Las Sillas Vacías...

on lunes, diciembre 31, 2018
Empiezan los preparativos, ¿cuál será el menú de la cena? ¿En qué lugar nos reuniremos? Y aparece la pregunta inevitable: ¿Cuántos somos este año? Y en la respuesta aparecen implícitamente las sillas vacías de las personas que no están.

Las que están lejos y que la vida llevo por otro camino, la que eligió no estar porque se enemistó con alguien de la familia y la que Dios se llevo a su lado.

Y aparece la tristeza y las sillas vacías duelen.

Entonces es cuando más necesito ese abrazo que cobija, que protege, que es prolongado y que lamentablemente no va a llegar.

Entonces, me doy cuenta que extraño esa sonrisa, esas conversaciones amenas, esa complicidad que teníamos, esa mano dispuesta a ayudarme siempre, esa compañía.

Los ojos se me llenan de lágrimas y duele mucho, muchísimo, pero esa es la realidad y hay que aceptarla. Suspiro profundo y cierro los ojos como queriendo que ese aire llegue hasta esa persona que me falta, abro los ojos, giro la cabeza y lo que veo son las sillas ocupadas: son las personas que me aman y que yo amo. ¡Entonces sonrío!

Así es la vida, con pérdidas y ganancias.

Y así voy a brindar el 24 y el 31, con lágrimas contenidas por esas sillas vacías y sonriendo desde el alma por las sillas ocupadas.

Alegre. Sí, alegre, a pesar de la tristeza, porque estar alegre no necesariamente es estar feliz. La alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza. La felicidad es otra cosa, es un estado del alma.

Ser feliz, es estar en paz, pleno, en paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis temores y de mi coraje, mis virtudes y mis defectos, mi camino, el que yo elegí, un camino en el que hice todo lo que pude y más.

Brindaré por los que no están y brindaré incondicionalmente por los que sí están, por los que ame y por los que amo y con lo que tengo procuraré ser feliz.

Posiblemente tú también tengas sillas vacías 
en tu mesa este año al igual que yo, pero a pesar de los ausentes y con la dicha de los presentes, te deseo una Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de luz para ti y para toda tu familia.

Vida

on domingo, diciembre 30, 2018
Ver las nubes por la tarde, salir a caminar en la noche. Dormir escuchando la lluvia, regresar a la casa un viernes por la madrugada escuchando música en el auto, sentir como la vida cambia después de leer un libro, abrazar a alguien después de mucho tiempo, sentir su perfume que se ha quedado impregnado en tu ropa, oler flores, volver a sentir el mar...

Escuchar el silencio, observar las madrugadas, irte a dormir temprano con todo apagado para hablar durante horas con esa persona especial, olvidar y perdonar...

Todas estas son cosas que nos arreglan la vida y nos alimentan el alma.

Felicidad 2.0

on sábado, diciembre 29, 2018
Algo que hemos aprendido este año es que la felicidad no se persigue sino se encuentra. Se encuentra en pequeños instantes, en encuentros casuales, en miradas y en simples detalles, que no requieren de mucho esfuerzo, dinero o complejidad.
Para el siguiente año ten como objetivo encontrar la felicidad, ya sea en tu pareja, en tu trabajo, en tus amistades o hobbies. Pero sobre todo en TI MISMO. Y pregúntate... ¿Por qué soy o no soy feliz?, ¿Qué debe mejorar?
La felicidad no se encuentra al final, sino en el camino.

Contratos

on jueves, diciembre 27, 2018
Antes de venir aquí, estableciste un contrato.
Aunque estemos muy lejos, tarde o temprano nos encontraremos. De no haber un acuerdo entre nosotros, podemos estar de frente y jamás nos reconoceremos.

No necesariamente permaneceremos juntos, quizá el acuerdo se compuso para proporcionarnos una enseñanza, experiencia, madurez...

Sé que una vez que haya aprendido la lección, ambos seguiremos nuestro camino de aprendizaje hacia el creador.

Tanto a ti como a mi, nos despojaron de nuestra memoria racional para evitar sufrir por vidas y experiencias pasadas, para no llenarnos de prejuicios, tal vez sentirás que me conoces de siempre o algo te dirá, (aunque me hayas visto por primera vez), que no soy alguien ajeno ni desconocido; porque la memoria de mi alma y de la tuya se conserva.

Por ello, que sin importar el espacio y tiempo, ni la forma en como estén materializados al momento del encuentro, es que dos almas se reconocen como si se conocieran de hace tiempo.

