En tu única Vida: ¿De qué no te quieres perder? - Día 028

on martes, febrero 28, 2017
"En tu única vida": Día 028.
¿A quién quieres perdonar? 
Nosotros: •A  mi ex pareja, que al separarnos me dejó sólo mis calzones •A mi tía María Elena que como es demasiado religiosa me condena cada que puede a vivir eternamente en el infierno •A mi padre
Tú:
No creo tener algo que perdonarle a ninguna de las personas que he conocido y han sido parte importante de mi historia.

Quizá sólo me gustaría que se hiciera realidad eso que imagino a veces de tener una conversación con las personas que por alguna razón de mi se han distanciado, para ya después de un tiempo pedirles disculpas por mis errores y dejar las cosas más en paz, lo que equivale a cerrar bien esos ciclos.

Martuchis
28-Febrero-2017

La Medicina de la Pausa...

on lunes, febrero 27, 2017

Está empezando la semana, pero en lugar de correr desde hoy ¿por qué no honramos mejor la medicina de la pausa? Alguna vez una amiga muy querida me dijo: "¿sabes?, se vale descansar sin llegar a estar enfermo". 

Así que en este último lunes de Febrero, trabajemos y atendamos niños, pareja, amigos y sueños, pero también usemos la medicina de la pausa, la que nos recuerda respirar profundo y conscientes de hacerlo; la que nos hace sentir el calorcito del sol en la cara, el sabor de un té, el placer de un libro, la caricia de una mano... su pulso; el silencio, la mirada de tu perro o de tu gato, el tiempo que vale la pena. Pausa, quizás toda sanación comienza tan sólo así, por una pausa.

Encuentra(me)...

on jueves, febrero 23, 2017


Amor de mi vida:

Encuentra a Dios.
Encuéntrate a ti mismo. 
Luego encuéntrame a mi.

Feliz Cumpleaños

on miércoles, febrero 22, 2017
Hay personas que se van porque están lejos, o quizá porque la vida te indica que lo más sano es tomar caminos diferentes. Sin embargo se quedan. porque tú las recuerdas y las piensas cada día de tu vida.

Gracias por todos los momentos, por el mejor viaje de mi vida; pero sobre todo. por eso que a través de ti, conocí de mi.

Feliz cumpleaños.

Pasos sin rumbo...

on lunes, febrero 20, 2017

...Hay días en que quiero escribir y termino hablando conmigo misma, nada más dentro de mis pensamientos...
Es algo similar a cuando pasas todos los días por la avenida más cercana a tu casa, las mismas cosas están ahí, el mismo tráfico durante las mismas horas, algunas cosas que cambian y tú mismo eres una de ellas... Pero aún así sigues pasando por ahí.

Algo así han sido para mi estos días... Es como si me viera a mi misma caminando por las calles del lugar donde toda mi vida he estado, con la diferencia de que no soy la misma mujer que pasaba por ahí hace 10 ó 20 años... Físicamente he cambiado, por dentro ni se diga y no soy ni mejor ni peor, es tan sólo que he conocido otros lugares, he aprendido cosas, y de alguna manera sigo regresando al punto donde mi vida comenzó.

Eso no es malo, ni tampoco bueno... Supongo yo que es parte del ciclo de cada persona, las cosas que quiero ahora son distintas a las que soñaba antes. Estoy tranquila, estoy en silencio, pero hay días en que todo pasa de una manera tan vertiginosa, que olvido por un instante que no tengo ni la menor idea de hacia dónde ir.

No me aterra la idea, ni tampoco me entristece... Es sólo un halo de incertidumbre... Trato de escucharme para saber que es lo que mi alma tiene que decirme, y tal vez me lo expresa a gritos, sin que yo sepa hasta ahora como interpretarlo.

No estoy triste, no estoy tampoco mal... Y hay un poco de ironía al caer en la cuenta de que en esta etapa de la vida en que más tranquila y feliz estoy conmigo misma, mis pasos son sin rumbo y desconozco hacia dónde me llevarán.

Supongo que en el confiar radica la fe. En el hecho de dejarse llevar... Así lo hago... Es como llevar en la maleta sólo un cambio de ropa para un sólo día, sin cuestionarme por el clima; y a nivel interno vistiendo mi alma tan sólo con lo bueno que a pesar de mis defectos y errores sé que puedo dar.

