentimiento hermoso que te hizo suspirar y echarle ganas a todo aunque la jornada hubiese sido pesada... A unos meses de distancia quizá todos esos sentimientos se difuminaron, pero a pesar de que en tu interior no hay un sentimiento de amor en específico por alguien; si hay muchas ganas de encontrar en quien depositar todo eso tan valioso que llevas desde hace tiempo en ti; mientras al mismo tiempo y en contraposición, aunque no haya nadie importante aún, si tienes tanta  paz y tranquilidad (sí, a pesar de los problemas, los conflictos, la crisis y las carencias), y es una sensación un poco extraña, en medio de tantas cosas, sentirse bien.

De madrugada también se reciben mensajes... Fue la conclusión al final de este día. 
Algunos lo llaman insomnio, pero es simplemente un espacio de tiempo en el que algo importante, y quizá en el silencio se debe escuchar... Todo tiene conexión, cuando el sol sale, cuando se despide el día, cuando el cielo se vuelve una acuarela de colores que se ofrenda de manera simple como regalo...

Tantas cosas en la cabeza y en el alma quizá de forma incoherente e inconexa... De eso se llena el regreso al final del día... Tal vez no es coincidencia, ni tampoco lo es que esa reflexión te murmure el alma en ese espacio en que, aunque rodeado de gente, te desplazas a solas, acompañándote a ti mismo...

Pensamientos de colores... Gracias por el atardecer de hoy.

Balance de Diciembre

on domingo, diciembre 11, 2016

En las últimas semanas el tiempo se ha ido muy rápido... Ha habido mucho silencio en letras, pero demasiado diálogo interior... No sé si a ustedes les pasa que de pronto sienten como si cada uno de sus días fuera viajar en un auto viendo desde la ventanilla como pasa todo muy de prisa, y es entonces cuando hace falta detenerse en algún punto para descansar un poco y respirar...

Algo así es lo que ha sucedido conmigo, y ese bajar del vehículo para detenerse y respirar para mi fue el día de hoy.

Este trayecto llamado 2016 está a punto de terminar. Quedan apenas unos cuantos kilómetros para llegar todos a un mismo punto, y aunque de diferente manera, siempre, cuando algo está por concluir, es inevitable voltear hacia atrás para ver todo cuanto se quedó en el camino, y es justo en ese punto en el que yo me encuentro hoy.

Este año sin duda alguna no fue el mejor de todos... Fue difícil en muchos sentidos, pero sé que no soy la única persona que dirá eso, pero también, aunque suene contradictorio fue un año abundante en aprendizajes y vasto en experiencias de todo tipo.

Desde hace algunos años atrás me he dado cuenta que soy una mujer distinta y este año lo comprobé una vez más al cien por ciento. No sé si será la edad, o si estoy madurando, pero cada vez tengo más claro lo que soy y lo que quiero, además de que viajo ligera de equipaje y sin estar ya atada a nada ni a nadie.

En víspera de otro año más, también estoy más que nunca consciente de mis defectos y virtudes y esta es la etapa en que más he disfrutado de todas las capacidades físicas de mi cuerpo, puedo decir que me he sentido más viva que nunca y es algo que valoro mucho y agradezco tanto a pesar de que haya semanas en que me voy a la cama agotada... Sé que mi cuerpo no estará siempre en esas condiciones y es por eso que aprovecho al máximo esa facilidad que tengo ahorita para ir, venir y disfrutar de todas y cada una de las sensaciones que mi piel experimenta, así como de las emociones que me provocan alguna reacción agradable o no.

A pesar de que ya quedan pocos días, aún no puedo decir: ¿qué fue lo mejor de este año? 
Dicen que la vida se conforma de las cosas que no son materiales y son los momentos que vivimos lo único que podemos guardar en nuestro equipaje de vida, y en ese sentido mi maleta está bien llenita de instantes felices, momentos divertidos y situaciones difíciles que me han hecho entender que no se trata tanto de buscar la felicidad, sino de aprender a estar bien, independientemente de las circunstancias que te toca afrontar en el instante presente.

