Comprométete con tu felicidad

on sábado, septiembre 30, 2017

Hoy pregúntate: ¿Con qué no he podido comprometerme? Porque todos nos comprometemos cuando el AMOR nos lleva a hacer algo concreto con ese sentimiento. 

Es una dicha comprometerse con algo porque quiere decir que has acumulado tanta pasión y amor, que quieres hacer de eso UN PROYECTO DE VIDA. 

Antes de querer salvar a alguien, no olvides salvarte a ti mismo; pues las prioridades de nuestra vida pueden ser muchas, pero no hay nada más hermoso que poder llegar a casa, y que alguien te de un beso en la mejilla, que alguien te recuerde que son EQUIPO, que la vida pasará y hay cosas que son transitorias. Esos problemas pasarán y aquello te dejará de DOLER, ALGÚN DÍA, pero regresa a casa, no tengas miedo a COMPROMETERTE CON TU PROPIA FELICIDAD. 

Cuando hagas un compromiso con el AMOR en CUALQUIERA DE SUS FORMAS, estarás regresando a casa. ¿Con qué no me he comprometido? ¿Con qué me deseo comprometer? Sólo ve hacia dentro, cierra tus ojos y ve que te dice tu corazón... 

El EGO va encontrar muchos pretextos, te va hablar del tiempo, y precisamente muchas veces sólo con el TIEMPO y la MADUREZ, te darás cuenta; podrás separar lo que tiene valor, de lo que no lo tiene. 

El AMOR nos lleva a comprometernos... En este día ¿Con quién, con qué deseas comprometerte? 

Comprométete con tu FELICIDAD. 

-Tania Karam-

Recuerdos entre libros...

on viernes, septiembre 29, 2017

El pasado no se va. 
Le gusta jugar y se esconde en los libros,
en la música, en las calles,
e incluso en los sueños...

Testimonio desde la Zona Cero.

on lunes, septiembre 25, 2017

Ayer estuve seis horas ayudando en la zona cero de Escocia, en la Del Valle. Me quedé en casa de mis papás y me levanté a las 6:30 am, mi mamá me hizo de desayunar mientras me alistaba y me enfilé hacía Heriberto Frías, donde convocan a los voluntarios. 

Nos explicaron que las mujeres pasamos cubetas vacías al Ejército, quienes las llenan de cascajo y las regresan a las 2 filas de hombres que están formados detrás de nosotras, replegados en las paredes. Las varillas, vidrios, muebles, boiler y objetos más peligrosos son movidos por el ejército. Conocen la inexperiencia de la mayoría de los voluntarios y no nos arriesgan. 

Para entrar nos dan equipo -casco, guantes, chaleco y tapabocas- escriben tu nombre, un número de contacto y tipo de sangre en el brazo con plumón indeleble y te vacunan contra el tétanos. 

Entramos a la zona cero en silencio, con el celular apagado y rápidamente nos ponen a trabajar. (Previo tuvimos el susto del temblor, nos replegamos y tardamos 45 min más en entrar mientras Protección Civil verificaba que era seguro nuestro ingreso). 

Mis ojos no dan crédito a lo que veo: nunca había visto un edificio caído y es impresionante como una estructura tan robusta y sólida es ahora una montaña de cascajo y recuerdos. La línea de vida -como la conocen- comienza y uno deja de pensar para ponerse a trabajar. Mientras uno está activo continuamente ofrecen agua, electrolitos, dulces, tamales y huevos duros, donado por la sociedad. 

Los voluntarios preferimos no comer, solo agarramos dulces para dejarles la comida al ejército e ingenieros. También pasan voluntarios médicos para saber si te sientes bien, colocan gotas en los ojos y sacan a quienes ven más cansados de lo normal. Pasar cubetas (botes de pintura) parece sencillo, pero después de una hora sientes ampollas en las manos y calambres en los hombros. Te das cuenta que no eres la única cansada cuando las cubetas empiezan a caerse de las manos de las demás. 