...Son sólo pensamientos que surgen en silencio en medio del camino... No importa la hora, y creo que es válido sentirse así, y no se puede hacer más que abrazar la vida con sus claro oscuros... Como en los días de lluvia interna en los que el único refugio o techo cercano son las letras y la búsqueda intensa de un nuevo trabajo....

Sigo en el camino. No llevo brújula ni mapa, tampoco un papel que describa mi proyecto de vida, porque tal vez el mapa se trazará con cada paso y decisión hecha en el momento, con el aprendizaje que da la convicción de no abandonarme a mi misma aunque afuera o alrededor todo esté de cabeza.

Al final del día todo es pasajero y ya vendrán otros días... No sé si mejores, pero lo que sí sé es que ya vendrán. 

Prioridades...

on sábado, febrero 18, 2017

A unos días de distancia de los 42, me doy cuenta que si... Las prioridades cambian...

"Everybody Loves Somebody"

on viernes, febrero 17, 2017
"Algunas personas nunca se van, pero pueden dejarle espacio a otros más adecuados... Si los dejas entrar".
-"Everybody Loves Somebody"-

El tiempo no se detiene

on miércoles, febrero 15, 2017

La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.

Cuando uno mira... ya son las seis de la tarde; ya es viernes; ya se terminó el mes, ya se terminó el año... ¡Ya se pasaron 50 ó 60 años!

Cuando uno mira... ya no sabemos más por dónde andan nuestros amigos.

Cuando uno mira... perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.

Si me fuera dado un día más, una oportunidad, ya no miraría más el reloj.
Seguiría siempre de frente e iría jugando por el camino, viendo pasar lo inútil de las horas.
Sostendría a todos mis amigos y compañeros que ya no sé por dónde andan, ni cómo están, y les diría: “Ustedes son extremadamente importantes para mí”.

Abrazaría fuertemente al amor mío, y le diría: ¡Te Amo!

Hoy, por aquello de que ya algunos se nos adelantaron, te digo: No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta, en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás.

Es preciso eliminar "El Después"...

¿Por qué dejamos todo para "Después"?

... Después te llamo.
... Después lo hago.
... Después lo digo.
... Después lo cambio.


Dejamos todo para Después, como si este fuese lo mejor.
Por qué no entendemos que cuando dejamos las cosas para "Después",  el café se enfría, la prioridad cambia, el encanto se pierde; lo temprano se convierte en tarde; la añoranza pasa, las cosas cambian, los hijos crecen, la gente envejece; el día es noche, la vida se acaba.

No dejes nada para "Después", porque en la espera tú puedes perder los mejores momentos, las mejores experiencias, los mejores amigos, los mayores amores, y todas las bendiciones que Dios tiene para ti.

Acuérdate que el después puede ser tarde. El día es hoy.

De verdad ya no estamos en edad de posponer nada.

Cree en ti...

on lunes, febrero 13, 2017
¿Sabías que eres mucho más de lo que crees?
Cree en ti.
Es el mensaje que estabas esperando.
Buen inicio de semana.

Las Llaves y La Carta

on domingo, febrero 12, 2017

En Diciembre quise escribir una carta. Fue una idea que me vino a la cabeza de pronto, un día así sin más. 

No iba dirigida a nadie, tal vez de manera muy obvia sería dirigida a Dios (a quien no es nada nuevo que de cuando en cuando le escriba cartas), pero la diferencia ahora, radicaba en el hecho de que se trataba de un escrito en el que plasmaría mis miedos, las cosas que de alguna manera me preocupan en este instante presente de mi vida, pero con el paso de los días esa idea, de simple pretensión se difuminó entre la rutina y por cuestiones personales y la pesada carga de trabajo durante esa semana, ya nunca la escribí.

Nunca he escrito por obligación o para que alguien más me lea. Sean cartas, ideas, historias que atrapo (y quiero contar), sueños o alguna otra cosa, siempre la plasmo cuando algo dentro de mi me hace saber que es el momento adecuado para poder hacerlo. Esta carta de la que hablo, a pesar de que ya no la escribí nunca, desde el último mes del año pasado, hasta este instante presente, he seguido pensando en ella... 

