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Conversaciones de Madrugada...


Adoro nuestras conversaciones sin prisa. A veces a oscuras (la mayoría de las veces cuando todo se queda en silencio y pareciera que tan sólo existimos las dos).

Nuestras charlas versan de lo trivial a lo más profundo... Tú no te das cuenta, pero de pronto me quedo en silencio porque me pierdo en tus ojos, imaginando como fue el pasado que con palabras me describe tu voz.

Sé que al igual que todos tú vida no ha sido fácil; pero estando tan cerca de ti, de tus sueños y también de la manera tan honesta con que desnudas y pones en mis manos tus más grandes miedos; caigo en la cuenta porque has salido adelante... 

Me encanta escucharte cuando tú piensas que me has aburrido hablando de un pasado del que yo no formé parte... Me preguntas: ¿Si ya tengo sueño? y yo no te digo nada; pero sabes que las palabras a veces no son necesarias entre nosotras, pues de inmediato te das cuenta de que en realidad sucede que estoy inmersa en tus palabras, en conocer mucho más allá de lo que en un breve lapso de ti he descubierto... No te lo digo; pero pienso que eres una mujer increíble... Eso es lo único que pasa por mi mente y mi corazón.

Y así por el estilo podría escribir de todas nuestras conversaciones... Mis favoritas son esas en las que te vuelves tan vulnerable y desnudas con una honestidad asombrosa todo lo que piensas y también lo que temes... Han sido tan mágicas en un par de madrugadas con lluvia; y me fascinan del mismo modo que aquellas que el insomnio vuelve interminables, y vamos desgastando entre los libros que guardamos para ir leyendo hasta que el sueño nos vence (casi siempre a ti primero); o imaginando un futuro que sin importar que sea tan incierto nos llena el alma de ilusión...

Sé que te encanta que te escriba sobre todo esto, para que luego, otro día, quizá ya inmersa en tus cosas descubras en letras todo lo que no digo y en silencio intuyes tú...

Adoro nuestras conversaciones de madrugada, pues es gracias a eso que sin importar que tan cansada esté o lo pesado que hayan sido las horas; regresar y descubrir que estás (porque has querido quedarte), es más que suficiente para que tan sólo por ese instante mi día y este presente que tanto disfruto valgan tanto la pena. 

Gracias por eso. 

M.A.
Verano, 2018

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