Tal vez no estés, tal vez ya llegaste y te fuiste, tal vez será en otro tiempo y lugar, pero te conozco, y me conoces desde siempre.

Un día después de Navidad

on martes, diciembre 25, 2018
Ojalá todos los días fueran como este... O por lo menos, que todo lo que pasa desde que abres los ojos, hasta que anochece y el sueño te vence, sucediera más veces.

En los años recientes, Navidad ha sido para mi como vivir dentro de un sueño... Las cosas son tan distintas a como eran cuando mis hermanos y yo éramos unos niños; y aunque los recuerdos de personas que ya no están o ya no forman parte de nuestras vidas se mezclan con los instantes del presente; la mayoría ya no duelen y eso hace que se desvanezcan, dejando un aroma de nostalgia... Esencia que nos hace saber que todo eso ha sido necesario para ser hoy quien se es.

Mi intención era escribir un mensaje Navideño desde ayer (para toda la gente que durante tanto tiempo me ha acompañado leyendo estas Páginas Sueltas y de Colores); pero la verdad he estado tan inmersa en vivir cada día, que apenas hace un rato, por fin me senté frente a la computadora y a la par de un respiro y un momentito a solas, me puse a pensar en que todo mundo hace referencia a la Navidad, pero nadie habla de todo lo lindo que sucede justo un día después.

La fiesta se termina, a veces durante las primeras horas de la mañana, pero creo que lo más valioso de esta temporada no son los regalos, sino que los días transcurren sin prisa, entre charlas y risas enmarcadas por sabores y aromas deliciosos... Hay gente que viene de lejos y otras que amamos con quienes nos encantaría a diario pasar mucho más tiempo... Son días de comer con la familia sin la presión de tener que volver al trabajo; de salir a la calle sin prisa, mirar todas las cosas lindas que adornan las tiendas, pero también de disfrutar del silencio y los suspiros tan espontáneos que nos provocan los abrazos que envuelven y nos hacen sentir protegidos justo antes de cerrar los ojos.

¡Me encanta!... ¡Me encanta todo eso!... Ese es mi mejor regalo. Que mi familia haya estado reunida otro año más (esta vez la sede fue la casa de mi hermano), a la par de estar pensando en alguien a quien adoro y que al mismo tiempo está con su familia igual.

Así ha sido desde hace un par de años, pero este 2018 en particular, desde antes de esta fecha tan importante para todos los que somos creyentes, he disfrutado de modo muy intenso los días liberada de responsabilidades y prisa, a cambio de las tardes caminando sin prisa, las estadías hasta tarde en pijama, comiendo cosas ricas y viendo en compañía todas las películas  que por falta de tiempo no había podido ver; escribiendo y charlando sobre los sueños que aún no sabemos si la vida nos permitirá materializar en un futuro distante o cercano.

Los regalos más lindos ni siquiera llevan envoltura... Están dibujados de sonrisas, de miradas brillantes que reflejan la inocencia y la emoción de quienes llevan pocos años en este mundo, y nosotros nos hemos convertido en quienes les van mostrando el camino. Tal como en su momento todas esas personas de la familia que ya no están, lo hicieron con nosotros, y si no hubiera sido por ellos hoy no estaríamos aquí.

Es verdad, las Navidades hoy son muy distintas; pero mi hermano mayor tenía razón anoche, cuando me decía que somos afortunados de que seguimos todos juntos, que nuestros padres están y que fue posible que toda la familia completa se haya reunido una vez más.

El pequeño trozo de papel que ilustra el inicio de este escrito fue uno de los mejores regalos que me dieron anoche (mi sobrina Jimena de 7 años); y a la par de utilizar el día después de Navidad para agradecer por todo cuanto sucedió anoche (y desde el inicio de las vacaciones), pienso en que de alguna manera me encantaría atrapar un poco de eso para los días "normales" que aún no vivimos ni nos gastamos tampoco.

Así ha sido para mi, y espero que en el caso de cada uno de ustedes, disfruten de los días despertando tarde, de la comida, los amigos, el amor y la familia, de lo que su propia alma tenga para decir cuando se queden a solas, y que no sólo el día de Navidad, la vida les otorgue un montón de regalos, de esos que no van envueltos en papel bonito ni con moño, y que de tan valiosos se pueden compartir con quien esté cerca y lo necesite más.

¡Felices fiestas! ¡Nos leemos pronto!

