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Encender Estrellas


De madrugada mi mente se queda en blanco, en silencio... Es entonces cuando me doy cuenta que dentro de mi habitan muchos y pocos pensamientos al mismo tiempo, recuerdos que me erizan la piel y me hacen sonreír.... También hay sueños que son prototipos de planes para días que aún no he  vivido y me hacen ir a dormir feliz sin ser realidad todavía.

Cuando me quedo a solas o mientras tú duermes, trato de pensar más en todas esas cosas que me ilusionan y añoro, esas que me hacen desear abrazarte mientras duermo o simplemente tener ese impuso natural de sólo querer apagar la luz y descansar... Aunque aún no me acostumbro y para mi es algo nuevo, es lindo hacerlo junto a ti.

En ese lugar entre lo real y lo intangible, es donde mi mente se libera, deja de agobiarme tanto, aunque he de confesar que de cuando en cuando logra colarse alguna pesadilla...

Confieso que en las noches cuando no pasa eso, durante el día (y sobre todo cuando las responsabilidades y las cosas por resolver me agobian), recurro a la paz de ese instante... Cierro los ojos y quisiera que ya fuera de noche, para llegar a casa, que se quede todo en silencio, e independientemente de si tú estás o no conmigo, encender las estrellas y transformar la madrugada en algo tan cálido y tranquilo como tu respiración.

Cuando te extraño, y ya es muy noche, me levanto y me asomo a la ventana. A veces tomo agua o si hace demasiado frío -como hoy- una bebida con algo caliente... Encontrarme conmigo misma en el silencio y abrigarme con la añoranza de ti, o mis recuerdos, es en cierta forma una manera de soltar y encontrar paz.

¿Sabes? a veces pienso en el montón de madrugadas previas a conocerte... En ese entonces, cuando aún hacía lo mismo, pensaba si tú encenderías del mismo modo las estrellas. Si contemplarías la luna en tus noches de insomnio, en el más bello silencio, imaginando quizá si existiría alguien para ti, que aún no tengo claro si de verdad soy yo.

Encender estrellas era eso... Irse a dormir con la esperanza de que algo mejor siempre podía suceder en los días aún no vividos... De alguna manera eso hacía que aunque la oscuridad de ese momento no iba a ser eterna, por dentro, en mi alma, siguiera la luz prendida y mi mente lograra apagarse en medio de tanta paz.

Todo eso era apenas tan sólo un instante... Del mismo modo que lo han sido las cosas que me han preocupado o las que en otro tiempo me hicieron llorar... No se cuando fue, ni tampoco de que manera, pero cuando descubrí eso entendí como hacer para contrarrestar el efecto de la nostalgia... Para dejarla pasar sin que se transformara en tristeza y que quisiera quedarse aquí.

Hoy tú si estás... Y me encanta cuando quieres quedarte... Yo dejo que lo hagas porque aunque casi siempre es a mi a quien el sueño vence primero; en las noches cuando es al revés, me gusta contarte cosas aunque ya te hayas dormido... Escribirte aunque la luz esté apagada, porque eso es un regalo, quedarme contigo y tú conmigo... Un espacio que nos merecemos sólo para nosotras, para ver en la penumbra lo que realmente somos y sin importar si serán pocas o muchas noches, encender las estrellas para que iluminen nuestros sueños, hasta que el sol, cruce de nuevo el océano, para volver hasta aquí.

Que descanses.

Comentarios

Yo_Mero dijo…
Me dieron ganas de ir a dormir acompañado... Muchos saludos!! ya estoy de regreso y con muchas ganas de continuar colaborando.