Algunos gritan que hay que tener cuidado, que pueden romperse. Los hombres nos alientan y nos dicen que hacemos un gran trabajo. Mientras te concentras en no retrasar la actividad ves pasar pedazos de la vida de alguien más: zapatos, fotos, sillas, ropa, edredones, cuadros. Objetos que seguramente se obtuvieron con esfuerzo y dedicación, y ahora son nada. 

Llamó mi atención una carretilla (tirada en su mayoría por albañiles, quienes sacan escombros más grandes) con un juego de copas nuevo, aun envuelto. Conforme las mujeres dimiten nos recorremos y me acerco a la zona cero. 

Veo un auto en los escombros del estacionamiento: es un Sentra rojo y está intacto. Sin embargo, la entrada está detenida con polines por lo que probablemente no saldrá completo. Nadie toma selfies ni trae música, tampoco hablan, bromean o flojean. 

El respeto es tangible, es una zona de luto. Un día antes sacaron un Pug y un gato, por lo que existe la posibilidad de que haya vida entre los escombros. Nuestra eficiencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de alguien más. El Ejército, la Marina y los ingenieros trabajan incansablemente. 

Hay una grúa que con precisión milimétrica mueve las paredes señaladas para continuar con la búsqueda; cuando lo hace el silencio es absoluto. Tiene una bandera de México en la punta y cuando se mueve ésta hondea -el corazón se hincha. Los militares se colocan enfrente de nosotras para protegernos. Una vez que la pared está en el suelo toman sus picos y la deshacen en minutos. Empieza de nuevo: pasar rápidamente las cubetas para sacar el escombro lo antes posible, las cubetas regresan con los hombres, las carretillas van y vienen, el ejército sale con material riesgoso. La garganta pica, los ojos molestan, el corazón duele, el alma se engrandece al ver el esfuerzo de todos por ayudar desinteresadamente al otro. 

Llega el equipo chileno para ayudar y suben a evaluar los escombros. La actividad continua hora tras hora. Te habitúas a tus compañeras, sabes que la de la izquierda es rápida pero la de la derecha es despistada, por la que continuamente le ayudo para no retrasarnos. Debajo del casco y tapabocas es difícil saber su edad pero son mucho más jóvenes que yo, la mayoría de los voluntarios lo son. 

Después de un tiempo pasa un Ingeniero y nos pregunta a que hr entramos: a las 8:30 am. Nos dice que debe sacarnos, algunas aceptan pero mi compañera de la izquierda y yo le comentamos que aguantamos un par de horas más. Nos comentan que son casi las 3 -no puedo creerlo- y que nos deben relevar para evitar un incidente. 

Detienen la línea de vida y anuncian que saldrá un convoy con 15 mujeres. Dejamos las cubetas y nos enfilamos sobre Escocia rumbo a Eugenia. Mientras lo hacemos la gente deja lo que tiene en las manos, se quita los guantes y comienza a aplaudirnos: los voluntarios, los paramédicos, los ingenieros, los albañiles. Una persona del ejército grita: ¡Vivan las mujeres mexicanas valientes! Y así, entre aplausos y gritos, con la vista en el suelo y aguantándome las lágrimas salgo de la zona cero. Damos vuelta hacia Eugenia, entregó el equipo y la gente me ofrece fruta, comida y agua mientras me felicitan. 

Les doy las gracias y sigo de largo. Mientras camino me doy cuenta que voy sola -no sé dónde están las demás, pero me hubiera gustado despedirme de ellas- me duele todo, tengo mucha hambre, me arde la cara y me siento mareada. Un voluntario se da cuenta y me detiene, me llevan a un control donde me dan un plátano y un refresco. Me espero unos minutos y salgo de la zona acordonada donde los relevos y la policía me aplauden nuevamente. Nunca he recibido tanta atención así que sólo sonrío -la fama no es lo mío-. 

