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Combo de Sueños


Pasan y siguen sucediendo cosas... Podría pasar esta madrugada charlando en letras al respecto; pero decidí mejor aprovechar estas primeras horas de un fin de semana que apenas comienza y pinta para ser grandioso; para contar sobre algunos sueños que he tenido (me refiero a los del espacio inconsciente); porque algunos de ellos han seguido haciendo eco en mi cabeza en diversos momentos del día; y hasta el instante mismo en que escribo esto.

El primero al que quiero hacer referencia, fue hará cosa apenas de unos 3 ó 4 días. Soñé que iba en un auto con una amiga muy querida que vive en la Ciudad de México. No tengo idea de en que lugar estábamos; (sólo me queda claro que no era aquí en Ciudad Juárez). 

En el exterior se notaba que era ya un poco tarde y las dos conversábamos sobre muchas cosas mientras recorríamos las calles de la ciudad. Ella me decía que si podía ayudarla porque necesitaba hacer algo en su trabajo relacionado con las cosas editoriales y de comunicación como en las que yo tengo ya algo de experiencia, y en tono de broma yo le respondía que sí, que incluso podríamos hacer un intercambio de servicios, porque ella se dedica a la administración y la contabilidad, y yo necesitaba a su vez alguien que me eche la mano con eso.

En eso estábamos, cuando por ese camino que íbamos transitando, de pronto todo era cuesta abajo. Al parecer se trataba de una calle muy,  muy larga, y al mismo tiempo muy angosta, que aparte de que pasaban los minutos y no conducía a ningún lado ni terminaba; a medida que el auto avanzaba, se iba haciendo cada vez más estrecha.

Algo no estaba bien. Lo primero que me llamaba la atención era que en ambos costados de la calle había como una especie de muros de mármol, que viendo ya con más detenimiento, te dabas cuenta que eran como nichos... Como medida instintiva porque ya estaba oscuro, yo colocaba los botones automáticos del auto y subía por completo los vidrios, cuando de repente por fin la pendiente o bajada por fin terminaba y la siguiente parte del camino era una desviación o vuelta hacia la derecha, donde ya no había otro camino que seguir y era justo ahí donde un par de ancianas que en ese punto estaban apostadas en plena calle, nos decían que no había retorno y la única manera de regresar era poniendo el vehículo en reversa.

Yo me quedaba intrigada porque la bajada era bastante larga... No tengo idea de cuánto tiempo tardamos en bajar, pero era evidente que mucho más de 1 hora conduciendo únicamente en descenso. En eso estaba cuando me di cuenta que mi amiga (que iba en el lado del copiloto, se había quedado profundamente dormida), y justo en esa especie de muro-mausoleo que estaba del lado de la puerta de ella, de pronto se abría como si fuera la puerta de una casa, de donde salían varias personas extrañas que se veía de inmediato que eran familia.

No me daba miedo en ningún momento, pero justo en esa parte del sueño yo me daba cuenta que estábamos en plena parte central de un cementerio, y que la familia que había salido detrás de ese pedazo de muro, no estaban vivos. Algunos de ellos se acercaban al vidrio y me expresaban su deseo de que mi amiga se quedara ahí; y yo les decía que eso no era posible, porque ni ella ni yo pertenecíamos (todavía) a ese mundo del que ellos eran parte; mientras por mi mente pasaba la idea de como salir de ahí.

Eso es todo lo que recuerdo...
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El segundo sueño lo tuve hace ya varias semanas, pero curiosamente es el que más he recordado en todos estos días recientes. No tiene mayor ciencia, sólo sé que me veía a mi misma en otro tiempo, siendo más específica en plena época de la revolución.

Yo estaba con mi familia (que no era la que tengo ahora); cuando de pronto todos teníamos que escondernos porque llegaban soldados de las tropas federales, y al ser todos nosotros parte del ejército insurrecto, era evidente que corríamos peligro.

En cuanto éramos conscientes de eso, de inmediato corríamos todos a escondernos. Primero estábamos en una casa en la que cada habitación estaba como en una especie de desnivel. Esto es, la entrada principal y la sala, estaban construidas a lo largo, y daban a unos escalones que conectaban con la cocina, luego otros escalones y una habitación y así por el estilo cada parte de la casa estaba conectada... Todos terminábamos en un cuarto al fondo que primero tapábamos la entrada con un enorme ropero antiguo, para luego escondernos en una especie de sótano que únicamente estaba tapado con una parte del mismo piso de madera; y así por el estilo pasábamos el tiempo en un intento de huir y escondernos, pero la persecución terminaba en un tren donde por fin nos emboscaban y supongo yo que nos fusilaban, porque en ese instante desperté.
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Hubo un par de sueños más, pero esos no puedo contarlos porque son demasiado personales; y aunque en apariencia inconexos, estos dos que he compartido en este post, quise escribir al respecto a manera de "combo", porque como ya dije, me han tenido pensando durante todos estos días (de manera intermitente), y porque siempre que sueño cosas así, trato de escribirlas  a manera de registro, porque luego de un tiempo me pasa que descubro o llego a entender lo que dio pauta a que se originaran.

El sueño con mi amiga en el cementerio, no tengo idea alguna que signifique, pero referente al de la huída en la época de la revolución, hay días en que llego a cuestionarme si de alguna manera habré yo vivido en otra línea de tiempo en ese punto cronológico de la historia.

Más allá de lo que la gente que no me conoce pudiera pensar de mi por decir esto, lo escribo y lo reflexiono porque me llama mucho la atención todo lo que tiene que ver con esa época. He leído varios libros respecto a eso, escribí aquí en el blog una historia (que no he concluído) y que involucra al museo de la ex-aduana (hoy MUREF), que es un sitio emblemático de esa parte de la historia de México; y en general tengo una fascinación por todo lo que se relaciona con ello; en especial por el papel tan determinante y protagónico que tuvieron las mujeres de esa época.

Tal vez sea sólo eso... Que hay demasiada información en mi cabeza sobre esa etapa, y mis sueños son la única manera de ordenarla y procesarla... La verdad no lo sé, lo único que yo puedo decir es que era para mi necesario venir a escribirlo -como hago con todos mis sueños raros- precisamente para evitar que se pierdan en el olvido o en medio de todas las cosas que en este momento habitan en mi cabeza y en mis pensamientos.

Eso es todo y lo único de lo que hoy necesitaba hablar en letras.

¡Buena Madrugada!

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