Aunque hasta el día de hoy no haya tenido ni siquiera la intención de hacerme de un momento durante el día para sentarme y redactarla, de modo constante pienso en lo que plasmaría entre sus líneas y no sé si sea temor, disfrazado de "no tengo tiempo" lo que de alguna manera ha evitado hasta ahorita que esa carta exista.

Cuento todo esto, porque acabo de despertar y más que "pensar", dentro de mi siento que lo de la carta sincera y olvidada se relaciona con lo que hoy tengo que contar.

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Anoche cerré los ojos en el mundo real, para luego abrirlos en el mundo de los sueños. Siempre pierdo la noción del tiempo, y no tengo idea de si sucedió algo antes o cuánto tiempo estuve soñando; tan sólo se que cuando desperté en el mundo de los sueños ya era de día, y yo estaba caminando a dos calles de distancia de mi casa.

La verdad no tengo ni la menor idea de hacia donde iba, pero mientras caminaba (hacia donde quiera que yo me dirigiera), me di cuenta de que a pocos metros un hombre caminaba detrás de mi.

No era nadie conocido o alguien a quien yo recordara haber visto antes en cualquier otra parte. Sólo puedo decir que era un hombre joven, de cabello oscuro; iba vestido de negro, pero no tenía un aspecto sombrío, ni tampoco inspiraba desconfianza o temor.

No tengo idea de cuánto tiempo llevaba siguiéndome los pasos. Todo lo que sé es que en el instante en que yo me percataba de su presencia, él apresuraba su andar para alcanzarme y poder hablar así conmigo.

Yo lo saludé y él respondió preguntando que cómo estaba. Yo le dije que bien, pero de alguna manera sabía que ya conocía mi respuesta... Era una extraña certeza de que nuestra conversación se trataba simplemente de la charla entre dos buenos amigos que ya se conocían de tiempo. De alguna manera él también ya intuía, conocía cada uno de mis pensamientos y fue en ese instante que de algún lado sacó un par de llaves que con una sonrisa me mostró, agitándolas frente a mi.

Las tomé. No tenían nada de especial, no eran mágicas ni tampoco emanaban algún destello místico, tan sólo sabía que eran para mi, aunque tampoco me quedaba muy clara la utilidad ni el propósito que tenía al ponerlas en mis manos.

Él tampoco se desgastó en explicarme, tan sólo se limitó a pedirme que lo acompañara. Seguí sus pasos y en cuestión de pocos minutos estábamos en la tienda cercana a mi casa. Cuando entramos había gente, pero nadie pareció notar la presencia de aquel extraño que no era tan desconocido, a excepción de una mujer quien atendía el negocio.

Ninguno de los dos pronunció palabra alguna, pero por las miradas que intercambiaron me dio la impresión de que de alguna manera esa persona ya esperaba esa visita y fue así como puso en sus manos un legajo de papeles y facturas, de entre los cuales él extrajo una carta escrita en un papel de los que ella habitualmente usaba en esa tienda para envolver cualquier mercancía comestible.

El hombre me invitó a acercarme, y al mismo tiempo hizo un espacio libre entre algunas cosas exhibidas encima de una vitrina. Cuando me señaló con su mano encima del papel para que yo leyera, descubrí que las palabras que la persona de la tienda había escrito, hablaban de sus propios miedos...

No recuerdo con exactitud todo lo que decía la carta, tan sólo tengo muy presente que la letra tenía la apariencia de que había sido plasmada de manera intermitente, tal como si ella la hubiese redactado en partes, en los pocos momentos libres que su trabajo le permitió.

Yo estaba sorprendida porque había desperdiciado tantos días pensando en que escribir en esa famosa carta, y no es que no supiera, tal vez era simplemente que le había dado demasiadas vueltas, para encontrarme con el hecho de que abrir el corazón y vaciar los miedos era algo tan simple como lo hizo ella,  proyectando la incertidumbre en alguien mucho más indefenso, alguien más allá de su propia alma.