Hay muchas cosas por contar y otras tantas que por falta de tiempo se me quedaron en el tintero, pero aún así quise tomarme un respiro para conversar en letras con ustedes, para detenernos juntos y analizar lo que ha sido nuestra vida en este año, y quizá escribir una carta para agradecer todo lo que aún no llega a nuestra vida, pero el simple hecho de imaginarlo nos pone más en ruta para ser mejor de lo que hemos sido hasta hoy.

Faltan alrededor de 3 semanas para que este ciclo concluya... Habrá cosas que ya no se pueden cambiar, otras que ya es necesario dejar atrás y unas cuantas que quizá puedan redefinirse... Tal vez estos días que siguen sean idóneos para eso, pero mientras eso sucede, yo en lo personal agradezco por la salud, por los amigos, por la familia, por las sonrisas, por el constante aprendizaje sobre el desapego y sobre todo porque me encanta todo lo que soy.

No tengo idea que viene más adelante, pero tal cual como sucede cada que termina un año, quiero creer que a pesar de estos tiempos tan complicados en los que vivimos, para cada uno de nosotros vienen mejores cosas en todos los sentidos. De verdad espero que así sea... Pero mientras eso sucede y perfilamos nuestros pasos hacia la recta final del 2016, vivamos cada día de este ciclo que queda, como si no hubiera nada más.

Nos leemos pronto. 




Reencuentro...

on jueves, diciembre 01, 2016

Volví a reencontrarme con mi abuela después de muchos años de no vernos. La ocasión perfecta fue durante los preparativos de una comida que ella planeaba llevar a cabo esa misma tarde, con la intención de reunir a todos sus hijos y los nietos, tal como en los viejos tiempos otra vez.

Hacía mucho tiempo que yo no iba de visita hasta su casa, y aunque en su interior, y con el tiempo mis tías ya tenían designado todo de manera diferente, desde el instante mismo en que volví a poner un pie ahí, fue una grata sensación percibir desde antes de llegar a la cocina esa indescriptible calidez que lo llenaba todo con el simple hecho de que ella estuviera ahí.

El día no llevaba mucho de avanzado, eran quizá las primeras horas previas al mediodía, pero parecía que el pasado y el futuro habían logrado coincidir en un mismo punto en armonía perfecta; por eso, al cruzar el umbral de la puerta que da a la cocina, fue extraño y al mismo tiempo hermoso descubrirla, en esa casa ya tan distinta, atareada entre sartenes y todo un despliegue de utensilios, carnes y verduras, inmersa en la premura de tener lo antes posible todo listo.

Me hubiera encantado saludarla con un beso, y sentir su piel tan cálida como suave y con ese aroma tan sutil a "limpio" que era tan característico de ella. No lo hice, pues consideré poco pertinente interrumpirla mientras se hallaba tan concentrada como ocupada; pero no obstante eso, ya era de por si un regalo la posibilidad de poder volver a verla mientras ella refunfuñaba por no encontrar ya los ingredientes y enseres de la cocina donde antiguamente ella los había guardado; mientras la luz clara de la mañana se introducía silenciosa y descarada a través del cristal de la ventana, iluminándolo todo; haciéndome saber que aquello simplemente no era un espejismo ni tampoco un simple sueño o aparición.

Contenta, pero yo todavía sin poder creerlo, pasados apenas unos minutos de mi llegada, mi abuela sin perder la concentración en lo que hacía, por primera vez volteó a mirarme y después me regaló una gran sonrisa. Me pidió como siempre que le contara como estaban mis papás y mis hermanos, para luego empezar a platicarme que ella estaba muy feliz en el lugar donde vivía desde hacía ya varios años, pero que al mismo tiempo estaba muy contenta de tener esa oportunidad de volver para reunirse con todos nosotros (que sabía la extrañábamos cada quien a su manera).

Mientras yo la escuchaba expresarse así, a la par de contagiarme su entusiasmo, yo pensaba en mi interior que de alguna manera todo eso que ella compartía en ese instante yo ya lo sabía... ¿Cómo?, no lo sé... Pero era una certeza que tenía de algunos años a la fecha; mientras al mismo tiempo me sentía feliz y agradecida por esa oportunidad de yo también volver a verla siendo ya ahora una mujer adulta porque sería como un regalo que ella me conociera de un modo distinto a la niña que había sido cuando ella se fue.

