27.. Otra vez...

on martes, noviembre 27, 2018
Te conocí desde antes, pero en ese entonces no pasó absolutamente nada.... Tuvo que intervenir alguien más para poderte reencontrar.

Yo estaba llena de miedos. Tenía el roto, y cada pedazo estaba impregnado de desconfianza... De fantasmas del pasado que todavía hasta ahora quieren instalarse en mi presente con la intención de no dejarme avanzar.

Te perdí la pista por un buen tiempo, pero pensaba constantemente en ti, porque hasta entonces eras la persona más libre que yo había conocido y a pesar de que lo negaba y todavía más me resistía, era justo esa autenticidad tan tuya, lo que me atraía hacia ti, como un imán.

En un día como este, (pero en Domingo), por fin bajé la guardia y me reencontré contigo... No puedo evitar sonreír al recordar que esa madrugada casi no dormí y me sentí inmensamente feliz...

Entre un montón de cosas, porque me encantó descubrir que en el punto de tu vida en que volví a verte, habías logrado ya una de tus metas: obtener una beca para convertir en posibilidad uno de los sueños más grandes que has tenido.

Desde entonces, te he ido acompañando sin pretender atarte, amando lo que eres: Un espíritu tan libre que terminó por derretir con su sonrisa mis miedos; que llenó por completo mi presente de colores tan brillantes y vivos... Tal cual como el arte, que llevas dibujado con tinta indeleble en la piel.

Tal vez no te lo he dicho de esta forma, pero cada vez que veo tus ojos, me siento agradecida con la vida porque hoy soy yo quien más celebra cada día el que existas, que seas como eres, porque es así, (con todas esas virtudes y obstinaciones); que ninguna otra persona había llenado tanto mi corazón como tú lo haces... y lo más importante: sin que me duela.

Del futuro no sé, ni espero nada. Lo único que sé es que contigo no tengo miedo ni me tengo que cuidar de mostrarme vulnerable, porque en este lapso que comenzó como una apuesta, soy yo quien ha ganado más, por todo lo que a veces -incluso sin ni siquiera propónertelo o darte cuenta- tú me das

Me encanta como eres y en lo que yo me he convertido desde que te conozco.

Adoro como difuminas la tristeza, las cosas que hemos conversado y también que irónicamente has sido tú quien me ha conectado de una manera que desconocía, con la parte más femenina de mi...

Podría escribirte siempre y tanto... Pero sólo quiero darte las gracias por aparecer en mi vida, porque hoy sé que todo lo que viví antes de conocerte fue lo que me llevó a encontrar el camino hasta tu corazón.

Encontrarme contigo ha sido la más hermosa aventura, y siento que aún no tengo lo suficiente de ti...

27 una vez más y contando... Gracias porque si no fuera por ese reencuentro, hoy, ni tú ni yo estaríamos aquí.

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