No hubo tiempo para comentarios. Me tomó de la mano para llevarme hacia otro lado y quiso que la carta se quedara otra vez olvidada junto al resto de los papeles propios de esa tienda. Poco después llegamos hasta la entrada de un taller mecánico, donde había otro hombre joven que de igual forma lo miró, tal como si ya lo esperara. Entonces supe para que servía una de las llaves, que no obstante tenía una apariencia de lo más normal, cuando nos dio acceso al interior de la casa (al fondo del taller), supe, servía para abrir cualquier tipo de puerta o cerradura.

La casa del mecánico tenía la apariencia de alguien que vive completamente solo. Entre todo ese desorden había una caja metálica que en su interior contenía recibos, comprobantes de pago y alguno que otro documento importante, pero estaba también una hoja de cuaderno doblada, que era evidente había sido la carta donde ese mecánico exteriorizó también sus más profundos miedos.

El contenido de esa segunda carta ni siquiera lo recuerdo, tan sólo tengo muy presente la sensación de que aún sin saber si aquel hombre era Dios, un ángel, un guía espiritual o algo parecido, me quedaba muy claro que a cada persona, sin importar si lo imagina o no lo imagina, le llega el tiempo de Confiar.

Ya no sé que pasó, abrí los ojos de nuevo al mundo real y estaba apenas amaneciendo. Mi carta aún no existe y aunque sé perfecto lo que escribiría, tan sólo me quedó muy claro el hecho de que el sueño no fue tan sueño, y que esa carta en algún momento tengo que hacer que exista, volverla algo tangible.

Quizá para entonces me de cuenta que todo eso que me asusta e intranquiliza ahora no es tan relevante como creo. El futuro no puede controlarse y por lo tanto no puede inspirar miedo. Tal vez del mismo modo que tampoco lo será, todo lo que mientras te contaba este sueño, has imaginado, todo eso que en tu propia carta escribirías tú.


Viernes 10 de Febrero, 2017

6:43 am

Pausa en el presente...

on sábado, febrero 11, 2017

Llevo ya algún tiempo escribiendo aquí... Había pensado en ello, pero como esa serie de pensamientos fugaces que de pronto te vienen a la cabeza y así como llegan se difuminan cuando las cosas del mundo cotidiano te distraen.

Este blog hace bastante que dejó de ser "secreto" como yo creía que era. La verdad nunca me interesó mucho si alguien venía o no a leerlo, puesto que finalmente la intención al crearlo fue muy distinta: expresar todo lo que hablando no podía. Hoy agradezco a cada una de las personas que vienen seguido o a las que de pronto, (aunque sea una sola) vez llegan hasta aquí.

Las Páginas Sueltas y de Colores han existido durante poco más de diez años; y justo hoy que he caído en la cuenta del tiempo que llevo publicando escritos en este espacio, me siento como si hubiese viajado en una máquina del tiempo, quizá proyectándome del año 2005 al futuro, para llegar de nuevo al mismo lugar donde he empezado y encontrar que sigo estando donde mismo, en la misma casa, en la misma habitación, pero quizá siendo yo y al mismo tiempo alguien diferente.

Para el momento de este reencuentro, estoy ya a punto de cumplir en unos días 42 años... Toda una vida o un lapso apenas muy breve -según desde la perspectiva en que se mire- La verdad yo no me inclino hacia ningún lado, tan sólo siento que esta es la etapa en que me he sentido más a gusto con lo que soy y lo que siento; mientras que por dentro, es cuando más segura he estado de lo que quiero y lo que no.

Si coloco en una balanza todo cuanto ha sucedido, lo primero que diría es que por mi vida hay gente que ha llegado y otra que se ha ido. Están también quienes a pesar de que tomaron un rumbo distinto, siguen viviendo de alguna forma muy dentro de mi corazón.

He aprendido mucho en el camino, pero si me preguntaran no sabría definir bien a ciencia cierta cuál es la lección más grande que he recibido hasta ahora. Sigo soñando despierta, pero he dejado de ser ingenua o quizá de creer a "la primera"... Considero que soy buena persona, pero quizá con la diferencia de que soy mucho más cautelosa de lo que antes era y protejo mucho más mi corazón.

