Camino a Hogwarts

on viernes, diciembre 21, 2018
Hoy desperté tarde, pero minutos antes de hacerlo tuve un sueño que me ha tenido pensando durante todo el día, hasta el punto de la madrugada en que he venido a escribir para no olvidarlo.

Fue extraño porque además de haber sido un sueño bastante largo y detallado; involucró un montón de cosas en las que ni siquiera pensaba o estaba recordando antes de dormir.

Todos estos días, me he ido a la cama súper cansada por la carga de trabajo de la última semana que antecede a las vacaciones. Anoche, me quedé leyendo un rato frente al calorcito del fuego y estaba súper tranquila, pero no pensé en nada más.

No tengo idea en que momento fue que me quedé dormida: pero en el espacio imaginario fui de visita a casa de mis tías (la antigua casa de mi abuela materna), y que ya en otras ocasiones ha aparecido en mis sueños.

Estando ahí, no pasaba nada relevante; simplemente conversaba con una de mis tías, y ella me mostraba un gato (que yo no he visto, pero de verdad existe), y sé por comentarios de mi mamá, que mi tía tiene como mascota desde hace apenas poco tiempo.

En el lapso de tiempo que yo permanecía ahí, algo se estaba preparando, quizá una comida familiar, y tras ofrecerle ayuda a mi tía para limpiar la casa, yo descubría que se estaba haciendo tarde y era ya hora en que tenía que irme a trabajar.

Yo salia de la casa, pero aquí fue donde comenzó lo raro dentro del sueño; puesto que yo no trabajaba en el mismo sitio donde estoy desde hace poco más de un año, sino en una papelería que estaba en un segundo piso, dentro de las instalaciones de una escuela casi frente a la casa de mi tía. 

Mi labor ahí era ayudar a otra chica que también trabajaba ahí, pero en el turno de la mañana. Pasaba el tiempo y caía la tarde, pero justo cuando ya casi era hora de cerrar, llegaba una persona, conocida de la muchacha que atendía en el turno matutino y quería un ejemplar de una de las revistas donde yo trabajé hace tiempo (¿?).

En esa área de la papelería ya no había ninguna, así que yo le decía que podía conseguirle un ejemplar, pues  tenía algunas revistas guardadas todavía, pero para poder hacer eso, necesitaba bajar a buscarla en casa de mi tía o en la cajuela del auto. La chica me decía que no había problema y podía esperar; entonces yo bajaba a toda prisa y veía como la escuela se iba vaciando de alumnos, mientras las luces de los diversos salones contiguos, se iban apagando también poco a poco.

Al volver, ya con la revista, para ahorrar tiempo, yo optaba por utilizar un pequeño elevador que había en las instalaciones de la escuela, y contiguo a este, había unas escaleras también, que si bien estaban en constante uso, había un tramo en el que, tal como sucede a veces con los edificios antiguos, hay partes que están en desuso y que van a dar a la azotea o a otros salones que ya no tienen utilidad más que la de guardar mobiliario viejo; y por alguna razón el elevador se quedaba atorado en esa parte.

Cuando la puerta se abrió, el camino era el acceso directo para el tren de Hogwarts... Un tanto desconcertada, yo optaba por abordarlo, y de inmediato ocupaba un asiento libre, de los pocos que había en ese vagón, pues estaba repleto de gente de todas las edades, que al parecer ya eran estudiantes de la famosa escuela de magos y hechicería, pero me llamó la atención en particular, un muchacho que no conozco (pero que si lo viera ahora podría reconocerlo); y quien por la expresión que tenía en su cara y la forma como me miró cuando hicimos contacto visual, parecía tan sorprendido como yo, porque había llegado hasta ese sitio de la misma manera que me había sucedido a mi.

No pasó mucho tiempo para que el tren iniciara su marcha. Con los vagones repletos, y algunas criaturas extrañas y diminutas que recorrían los bordes de los asientos, todo era extraño y emocionante a la vez.

Durante el viaje, noté que había tramos del camino en que el tren pasaba por en medio de las ciudades (tal como sucede aquí en Cd. Juárez); y aunque en la historia de J.K. Rowling, el expreso tiene como punto de partida el andén 9 3/4; en Londres, Inglaterra; dentro de mi sueño, yo no tenía ni la más remota idea de en dónde estábamos, hasta que de pronto, en una de las vueltas del camino y tras varias horas de trayecto, veía como el tren llegaba justo a París.