Respiré agradecida, me peiné el cabello tieso, sacudí un poco mi pantalón y continué caminando sobre Gabriel Mancera, pensando en todo lo que acababa de vivir, orgullosa de mi trabajo y sobre todo, de no haber llorado enfrente de los demás. Eso termino cuando vi a mi mamá esperándome afuera del primer retén, entre los camiones de volteo listos para entrar a sacar más escombro. 
Somos muy afortunados de tenerlo todo y lo menos que podemos hacer es ayudar a quienes están pasando tiempos difíciles. Esta foto me la tomó Maria Eugenia Romero infraganti al llegar a su casa, para que nunca olvidé lo que aprendí y sentí en ese día... No lo haré.

-Al Barreiro-

19 de Septiembre...

on miércoles, septiembre 20, 2017

Pues no puedo dormir.

Son muchos los sentimientos que se me cruzan en momentos como estos. Las tragedias tienen tantas caras y formas. Y las tragedias -de esta tremenda magnitud- me impactan por lo pequeños que somos y por lo grandes que somos. Tragedias de esta magnitud te hacen redescubrir a la gente que te importa y sorprenderte de cuanta gente piensa en ti. Te hace humanizarte y por un momento darte cuenta de que tan iguales somos. Las tragedias no hacen distinción de clases sociales, preferencias sexuales, religión, color de piel, o educación.

Los sentimientos son encontrados, la tranquilidad de que mi familia, mis amigos cercanos y mi casa estén bien, se mezcla con el sonido lejano de las sirenas de las ambulancias, los helicópteros que cruzan por la ciudad y las imágenes de las noticias, y entonces no estoy realmente tranquilo y estoy muy muy lejos de estar en paz. Me estremece el dolor de la gente para quienes hoy es un día negro. Los hijos desaparecidos, los padres ausentes, las angustias de quienes no saben de sus familiares.

Me impacta nuestra fragilidad, lo desamparados que estamos, lo tan a la merced de el azar que están nuestras vidas y cómo nos puede cambiar la existencia en 3 minutos.

Pero al mismo tiempo, en medio de el dolor y la tragedia, me reconcilio con la grandeza de nuestro espíritu, me reconcilio con la raza humana cuando veo a la gente en una cadena, acarreando agua, retirando escombros, cuando veo como uno levanta la mano y rápidamente uno a uno hacen lo mismo, y entonces esa masa de gritos y bullicio hace un silencio como una misma amalgama de almas reunidas para escuchar si alguien pide ayuda debajo de los escombros, y entonces me conmuevo profundamente hasta las lágrimas, me emociona enormemente pensar en el bendito corazón humano, y luego escucho qué hay gente aprovechándose de la tragedia y los nudos viales y se ponen a asaltar a mano armada a la gente en sus autos, y me invaden el repudio, la vergüenza y el odio ¡Hijos de puta! No diré lo que pienso por qué luego se me espantan pero me dan ganas de que una furia sacuda al pueblo y los linchen!!!!

Ahora no puedo dormir... ¿por qué me toca a mí estar acostado hoy en mi cama y a alguien más estar en los escombros? ¿Por qué le toca a alguien abrazar a sus seres queridos y saber que están bien mientras otros siguen tratando de encontrar a sus desaparecidos? ¿Por qué hay gente que lo tiene todo y no le pasa nada y hay gente que lo poco que tiene lo pierde? ¿Quien putas reparte la justicia? ¿Cuál es el fin de todo esto? Y como siempre mi respuesta es la misma... nadie, nada, así es la vida. Y entonces el enojo se disuelve porque no hay con quien enojarse... el azar... la montaña rusa de la vida, te toca arriba... te toca abajo. Aceptar eso es el primer paso para la resiliencia, para echar a andar la maquinaria para hacerle frente a la vida, para volverse a levantar de la caída, el sin sentido le da sentido a seguir adelante porque no hay otra opción. No hay más que sostenernos a nosotros mismos y entre nosotros mismos.