Camino a Hogwarts

on viernes, diciembre 21, 2018
Hoy desperté tarde, pero minutos antes de hacerlo tuve un sueño que me ha tenido pensando durante todo el día, hasta el punto de la madrugada en que he venido a escribir para no olvidarlo.

Fue extraño porque además de haber sido un sueño bastante largo y detallado; involucró un montón de cosas en las que ni siquiera pensaba o estaba recordando antes de dormir.

Todos estos días, me he ido a la cama súper cansada por la carga de trabajo de la última semana que antecede a las vacaciones. Anoche, me quedé leyendo un rato frente al calorcito del fuego y estaba súper tranquila, pero no pensé en nada más.

No tengo idea en que momento fue que me quedé dormida: pero en el espacio imaginario fui de visita a casa de mis tías (la antigua casa de mi abuela materna), y que ya en otras ocasiones ha aparecido en mis sueños.

Estando ahí, no pasaba nada relevante; simplemente conversaba con una de mis tías, y ella me mostraba un gato (que yo no he visto, pero de verdad existe), y sé por comentarios de mi mamá, que mi tía tiene como mascota desde hace apenas poco tiempo.

En el lapso de tiempo que yo permanecía ahí, algo se estaba preparando, quizá una comida familiar, y tras ofrecerle ayuda a mi tía para limpiar la casa, yo descubría que se estaba haciendo tarde y era ya hora en que tenía que irme a trabajar.

Yo salia de la casa, pero aquí fue donde comenzó lo raro dentro del sueño; puesto que yo no trabajaba en el mismo sitio donde estoy desde hace poco más de un año, sino en una papelería que estaba en un segundo piso, dentro de las instalaciones de una escuela casi frente a la casa de mi tía. 

Mi labor ahí era ayudar a otra chica que también trabajaba ahí, pero en el turno de la mañana. Pasaba el tiempo y caía la tarde, pero justo cuando ya casi era hora de cerrar, llegaba una persona, conocida de la muchacha que atendía en el turno matutino y quería un ejemplar de una de las revistas donde yo trabajé hace tiempo (¿?).

En esa área de la papelería ya no había ninguna, así que yo le decía que podía conseguirle un ejemplar, pues  tenía algunas revistas guardadas todavía, pero para poder hacer eso, necesitaba bajar a buscarla en casa de mi tía o en la cajuela del auto. La chica me decía que no había problema y podía esperar; entonces yo bajaba a toda prisa y veía como la escuela se iba vaciando de alumnos, mientras las luces de los diversos salones contiguos, se iban apagando también poco a poco.

Al volver, ya con la revista, para ahorrar tiempo, yo optaba por utilizar un pequeño elevador que había en las instalaciones de la escuela, y contiguo a este, había unas escaleras también, que si bien estaban en constante uso, había un tramo en el que, tal como sucede a veces con los edificios antiguos, hay partes que están en desuso y que van a dar a la azotea o a otros salones que ya no tienen utilidad más que la de guardar mobiliario viejo; y por alguna razón el elevador se quedaba atorado en esa parte.

Cuando la puerta se abrió, el camino era el acceso directo para el tren de Hogwarts... Un tanto desconcertada, yo optaba por abordarlo, y de inmediato ocupaba un asiento libre, de los pocos que había en ese vagón, pues estaba repleto de gente de todas las edades, que al parecer ya eran estudiantes de la famosa escuela de magos y hechicería, pero me llamó la atención en particular, un muchacho que no conozco (pero que si lo viera ahora podría reconocerlo); y quien por la expresión que tenía en su cara y la forma como me miró cuando hicimos contacto visual, parecía tan sorprendido como yo, porque había llegado hasta ese sitio de la misma manera que me había sucedido a mi.

No pasó mucho tiempo para que el tren iniciara su marcha. Con los vagones repletos, y algunas criaturas extrañas y diminutas que recorrían los bordes de los asientos, todo era extraño y emocionante a la vez.

Durante el viaje, noté que había tramos del camino en que el tren pasaba por en medio de las ciudades (tal como sucede aquí en Cd. Juárez); y aunque en la historia de J.K. Rowling, el expreso tiene como punto de partida el andén 9 3/4; en Londres, Inglaterra; dentro de mi sueño, yo no tenía ni la más remota idea de en dónde estábamos, hasta que de pronto, en una de las vueltas del camino y tras varias horas de trayecto, veía como el tren llegaba justo a París.