Esa fue una de las cosas más impresionantes y al mismo tiempo emocionantes dentro de mi sueño. Desde el cristal de la ventanilla del vagón, la torre se veía tan impresionante, que me quedé sin aliento y al mismo tiempo cuestionándome si todo lo que estaba viendo y había alrededor de esa famosa edificación ¿era de verdad un sueño?... El tren seguía avanzando y todavía no me recuperaba por la desconcertante sensación de que todo a mi alrededor era tan real; cuando de pronto, en el exterior del expreso, las calles parisinas comenzaban a llenarse de gente que de un momento a otro corrían por ambos extremos de la calle. Desconozco la razón, pero parecía ser que estaban protestando por algo o era un atentado terrorista.

Eso me angustió, pero no pude averiguar más porque el tren obviamente seguía en movimiento. Cuando salió de la ciudad y el panorama se tornó como un bosque en zona montañosa por la que el tren debía atravesar, descubrí que en la parte final del vagón había un pequeño cibercafé y mi primer impulso fue intentar rentar una computadora para avisarle a mi amiga Claudia donde estaba, puesto que todo lo que estaba viviendo era tan real... De alguna manera yo sentía como que todo aquello no era para nada un sueño, y si de verdad era así y yo me encontraba en alguna dimensión extraña y desconocida, era obvio que en el plano real mi familia y mis amigos cercanos estarían preocupados sin saber nada de mi.
El vagón que albergaba el cibercafé estaba por completo ocupado. No había ni una sola computadora disponible. Un duende en la entrada era quien asignaba el equipo a cada persona que lo rentaba para usarlo. Se veía de mal humor, o no sé si era mal encarado (como los duendes que resguardan el Banco de Gringotts); pero a final de cuentas yo ni siquiera me acercaba a ellos, pues escuchaba decir a una de las personas que ya estaban ahí dentro, usando el equipo, que debido a lo alto de la zona por donde el expreso atravesaba en ese momento, la señal de internet era demasiado débil.

No recuerdo nada más. Creo que estaba en eso, cuando me desperté y ya era cerca del mediodía del Jueves. Me quedé todavía un rato en la cama desconcertada, porque todo fue tan vívido y detallado, que por eso supe que tenía que escribirlo, aunque en letras y palabras tal vez no logré transmitir lo real que fue.

Siendo sincera, no creo que el sueño tenga un mayor significado, y tan sólo me dejó pensando mucho el hecho de que estando ahí y a pesar de que podría haber sido alguien más que para mi en este punto de mi vida es importante, la primer persona que vino a mi mente fue mi amiga Claudia; y supongo que eso se debe a que es una de las pocas personas en quien confío ciegamente...

Respecto al tren... Pues la verdad no tengo ni la menor idea cual sea el significado; supongo yo que para ninguna de las personas que me leen con frecuencia, no es ningún misterio la fascinación que tengo por los libros y las películas de Harry Potter; porque ya lo he hablado en otros posts y quizá por eso el medio para viajar dentro de ese sueño fue ese.

Por otro lado, y quizá esto sí sea lo más relevante y por eso tan desconcertante lo que soñé... Ya en otras ocasiones, dentro de mis sueños he visto y estado en lugares que jamás he conocido en el mundo real; pero que al visualizarlos de manera tan precisa en el plano imaginario, me queda la duda de si los sueños son algo tan simple como eso, o si inmersos en un estado de inconsciencia, el cuerpo puede permanecer en reposo y el alma viajar hacia otros destinos y dimensiones sin ni siquiera tener intención o proponérselo...

Suena fumado, lo sé... Estoy loca... Pero he leído tantas cosas que cada vez creo más en cosas que con el común de la gente no hablo. Este sueño es una poco de todo eso; y más allá de lo que cada quien quiera pensar o creer, yo quise escribir al respecto, primero para no dejar que mi memoria lo deje en el olvido, y después, por si existe alguna otra persona a quien de pronto en el mundo imaginario de los sueños, le haya sucedido algo similar.

Si vuelve a suceder, o si regreso de madrugada a algún sitio desconocido y lejano, probablemente vuelva para contarlo en letras.

Jueves, 20 de Diciembre, 2018.

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