En este instante en el que escribo estoy como en una especie de "pausa"... Son apenas las primeras semanas de un año distinto en el que no tengo ni la menor idea hacia donde el viento dirigirá mi brújula. Sueño, sueño con un montón de cosas, pero a veces pienso que todo eso que mi corazón anhela no es precisamente el camino o el destino que para mi se ha trazado... ¿Será diferente mi vida a la del común de las mujeres de mi edad? ¿O será sólo cuestión de tiempo?... Dos preguntas que resuenan en mi alma, mucho más que en mi mente en los instantes en que me quedo a solas, pero que hasta el día de hoy no ha estado en mis manos responder.

Podría escribir tantas líneas para hablar de todo cuanto ha sucedido hasta ahora... Sin embargo hay veces que a pesar de que todo está en continuo movimiento parece que no pasa nada... Personas llegan, algunas situaciones y circunstancias dejan de tener la relevancia que en otro tiempo tenían y a final del día yo sigo siendo la misma persona, y vuelvo de nuevo hasta aquí.

Eso es a lo que yo llamo una pausa en el presente... Detengo mi camino por un instante, por una décima de segundo, para hacerme la idea imaginaria de que las manecillas del reloj es posible detenerlas, para así tomarme el tiempo de mirar mis manos, mirar mi alma, tocar los pliegues que han comenzado a marcarse en trono a mis ojos, dejándome a cambio imágenes hermosas y también la fascinación por las cosas más sencillas de la vida que le dan sentido a esta existencia para la que no parece haber todavía un propósito concreto...

Así es como  me veo, así es como me siento... No soy perfecta, pero soy yo misma, y eso me costó una parte significativa de mi tiempo adquirirlo y comprenderlo. Quizá por eso lo valoro mucho más.

La verdad no sé cuántas veces se me permitirá tomar este respiro, hacer esta pausa... Bajar un poco la velocidad con que me transporta la vida. Supongo que llegará un punto en el que no podré hacerlo ya, y quien volverá a través de mis letras hasta el lugar donde inicié sea únicamente quien lea lo que escribí... Pero bueno, eso, al igual que todo lo que ha pasado ya es irrelevante... Lo que cuenta es este momento, el presente, que es igual de fugaz que el tiempo, pero hoy me ha servido como una especie de conexión entre lo que pasa a mi alrededor y lo que llevo en mi interior.

Gracias por eso. Gracias a ti, por dejarme seguir aquí.

La Máquina del Tiempo: "Las Clases de Mecanografía"

on miércoles, febrero 08, 2017

Mitad de semana ya, y aunque hoy es un día normal de entre semana, al mismo tiempo es distinto y especial porque entre tantas circunstancias caóticas que nos afectan (al igual que sucede con el resto de  las personas  y el mundo); en estas Páginas Sueltas y de Colores hoy se hará el intento de transformar todo eso bajo el enfoque de un tema más amable, y que hoy da vida a una nueva sección: La Máquina del Tiempo.

La verdad no sé si será nostalgia, o que desde siempre a los seres humanos, en un afán de atrapar o detener el tiempo, de pronto nos da por recordar o revivir épocas o momentos que ya pasaron... Existe por ahí una famosa frase que dice: "todo tiempo pasado fue mejor", pero sin demeritar el encanto que tiene el presente y este preciso instante en el que ustedes y yo podemos comunicarnos y charlar entre letras gracias a la magia del internet, la única pretensión de este primer post es contarle a las generaciones nuevas como era en el pasado tomar clases de mecanografía... 

¿Cómo ven? ¿Me acompañan en esta travesía en La Máquina del Tiempo?


...Cuenta la leyenda que a finales de los ochenta y principios de los noventa, durante los primeros años de educación secundaria era de cajón que tenías que tomar una clase que se llamaba "Mecanografía"... Dicha materia por lo regular era impartida por una maestra (ya entrada en años) y quien a pesar de que su título o cargo exacto no estaba muy definido que digamos, lo que si era certero era que se trataba de una taquimecanógrafa experta... 

Alguien que quizá desde joven había sido una de esas secretarias eficientes que tomaban dictado (no en las piernas del jefe), y en cuestión de segundos gracias a un extraño lenguaje codificado conocido como "Taquimecanografía", podía transcribir todo un manual o tratado a la velocidad de la luz...