Esa fue una de las cosas más impresionantes y al mismo tiempo emocionantes dentro de mi sueño. Desde el cristal de la ventanilla del vagón, la torre se veía tan impresionante, que me quedé sin aliento y al mismo tiempo cuestionándome si todo lo que estaba viendo y había alrededor de esa famosa edificación ¿era de verdad un sueño?... El tren seguía avanzando y todavía no me recuperaba por la desconcertante sensación de que todo a mi alrededor era tan real; cuando de pronto, en el exterior del expreso, las calles parisinas comenzaban a llenarse de gente que de un momento a otro corrían por ambos extremos de la calle. Desconozco la razón, pero parecía ser que estaban protestando por algo o era un atentado terrorista.

Eso me angustió, pero no pude averiguar más porque el tren obviamente seguía en movimiento. Cuando salió de la ciudad y el panorama se tornó como un bosque en zona montañosa por la que el tren debía atravesar, descubrí que en la parte final del vagón había un pequeño cibercafé y mi primer impulso fue intentar rentar una computadora para avisarle a mi amiga Claudia donde estaba, puesto que todo lo que estaba viviendo era tan real... De alguna manera yo sentía como que todo aquello no era para nada un sueño, y si de verdad era así y yo me encontraba en alguna dimensión extraña y desconocida, era obvio que en el plano real mi familia y mis amigos cercanos estarían preocupados sin saber nada de mi.
El vagón que albergaba el cibercafé estaba por completo ocupado. No había ni una sola computadora disponible. Un duende en la entrada era quien asignaba el equipo a cada persona que lo rentaba para usarlo. Se veía de mal humor, o no sé si era mal encarado (como los duendes que resguardan el Banco de Gringotts); pero a final de cuentas yo ni siquiera me acercaba a ellos, pues escuchaba decir a una de las personas que ya estaban ahí dentro, usando el equipo, que debido a lo alto de la zona por donde el expreso atravesaba en ese momento, la señal de internet era demasiado débil.

No recuerdo nada más. Creo que estaba en eso, cuando me desperté y ya era cerca del mediodía del Jueves. Me quedé todavía un rato en la cama desconcertada, porque todo fue tan vívido y detallado, que por eso supe que tenía que escribirlo, aunque en letras y palabras tal vez no logré transmitir lo real que fue.

Siendo sincera, no creo que el sueño tenga un mayor significado, y tan sólo me dejó pensando mucho el hecho de que estando ahí y a pesar de que podría haber sido alguien más que para mi en este punto de mi vida es importante, la primer persona que vino a mi mente fue mi amiga Claudia; y supongo que eso se debe a que es una de las pocas personas en quien confío ciegamente...

Respecto al tren... Pues la verdad no tengo ni la menor idea cual sea el significado; supongo yo que para ninguna de las personas que me leen con frecuencia, no es ningún misterio la fascinación que tengo por los libros y las películas de Harry Potter; porque ya lo he hablado en otros posts y quizá por eso el medio para viajar dentro de ese sueño fue ese.

Por otro lado, y quizá esto sí sea lo más relevante y por eso tan desconcertante lo que soñé... Ya en otras ocasiones, dentro de mis sueños he visto y estado en lugares que jamás he conocido en el mundo real; pero que al visualizarlos de manera tan precisa en el plano imaginario, me queda la duda de si los sueños son algo tan simple como eso, o si inmersos en un estado de inconsciencia, el cuerpo puede permanecer en reposo y el alma viajar hacia otros destinos y dimensiones sin ni siquiera tener intención o proponérselo...

Suena fumado, lo sé... Estoy loca... Pero he leído tantas cosas que cada vez creo más en cosas que con el común de la gente no hablo. Este sueño es una poco de todo eso; y más allá de lo que cada quien quiera pensar o creer, yo quise escribir al respecto, primero para no dejar que mi memoria lo deje en el olvido, y después, por si existe alguna otra persona a quien de pronto en el mundo imaginario de los sueños, le haya sucedido algo similar.

Si vuelve a suceder, o si regreso de madrugada a algún sitio desconocido y lejano, probablemente vuelva para contarlo en letras.

Jueves, 20 de Diciembre, 2018.

La Vasija.

on lunes, diciembre 17, 2018
Dicen las abuelas que cuando nacimos la tierra nos regaló una vasija sagrada para recordarla. Y nos la puso en un lugar muy especial, abajo de la fuerza de voluntad y arriba de nuestras raíces, y la conectó con nuestros ríos interiores para poderle ofrendar siempre un poco de fertilidad.

Esa vasija es igual a un volcán, y contiene la flama encendida, es ahí donde se gestan todos los nacimientos. Ahí es donde inicia la creación universal. Esa vasija la hizo de barro para que pueda latir. Si la amamos y cuidamos puede crearse en ella un jardín lleno de sabiduría y memorias.