Cuando eso sucedió yo acababa de terminar la educación básica. En ese entonces su mejor consejo fue que no dejara los estudios y así lo hice. Al poco tiempo ella recibió el llamado para irse y no hubo tiempo para despedidas, yo jamás la volví a ver y no dimensioné la falta que me hacía hasta que la vida comenzó a enseñarme a través de sus lecciones lo hermoso y lo difícil de estar en un disfraz de humano... 

Era evidente que las emociones y los pensamientos surgían y recorrían de igual manera mi mente y mi alma en forma atropellada, llevándome en un microsegundo a imaginar todos los posibles escenarios y lo distinta que hubiera sido mi vida si ella hubiese estado presente en mi vida en mis primeros logros como profesionista, cuando me rompieron el corazón o el día en que descubrí que el amor verdadero puede estar en un disfraz similar al que yo siempre he llevado puesto...

A la par de ese desfile de pensamientos y emociones en tropel, en ese instante ella pareció leer mi mente y detuvo su charla para pedirme que le contara lo que había sido de mi en todos estos años... Yo tenía muchas ganas de contarle todo. Ella sabía de antemano que yo era alguien que siempre había tratado de hablar con la verdad, pero ahora era tan distinto y la emoción por esa oportunidad de hablar y de alguna manera volver a conocernos en una charla de mujer a mujer hacía que un nudo se me hiciera en la garganta.

Ella me sonrió y puso en evidencia que tenía todo el tiempo del mundo y estaba dispuesta a esperar a que yo estuviera lista o a que se diera el momento, y fue así como entre los aromas de varias cosas que ya se adivinaban deliciosas, que ella se concentró en darme una lección nueva que consistía en algo tan simple como disfrutar del instante que se vive, mientras cada cosa toma su tiempo y lugar preciso.

Yo seguía ahí sin poder articular palabra alguna, había perdido ya la noción del tiempo y mi única certeza era la de saber que para mi ese era apenas el comienzo de un gran día.
La comida estaba ya casi lista y a pesar de que mi abuela apenas llevaba unas cuantas horas ahí, en esa cocina tan distinta a la de hacía algunos años, ya comenzaba a impregnarla con detalles de su esencia, pues los cajones y las portezuelas de la alacena poco a poco iban llenándose de ingredientes utensilios, hierbas y especias tan únicas como ella.

Era evidente que seguía escuchando mis pensamientos tal y como si mi alma pudiera expresarlos por su propia convicción y voz... Ese instante fue tan mágico como indescriptible, porque sin haberle yo preguntado, en silencio y con una sonrisa me hizo saber que sí, ella estuvo ahí acompañándome una tarde especial de hace muchos años, cuando conocí al único hombre que fue importante en mi vida.

Su voz en tiempo real me trajo de nuevo al presente y con una expresión de total complicidad me hizo saber que ya quería que empezaran a llegar todos los demás, conocer a los bisnietos que no la conocieron a ella tampoco, y también me comentó que como la comida ya estaba prácticamente lista, si era necesario saldría de casa un poco más temprano y rápido, para ir por mi hermano mayor y llevarlo desde su trabajo para que estuviera presente en esa comida familiar.

Me pareció buena su sugerencia y yo me ofrecí a ayudarle a limpiar la sala y el comedor mientras ella volvía, pero me llamó profundamente la atención el hecho de que hiciera especial hincapié en la presencia de mi hermano, quien sin ahondar en detalles en este momento siento que es el más vulnerable de nuestra familia por la cantidad de problemas que ha tenido que afrontar.

No la vi salir, y una vez más tampoco hubo despedidas, pero fue maravilloso volver a verla, saber que eso no fue un simple sueño, sino uno más de esos tantos reencuentros a lo largo de estos años en el mundo imaginario, y que curiosamente siempre se da con la gente querida que ya se ha ido, justo en esa casa, a la que ella volvió de madrugada después de más de una década en que dejó de existir.

Gracias por la visita. Ojalá nos volvamos a encontrar pronto en otro sueño.