La magia de estas mujeres tan eficientes, radicaba en el hecho de que gracias a ese extraño dialecto gráfico de símbolos incompletos y curveados, ellas podían en cuestión de segundos transformarlos por medio de una máquina de escribir en cartas, memorandums y comunicados importantes.

Escrito redactado en taquimecanografía.

Si eres un "millenial" o tienes menos de 30 años y estás leyendo esto, probablemente la imagen anterior carecerá por completo de significado para ti porque a pesar de que hayas escuchado la palabra "taquimecanografía" alguna vez en tu vida, para las personas de tu generación esto es ya algo obsoleto. Sin embargo, para quienes nos tocó ser estudiantes en esa época, además de la emoción por aprender a utilizar las máquinas de escribir en ese entonces, era también emocionante la idea de intentar aprender el arte de esos geroglíficos que simplificaban la escritura... No porque tuviéramos el deseo de ser como esas secretarias y maestras eficientes, sino porque aquello nos permitiría escribirnos recaditos y cartitas cursis en clase de manera que no pudiera descifrarlos nadie más... ¡Muajaaaa!!!


El autor de este manual se habría vuelto a morir, si descubriera que la taquimecanografía ya es un lenguaje obsoleto...


... Pues bueno, para tener acceso al famoso taller de "Taqui-Mecanografía," el primer requisito era obviamente tener una máquina de escribir y comprar el manual de taquimecanografía que era como la biblia para esa clase... Sin embargo, formar parte de ese taller era como una especie de "carrera de obstáculos", no porque el famoso manual no se consiguiera, sino porque el primer reto a sortear era conseguir además del famoso "cubre-teclado" que no vendían en ninguna papelería. mercería o lo que fuera; comprar tu propia máquina de escribir.

Así eran más o menos las clases en el taller de "Taquimecanografía"...

No es que el estudiar en una escuela pública condicionara el hecho de no contar con máquinas para las prácticas de los estudiantes. En ese entonces la secundaria recién había acondicionado un salón bastante grande con flamantes máquinas Olivetti, pero era algo similar a cuando recién comenzaba el auge de las clases de cómputo (que eso es tema para otro post), y obviamente solamente podíamos disponer del equipo durante la hora de clase. Ya para tareas y realizar otros trabajos de manera presentable, forzosamente tus papás tenían que conseguirte una máquina de escribir.

La máquina que esperabas usar en tus clases: Expectativa

La máquina que te conseguían realmente para tus prácticas: Realidad

Aquí es donde se complicaba realmente la cosa, porque por esa época estos artefactos de escritura no eran tan modernos todavía, las máquinas idóneas para estudiante eran demasiado caras y por lo regular terminabas utilizando un "mastodonte" de más de 10 kilos que tenías que cargar junto a los cuadernos y libros del día para poder realizar las prácticas en el taller.

Yo recuerdo que mi primer acercamiento con una máquina de escribir fue mucho antes de iniciar las clases en el taller. En una ocasión en que nos tocó realizar una de esas famosas tareas en equipo, a una de mis compañeras recién le habían comprado una flamante máquina de escribir ¡Y era eléctrica!... Lo que en la actualidad sería equivalente a tener un iPhone o la tablet más moderna de chorromil megas, y obviamente todas queríamos ofrecernos como voluntarias para teclear el texto.

La máquina eléctrica... Eras lo máximo en clase, si eras poseedor de una de estas.

Las máquinas eléctricas no sólo eran el invento de la década, era como una especie de hechicería patentada el hecho de poder "borrar" toda una línea si te equivocabas con el super autocorrector que ya venía integrado dentro de la máquina y no sólo evitaba que tuvieras que repetir toda la página entera, sino que también tenía la ventaja de marcar de manera más exacta y fácil los márgenes y contar los números de golpes y espacios... Algo que en el futuro vendría a simplificar todavía más el procesador de textos Microsoft Word...