La hizo perfecta, húmeda, caliente y depositó en ella todas las pócimas y alquimias para recordar cómo se sana la humanidad. Guarda los secretos de toda la creación y de ella sale un poder inigualable. 

Nos advirtió que si perdemos la conexión nos enfermamos de tristeza o manipulación.
También guardó en ella la receta para su sanación y creó plantas y flores a su servicio, ruda, salvia, Santa María, sangre de grado, menstruanza y cancerina cuando la sentimos quebrada.

La hizo pensando en una flor, se inspiró en las orquídeas y así la dibujó.
Con esa sutileza se toca, con sus perfumes ella habla, con sus esencias nos envuelve. 
La puso en todas sus hijas para que nos recordemos que somos hermanas, y le otorgó ciclos iguales a los de la luna, para hacernos a todas sabias.

Ella puso en esa vasija un hechizo, y el conjuro consistía en prenderlas todas juntas para que pudiéramos conectarnos, recordando a todas nuestras abuelas. 
Todas esas vasijas están encendiéndose, el volcán se está despertando.

Días de Diciembre.

on sábado, diciembre 15, 2018
He pasado muchos días aislada de las letras y las palabras, pero con el alma y la mente repletas de sentimientos encontrados y recuerdos de otros tiempos; pero más aún, predominan los instantes del presente que en ocasiones propician que me quede despierta hasta muy tarde, y otras veces me producen suspiros espontáneos desde el alma, antes de que el sueño y el cansancio terminen por vencerme.

Esta madrugada quise venir a escribir sobre eso, materializar en letras algunas de esas cosas que han pasado en este lapso sin plasmar nada en el diario; y que se traducen a días que transcurren entre risas y trabajo duro con los compañeros de trabajo. 

Hay también café por las mañanas y conversaciones sobre el presente inmediato con mis padres. Demasiados juegos y la posibilidad de convertirme nuevamente en niña los fines de semana en que estoy rodeada de niños. Mis momentos a solas, que para mi son tan esenciales como necesarios; del mismo modo que las salidas a la calle para disfrutar de una buena comida y charlas triviales -de esas que se disfrutan tanto- y hasta la ociosidad de Sábado y Domingo, desconectada del mundo; para aprovechar al máximo los maratones de películas entre dos, sin salir de la cama, comiendo algo delicioso, entre silencios y miradas cómplices que me unen todavía más (a quien sin importar el tiempo que vaya a ser así), es parte importante de mi vida y mi corazón.

Así es como me ha sorprendido Diciembre... Hace poco, revisando el diario inédito, me di cuenta que desde el mes de Octubre no escribía nada, y es precisamente porque las horas de cada día me las gasto y se van difuminando entre todas esas cosas que vivo a diario de modo muy intenso; y que sobre todo en estas últimas noches, me han hecho caer rendida en la cama, dando gracias por todo cuanto ha sucedido en esta etapa reciente.

Me encanta como es mi vida de poco más de un año a la fecha. Estoy tranquila, me siento estable... Quizá si, un poco cansada, porque gracias a Dios ha sido un año laboralmente productivo; pero en el plano personal ha estado lleno de matices, de un montón de detalles y sucesos de esos que de lo mismo valioso que son no tienen precio...

Son casi las 3 de la mañana, de una madrugada bastante fría que antecede a un fin de semana que pinta para ser muy bueno y divertido. Es así, mientras el sueño me vence, que miro la madera consumirse en el fuego y de alguna manera pienso en cada uno de los minutos de esta etapa reciente de mi vida que me he gastado de la mejor manera posible: aprovechando cada respiro e instante al máximo.

Las noches son gélidas, pero mi corazón y mi alma son cálidos... Me siento muy feliz y agradecida por eso, porque en esta recta final de otro año, las cosas que me rodean, más allá de los problemas cotidianos, son tan distintas y especiales.

Hoy, como tantas otras noches que antecedieron a esta, doy gracias por cada latido, por cada respiro, por cada suspiro... Por esta realidad que supera por mucho todas las sombras del pasado y los instantes de tristeza, (que también los hay); pero que en contraposición, cada vez son menos y pesa más todo eso que a diario me hace irme a la cama rendida, pero feliz de ser quien soy en este punto cronológico de mi existencia, pues la vida en el presente, también se dibuja con la esperanza incierta por los días que aún no he visto.

