Un día después de Navidad

on martes, diciembre 25, 2018
Ojalá todos los días fueran como este... O por lo menos, que todo lo que pasa desde que abres los ojos, hasta que anochece y el sueño te vence, sucediera más veces.

En los años recientes, Navidad ha sido para mi como vivir dentro de un sueño... Las cosas son tan distintas a como eran cuando mis hermanos y yo éramos unos niños; y aunque los recuerdos de personas que ya no están o ya no forman parte de nuestras vidas se mezclan con los instantes del presente; la mayoría ya no duelen y eso hace que se desvanezcan, dejando un aroma de nostalgia... Esencia que nos hace saber que todo eso ha sido necesario para ser hoy quien se es.

Mi intención era escribir un mensaje Navideño desde ayer (para toda la gente que durante tanto tiempo me ha acompañado leyendo estas Páginas Sueltas y de Colores); pero la verdad he estado tan inmersa en vivir cada día, que apenas hace un rato, por fin me senté frente a la computadora y a la par de un respiro y un momentito a solas, me puse a pensar en que todo mundo hace referencia a la Navidad, pero nadie habla de todo lo lindo que sucede justo un día después.

La fiesta se termina, a veces durante las primeras horas de la mañana, pero creo que lo más valioso de esta temporada no son los regalos, sino que los días transcurren sin prisa, entre charlas y risas enmarcadas por sabores y aromas deliciosos... Hay gente que viene de lejos y otras que amamos con quienes nos encantaría a diario pasar mucho más tiempo... Son días de comer con la familia sin la presión de tener que volver al trabajo; de salir a la calle sin prisa, mirar todas las cosas lindas que adornan las tiendas, pero también de disfrutar del silencio y los suspiros tan espontáneos que nos provocan los abrazos que envuelven y nos hacen sentir protegidos justo antes de cerrar los ojos.

¡Me encanta!... ¡Me encanta todo eso!... Ese es mi mejor regalo. Que mi familia haya estado reunida otro año más (esta vez la sede fue la casa de mi hermano), a la par de estar pensando en alguien a quien adoro y que al mismo tiempo está con su familia igual.

Así ha sido desde hace un par de años, pero este 2018 en particular, desde antes de esta fecha tan importante para todos los que somos creyentes, he disfrutado de modo muy intenso los días liberada de responsabilidades y prisa, a cambio de las tardes caminando sin prisa, las estadías hasta tarde en pijama, comiendo cosas ricas y viendo en compañía todas las películas  que por falta de tiempo no había podido ver; escribiendo y charlando sobre los sueños que aún no sabemos si la vida nos permitirá materializar en un futuro distante o cercano.

Los regalos más lindos ni siquiera llevan envoltura... Están dibujados de sonrisas, de miradas brillantes que reflejan la inocencia y la emoción de quienes llevan pocos años en este mundo, y nosotros nos hemos convertido en quienes les van mostrando el camino. Tal como en su momento todas esas personas de la familia que ya no están, lo hicieron con nosotros, y si no hubiera sido por ellos hoy no estaríamos aquí.

Es verdad, las Navidades hoy son muy distintas; pero mi hermano mayor tenía razón anoche, cuando me decía que somos afortunados de que seguimos todos juntos, que nuestros padres están y que fue posible que toda la familia completa se haya reunido una vez más.

El pequeño trozo de papel que ilustra el inicio de este escrito fue uno de los mejores regalos que me dieron anoche (mi sobrina Jimena de 7 años); y a la par de utilizar el día después de Navidad para agradecer por todo cuanto sucedió anoche (y desde el inicio de las vacaciones), pienso en que de alguna manera me encantaría atrapar un poco de eso para los días "normales" que aún no vivimos ni nos gastamos tampoco.

Así ha sido para mi, y espero que en el caso de cada uno de ustedes, disfruten de los días despertando tarde, de la comida, los amigos, el amor y la familia, de lo que su propia alma tenga para decir cuando se queden a solas, y que no sólo el día de Navidad, la vida les otorgue un montón de regalos, de esos que no van envueltos en papel bonito ni con moño, y que de tan valiosos se pueden compartir con quien esté cerca y lo necesite más.

¡Felices fiestas! ¡Nos leemos pronto!

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