La verdad era una maravilla, todos y todas queríamos una máquina así, era el sueño dorado de cualquier estudiante en aquel entonces... Para ese entonces era obvio que la compañera quien era la poseedora de tan flamante artefacto terminaba siendo la jefa de equipo y pues para no hacer esto tan largo, las clases de taquimecanografía al final no fueron lo que imaginamos... ¿Pero a qué se debió esto?

La clave para no escribir con "dos deditos"...

En apariencia todo iba bien hasta la lección en que aprendías la ubicación de cada letra en el teclado y que dedo debía utilizarse para pulsarla. Como era de esperarse los grupos de secundaria son numerosos, (más de 60 estudiantes por clase), y era obvio que no todos aprendíamos al mismo nivel, lo que dio como resultado que el famoso lenguaje codificado sólo lograra ser accesible para una élite muy selecta de la clase (obvio el grupito de aplicados quienes se convirtieron en los favoritos de la maestra).

Pero las decepciones no terminaron ahí, a pesar de que fueras tesonero con eso de escribir correctamente usando el cubreteclado o sin el mismo, la verdad en mi caso particular fue decepcionante dejar de escribir a "dos deditos" tan sólo para que mi carpeta de lecciones de ese ciclo escolar estuviera llena de cosas como estas:



La verdad fue muy decepcionante, porque hasta el día de hoy haber aprendido eso no ha tenido ninguna utilidad práctica... Yo nunca tuve gracia para hacer ni siquiera esas figuras y terminaba haciendo trampa como en las clases de dibujo con el famoso curvigrafo, ya no por aprender, tan sólo para poder aprobar la materia.

Así fue mi experiencia en las famosas clases de mecanografía y hasta el día de hoy no sabría escribir correctamente en un teclado de no ser porque años más tarde, cuando ya había salido de la secundaria, al intentar ingresar en una maquiladora donde se procesaban cupones mediante su captura, en esa empresa me dieron un curso donde por fin aprendí a utilizar correctamente ambas manos en el teclado de manera rápida. Aunque al final no me quedé a trabajar en esa empresa, ese curso y la práctica de años en el medio editorial, fue lo que si me sirvió por fin para mi vida profesional y hasta el día de hoy...

Antes de redactar este post hice una pequeña encuesta y creo que la taquimecanografía ya ni siquiera se utiliza, el Word de Office ha venido a simplificar todo esto de lo que hablo; mientras que las máquinas de escribir son objetos obsoletos que ya solamente venden en los mercados de segunda y tal como las que teníamos en ese taller de secundaria, yo he visto que solamente las utilizan todavía en algunas clínicas del IMSS en esta ciudad (con eso de pueden dar una idea del atraso en el que está el sistema de salud respecto a su equipo y mobiliario)... Pero esa, definitivamente ya es otra historia...
¿Y tú? ¿Te acuerdas como fueron tus clases de taquimecanografía?

En tu única Vida: ¿De qué no te quieres perder? - Día 027

on martes, febrero 07, 2017

"En tu única vida": Día 027.
¿Sobre qué animales quieres dar un paseo? 
Nosotros: •Dromedario y avestruz •Sobre una cebra •Sobre un león o sobre una ballena
Tú:
Me gustaría sobre un camello en el desierto, o sobre un elefante, pero sólo me lo imagino porque hasta hace apenas unos años tomé conciencia de que la mayoría de esos animales son explotados y obligados a realizar esos paseos bajo condiciones extenuantes. Entonces creo que preferiría mejor nada más observarlos a la distancia en su habitat natural.
Los humanos somos muy abusivos con todas las especies, incluso las domesticadas.

Martuchis
7-Febrero-2017

Lo que Eres (Soy) Tú (Yo)

on lunes, febrero 06, 2017

Hay veces en que me cuesta bastante trabajo volver al mundo real (despertar), porque en esa irrealidad paralela, no solamente pueden suceder cosas que en el mundo real ni siquiera son posibles; creo que lo mejor de todo es que desde ahí, las cosas que de verdad vives y te suceden, logras entenderlas con mayor claridad.

En eso pensaba, cuando un chorro de agua fría cayó sobre mi cabeza y comenzó a mojar mi cuerpo, borrando los rastros de otros días lejanos y ya vividos... El polvo del camino ya recorrido en otras ciudades y países, así como los rastros de besos y caricias de quien me amó y yo también amé.