Es difícil saber que sucederá; pero eso ya no me preocupa tanto... Antes de cerrar los ojos, y de la posibilidad de vivir otro día nuevo, soy esto nada más. 

¡Gracias por eso! 

De Noches y Madrugadas

on miércoles, diciembre 12, 2018
Hay noches que no me deja ir, me toma de la mano fuerte y me empuja hacia su cuerpo... Sin decir nada, me abraza fuerte suspirando...

Yo la miro y busco los colores en su sonrisa, queriendo pintar esos momentos perfectos, pero al final sólo consigo plasmarlos en letras que son para nosotras nada más 

Algunas noches me quedo dormida en su piel y hay otras en que su sonrisa ilumina todas mis sombras, difumina mi pasado, y su ternura impregna mis recuerdos de las noches y las madrugadas junto a ella para toda la eternidad.

Oraciones como Bengalas...

on domingo, diciembre 09, 2018
Cuando oramos enviamos una luz de bengala al cielo que siempre será respondida. 

Dios sólo espera esa llamada de parte de nosotros.

Reencuentro de Almas

on jueves, diciembre 06, 2018

Volvería a tropezar mil veces en el mismo lugar y a caminar por las mismas avenidas, con tal de encontrarme contigo.

Caminaría de la misma manera, tan sólo para que logres reconocerme en mil vidas más...

La Vida con Joy.

on miércoles, diciembre 05, 2018
Lleva conmigo alrededor de 4 años, y aunque he escrito poco sobre ella en mis Páginas Sueltas y de Colores; creo que todo se resume a decir que ella ha sido mi más fiel compañera en todo este tiempo.

Esa no es una conclusión nueva... De hecho es algo que pienso siempre que estoy en casa, y sin importar lo que esté haciendo o el rincón donde esté, Joy siempre quiere y busca la manera de estar conmigo, ya sea en silencio, de mimosa o traviesa (para que le ponga atención). De cualquier manera, pero siempre ahí, junto a mi; y el fin de semana que recién acaba de pasar, buscando en mis archivos una foto que necesitaba, di con varias imágenes relacionadas con ella, y que son la fiel evidencia de esto que escribo aquí.

Admirándose a ella misma como fondo de pantalla.
Son muchas las imágenes que podría compartir de Joy de todo este tiempo, pero en esta mitad de semana, justo elegí algunas que captaron a lo largo de este 2018, gran parte de mi poco tiempo libre y en el que Joy me acompañó, viendo conmigo algunas películas. 

Viendo un video sobre Ovnis.
Es muy curioso, pero, aunque casi siempre ella prefiere dormir en el borde de la cama, muy cerca del escritorio donde está mi laptop, ha habido ocasiones en que ciertas películas o videos musicales de artistas muy concretos (como Ricky Martin o Julieta Venegas), provocan que vaya y se siente en mis piernas y permanezca ahí como espectadora hasta el final. Lo cual me hace suponer que es porque le agrada. 

Este post es un resumen de todo eso, pero son tantos los momentos en que ella me ha acompañado, y yo lo agradezco, pues Joy es un ángel peludo de 4 patitas que -no me queda la menor duda- llegó a mi vida con un propósito especial, y yo solamente deseo que eso sea y permanezca por un largo, largo tiempo.
Queriendo tocar a Pedro Palacios de "Los Tres Tristes Tigres"

Viendo Google Maps un día que estaba haciendo un trabajo de diseño relacionado con eso.

El fin de semana que vimos Thor Ragnarok. (creo que le gustó Thor... jajaja).
Viendo una foto de como eran las casetas de teléfono público hace algunas décadas atrás.
Intrigada con Kylo Ren de Star Wars.
Los videos de gatitos en Facebook no son muy de su agrado pero ese si le llamó la atención.
El día que escuchamos el primer sencillo del disco "Házte Sentir" de Laura Pausini y no le gustó.
Thor, la primer película.
Hay días en que "sutilmente" me hace saber que sólo quiere que la vea a ella.
Una película de Liam Neeson que se llamaba "Silencio".
A veces leemos hasta que nos da sueño...
Otras sólo dormimos...Zzzzz...

Y en general es divertida...
llena de descarada holgazanería...
Y muy linda la vida con Joy...

Pensando en la Comunicación Interespecies...

on lunes, diciembre 03, 2018
Esto es lo más bonito que verán hoy, una ballena beluga y que es el claro ejemplo de que el lenguaje de los animales es una realidad latente y todo un misterio fascinante para nosotros los humanos.
¡Muero por aprender más!