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Madrugada en la Ventana


...Por cuestión de trabajo era ya tarde cuando la alcanzó en la cama.

Ella ya estaba más dormida que despierta, y aún así en medio de su somnolencia, se amoldó con total perfección a su cuerpo y a su abrazo.

Sin importar su grado de inconsciencia, desde siempre le gustaba decirle cosas al oído, pues sabía que en algún recóndito lugar del subconsciente, ella la escuchaba; y en ocasiones hasta entre sueños le respondía.

Así que reclinada entre la curvatura de su hombro tan pequeño y la cascada de cabellos desordenados; se aventuró para averiguar entre susurros ¿cómo estaba su alma en esa madrugada?

-Ya llegué bonita. Ya no pude hablarte en la tarde, ¿cómo te fue hoy?
-Fatal, pero fue lindo al final-
-¿Por qué?-
-Porque en la última parte del día siempre estás tú...-

Posterior a eso, la lluvia fue el único sonido perceptible y el silencio dijo todo lo que con palabras es limitado expresar.

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