Tenía poco tiempo, pero eso no me importaba en lo absoluto, pues últimamente llevaba varios días con la sensación de estar viviendo "desde afuera", como si yo misma me estuviese viendo proyectada en una película protagonizada por un personaje que conocía, pero definitivamente no era yo.

A esa hora de la mañana, ya con los pies y la mente instalados por completo en este mundo real, con el cuerpo tan limpio como vulnerable, comencé a secarme frente al espejo; pero justo en el instante en que mis ojos se asomaron para ver tras el cristal enmarcado en un cuadro de madera, la imagen conocida de todo eso que yo era, en lugar de un cuerpo desnudo, la mirada me reveló una especie de masa luminosa de colores disímiles en constante movimiento.

En un principio, pensé que se trataba de una visión distorsionada, producto de mi somnolencia, o también del efecto de vapor sobre el cristal. Mi primera reacción fue quitar los restos de humedad y vaho restregando la toalla en el espejo, esperando así obtener un reflejo conocido y normal.

Hacer eso no me devolvió la imagen que yo esperaba, esa que ya conocía. Por lo contrario, la masa luminosa se reveló una vez más frente a mi y con mayor nitidez... Entonces, como si fuera una foto instántanea, mi mente reconoció esa imagen, la habia visto ya entre sueños, que no obstante no lograba recordar bien ni cómo, ni dónde ni cuando, muy en mi interior sabía que ese reflejo distinto también era yo.

Fue entonces que entendí porque había días sin sentido, en que podía pasar las horas intentando vislumbrar las almas de quienes se cruzaban a diario en mi camino o vivían a mi alrededor... Si bien era cierto que los cuerpos y los rostros hermosos ya no me impresionaban, había días en que buscaba hasta el cansancio encontrar un alma hermosa como producto de la casualidad, pero hasta ahora no lo lograba, pues algo en mi interior me decía que no sería así.

Había días también en que el sueño me vencía pensando en que ese mismo reflejo -el mío- a veces podía ser capaz de darme miedo, pues me mostraba sin censura mis más grandes temores y demonios, los días en que no tenía la capacidad para ser perfecta o quizá buena persona... Esa parte inherente a todo ser humano y que era lo que de alguna manera me igualaba a todos los demás.

Otras madrugadas imaginaba si todo ese que eres tú o lo que soy yo, eso que pocos ven reflejado en el espejo, toda esa serie de siluetas luminosas y de colores, son quienes se reúnen en otros espacios y tiempos con quienes ya no están y durante el lapso que duran los sueños; mientras los cuerpos que los resguardan permanecen descansando en el mundo real...

Es así quizá que tú y yo coincidimos... Es tal vez que nos conocemos, pero no nos hemos visto... Tal vez pasamos mucho tiempo sin mirar como éramos por dentro, y es por eso mismo que hasta olvidamos que en algún espacio (dentro de los sueños), acordamos que nos encontraríamos en algún punto del tiempo aquí.

Yo sigo intentando ver más allá de esos colores y de esa silueta luminosa que cuando aflora mi parte más humana e imperfecta se oscurece, y sigo buscando también tu luz dentro de los cuerpos y las personas que a diario encuentro al salir de casa... Tal vez te vi, tal vez me encontré ya contigo, tal vez ni siquiera has descubierto todo lo que llevas por dentro, pues hasta ahora crees que eres todo lo que sientes y con tus manos por fuera puedes tocar...

No es mi intención ni mi propósito obligarte a que te veas... Tendrías que despertar, tendrías que recordar lo que en sueños hemos hemos hablado para voltear a ver mucho más adentro de tu ropa, de tu piel y de cuerpo, para descubrir todo eso que eres tú y también soy yo... Tal vez en el fondo no somos todos tan distintos... Quizá unos más luminosos y otros más oscuros... tan sólo me gustaría que hoy al abrir los ojos me dijeras ¿qué ves en el espejo tú?...

Natsukashii

on viernes, febrero 03, 2017

Natsukashii es una palabra japonesa que significa "Nostalgia Feliz". Es el instante en el que la memoria de repente te transporta a un bello recuerdo que te llena de dulzura.