Hoy me toca ayudar, dar asilo, poner el hombro, la mano, y hacer lo que este en mi para los que no han corrido con mi misma suerte. Amado Nervo decía: "Tienes la bendición de poder dar" y creo que no sólo es porque seas bondadoso, creo que la bendición de poder dar conociste en que para dar... hay que tener. Si tienes... si hoy te toca tener... ¡da!

Los quiero mucho, espero que estén bien y espero que ustedes si puedan dormir.

-Odin Dupeyron-

Letras al viento...

on domingo, septiembre 17, 2017

Quisiera decirte tantas cosas... Pero tú mejor que nadie las sabe... Hay tantas ideas y sentimientos a travesando mi alma y mi cabeza, pero la respuesta real sólo la conoces TÚ...

En esta noche te abro mi corazón y te dejo mi tristeza, mis celos y mi desesperación para que puedan ser sanados y transformados... Ojalá no pase mucho tiempo para que yo pueda entender lo que será perfecto para mi.

Gracias por estar ahí. Y aunque yo sé que escuchas las peticiones de todas las personas, ojalá pronto pueda entender que piensas tú que será lo mejor para mi.

Pausa...


Cuando entres en duda, pausa...
Cuando te enojes, pausa...
Cuando estés cansada, pausa...
Cuando estés estresada, pausa... y cuando pauses, REZA.

13 años en números.

on sábado, septiembre 16, 2017

13 Años de Páginas Sueltas y de Colores

1 blog surgido de una idea loca | 4,745 días vividos | 1895 posts (sin contar los de los blogs antiguos) | 3 casas virtuales: Wordpress, Bitacoras.es y blogs.ya | 3 ó 4 “intentos” de cierre | 63 cartas publicadas |Más de 1 año de investigación en libros y en bibliotecas |6 viajes |La mejor entrevista de mi vida: Soraya |3 artistas en los comentarios (sigo dudando que fueran ellos) |1 persona que marcó mi vida para siempre: Vane | 2 amigas increíbles | Un escritor que admiro: F.J. Koloffon | Montones de historias imaginarias | 1 blog alternativo de respaldo en wordpress | 44 Secciones | 62 reseñas de libros |Más de 100 canciones |5 Audiolibros |122 posts sobre cine | 68 post para Soraya |5,276 comentarios (públicados) |10,566 visitas desde el 2004|1 extensión reciente del blog en Facebook...  Música, Cine, Teatro, Libros, Producción, sueños, ideas locas, Budismo, Conciertos… Etc. Etc….

En resumen: 4,745 días jugando a ser escritora y contar historias...

¡Gracias por leerme y acompañarme en todos estos años a través de las letras!

=
¡Feliz cumple a mi blog!

De encuentros y visitas inesperadas...

on miércoles, septiembre 13, 2017

Hace siete noches atrás lloré por ti, que ni siquiera te conozco... Ni siquiera pude escribirlo al siguiente día, pero he estado pensando desde entonces en ti.

Me encontré contigo después de tanto tiempo y tantas vidas en una reunión en casa... Al parecer era un día de visitas y encuentros inesperados, pues la casa estaba llena de gente, entre ellos mi tío, quien partió de este mundo hace poco más de dos meses atrás.

Yo llegaba a casa y lo saludaba como siempre, pues para mi ya es habitual tener esos encuentros de vez en cuando... Hace mucho tiempo dejé de tener miedo y me volví mucho más receptiva a todo lo que pudiese conversar con alguno de ellos, y fue lo mejor que pude hacer, pues a diferencia de otras veces en que es una tía la que siempre sale de una habitación que hace muchos años estuvo en deshuso y solamente albergó objetos y muebles de familiares que también ya fallecieron, en esta ocasión fue mi tío, quien tal como lo pensé, quería darme un mensaje para su familia.

