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El Camino Hacia Ninguna Parte


Esta madrugada quiero jugar contigo a imaginar... Son las primeras horas del día. Estás en un lugar hermoso. Aún no sale el sol, pero tienes delante de ti un camino muy extenso y una bicicleta al lado.

No es una bicicleta cualquiera... Es mágica, porque por más simple que se ve, más allá de ser el único vehículo disponible que hay en ese momento para recorrer ese sendero; puede llevarte hacia cualquier lugar al que sea tu deseo ir en este instante.

Ya estas arriba... Comienzas a pedalear... ¿A dónde irías?... ¿Al pasado o al futuro? ¿irías a buscar a alguien o a encontrarlo? Si pudieras pasar por cualquier persona para que te acompañe ¿A quién llevarias? ¿Irías simplemente a dar un paseo dejando que sea el camino quien te sorprenda? ¿O te irías caminando rodando la bicicleta sin subirte, empujándola tan sólo con tus manos?

Si en tu mente está ya definido al lugar hacia el que irías; ¿cómo te imaginas que sería el camino? ¿Sinuoso? ¿De bajada o cuesta arriba? ¿Plano o repleto de piedrecillas sueltas? ¿Te encontrarías a mitad del camino con alguien? ¿o quizá te detendrías en cierto punto para esperar?

Tal vez después de un rato podrías encontrarte conmigo en dirección contraria, o tal vez con alguna otra persona conocida, transportándose en el mismo sentido que vas tú, pero quizá un poco más rápido... ¿Estarías emocionado mientras te desplazas? ¿Angustiado? ¿Feliz? ¿O pensando en un montón de cosas?

Yo... Te confieso... No tendría necesariamente un punto exacto... Tal vez me desplazaría a un punto indeterminado del tiempo para encontrarme con alguien del pasado y hablar de lo que quizá -para mi no quedó concluído- y en algún otro momento para decirle a alguien más que ya no hay ningún sentimiento adverso en mi alma y que a pesar de mis errores nunca me sentí culpable.

Tal vez pedalearía hasta que me cansara o intentaría buscar el final del camino, para encontrarme con Dios, bajar de la bicicleta y sentarme a la orilla de la playa a conversar como tantas veces ya lo he hecho con ÉL en el mundo imaginario... Eso, sin duda alguna sería uno de mis viajes favoritos y que más me haría bien.

Sé también que por más que lo intentara y por más tiempo que pasara viajando, nunca podría llegar al futuro, y si lo hiciera olvidaría todo lo que ahí vi durante el trayecto de regreso... Porque mi vida y mi historia  -al igual que la tuya- se van escribiendo en el momento... En este instante en que respiras y suspiras por los sueños que aún no concretas, pero visualizas ya.

...Y así por el estilo sería este viaje de camino hacia ninguna parte; y lo más curioso de todo esto es que aunque en el mundo real la vida no siempre te conduce hacia donde deseas; el camino si puede ser impredecible y lleno de magia... Dependerá siempre de cómo sea la actitud con la que viajes y también de si llevas los sentidos y el alma totalmente abiertos para dejarte sorprender...

Ojalá un día tú y yo de verdad coincidamos en el camino... Sin importar en que espacio y tiempo sea, me encantaría que fuera así.

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