No me sorprende, pero siempre me resulta impactante ver como durante esos encuentros en sueños, en apariencia, cada uno de ellos luce tal y como mi memoria los recuerda... Pero siempre hay algo... Mi tío esta vez se veía mucho más joven y con un aire distinto; pero sin perder la esencia que me hacia sentir que de verdad era él.

Conversamos un poco, me dijo algo para sus hijos... Luego, de pronto ya estaba yo de nuevo en mi habitación, que tal como si fuera un festejo grande, empezó a llenarse de personas extrañas que jamás en mi vida había visto. Por un lado, pasaba un señor que llevaba un objeto extraño en las manos (no supe que era). Al igual que las demás personas que estaban ahí en ese momento todos hablaban al mismo tiempo, pero yo no lograba escuchar lo que decían. Fue en ese instante que una mujer como de unos treinta años se sentó al lado mío en la cama y me dijo que su hija quería decirme algo. 

Fue en ese momento que me percaté que una niña como de unos seis o siete años se sentó al lado de ella y fue a la única que pude escuchar con total claridad cuando me dijo que para el problema de mi cadera usara "piquetitos"...

Yo me quedé en silencio, tratando de asimilar lo que me había dicho... Lo primero que me vino a la mente fue la palabra "Acupuntura", entonces yo le respondí que si se refería a eso, y ella asintió con la cabeza en señal de afirmación...

-"Sí, ya lo había pensado... Pero te agradezco el consejo"... y desde antes de despedirme de ellas para volver de nuevo a la cocina, me quedé pensando en que en el momento presente de mi vida, aún no tengo ningún problema con la cadera, pero al mismo tiempo caí en la cuenta que si hay algunos factores en el presente que podrían detonarlo, pero más que nada, en que ya me ha pasado otras veces -en otros sueños- que recibo recomendaciones o consejos que pueden ser factibles o no de suceder en otro momento... Es como si en ese ambiente el tiempo transcurriera de una forma distinta a como en realidad es.

Unos minutos después me encontré contigo... Jamás te había visto, pero te reconocí de inmediato. Tú me miraste también y entonces me di cuenta que en todo este tiempo no he estado equivocada. Ni siquiera dijimos nada, me tomaste por las manos y quienes estaban ahí nos hicieron saber que estaba en lo correcto al darme cuenta que eres a quien he buscado durante tanto tiempo.

Ahí fue donde entendí todo... Todas las cosas que han pasado durante tanto tiempo, mi búsqueda de tantos años y las veces que te he creído encontrarte en el cuerpo de otras personas... Fue un encuentro lindo, pero al mismo tiempo me dejó un profundo hueco en el alma, porque de pronto fue como si todo se volviera ante los ojos de mi alma mucho más claro, y comprendí que ese sentimiento de vivir en un lugar que de pronto siento tan grande, siempre se ha debido a que he pasado media vida buscando a alguien que no existe ni estará ahí...

Alguna vez... Hace mucho tiempo leí que hay personas que desde otra vida llegan a un acuerdo con su alma gemela y sólo uno de ellos viene al mundo, para cumplir con alguna misión, o la mayoría de las veces a obtener algún aprendizaje antes de volver a reunirse en otro espacio y tiempo... Algo similar a como cuando en el mundo real en una pareja, uno de los dos decide en un día normal alejarse, para no distraer al otro de un examen, cuando tiene mucho trabajo, o simplemente necesita realizar alguna tarea importante sin tener ningún tipo de distracción.

Mi misión aquí es escribir, contar historias... Lo tengo muy claro desde niña, pero jamás había caído en la cuenta de que pasar la mayor parte de una vida, buscando a alguien que no existe, llegaría a entenderlo hasta que los años me permitieran alcanzar cierto grado de madurez.

Desperté... Y entonces lloré como nunca lo había hecho por alguien que no conozco, porque quería saber más y tampoco quería irme... Los primeros minutos de la mañana transcurrieron de manera extraña.. Veía las cosas, mi mundo cotidiano... Salí a la tienda, veía a mis perros y entendí que amaba la vida y todo cuanto forma parte de mi vida, pero al mismo tiempo llevaba a cuestas en el alma un vacío que no tengo manera de explicar con letras...

Desde entonces he pensado en si de verdad fue un sueño... Algo me dice que no, debido al mensaje tan contundente que mi tío me dio para su familia... En los días anteriores a ese encuentro ni siquiera pensaba en nada de eso... Había llegado a casa exhausta, y el cansancio físico tan sólo terminaba por vencerme durante las primeras horas de la madrugada.

No tengo idea de si volveré a verte en sueños... La verdad me encantaría... Encontrarme de nuevo contigo para decirte que desde hace tanto busco señales, que a veces es muy confuso pensar que eres otra persona; pero es sólo que no he sabido buscarte, o que simplemente te busco, sin imaginar siquiera que no estarás.

Tal vez sea un sueño extraño, medio loco y hasta descabellado e incoherente al escribirlo, porque sé que el común de la gente no lo entendería... Pero yo necesitaba decírtelo, hablarte, hacerte entender lo que siento; pero sobre todo pedirte, que sin importar donde te encuentres e independientemente de los acuerdos entre almas que van más allá del tiempo y el espacio; ojalá ya no me dejes pasar otra vida sin ti.

Sigue el camino...

on lunes, septiembre 11, 2017

Sigue el camino que tu alma te muestre...
Aunque este te lleve a donde nadie ha estado jamás.

Foto: Camino de Catemaco a Veracruz, Méx.

Viernes musical con David Bisbal

on viernes, septiembre 08, 2017

Desde siempre he sentido fascinación por todo lo que en la imaginación represente cruzar el umbral entre la fantasía y el mundo real... Tantas de las cosas que ya han quedado plasmadas en este blog hablan de eso, de los sueños que se viven de manera tan realista y de las cosas que imagino cuando mi cuerpo está en un lugar, mientras al mismo tiempo mi mente me lleva a otro punto cronológico del tiempo o a miles de kilómetros de ahí.

No sé si tú seas alguien que viva con los pies bien puestos en la tierra, o que la mayoría de las veces tu mente esté ocupada con pensamientos de tu vida actual; pero como sé que todos soñamos despiertos e imaginamos, quiero apelar a que no es del todo desconocido para ti esto de lo que hablo, y que incluso debes tener algún momento del día en que como en mi ciudad, yo, en los días nublados de invierno, imagino que detrás de las montañas encontraré el mar...

Me fascinan ese tipo de cosas, y es quizá por eso que también captan mi atención los videos musicales que a la par de contar una historia, juegan a mezclar la fantasía y lo real... Ese es el caso de David Bisbal, quien a pesar de no ser un cantante de mi predilección, si reconozco que tiene un gran talento y en esta ocasión se ha hecho merecedor de un espacio dentro de Las Páginas Sueltas y de Colores porque hace poco descubrí una canción que me encantó y cuyo videoclip es como uno de esos sueños incoherentes y al mismo tiempo tan mágicos como los que a veces comparto aquí.

Es increíble como la mente puede ser capaz de regalarnos ideas tan extrañas, que al incluirlas como parte de un guión que posteriormente es producido, da como resultado una historia que parece contada como una película que surge de un sueño...

¿Has imaginado algo así por el estilo?... Mientras haces memoria, yo te comparto este video que me fascinó (al igual que la canción) y al mismo tiempo disfruto de esta madrugada en letras, en lo que llega una vez más el fin de semana.

¡Nos leemos pronto!

"De niño descubrí, el mar en un espejo, mirándolo aprendí que no hay mal en su reflejo"...

Volver al puerto... (en sueños)

on lunes, septiembre 04, 2017

Volví otra vez al Puerto, y esta vez fue por un espacio de tiempo demasiado breve...

Era un día extraño... Con el cielo repleto de nubes vestidas con trajes grises. Mis pasos recorrían una vez más los mismos lugares, pero todo se veía de un color distinto... Era casí, casi como estar inmersa dentro de una fotografía endurecida sobre papel matte y en tonos sepia.

No estabas tú, y eso no era nada extraño; pues desde hace mucho tiempo, por convicción propia decidiste ya no ser parte de mis historias. En tu lugar estaba un hombre, que en el mundo real jamás había visto en mi vida. Yo caminaba junto a él intentando compartirle un poco de lo que había detrás de cada lugar y edificio por el que íbamos pasando, y él se mostraba tan sorprendido como me sucedió a mi, la primera vez que vi como unas pequeñas lanchas forradas con neumáticos en los bordes, eran las encargadas de guiar a las grandes embarcaciones, para luego estacionarse a la orilla del Puerto, luego de muchos días o quizá meses de navegar a mar abierto.

Todo era tan igual, pero al mismo tiempo tan nuevo... Pues a una distancia considerable del muelle sobresalía un puente aún en obra negra, que a simple vista era enorme, y parecía tener la intención de atravesar el océano entero.

Desconocer hacia donde conduciría ese camino en el futuro, hizo que yo tomara conciencia de que ni yo misma sabía en que punto del tiempo me encontraba...

Mis pensamientos en ese instante se difuminaron como humedad entre la arena, cuando a escasos metros de ese lugar y sobre un montículo de tierra apilado frente a una enorme puerta de madera, mis ojos descubrieron a un vagabundo durmiendo la siesta, y a pocos metros de él, un grupo de tres niños durmiendo junto a unos perros callejeros.

Era un poco triste reconocer que una escena como esa se vuelve común en cualquier punto del tiempo, pero más que los niños, lo que tocó mi corazón fue uno de los perros... Sería apenas un cachorro de meses. Tenía el cuerpo cubierto de sarna, pero ni el escozor de su piel lograba opacar la ternura de unos ojos iluminados por la inocencia y la ternura.

De pronto, todos supimos que el tiempo se estaba agotando... Faltaban apenas unos cuantos minutos para que amaneciera en el mundo real, y todo cuanto existía en ese punto paralelo en el Puerto, desaparecería por completo.

El vagabundo, sin darnos cuenta ya se había marchado, y los niños se levantaron también del suelo y se alejaron a toda prisa... El cachorro con sarna, -por ser demasiado pequeño- no logró cruzar el montículo de tierra que separaba la playa de la calle principal, y al ver que intentaba alcanzar a sus compañeros de aventura, una especie de desesperación se apoderó de mi.

Por fortuna, ese sentimiento se disipó de inmediato, cuando uno de los niños, al percatarse de lo que sucedía, regresó corriendo y llamando al cachorro por su nombre (que resultó ser hembra), la tomó en sus brazos para volver a echarse a correr....

Ahí me quedé yo... Mirando a "Regreta" (que así fue como la llamó el niño), y ella mirándome a mi... Sin saber en que punto del tiempo me encontraba, en aquel sitio que ha sido tres veces heróico y fue el mismo punto donde curiosamente fue en el mismo mes de mayo, con poco menos de 50 años de diferencia, un día Porfirio Díaz partió hacia el exilio del que nunca regresó, y los emperadores de la casa de Hasburgo y Bélgica (Maximiliano y Carlota) pisaron por primera vez el suelo de este maravilloso país. 

El punto cronológico del tiempo no importaba... El mediodía estaba por marcar ya el mundo real, y todo eso que yo estaba viviendo en ese instante en que volví al Puerto después de tanto tiempo, sabía bien terminaría por difuminarse en el mundo irreal...

La verdad no te sé decir si era un instante perdido en el tiempo o parte de un futuro que desconozco, y al que si te soy sincera me encantaría volver un día ya libre de fantasmas del pasado, inmune a la nostalgia de que no estés tú.